Argumentos esenciales de la posición pretribulacional para el traslado de la Iglesia


La doctrina seleccionada para su desarrollo en este capítulo es uno de los temas más importantes de la profecía que todavía no se ha cumplido. El estudiante no debe olvidar que la profecía es la historia escrita de antemano por el Señor, y que ella es, por lo tanto, tan digna de ser creída como lo son otras partes de las Escrituras. Casi una cuarta parte de la Biblia estaba en forma de profecía cuando las sagradas páginas fueron escritas. Mucho de la profecía bíblica se ha cumplido ya, y en cada caso el cumplimiento ha sido la más literal realización de todo lo que se había profetizado. Tal como fue anunciado muchos siglos antes del advenimiento de Cristo, El vino en su humanidad como un hijo de Abraham, descendió de la tribu de Judá y de la casa de David y nació de una virgen en Belén. De igual manera, los detalles explícitos concernientes a su muerte, revelados en el Salmo 22, unos mil años antes de la venida de El al mundo, se cumplieron con admirable precisión. La Palabra de Dios contiene mucha profecía que al presente está todavía en espera de cumplirse, y es razonable, así como honroso para Dios, que nosotros creamos que dicha profecía se cumplirá con la misma fidelidad que ha sido la característica de todas las obras y todos los actos de El hasta el día de hoy. La enseñanza de que Cristo volverá a esta tierra tal como El era cuando ascendió a la diestra de Dios -«Este mismo Jesús, en su cuerpo de resurrección y en las nubes del cielo» (Hch. 1:11)- es tan clara y extensamente presentada en las Escrituras proféticas, que ella ha sido incluida en todos los grandes credos de la cristiandad. Sin embargo, es una doctrina que debemos estudiar cuidadosamente y con espíritu de claro discernimiento.

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La Puerta Oriental y la Profecía


La Puerta Oriental en la antigua ciudad amurallada de Jerusalén tiene un lugar muy especial en mi corazón, ya que fue esa puerta la que Dios usó para abrir mis ojos a Su Palabra Profética. Era el año 1967. La ocasión fue la Guerra de los Seis Días. Mientras el destino del nuevo Estado de Israel pendía de un hilo, yo buscaba diariamente en los periódicos cualquier información que pudiera encontrar acerca de la guerra. El punto de inflexión llegó el 7 de junio, cuando el ejército israelí atravesó la Puerta del León y devolvió el control de la ciudad antigua de Jerusalén al pueblo judío por primera vez en 1,897 años. Un Comentario Misterioso Al día siguiente leí un fascinante relato acerca de uno de los grupos de comandos judíos que habían estado involucrados en el asalto a la ciudad. El artículo afirmaba que algunos miembros del grupo habían sugerido agarrar fuera de guardia a los defensores jordanos, al volar la sellada Puerta Oriental. Pero el líder del grupo, un judío ortodoxo, había protestado vehementemente la idea, declarando que “la Puerta Oriental sólo puede ser abierta cuando el Mesías venga”. Esa declaración llamó mi atención. Me pregunté acerca de lo que el individuo estaba hablando. No sabía nada acerca de la Puerta Oriental, excepto que era la única puerta de la ciudad que conducía directamente al Monte del Templo. No estaba al tanto de que estaba sellada, ni tampoco sabía que su apertura estaba en modo alguno vinculado bíblicamente al regreso del Mesías.

Israel y la prueba profética (Parte 2-2)


Israel es el tema de mayor importancia de la profecía Bíblica ya que es mencionado más de 2,900 veces, casi el doble del nombre de su Mesías. Sin Israel no hubiera un Mesías y tampoco hubiera salvación para nadie, ya sea Judío o Gentil. La primera mención de Su venida está en el reproche verbal …

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Israel y la prueba profética (Parte 1-2)


"Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo." (Amos:9:14-15) Hace aproximadamente 150 años, el Rey de Suecia tenía ciertas dudas acerca de que si la Biblia era verídica en cada palabra. Él le preguntó al Conde Von Zinzendorf, el obispo de la Iglesia de Moravia, para que le diera una prueba de que la Biblia era realmente inspirada por Dios. El Rey dedicó 10 horas para escuchar la respuesta. Para la sorpresa del Rey, Zinzendorf informó que el tiempo dedicado para la respuesta era demasiado. Él necesitó decir una sola palabra. Muy sorprendido el Rey preguntó cuál era tal palabra. El Conde respondió, "Judíos." Hoy en día uno podría añadir una palabra más, "Israel." En el tiempo en que Zinzendorf vivía, esa pequeña y asediada nación, nacida en Mayo 14, 1948, no existía excepto en los corazones de los que eran sionistas y que nunca habían descartado el cumplimiento de las solemnes promesas del "Dios de Israel." La existencia de Israel hoy en día, que está rodeada de más de un billón de Musulmanes que han jurado exterminar a esa nación y quienes continuamente están planeando artimañas para atacarla y destruirla, es uno de los milagros más sorprendentes de los tiempos modernos. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob ha bendecido a la gente judía de tal manera que excede la bendición dada a sus primos, los Árabes y al resto de los Gentiles.

El Anticristo: La Falsa Resurrección


El Dr. David Reagan ha lanzado recientemente su undécimo y último libro titulado El hombre de anarquía: El Anticristo en la Tribulación. Lo entrevisté sobre su nuevo libro y le pedí su opinión sobre algunos puntos escatológicos muy controversiales. ¿Será que el Anticristo morirá y resucitará? Nathan Jones: Dr. Reagan, usted se refirió a la pregunta formulada en el panel de la profecía de la Biblia, en su nuevo libro: “El hombre de anarquía”, sobre si el Anticristo será muerto y resucitado. ¿Quieres añadir algo más a eso?

Perdón Judicial y Paterno


En las Escrituras se hallan dos tipos diferentes de perdón, y si vamos a ser estudiantes cuidadosos de las Escrituras, debemos aprender a distinguirlos. Los llamaremos perdón judicial y perdón paterno (aunque estos nombres mismos no se encuentran en la Biblia). Para ponerlo en forma sencilla, el perdón judicial es el perdón de un juez, y el perdón paterno es el perdón de un padre. El primer término sale del juzgado, y el segundo del hogar. Vayamos primero al juzgado. Dios es el Juez y el pecador es el que se halla bajo juicio. El hombre es culpable de pecado, y la pena es muerte eterna. Pero el Señor Jesús aparece y declara: "¡Yo pagaré la pena de los pecados merecida por el hombre: Yo moriré como su sustituto!" Esto es lo que el Salvador hizo en la Cruz del Calvario. Ahora el Juez anuncia al pecador: "Si te rindes a mi Hijo como Señor y Salvador, te perdonaré". Tan pronto como el hombre pone su fe en el Salvador, recibe su perdón judicial de todos sus pecados. Él nunca deberá pagar su castigo por ellos en el infierno, porque Cristo lo ha pagado todo. El pecador ya perdonado entra ahora en una nueva relación: Dios ya no es más su Juez, ahora es su Padre.