¿Se puede confiar en el Nuevo Testamento?


De las cosas que muchos agnósticos, ateos y hasta algunos cristianos argumentan es en la confiabilidad de los evangelios.

De alguna manera, todos hemos escuchado lo siguiente: “El Nuevo Testamento ha sido cambiado tantas y tantas veces a través de los últimos 2,000 años que es imposible confiar en él.”

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Los Evangelios son fidedignos (El cuarto evangelio)


LOS EVANGELIOS 1. Los evangelios sinópticos 2. El cuarto evangelio El gran reformador Juan Calvino dice en su obra Argument to the Gospel of John, (Alegato en favor del Evangelio de Juan), "Tengo el hábito de declarar que este Evangelio constituye la llave que abre la entrada a la comprensión de los otros tres". Opinión …

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La versión del Nuevo Testamento, el “Código Real”


Se está malinformando a los creyentes latinoamericanos que por primera vez, podrán leer el Nuevo Testamento auténtico…y que todas las demás versiones castellanas son falsas. En el Código Real, D.A Hayyim dice que lo publicó para que por fin se corrigiera la Biblia. Reclama que sólo él se ha [codigo-real] aprovechado de ciertos manuscritos hebreos y arameos y que su nueva versión prueba que todas las iglesias nos han mentido a través de dos mil años. Si alguien pretende “corregir” la Biblia, debe tener pruebas incontrovertibles, que los demás pueden examinar. Entonces, he leído el Código Real y he llevado a cabo la investigación independiente en el hebreo, el griego y los datos históricos, para analizar bien sus pretensiones. Por lo general, yo no invertiría las horas y horas necesarias para analizar una publicación de esta naturaleza. Sin embargo llegó a ser sumamente preocupante para mí como creyente. Entonces, ¿el Código Real (CR), la Versión Textual Hebraica, es la única traducción fidedigna? Para nada, en absoluto. ¿Es una versión legítima entre las demás? De ninguna manera. El CR pretende ser una “reconstrucción textual” del Nuevo Testamento. Es decir, el editor D. A. Hayyim, personalmente lo ha escrito de nuevo según como él interpreta que el Nuevo Testamento debe ser, sin ninguna base en el texto antiguo. ¡No es una traducción! ¿Cuál es el “norte” del CR? ¿Por qué es necesaria otra versión?

Los Evangelios son fidedignos (Los Evangelios Sinópticos)


LOS EVANGELIOS 1. Los Evangelios Sinópticos Investiguemos más detalladamente los Evangelios. Ya hemos indicado algunas de las evidencias que pueden ofrecerse con relación a las fechas y la atestación temprana de ellos, y a esta altura hemos de ver qué puede decirse sobre sus orígenes y credibilidad. Sabemos que desde los comienzos mismos del cristianismo el estudio de los Evangelios se llevó a cabo con toda sinceridad y tenacidad. Ya en los primeros años del siglo segundo, Papías, obispo de Hierápolis, recogió datos sobre ellos y otros afines entre los cristianos que pertenecieron a una generación anterior a la suya, vale decir, entre personas que Habían conversado personalmente con los apóstoles. En el prefacio de una obra que Papías escribió en cinco volúmenes entre los años 130 al 140, titulada An Exposition of the Oracles of the Lord (Una Exposición de los Oráculos, o Dichos, del Señor), perdida en la actualidad, a no ser por unos pocos fragmentos citados por otros autores, dice: Pero yo no vacilaré en escribir para vosotros, junto con mis interpretaciones, todo cuanto aprendí de los Presbíteros, garantizando su verdad. Porque yo no me regocijé con aquellos que dicen mucho, como hace la mayoría, sino con aquellos que enseñan la verdad; ni tampoco con los que refieren los mandamientos de otros, sino en aquellos que relatan los mandamientos dados por el Señor para la fe, y que proceden de la misma Verdad. Además, si entretanto me salía al encuentro alguna persona que había sido compañero de los Presbíteros, les inquiría acerca de los dichos de los Presbíteros — qué dijo Andrés, o Pedro, o Felipe, o Tomás, o Santiago, o Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; qué dijo Aristión y el Presbítero Juan, los discípulos del Señor. Porque yo supuse que lo que podría deducir de los libros era de menos valor para mí que la viva voz de las personas sobrevivientes todavía (iii.39). Entre las muchas cosas que Papías aprendió de aquellos presbíteros, —o ancianos— figura la información relacionada con los orígenes de los Evangelios que hemos de considerar inmediatamente. Desde entonces hasta nuestros días los hombres han perseguido la misma finalidad, y han tratado de encontrar, no sólo toda la evidencia externa e interna que les ha sido posible sino que se han esforzado por descubrir todo aquello que se halla conectado con fuentes que van más allá de los Evangelios que han llegado hasta nosotros. No es posible negar la atracción que acompaña a este tipo de estudios llamado "Crítica de las Fuentes". Pero la búsqueda de los orígenes del Evangelio y su reconstrucción hipotética, puede resultar engorrosa para el estudiante que tiene la tendencia a olvidar que los Evangelios actuales, tal como los tenemos desde el siglo primero en forma literaria, son más importantes que los documentos putativos que pueden ser sospechados de ser sus fuentes, ya sea porque han desaparecido, si es que existieron alguna vez, mientras que los Evangelios los hemos tenido siempre desde el principio hasta el presente. También ha de recordarse que la Crítica de las Fuentes, interesante como es, ofrece, necesariamente, resultados menos seguros que la Crítica Textual, debido a que debe admitir una cantidad tanto mayor de elemento especulativo. Vale la pena tomar buena nota de las palabras precauterales que apuntamos a renglón seguido, muy especialmente porque provienen del ya desaparecido eminente Profesor F. J. Foakes-Jackson, quien se distinguió como crítico del Nuevo Testamento:

El Canon del Nuevo Testamento


¿Cómo llegó a formarse la colección de escritos que componen el Nuevo Testamento? ¿Quién coleccionó los documentos y basado sobre qué principios? ¿Qué circunstancia produjo la fijación de una lista, o canon, de los libros autoritativos? La creencia cristiana histórica es que el Espíritu Santo, que fiscalizó el trazo de cada uno de los libros que integran el Nuevo Testamento, fiscalizó también la selección y colección de ellos, continuando de esa manera la promesa que hiciera el Señor Jesús en el sentido de que Él guiaría a la Iglesia a toda verdad. Tal posición, sin embargo, hay que discernirla mediante la percepción espiritual No puede alcanzarse mediante la investigación histórica. Nuestro propósito, pues, es descubrir qué revela la investigación histórica, referente al origen del canon del Nuevo Testamento. Otras personas dirán que los veintisiete libros del Nuevo Testamento se aceptan bajo la autoridad de la Iglesia; pero, aunque lo hagamos, ¿cómo aconteció que la Iglesia recibió esos veintisiete libros y no otros, como para que fuesen dignos de ser colocados en el mismo nivel de inspiración y autoridad que aquellos que integran el canon del Antiguo Testamento?

Los Documentos del Nuevo Testamento, su fecha y atestación


El Nuevo Testamento, tal como lo conocemos, consiste de veintisiete escritos griegos breves, comúnmente llamados "libros", de los cuales los cinco primeros tienen características históricas y, por lo tanto son los que conciernen mayormente al análisis en que estamos empeñados. A cuatro de ellos llamamos Evangelios, porque cada uno relata el Evangelio: las Buenas Nuevas que Dios revela en Jesucristo para la redención de la humanidad. Aunque los cuatro relatan dichos y hechos de Cristo, apenas pueden ser considerados como biografías en el sentido corriente de la palabra, porque tratan casi exclusivamente con los dos o tres años finales de su vida, y dedican un espacio, que parecería desproporcionado, a la semana que precedió inmediatamente a su muerte. No pretenden ser Vidas de Cristo. Presentan, más bien, las Buenas Nuevas concernientes a Él desde varios puntos de vista y originalmente para públicos distintos. El quinto escrito histórico, o sea el llamado Hechos de los Apóstoles, es, en realidad, una continuación del Tercer Evangelio y escrito por la misma mano, o sea Lucas, el médico y compañero del apóstol Pablo. Este quinto libro proporciona el relato del surgimiento del cristianismo después de acaecida la resurrección y ascensión del Señor, y de su expansión occidental desde Palestina hacia Roma, dentro de los treinta años siguientes a la crucifixión.

¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?


¿Importa que podamos creer o no en los documentos que constituyen el Nuevo Testamento? ¿Es de tanta importancia el que podamos aceptarlos como documentos históricos dignos de crédito? Personas hay que muy confiadamente contestan en forma negativa las dos preguntas formuladas. Alegan que los principios fundamentales del cristianismo están formulados en el Sermón del Monte y en otras porciones del Nuevo Testamento; que su validez no se ve afectada por la veracidad o falsedad del marco de la narración que están engarzados y, hasta podría suceder, —agregan—, que no estemos muy seguros del Maestro en cuyos labios se colocan tales palabras; que el relato de Jesús, tal cual nos ha llegado hasta el presente, puede ser mito o leyenda, pero que la enseñanza que se le adjudica, —sea Él el responsable de ella o no—, tiene un valor intrínseco propio, de modo que la persona que la acepta y la vive puede ser un cristiano verdadero, aunque crea que Cristo jamás existió.