Comentario de Hebreos por el Dr. J. Vernon McGee


Compartimos los estudios del Dr. J. Vernon  y de su ministerio: “A través de la Biblia”, en esta ocasión las notas y comentarios de la carta a los Hebreos.

También puedes ir a este link y tener otros estudios de este mismo autor.

Estos estudios están disponibles en Obrero Fiel, el audio de acá está ligado con esa página. Lo puedes oír desde acá mismo.

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Comentarios de la carta a los Hebreos

Capítulo 1 – ESCUCHAR COMENTARIO DEIntroducción…..1:1-2…..1:2-3…..1:3-7…..1:8-2:4

Capítulo 2 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 1:8-2:4…..2:5-10…..2:10-17…..2:18

Capítulo 3 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 3:1-6…..3:7-10…..3:11-15…..3:16-4:8

Capítulo 4 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 3:16-4:8…..4:9-13…..4:14-16

Capítulo 5 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 5:1-7…..5:7-14

Capítulo 6 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 6:1-5…..6:6-20

Capítulo 7 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 7:1-2…..7:3-19…..7:20-8:2

Capítulo 8 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 7:20-8:2…..8:3-6…..8:6-13

Capítulo 9 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 9:1-7…..9:8-24…..9:25-27…..9:28-10:18

Capítulo 10 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 9:28-10:18…..10:19-36…..10:26-39

Capítulo 11 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 11:1-3…..11:3-6…..11:5-7…..11:8-19…..11:20-30…..11:31-34…..11:35-40

Capítulo 12 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 12:1-2…..12:3-8…..12:9-15…..12:16-24…..12:25-13:6

Capítulo 13 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 12:25-13:6…..13:7-16…..13:17-25

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La penetración de la metafísica en la iglesia cristiana


Introducción:

Lo que en adelante voy a exponer está sucediendo desde hace unos 30 años. Me sentí motivado a hacerlo al ver apartes de predicaciones de algunos líderes cristianos reconocidos en el ámbito americano en donde enseñaban principios metafísicos con ropaje cristiano sacando textos bíblicos de su contexto y violando de manera absurda los principios hermenéuticos que guían la interpretación de los mismos. Tengo que confesar la profunda tristeza que hay en mi corazón por estas cosas.

Antes de iniciar con el análisis, quiero delinear los objetivos de este documento, aclarando que lo que aquí se va a exponer no es producto de un fanatismo malsano, ni de un cristiano que ve la herejía en todas partes. Añado además que lo que manifestare no es nuevo, pero preocupa que por muchos años y ahora en este tiempo con más fuerza desde los pulpitos cristianos se enseñen estos pilares de la metafísica como si fueran verdades bíblicas, manipulando de manera (Intencional o no, no lo sé), increíble la Escritura. No cuestionare a nadie en especifico ni daré nombres para no herir susceptibilidades, solo me limitare a decir lo que está ocurriendo y a demostrar con las escrituras (O con la ausencia de estos principios metafísicos de la misma), la falsedad de las “verdades” que hoy se enseñan como principios divinos. Al terminar de leer este documento la conclusión a la que Ud., querido lector debería llegar es la de desechar todas estas enseñanzas por no ser Bíblicas, mentiras y muchas veces medios de manipulación para la oveja ingenua que esta confiando en el maestro que tiene al frente y lo tiene por digno de confianza. Los objetivos de este documento son:

  1. Dar una breve explicación de lo que es la metafísica y sus principios o pilares (Así lo llaman los metafísicos) fundamentales.
  2. Como llegaron estas enseñanzas a la Iglesia cristiana.
  3. Analizar lo que hoy se enseña por parte de algunos predicadores y confrontarlo con las Escrituras.
  4. El efecto de estas enseñanzas en la Iglesia cristiana Hoy.
    En el propósito de cumplir los objetivos antes trazados, se desarrollara el documento en el mismo orden propuesto.

I. Explicación de lo que es la metafísica y sus principios o pilares fundamentales

Mis pretensiones en los siguientes párrafos no es dar una cátedra sobre metafísica, sino exponer en forma breve lo que esta dice para después comparar. Antes de iniciar quiero decir que la metafísica tiene alrededor de 300 años.

La metafísica es una filosofía de carácter esotérico. En su esencia busca que el hombre se rija por los siguientes principios básicos:

  • El hombre en si es un dios, con la misma capacidad creadora de Dios.
  • El hombre debe ir escalando o descendiendo posiciones en el mundo espiritual de acuerdo al comportamiento aquí en la tierra. Para esto cuenta, según la metafísica con la posibilidad de reencarnar para así ir en el proceso durante toda la eternidad. Ejemplo si Ud. en esta vida ha sido malo, recibirá el castigo en la próxima reencarnación la cual será seguramente en un animal horrible (Serpiente, camaleón, sapo, etc.).
  • Existen formulas para cambiar la realidad.

¿Que usa la metafísica para según ellos utilizar la capacidad creadora que hay en el ser humano y cambiar la realidad?

Me referiré aquí a los principios metafísicos que creo más arraigados en algunas iglesias cristianas hoy. Lo digo, porque he escuchado predicadores enseñándolos.

  • En primer lugar está el mentalismo:
    ¿Qué es el mentalismo?: El mentalismo es el principio metafísico según el cual el ser humano con solo pensar puede crear, es decir imagino, pienso algo, sueño y eso se debe materializar. Lo anterior se refiere a lo que sea. Ud. puede pensar lo que sea, desear lo que sea, soñar lo que sea y eso se tiene que hacer realidad. Por otro lado está el pensamiento positivo.
  • En segundo lugar está el poder del decreto:
    ¿Qué es el poder del decreto?: Es el principio metafísico según el cual mis palabras tienen poder creativo. Con solo decirlo y repetirlo varias veces ya esta, tiene que suceder.
  • En tercer lugar está el poder de la afirmación:
    ¿Qué es el poder de la afirmación?: Es el principio metafísico según el cual por el solo hecho de repetirle a alguien muchas veces una cosa, está en primer lugar va a ser creída por la persona que lo oye y en segundo lugar, luego de ser creída se va a hacer realidad en el oyente. Tiene que ver con el segundo.
  • En cuarto lugar la ley de causa y efecto. Todo lo que haces tiene un efecto que se manifiesta en tu vida.

Los Cuatro principios metafísicos antes descritos, tienen un mensaje básico: “El hombre está en capacidad de cambiar su realidad por lo que piensa y por lo que dice. Esto se debe a que el hombre es un semidiós y por ende tiene su misma capacidad creadora de Dios”.

Ud. puede comprobar todo lo que estoy diciendo leyendo un libro de metafísica, pero mi consejo es que si quiere hacerlo, lo haga en compañía de una persona formada en las escrituras porque el espíritu de error es muy sutil y puede terminar confundido.

II. Cómo llegaron a estas enseñanzas a la iglesia cristiana

Pasamos a analizar algunas de las causas que impulsaron el auge de la metafísica en la Iglesia, y que ingenuamente las ovejas no se han dado cuenta.

El afán del liderazgo americano por innovar con el fin de atraer y mantener la gente.

– Todas estas enseñanzas son originarias de Estados Unidos. El liderazgo americano en su afán de mantener el fervor en las iglesias, cada cierto tiempo impulsa una nueva ola o moda. Se pueden mencionar varias en los últimos 30 años. La entrada de la metafísica a la Iglesia hace unos 25 años (Tuve en mis manos hace 18 años por primera vez el libro “Lo que dices recibes” de un escritor americano, por lo menos hasta donde yo sé), luego vino el movimiento profético (Aun hoy en día hay cristianos reconocidos que se dicen ser profetas autorizados por parte de Dios, lo interesante es que sus profecías nunca se cumplen y cuando hay indicios de algo que dijeron se atribuyen la profecía como cierta, es mas justifican sus falsas profecías diciendo que son bastantes acertados, pregunto ¿Pueden ser estos hombres verdaderos profetas de Dios?), el de liberación, libros como Cerdos en la sala, Principios de liberación de Marzullo y otros entraron en auge, después vino el movimiento de la teología de la prosperidad y ahora el movimiento apostólico. Lamentablemente hoy hay una revoltura impresionante donde todos estos ingredientes de alguna otra forma intervienen en ministerios reconocidos. Buen numero de líderes latinoamericanos han tomado todo este cumulo de enseñanzas como ciertas provocando una confusión de grandes proporciones. Es más han surgido innovaciones dentro de la Iglesia de corte latino. Lo que encontramos entonces es que el afán de innovar contagio al liderazgo de la región. Hay que añadir que si eso lo hicieron porque la gente se iba y no se mantenía en las Iglesias, no es el caso nuestro y segundo estuvo mal hecho.

El afán por ganar gente para demostrar su poder ministerial.

Se da hoy una competencia velada entre los diferentes ministerios. Aunque en su gran mayoría usan un lenguaje común (El de moda), cada cual busca la forma de sobresalir. Sea con una nueva revelación, con la publicación de un libro, con la capacidad de convocatoria, etc. Se recurre a las más diversas estrategias para llenar las iglesias, estadios o parques. De ahí que algunos no se conformen con el humilde llamado a ser pastores ascendiéndose ellos mismos a apóstoles. En ese afán de sobresalir se echa mano de lo que sea para sacar un nuevo mensaje. Eso fue lo que ocurrió con la metafísica y el peligro sigue latente hoy. La cuestión no consiste en tener discípulos sino tener números. Nuevas revelaciones están a la orden del día.

El afán por tener control sobre la gente para que esta apoye sus ministerios.

Con el fin de controlar de alguna forma a la gente para que esta aporte para sus ministerios, estos enseñan lo que la gente quiere oír y además manipulan con sus enseñanzas a las ingenuas ovejas para que suelten el dinero. (Aquí no voy a decir nada sobre que hacen con el dinero). Eso paso y pasa con la metafísica, veamos porque: En primer lugar la metafísica tiene un mensaje yoista (Basado en el hombre), y no en Dios. Dios no es necesario según la metafísica, debido a que el hombre todo lo controla con su mente, cambia la realidad con su mente y cambia la realidad con sus palabras. En otras palabras el hombre es un dios. Imagínense semejante mensaje, si Dios no es necesario ¿Para que le obedezco, para que me comprometo con El?, ¿Si ven el malévolo mensaje detrás de todo esto? Lea esto: “Nunca, jamás el hombre podrá ser igual a Dios. Es cierto que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios pero en sus virtudes morales, jamás esto se puede aplicar a la condición de Dios mismo”. El mensaje de hoy es el que la gente quiere oír, es un mensaje que promueve el egoísmo y me aleja del principio divino de amar a mi prójimo. Consiga para Ud. y listo. Si Ud. es prosperado aleluya, no tiene que darle al hermano necesitado ni al pobre por que este también está en la capacidad de ser prosperado y si no lo es esta en pecado y bajo maldición por que no le da dinero a ciertos ministerios. ¿Puede Ud. concebir y creer que esto es cierto? ¿Estará Dios de acuerdo con semejante barbaridad? Le invito a que lea la parábola de los talentos y el juicio a las naciones en Mateo 25. Por último, el que no esté de acuerdo con estos hombres de nuevas revelaciones, no van a prosperar, serán malditos y se quedaran estancados. Eso dicen ellos.

III. Qué se enseña hoy en algunos púlpitos

Cuatro palabras que tienen que ver con la metafísica.

  • Visualización o Soñar: Basta con mirarlo en tu mente por fe, y se hará realidad lo que esperas. Ahora pregunto: ¿En que esta puesta la fe?, en lo que estoy viendo en mi mente y soñando despierto. La visualización es una técnica metafísica que también usan los de la nueva era. ¿Cómo es posible que semejantes herejías sean enseñadas en nuestros pulpitos? Fe en el hombre y no en Dios. En el principio de los años 90, dos ministros americanos denunciaron las cosas que estaban sucediendo, en el libro la “Seducción de la Cristiandad” (Dave Hunt y T.A.McMahon), de editorial portavoz. Ante esto tengo dos cosas que decir: En primer lugar la palabra visualización no aparece en la Biblia. En segundo lugar, la utilización de textos bíblicos fuera de su contexto y con interpretaciones totalmente amañadas para apoyar esta técnica, constituye una falsedad inmensa y una violación a la integridad de las Escrituras y por ende una total falta de respeto, reverencia y temor hacia Dios, además de un crimen contra la Iglesia del Señor. Hebreos 11:1, Isaías 26:3 y otros han sido utilizados fuera de toda consideración hermenéutica. No puedo estar de acuerdo con esto. En cuanto a soñar todavía es más inaudito. Mejor dicho Dios no tiene el control, Yo lo controlo con lo que pienso (Visualizo y sueño), que tal Dios como un medio y no como un fin.
  • Imaginación: Solo con imaginarlo es suficiente. Por demás absurdo al igual que el anterior.
  • Positivismo: No es mi deseo afirmar que ser positivo es malo. Yo soy positivo porque creo y amo a Dios que es todopoderoso, soy su hijo y El tiene cuidado de mi y sé que las cosas que estén sucediendo y sucedan en mi vida El las usara para sacar el mejor provecho para mí. El es Dios fiel y eso es lo que me hace ser positivo. El positivismo en la metafísica es pensar positivo para que te vaya bien. Otra vez el hombre determinando o cambiando la realidad como si tuviera la virtud para hacerlo. (Ejemplo: Si alguien tiene cáncer, para ser sano solo tiene que pensar que va a vivir muchos años, que no se va a morir y además de eso hacer un decreto (Oración o párrafo completo, donde lo exprese.). La solución está en el hombre, otra vez lo repito. Y si esta en el hombre Dios que?
  • El Poder Del Decreto: Han oído estas palabras en alguna parte:
    • Yo Decreto.
    • Yo Declaro.
    • Yo Profetizo.

No me mal interprete todavía. Lea. En primer lugar la palabra decreto en la Biblia tiene dos usos: El primero tiene que ver con lo que Dios ha mandado y se usa en el antiguo testamento para referirse a ley. En segundo lugar se utiliza como una figura jurídico-legal para que los gobernantes le dieran órdenes a sus gobernados. Por ejemplo los decretos de Ciro y Artajerjes en el antiguo testamento y los del cesar en el nuevo. Nunca se menciona en las Escrituras la palabra decreto como una orden que yo puedo dar para que Dios haga algo o yo determine que algo se haga realidad. En el caso de declarar es igual. Nuevamente nunca se usa la palabra declarar en las Escrituras en estos términos. El caso de la profecía es igual por el tratamiento que hoy se le da. Algunos asumen que lo que ellos profeticen eso sucederá, es igual a las otras dos. El término que se usa también es soltar la palabra y ya está. Pregunto qué clase de atrevimiento es este?. Quien soy yo para que lo que yo diga suceda?. Porque mejor no oramos de manera más humilde y decimos a Dios:

Padre tu palabra dice o Padre con base en tu palabra. Aquí lo importante es: Lo que Dios ha dicho, no lo que yo diga. Ud. me puede decir es que yo soy hijo de Dios, y yo le digo eso es cierto, pero ser hijo no lo hace igual a Él.

  • El poder de la afirmación: En cuanto esto, en estos últimos días me dio mucha tristeza oír a un ministro que aprecio mucho enseñar sobre esto. Créanme que en lo profundo de mi corazón pienso y creo que él no sabe lo que está diciendo. Dos cosas pudieron haber sucedido: La primera, lo escucho de alguien a quien él considera superior a él y lo tomo como cierto, y dos lo leyó en algún libro. Su error fue no haberlo comprobado con las Escrituras. A ver, imagínese a Ud. en la tarea de decirle a su hijo todos los días tu vas a ser presidente de Colombia, alcalde de tu ciudad, etc, lo repites una y otra vez. De acuerdo a esta enseñanza, llegara un día que estarás hablando con tu hijo y el te dirá: “Papi cuando yo sea o alcalde”. Listo ya quedo, suficiente, seguro sucederá. El se lo creyó y sucederá. Qué cosa más absurda. Si mis intereses son los del Reino mi interés debe ser el Reino, más bien oro al Señor y le digo Jesús es el deseo de mi corazón que mis hijos se preparen tanto secular como espiritual y teológicamente y después gasten su vida en servirle. Sobra decir que las Escrituras jamás enseñan estas cosas. Todas estas cosas tienen un denominador común el positivismo. Hay que ser positivos. Este no es el fundamento para la fe. Veamos a Jesús:

En el mundo tendréis aflicción pero confiad yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

Algunas de las bienaventuranzas. Mateo 5:1-12.

Lea Mateo 16:21-28.

Lea Mateo 24.

Lea Mateo 25:31-46.

Los metafísicos consideran a Jesús como uno de ellos y toman algunas de sus enseñanzas para acomodarlas a lo que ellos creen. Si lo anterior fuera cierto, Jesús hubiera ejecutado la obra de la salvación sin ir a la cruz, solo pensando, hablando y afirmando un decreto más o menos así: “Son limpios de pecado, son salvos, heredaran la vida eterna, serán fieles y verdaderos discípulos, son libres de la esclavitud y ahora consumado es”. Lo hubiera repetido unas 100.000 veces y listo la humanidad hubiera sido salva. Entonces ¿Por qué Jesús fue a la cruz si tenía otra alternativa?, lo anterior también mete a Dios en la misma cesta y a los hombres con la misma capacidad creadora. Que absurdo y que falsedad. Como pretende la metafísica igualarnos a Dios. Por eso es tan grave que predicadores muy conocidos y con mucha fama enseñen estas cosas, desviando a las ingenuas ovejas de la verdadera fe, no hay derecho.

Veamos a Pablo:
– 2 De Timoteo 2:1-13.
Veamos a Pedro:
– 1 De Pedro 2:21-25.

Estas son solo algunas citas para mostrar que Jesús, Pablo y Pedro utilizaron lenguaje que para los predicadores de hoy se puede considerar negativo. Sera que las advertencias de Jesús de tinte negativo, al igual que Pablo y Pedro, no tienen que ser tenidas en cuenta por nosotros los cristianos. Hay que sacarlas de la Biblia o que hacemos con ellas. Fíjense la enseñanza de Jesús en Mateo 7:24-29. El fundamento que aquí se presenta para que la casa (El discípulo, el cristiano), no se caiga es la roca (Jesús, La palabra y su enseñanza, es decir las Escrituras). Cualquier otro fundamento no resiste la dificultad. Le aconsejo no se arriesgue a colocar la base de su fe sobre arena (Todas estas enseñanzas mencionadas aquí), a menos que se quiera exponer a que su fe se derrumbe. Hoy todo puede estar bien, pero que pasara cuando venga la dificultad. Me pregunto: ¿Sera que Jesús, Pablo y Pedro calificarían para miembros de estas iglesias que predican metafísica?

La versión evangélica de la ley de causa y efecto es la ley de la siembra y la cosecha. Tal ley no existe en la Biblia y los textos utilizados para respaldarla son mal interpretados, sacados fuera de contexto y su aplicación esta lejos de toda hermenéutica seria. No hay antecedentes históricos en la Iglesia Cristiana de que alguna vez se haya practicado. Desafortunadamente estas enseñanzas son utilizadas para sacar dinero de las ovejas sea intencional o no, Dios lo sabe, lo que si es cierto es que tendrán que dar cuenta por ello.

IV. El efecto de estas enseñanzas en la iglesia cristiana de hoy

La sutil desviación de la Fe verdadera. Ingenuamente la gente pone la fe en sí misma y no en Dios.
El delirio de un poder que no existe. Hay un afán por demostrar poder. Se supone que este poder es porque Dios me usa, la cuestión es que Dios no me usa, yo soy el que pretendo usar a Dios.

La confusión de mucha gente sincera. Mucha gente que con sinceridad va a buscar a Dios, se confunden al encontrar que la enseñanza no es la Escritura, es metafísica, nueva era, administración, etc.

La llegada y la salida de mucha gente. Es cierto que mucha gente llega a la Iglesia, buscando a Dios con sinceridad en su corazón pero al tiempo se sienten defraudados y se van a veces a otras Iglesias (En porcentaje pequeño) y a veces al mundo. (En mayor porcentaje). De esto ya hay casos que mostrar.

La división de la Iglesia. Desafortunadamente hoy en día iglesias cristianas se han dividido a causa de estas enseñanzas.

El tropiezo para muchos no creyentes. Que cree Ud. ¿Que pensara el no creyente conocedor de estas cosas, al ver a la Iglesia cristiana utilizando principios metafísicos? De hecho se dan cuenta de la manipulación con fines económicos. Una mujer recién convertida, y que en tiempo atrás fue practicante de la metafísica, fanática de cierto canal de televisión al leer el material que estoy compartiendo, dejo de verlo al darse cuenta que no había diferencia entre lo que ella había aprendido sobre metafísica y lo que enseñaban en ese medio de comunicación.

Lo más lamentable es el pobre fundamento que reciben los que asisten a estas iglesias, lo que los lleva a ser pseudodiscipulos.

El desplazamiento de la Escritura por enseñanzas heréticas.

Los culpables de que mucha gente se desvie y corra el riesgo de perderse son los que enseñan estas cosas. Ciegos guías de ciegos como le dijo Jesús a los fariseos.

Cabe anotar también, que el exceso de confianza en los maestros no esta respaldado por las escrituras. En muchos pasajes se advierte acerca de la falsa enseñanza. El ejemplo mas claro de lo que hoy debemos hacer los creyentes es el que esta en el libro de los hechos (los cristianos de Berea). Pablo, el apóstol les enseñaba y ellos llegaban a la casa a escudriñar si lo que el apóstol les decía era cierto. No sabemos cuál fue la reacción de Pablo (Pues supongo que el sabia que ellos hacían esta verificación), lo que si sabemos es que la Biblia no registra cual fue y también que el mismo apóstol advirtió en muchas ocasiones en las epístolas sobre ser maestro fiel y no dejarse engañar de los falsos maestros. Además escribió: Examinadlo todo retened lo bueno desechad lo malo. Entonces, podríamos decir que si la responsabilidad mayor esta en aquellos que enseñan falsedad traicionando la confianza de la gente, también le cabe responsabilidad a aquellos que los escuchan y no comprueban la veracidad de lo que les esta siendo enseñado.

Conclusión:

  1. Todo esto fue profetizado por Jesús y Pablo también se lo escribió a Timoteo.
  2. Cada uno responderá ante Dios por el uso indebido de las Escrituras y por introducir herejías en la Iglesia.
  3. No necesitamos innovar. Nuestra fe y nuestro fervor tienen que estar sostenidos en primer lugar por nuestra relación con Jesús. Amarlo, obedecerlo y seguir fielmente sus enseñanzas contenidas en las escrituras es suficiente. Nada de técnicas de mercadotecnia para usar en evangelismo.
  4. No necesitamos las iglesias abarrotadas de gente sin compromiso y sin una verdadera conversión. Tenemos que producir discípulos fieles que permanezcan hasta la muerte. La Palabra dice que el Espíritu Santo Convencerá al mundo de pecado, de juicio y de justicia. El que atrae a la gente hacia Jesús es El, nosotros solo somos instrumentos. Dejemos de lado las estrategias humanas y oremos a Dios que nos de la gracia de ser usados por El para hacer verdaderos discípulos.
  5. Nadie puede pretender controlar a la Iglesia de Cristo para alcanzar sus objetivos particulares. El objetivo de la Iglesia es el establecimiento del Reino De Los Cielos y no el de alguien en particular.
  6. Como cristianos estamos en la obligación de defender la verdad bíblica. Cuantos murieron por la causa de Cristo, cuantos alzaron su voz para combatir las herejías y sufrieron por ello. Seamos dignos de aquellos que fueron pioneros de la fe y pusieron su sangre para defenderla. No seamos timoratos ante la herejía.

Por último, espero que disculpe si he sido fuerte en algunos términos. Me apasiona el tema de las Escrituras y para mi es inadmisible que sucedan las cosas descritas en este documento. En ningún momento ha sido mi pretensión que este sea considerado un tratado sobre la materia, esto solo es un pequeño bosquejo de la situación. Solo espero que le sirva y que Dios le aclare atraves de él lo que sea necesario aclarar.

Que Dios le bendiga.

Fuente: Impacto Espiritual Ministry

Comentario de Santiago por el Dr. J. Vernon McGee


Compartimos los estudios del Dr. J. Vernon  y de su ministerio: “A través de la Biblia”, en esta ocasión las notas y comentarios de la carta de Santiago.

También puedes ir a este link y tener otros estudios de este mismo autor.

Estos estudios están disponibles en Obrero Fiel, el audio de acá está ligado con esa página. Lo puedes oír desde acá mismo.

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Comentarios de la carta de Santiago

Audio Comentario de Santiago 1 a 5 por J. Vernon McGee

Capítulo 1 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 1:1-3…..1:3-11…..1:12-13…..1:13-15…..1:16-18…..1:19-22…..1:22-25…..1:25-2:2

Capítulo 2 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 1:25-2:2…..2:1-13…..2:14-26

Capítulo 3 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 3:1-4…..3:5-18…..3:14-4:4

Capítulo 4 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 3:14-4:4…..4:5-17

Capítulo 5 – ESCUCHAR COMENTARIO DE 5:1-6…..5:5-20

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Dios el Hijo: Su ascensión y sacerdocio


Este es el capítulo # 11 del libro de Lewis Sperry Chafer, “Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y explicadas”. También es conocido como: Temas Doctrinales, o bien, Doctrinas Fundamentales.

El hecho de la ascensión de Cristo

Puesto que la resurrección de Cristo es la primera en una serie de exaltaciones de Cristo, su ascensión a los cielos puede ser considerada como el segundo paso importante. Esto está registrado en Marcos 16:19; Lucas 24:50-51 y Hechos 1:9-11.

La pregunta que se ha levantado es si Cristo ascendió a los cielos antes de su ascensión formal. Se citan a menudo las palabras de Cristo a María Magdalena en Juan 20:17, donde Cristo dijo: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” También se cita la tipología del Antiguo Testamento donde el sacerdote, después del sacrificio, traía la sangre dentro del lugar Santísimo (He. 9:12, 23-24). Aunque los expositores han diferido en sus opiniones, la mayoría de los evangélicos interpretan el tiempo presente de Juan 20:17 “subo” como un futuro vivido. Las expresiones en Hebreos de que Cristo entró al cielo con su sangre se traducen más correctamente “por medio de su sangre” o “a través de su sangre”. La aplicación física de la sangre sólo ocurrió en la cruz. Los beneficios de la obra acabada continúan para ser aplicados a los creyentes hoy día (1 Jn. 1:7).

Una última pregunta se ha levantado con respecto a si la ascensión en Hechos 1 fue literalmente un acto. Todo el pasaje sostiene completamente el hecho de que Cristo literalmente fue al cielo, tanto como El vino literalmente a la tierra cuando fue concebido y nacido. Hechos 1 usa cuatro palabras griegas para describir la ascensión: “Fue alzado” (v. 9); “le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (v. 9); “El se iba” (v. 10); y “ha sido tomado de vosotros al cielo” (v. 11), mejor traducido como “recibido arriba” (cf. 9). Estas cuatro declaraciones son significativas porque en el versículo 11 está predicho que su segunda venida será en igual manera; esto es, su ascensión y su segunda venida serán graduales, visibles, corporales y con nubes (Hch. 1:9-11). Esto se refiere a su venida para establecer su reino, más que al rapto de la iglesia.

  1. Evidencia para la llegada de Cristo al cielo.

Aunque la evidencia para su ascensión desde la tierra al cielo es completa, el hecho de que se afirme que Cristo haya llegado al cielo confirma el hecho de su ascensión (Hch. 2: 33-36; 3:21; 7:55-56; 9:3-6; 22:6-8; 26:13-15; Ro. 8:34; Ef. 1:20-22; 4:8-10; Fil. 2:6-11; 3:20; 1 Ts. 1:10; 4:16; 1 Ti. 3:16; He. 1:3, 13; 2:7; 4:14; 6:20; 7:26; 8:1; 9:24; 10:12-13; 12:2; 1 Jn. 2:1; Ap. 1:7, 13-18; 5:5-12; 6:9-17; 7:9-17; 14:1-5; 19: 11-16).

  1. El significado de la ascensión.

La ascensión señaló el fin de su ministerio terrenal. Así como Cristo había venido, nacido en Belén, también ahora El había retornado al Padre. También marcó el retorno a su gloria manifiesta, la cual estaba oculta en su vida terrena aun después de su resurrección. Su entrada en los cielos fue un gran triunfo, significando el acabamiento de su obra en la tierra y una entrada dentro de su nueva esfera de trabajo a la diestra del Padre.

La posición de Cristo en los cielos es de señorío universal mientras espera su último triunfo y su segunda venida, y se presenta frecuentemente a Cristo a la diestra del Padre (Sal. 110:1; Mt. 22:44; Mr. 12:36; 16:19; Lc. 20:42-43;22:69; Ro. 8:34; Ef. 1:20; Col. 3:1; He. 1:3-13; 8:1; 10:12; 12:2; 1 P. 3:22). El trono que Cristo ocupa en los cielos es el trono del Padre; no debe confundirse con el trono davídico, el cual es terrenal. La tierra aún espera el tiempo cuando será hecho el estrado de sus pies y su trono será establecido sobre la tierra (Mt. 25:31). Su posición presente es, por supuesto, de honor y autoridad, y manteniéndose siempre como Cabeza de la Iglesia.

  1. La obra presente de Cristo en los cielos.

En su posición a la diestra del Padre, Cristo cumple las siete figuras que lo relacionan con la iglesia:

1) Cristo como el último Adán y cabeza de una nueva creación;

2) Cristo como la Cabeza del cuerpo de Cristo;

3) Cristo como el Gran Pastor de sus ovejas;

4) Cristo como la Vida Verdadera en relación a las ramas;

5) Cristo como la principal Piedra de Angulo en relación a la iglesia como piedras de un edificio;

6) Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en relación a la iglesia como sacerdocio real;

7) Cristo como el Esposo en relación a la iglesia como su novia. Todas estas figuras están llenas de significado en describir su obra presente. Su ministerio principal, sin embargo, es como Sumo Sacerdote representando a la Iglesia ante el trono de Dios.

Se revelan cuatro importantes verdades en su obra como Sumo Sacerdote:

  1. Como Sumo Sacerdote sobre el verdadero tabernáculo en lo alto, el Señor Jesucristo ha entrado en el mismo cielo para ministrar como Sacerdote en favor de aquellos quienes son su propiedad en el mundo (He. 8:1-2). El hecho de que El, cuando ascendió, fue recibido por su Padre en los cielos es una evidencia que su ministerio terrenal fue aceptado. El que se sentara indicó que su obra a favor del mundo estaba completada.

El que se sentara en el trono de su Padre y no en su propio trono revela la verdad, tan constante y consistentemente enseñada en las Escrituras, que El no estableció un reino en la tierra en su primera venida al mundo, pero que El está ahora “esperando” hasta el tiempo cuando aquel reino vendrá en la tierra y lo divino será hecho en la tierra así como en el cielo. “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Ap. 11:15); el Hijo -Rey aún- pedirá de su Padre, el cual le dará “por herencia las naciones y como posesión suya los confines de la tierra” (Sal. 2:8).

Sin embargo, la Escritura claramente indica que El no está estableciendo ahora esta legislación del reino en la tierra (Mt. 25:31-46), sino que más bien está llamando de ambos, judíos y gentiles, un pueblo celestial el cual está relacionado con El como su cuerpo y novia. Después de que el propósito presente sea cumplido El retornará y “reedificaré el tabernáculo de David, que está caido” (Hch. 15:16; cf. vs. 13-18). Aunque El es un Rey-Sacerdote de acuerdo al tipo de Melquisedec (He. 5:10; 7:1), El está ahora sirviendo como Sacerdote y no como Rey. El que viene otra vez y será entonces el Rey de reyes, está ahora ascendido para ser “cabeza sobre todas las cosas” (Ef. 1:22-23).

  1. Como nuestro Sumo Sacerdote, Cristo es el dador de los dones espirituales. De acuerdo al Nuevo Testamento, un don es una capacitación divina traída al creyente y a través del creyente por medio del Espiritu que mora en él. Es el Espiritu trabajando para cumplir ciertos propósitos divinos y usar a quien El habita para este fin. El mora con ese fin. No es de ninguna manera una obra humana ayudada por el Espíritu.

Aunque ciertos dones generales están mencionados en las Escrituras (Ro. 12:3-8; 1 Co. 12:4-11), la variedad posible es innumerable, puesto que nunca se viven dos vidas exactamente bajo las mismas condiciones. Sin embargo, a cada creyente le es dado algún don; pero la bendición y el poder del don será experimentado solamente cuando la vida está totalmente rendida a Dios (cf. Ro. 12:1-2, 6-8). Habrá poca necesidad de exhortación para un servicio honrado por Dios para aquel que está lleno con el Espiritu; porque el Espíritu estará trabajando en él en ambos sentidos, tanto para querer como para hacer su buena voluntad (Fil. 2:13).

De igual manera, ciertos hombres que son llamados de “entre los hombres” son provistos y colocados localmente en su servicio por el Cristo ascendido (Ef. 4:7-11). El Señor no dejó su obra al juicio incierto e insuficiente de los hombres (1 Co. 12:11, 18)

  1. El Cristo ascendido como Sacerdote vive siempre para hacer intercesión por los suyos. Este ministerio comenzó antes de que El dejara la tierra (Jn. 17:1-26), y es para los salvos más bien que para los no salvos (Jn. 17:9), y continuará en los cielos tanto tiempo como los suyos estén en el mundo. Su obra de intercesión tiene que ver con la debilidad, necesidad de ayuda y la inmadurez de los santos que están sobre la tierra -cosas en las cuales ellos no son en ninguna manera culpables-. El, quien conoce las limitaciones de los suyos, y el poder y la estrategia del enemigo con quien ellos tienen que luchar, les es a ellos un Pastor y Obispo para sus almas. Su cuidado de Pedro es una ilustración de esta verdad (Lc. 22:31-32).

La intercesión sacerdotal de Cristo no es sólo eficaz, sino que también sin fin. Los sacerdotes de la antigüedad fallaron a causa de la muerte; pero Cristo, puesto que vive para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7;25). David reconoce el mismo cuidado pastoral y su garantía de seguridad eterna (Sal. 23:1).

  1. Cristo se presenta actualmente por los suyos en la presencia de Dios. A menudo el hijo de Dios es culpable de algún pecado que le separaría completamente de Dios si no estuviera de por medio la abogacía de Cristo y la obra que El efectuó por su muerte en la cruz. El efecto del pecado sobre el cristiano es la pérdida de gozo, paz y poder espirituales. Por otra parte, estas bendiciones se restauran según la gracia infinita de Dios sobre la sola base de la confesión del pecado (1 Jn. 1:9); pero más importante es considerar el pecado del cristiano en relación con el carácter santo de Dios.

Por medio de la presente abogacía sacerdotal de Cristo en los cielos, hay absoluta seguridad de salvación para los hijos del Padre Celestial aun mientras ellos están pecando. Un abogado es aquel que expone y defiende la causa de otro ante los tribunales públicos. En el desempeño de sus funciones de Abogado, Cristo está ahora en el cielo interviniendo a favor de los suyos (He. 9:24) cuando ellos pecan (1 Jn. 2:1). Se revela que su defensa la hace ante el Padre, y que Satanás está allí también acusando sin cesar día y noche a los hermanos, en la presencia de Dios (Ap. 12:10). Es posible que al cristiano le parezca que el pecado que ha cometido es insignificante; pero no es así para el Dios santo, quien no podría nunca tratar con ligereza lo que representa una ofensa a su divina justicia. Aun el pecado que es secreto en la tierra es un gran escándalo en el cielo. En la gracia maravillosa de Dios, y sin necesidad de que intervenga solicitud alguna de parte de los hombres, el Abogado defiende la causa del cristiano culpable. Y lo que el Abogado hace para garantizar así la seguridad del creyente está tan de acuerdo con la justicia divina, que El es llamado, en relación con este ministerio de abogar por los suyos, “Jesucristo el justo”. El defiende a los hijos de Dios a base de la sangre que fue derram ada en la cruz, y en esta forma el Padre tiene completa libertad para defenderles contra toda acusación proveniente de Satanás o de los hombres y contra todo juicio que en otras circunstancias el pecado impondría sobre el pecador; y todo esto se hace posible porque Cristo, a través de su muerte, llegó a ser la “propiciación por nuestros pecados” (los pecados de los cristianos) (1 Jn. 2:2).

La verdad referente al ministerio sacerdotal de Cristo en los cielos no está de ninguna manera facilitando para los verdaderos cristianos la práctica del pecado. Al contrario, estas mismas cosas son escritas para que no pequemos (1 Jn. 2:1); porque ninguno puede pecar con ligereza o descuido cuando considera la enorme tarea de defensa que a causa del pecado del cristiano tiene que realizar necesariamente el Abogado Cristo Jesús.

Puede decirse, en conclusión, que Cristo cumple su ministerio de Intercesor y Abogado para la eterna seguridad de aquellos que ya son salvos en El (Ro. 8:34).

  1. La Obra Presente De Cristo Sobre La Tierra.

Cristo está también obrando en su iglesia sobre la tierra al mismo tiempo que está a la diestra del Padre en el cielo. En numerosos pasajes se dice que Cristo habita en su iglesia y está con su iglesia (Mt. 28:18-20; Jn. 14:18, 20; Col. 1:27). El está en su iglesia en el sentido de que es El quien da vida a su iglesia (Jn. 1:4; 10:10; 11:25; 14:6; Col. 3:4; 1 Jn. .5:12).

Se puede concluir que la obra presente de Cristo es la clave para entender la presente tarea de Dios de llamar a un pueblo para formar el cuerpo de Cristo, y el poder y la santificación de este pueblo para ser testigos de Cristo hasta lo último de la tierra. Su obra presente es preliminar y a ella seguirán los eventos que tienen relación con su segunda venida.

PREGUNTAS

  1. ¿Cómo se relaciona la ascensión de Cristo con su exaltación?
  2. Tratar el punto sobre si Cristo ascendió en el día de su resurrección.
  3. ¿Qué evidencia puede ofrecerse para probar que la ascensión relatada en Hechos fue una ascensión literal?
  4. ¿Hasta qué grado la Escritura testifica la llegada de Cristo al cielo después de su ascensión?
  5. ¿Cómo se relaciona la ascensión de Cristo con su ministerio terrenal?
  6. ¿En qué sentido la ascensión de Cristo fue un triunfo?
  7. Distinguir el trono de Cristo en los cielos del trono davídico.
  8. Nombrar las siete figuras relativas a Cristo con su Iglesia.
  9. ¿Cuál es el significado de Cristo ahora sentado en el trono del Padre?
  10. ¿Cómo se relaciona Cristo como nuestro Sumo Sacerdote y el dador de los dones espirituales a los hombres?
  11. Contrastar la intercesión sacerdotal de Cristo con los sacerdotes del Antiguo Testamento.
  12. Describir la obra de Cristo como nuestro Abogado en los cielos.
  13. ¿Hasta qué grado está Cristo también trabajando en la tierra durante esta edad presente?

Escrito por: Lewis Sperry Chafer

Fuente: Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas clave de la Biblia sintetizadas y explicadas

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Dios el Hijo: Su Resurrección


Este es el capítulo # 10 del libro de Lewis Sperry Chafer, “Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y explicadas”. También es conocido como: Temas Doctrinales, o bien, Doctrinas Fundamentales.

La resurrección en el antiguo testamento

La doctrina de la resurrección de todos los hombres, así como la resurrección de Cristo, se enseña en el Antiguo Testamento. La doctrina aparece tan tempranamente como en el tiempo de Job, probablemente un contemporáneo de Abraham, y se expresa en su declaración de fe en Job 19:25-27: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.” Aquí Job afirma no solamente su propia resurrección personal, sino la verdad de que su Redentor ya vive y más tarde estará sobre la tierra. Que todos los hombres serán al fin resucitados se enseña en Juan 5:28-29 y en Apocalipsis 20:4-6, 12-13.

Profecías específicas en el Antiguo Testamento anticipan la resurrección del cuerpo humano (Job 14:13-15; Sal. 16:9-10; 17:15; 49:15; Is. 26:19; Dn. 12:2; Os. 13:14; He. 11:17-19). La resurrección de Cristo se enseña específicamente en el Salmo 16:9-10, donde el salmista David declara: “Se alegró, por tanto, mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Aquí David no solo afirma que él espera personalmente la resurrección, sino también que Jesucristo, a quien se describe como el “Único Santo”, no vería la corrupción, esto es, no estaría en la tumba el tiempo suficiente para que su cuerpo se corrompiera. Este pasaje esta citado por Pedro en Hechos 2: 24-31 y por Pablo en Hechos 13: 34-37 señalando la resurrección de Cristo.

La resurrección de Cristo se menciona también en el Salmo 22:22, donde seguidamente a su muerte Cristo declara que El anunciará su nombre a sus “hermanos”. En el Salmo 118:22-24 la exaltación de Cristo de convertirse en la piedra angular se define en Hechos 4: 10-11 significando la resurrección de Cristo. La resurrección de Cristo parece también estar anticipada en la tipología del Antiguo Testamento en el sacerdocio de Melquisedec (Gn. 14:18; He. 7:15-17, 23-25).

En forma similar, la tipología de las dos aves (Lv. 14:4-7), donde el ave viva es soltada, la fiesta de las primicias (Lv. 23: 10-11), indicando que Cristo es las primicias de la cosecha de resurrección, y la vara de Aarón que floreció (Nm. 17:8) habla de la resurrección. La doctrina de la resurrección de todos los hombres, tanto como la resurrección de Cristo, se establece así en el Antiguo Testamento.

B. Las predicciones de Cristo de su propia resurrección

Frecuentemente, en los Evangelios, Cristo predice ambas casas, su propia muerte y su resurrección (Mt. 16:21; 17:23; 20:17-19; 26:12, 28-29, 31-32; Mr. 9:30-32; 14:28; Lc. 9:22; 18:31-34; In. 2:19-22; 10:17-18). Las predicciones son tan frecuentes, tan explícitas y dadas en tan numerosos y diferentes contextos que no puede haber duda alguna de que Cristo predijo su propia muerte y resurrección, y el cumplimiento de estas predicciones verifica la exactitud de la profecía.

Pruebas de la resurrección de Cristo

El Nuevo Testamento presenta una prueba avasallante de la resurrección de Cristo. AI menos diecisiete apariciones de Cristo ocurrieron después de su resurrección. Estas son las siguientes: 1) Aparición a María Magdalena (Jn. 20:11-17; cr. Mr. 16:9-11); 2) aparición a las mujeres (Mt. 28:9-10); 3) aparición a Pedro (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5); 4) aparición de Cristo a los diez discípulos, que se refiere colectivamente como “los once”, estando Tomás ausente (Mr. 16:14; Lc. 24: 36-43; Jn. 20:19-24); 5) aparición a los once discípulos una semana después de su resurrección (Jn. 20:26-29); 6) aparición a siete de los discípulos en el Mar de Galilea (Jn. 21: 1-23); 7) aparición a los quinientos (1 Co. 15: 6); 8) aparición a Santiago el hermano del Señor (1 Co. 15:7); 9) aparición a los once discípulos en la montaña en Galilea (Mt. 28: 16-20; 1 Co. 15:7); 10) aparición a sus discípulos con ocasión de su ascensión desde el Monte de los Olivos (Lc. 24:44-53; Hch. 1: 3-9) ; 11) aparición del Cristo resucitado a Esteban momentos antes de su martirio (Hch. 7:55-56); 12) aparición a Pablo en el camino a Damasco (Hch. 9:3-6; cr. Hch. 22: 6-11; 26:13-18; 1 Co. 15:8); 13) aparición a Pablo en Arabia (Hch. 20:24; 26:17; Ga. 1:12, 17); 14) aparición de Cristo a Pablo en el templo (Hch. 22:17-21; cf. 9:26-30; Ga. 1:18); 15) aparición de Cristo a Pablo en la prisión en Cesarea (Hch. 23:11); 16) aparición de Cristo al apóstol Juan (Ap. 1: 12-20). El número de estas apariciones, la gran variedad de circunstancias y las evidencias que confirman todo lo que rodea a estas apariciones, constituyen la más poderosa calidad de evidencia histórica de que Cristo se levantó de los muertos.

En adición a las pruebas que nos dan sus apariciones, puede aún citarse más evidencia que sostiene este hecho. La tumba estaba vacía después de su resurrección (Mt. 28:6; Mr. 16:6; Lc. 24:3, 6,12; Jn. 20:2,5-8). Es evidente que los testigos de la resurrección de Cristo no eran gente tonta ni fácil de engañar. De hecho, ellos eran lentos para comprender la evidencia (Jn. 20:9, 11-15, 25). Una vez convencidos de la realidad de su resurrección, deseaban morir por su fe en Cristo. Es también evidente que hubo un gran cambio en los discípulos después de la resurrección. Su pena fué reemplazada con gozo y fe.

Más adelante, el libro de los Hechos testifica del poder divino del Espíritu Santo en los discípulos después de la resurrección de Cristo, el poder del Evangelio el cual ellos proclamaron, y las evidencias que sostienen los milagros. El día de Pentecostés es otra prueba importante, ya que hubiera sido imposible haber convencido a tres mil personas de la resurrección de Cristo, quienes habían tenido oportunidad de examinar la evidencia si hubiera sido una mera ficción.

La costumbre de la Iglesia primitiva de observar el primer día de la semana, el momento de celebrar la Cena del Señor y traer sus ofrendas, es otra evidencia histórica (Hch. 20:7; 1 Co. 16: 2). El mismo hecho de que la Iglesia primitiva nació a pesar de la persecución y muerte de los apóstoles, sería dejado sin explicación si Cristo no se hubiera levantado de la muerte. Fue una resurrección literal y corporal, la cual transformó el cuerpo de Cristo conforme para su función celestial.

Razones para la resurrección de Cristo

Por lo menos pueden citarse siete razones importantes para la resurrección de Cristo.

  1. Cristo resucitó debido a quien es Él (Hch. 2:24).
  2. Cristo resucitó para cumplir con el pacto davídico (2 S. 7:12-16; Sal. 89:20-37; Is. 9:6-7; Lc. 1:31-33; Hch. 2: 25-31).
  3. Cristo resucitó para ser el dador de la vida resucitada (Jn. 10:10-11; 11:25-26; Ef. 2:6; Col. 3:1-4; 1 Jn. 5:11-12).
  4. Cristo resucitó de modo que Él sea la fuente del poder de la resurrección (Mt. 28:18; Ef. 1:19-21; Fil. 4:13).
  5. Cristo resucitó para ser la Cabeza sobre la Iglesia (Ef. 1:20-23).
  6. Cristo resucitó para que nuestra justificación sea cumplida (Ro. 4:25).
  7. Cristo resucitó para ser las primicias de la resurrección (1 Co. 15:20-23).

El significado de la resurrección de Cristo

La resurrección de Cristo, a causa de su carácter histórico, constituye la prueba más importante de la deidad de Jesucristo. Porque fue una gran victoria sobre el pecado y la muerte, es también el valor presente del poder divino, como esta declarado en Efesios 1: 19-21. Dado que la resurrección es una doctrina tan sobresaliente, el primer día de la semana en esta dispensación ha sido apartado para la conmemoración de la resurrección de Jesucristo, y, de acuerdo a ello, toma el lugar en la ley del sábado, la cual ponía aparte el séptimo día para Israel. La resurrección es, por lo tanto, la piedra angular de nuestra fe cristiana, y como Pablo lo expresa en 1 Corintios 15:17: “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” For haber resucitado Cristo, nuestra fe cristiana está segura, la victoria final de Cristo es cierta y nuestra fe cristiana esta completamente justificada.

PREGUNTAS

  1. ¿Enseña la Biblia que todos los hombres que mueren serán resucitados?
  2. Hacer un sumario de las enseñanzas del Antiguo Testamento que enseñan acerca de la resurrección del cuerpo humano.
  3. ¿En qué grado el Antiguo Testamento anticipa la resurrección de Jesucristo?
  4. ¿En que grado Cristo predijo su propia resurrección?
  5. ¿Cuántas apariciones de Cristo ocurrieron entre su resurrección y ascensión?
  6. ¿Qué apariciones de Cristo ocurrieron después de su ascensión?
  7. ¿Por qué son una poderosa confirmación del hecho de su resurrección las apariciones de Cristo y las circunstancias que las rodearon?
  8. ¿Cómo contribuyen la tumba vacía, el carácter de los testigos de su resurrección y el grado de sus convicciones a la doctrina de su resurrección?
  9. ¿Qué cambios tuvieron lugar en los discípulos después de la resurrección de Cristo, y como fueron usados como testigos de la resurrección?
  10. ¿Qué evidencia puede encontrarse en el día de Pentecostés para la resurrección de Cristo?
  11. ¿Cómo la costumbre de la Iglesia primitiva en observar el primer día de la semana y su continua existencia a pesar de la persecución sostienen la teoría de la resurrección?
  12. Nombrar por lo menos siete razones por las cuales Cristo se levantó de los muertos.
  13. ¿Por qué es importante para la fe cristiana la resurrección de Cristo?
  14. ¿Cómo se relaciona la resurrección de Cristo con la norma presente del poder divino?

Escrito por: Lewis Sperry Chafer

Fuente: Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas clave de la Biblia sintetizadas y explicadas

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Esdras en MP3 (La Biblia en audio)


Queremos pasar a compartir el audio de la Biblia, en esta oportunidad es el libro de Esdras en la versión Reina Valera 1960 (RVR 60). Estos audios no están hospedados en este blog, sino que son un link de la web-site que los está compartiendo con todos nosotros.

También puedes hacer click en este link para seleccionar otro libro de la Biblia que ya tenemos disponible a través de este blog.

Libro de Esdras

Lectura capítulo por capítulo

 

Dios el Hijo: Su muerte vicaria


Este es el capítulo # 9 del libro de Lewis Sperry Chafer, “Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y explicadas”. También es conocido como: Temas Doctrinales, o bien, Doctrinas Fundamentales.

En la Escritura se revela la muerte de Cristo como un sacrificio por los pecados de todo el mundo. De acuerdo a ello, Juan el Bautista presentó a Jesús con las palabras: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1: 29). Jesús, en su muerte, fue el sustituto muriendo en el lugar de todos los hombres. Aunque “sustituto” no es específicamente un término bíblico, la idea de que Cristo es el sustituto para los pecadores se afirma constantemente en las Escrituras. Por medio de la muerte vicaria los juicios justos e inconmensurables de Dios contra el pecador fueron llevados por Cristo. El resultado de esta sustitución es en sí mismo tan simple y definitivo como la misma transacción. El Salvador ya ha cargado con los judíos divinos contra el pecador a total satisfacción de Dios. Para recibir la salvación que Dios ofrece, se les pide a los hombres que crean estas buenas nuevas, reconociendo que Cristo murió por sus pecados y por este medio reclamar a Jesucristo como su Salvador personal.

La palabra “sustitución” expresa sólo parcialmente todo lo que se llevó a cabo en la muerte de Cristo. En realidad, no hay un término que pudiéramos decir que incluye el todo de esa obra incomparable. El uso popular ha tratado de introducir para este propósito la palabra expiación; pero este vocablo no aparece ni una sola vez en el Nuevo Testamento, y, de acuerdo a su uso en el Antiguo Testamento, significa solamente cubrir el pecado. Esto proveía una base para un perdón temporal “a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Ro. 3:25). Aunque en los tiempos del Antiguo Testamento se requería nada más que el sacrificio de un animal para el remitir (literalmente “tolerar”, “pasar por alto”, Ro. 3:25) y el disimular (literalmente “pasar por alto” sin castigo, Hch. 17:30) de los pecados, Dios estaba, no obstante, actuando en perfecta justicia al hacer este requerimiento, puesto que Él miraba hacia la manifestación de su Cordero, el cual vendría no solamente a pasar por alto o cubrir el pecado, sino a quitarlo de una vez y para siempre (Jn. 1:29).

A. LO QUE IMPLICA LA MUERTE DEL HIJO

Al considerar el valor total de la muerte de Cristo deben distinguirse los siguientes hechos:

  1. La muerte de Cristo nos da seguriad del amor de Dios hacia el pecador (Jn. 3:16; Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16; 4:9); y en adición a esto hay, naturalmente, una acción refleja o requerimiento moral que se proyecta, a través de esta verdad tocante al amor divino, sobre la vida de los redimidos (2 Co. 5:15; 1 P. 2:11-25); pero no debe olvidarse que toda demanda referente a la conducta diaria no se dirige nunca a los inconversos sino a los que ya son salvos en Cristo.
  2. La muerte de Cristo es una redención o rescate pagado a las demandas santas de Dios para el pecador y para liberar al pecador de la justa condenación. Es significativo que la palabra discriminadora “por” significa “en lugar de” o “en favor de”, y es usada en cada pasaje en el Nuevo Testamento donde se menciona la muerte de Cristo como un rescate (Mt. 20:28; Mr. 10:45; 1 Ti. 2:6). La muerte de Cristo fue un castigo necesario, el cual Él cargó por el pecador (Ro. 4:25; 2 Co. 5:21; Gá. 1:4; He. 9:28). Al pagar el precio de nuestro rescate Cristo nos redimió. En el Nuevo Testamento se usan tres importantes palabras griegas para expresar esta idea:

     1) agorazo, que quiere decir “comprar en un mercado” (agora significa “mercado”). El hombre, en su pecado, es considerado bajo la sentencia de muerte (Jn. 3:18-19; Ro. 6:23), un esclavo “vendido bajo pecado” (Ro. 7:14), pero en el acto de la redención es comprado por Cristo a través del derramamiento de su sangre (1 Co. 6:20; 7:23; 2 P. 2:1; Ap. 5:9; 14:3-4);

     2) exagorazo, que significa “comprar y sacar del mercado de la venta”, lo que agrega el pensamiento no sólo de la compra, sino también de que nunca más estará expuesto a la venta (Gá. 3:13; 4:5; Ef. 5:16; Col. 4:5), indicando que la redención es una vez y para siempre;

     3) lutroo, “dejar libre” (Lc. 24:21; Tít. 2:14; 1 P. 1:18). La misma idea se encuentra en el vocablo lutrosis (Lc. 2:38; He. 9:12), y otra expresión similar, epoiesen lutrosin (Lc. 1:68), y otra forma usada frecuentemente, apolutrosis, indicando que se libera a un esclavo (Lc. 21:28; Ro. 3:24; 8:23; 1 Co. 1:30; Ef. 1:7, 14; 4:30; Col. 1:14; He. 9:15; 11:35). El concepto de la redención incluye la compra, el quitar de la venta, y la completa libertad del rescate individual a través de la muerte de Cristo y la aplicación de la redención por medio del Espíritu Santo.

Así, también, la muerte de Cristo fue una ofrenda por el pecado, no semejante a las ofrendas de animales presentadas en tiempos del A.T., las cuales podían solamente cubrir el pecado, en el sentido de dilatar el tiempo del justo y merecido juicio contra el pecado. En su sacrificio Cristo llevó sobre “su cuerpo en el madero” nuestros pecados, quitándolos de una vez y para siempre (Is. 53:7-12; Jn. 1:29; 1 Cor. 5:7; Ef. 5:2; He. 9:22, 26; 10:14).

  1. La muerte de Cristo está representada en su parte como un acto de obediencia a la ley que los pecadores han quebrantado, cuyo hecho constituye una propiciación o satisfacción de todas las justas demandas de Dios sobre el pecador. La palabra griega hilasterion se usa para el “propiciatorio” (He. 9:5), el cual era la tapa del arca en el lugar Santísimo, y que cubría la ley en el arca. En el Día de la Expiación (Lv. 16:14) el propiciatorio era rociado con sangre desde el altar y esto cambiaba el lugar de juicio en un lugar de misericordia (He. 9:11-15). De manera similar, el trono de Dios se convierte en un trono de gracia (He. 4:14-16) a través de la propiciación de la muerte de Cristo. Una palabra griega similar, hilasmos, se refiere al acto de propiciación (1 Jn. 2:2; 4:10); el significado es que Cristo, muriendo en la cruz, satisfizo completamente todas las demandas justas de Dios en cuanto al juicio para el pecado de la Humanidad. En Romanos 3:25-26 Dios declara, por tanto, que El perdona en su justicia los pecados antes de la cruz, sobre la base de que Cristo moriría y satisfaría completamente la ley de la justicia. En todo esto Dios no está descrito como un Dios que se deleita en la venganza sobre el pecador, sino más bien un Dios el cual a causa de su amor se deleita en misericordia para el pecador. En la redención y propiciación, por lo tanto, el creyente en Cristo está seguro de que el precio ha sido pagado en su totalidad, que él ha sido puesto libre como pecador y que todas las demandas justas de Dios para el juicio sobre él debido a sus pecados han sido satisfechas.
  2. La muerte de Cristo no sólo satisfizo a un Dios Santo, sino que proveyó las bases por medio de las cuales el mundo fue reconciliado para con Dios. La palabra griega katallasso, que significa “reconciliar”, tiene en sí el pensamiento de traer a Dios y al hombre juntos por medio de un cambio cabal en el hombre. Aparece frecuentemente en varias formas en el Nuevo Testamento (Ro. 5:10-11; 11:15; 1 Co. 7:11; 2 Co. 5:18-20; Ef. 2:16; Col. 1:20-21). El concepto en cuanto a reconciliación no significa que Dios cambie, sino que su relación hacia el hombre cambia debido a la obra redentora de Cristo. El hombre es perdonado, justificado y resucitado espiritualmente al nivel donde es reconciliado con Dios. El pensamiento no es que Dios sea reconciliado con el pecador, esto es, ajustado a un estado pecaminoso, sino más bien que el pecador es ajustado al carácter santo de Dios. La reconciliación es para todo el mundo, puesto que Dios redimió al mundo y es la propiciación para los pecados de todo el mundo (2 Co. 5:19; 2 P. 2:1; 1 Jn. 2:1-2). Tan completa y de largo alcance es esta maravillosa provisión de Dios en la redención, propiciación y reconciliación, que las Escrituras declaran que Dios no está ahora imputando el pecado al mundo (2 Co. 5:18-19; Ef. 2:16; Col. 2:20).
  3. La muerte de Cristo quitó todos los impedimentos morales en la mente de Dios para salvar a los pecadores en los que el pecado ha sido redimido por medio de la muerte de Cristo, Dios ha sido satisfecho y el hombre ha sido reconciliado con Dios. No hay más obstáculo para Dios en aceptar libremente y justificar a cualquiera que cree en Jesucristo como su Salvador (Ro. 3:26). A partir de la muerte de Cristo el infinito amor y poder de Dios se ven libres de toda restricción para salvar, por haberse cumplido en ella todos los juicios que la justicia Divina podría demandar contra el pecador. No hay nadie en todo el universo que haya obtenido más beneficio que Dios mismo en la muerte de su amado Hijo.
  4. En su muerte, Cristo llegó a ser el Sustituto que sufrió la pena o castigo que merecía el pecador (Lv. 16:21; Is. 53:6; Lc. 22:37; Mt. 20:28; Jn. 10:11; Ro. 5:6-8; 1 P. 3:18). Esta verdad es el fundamento de certidumbre para todo aquel que se acerque a Dios en busca de salvación. Además, éste es un hecho que cada individuo debe creer concerniente a su propia relación con Dios en lo que toca al problema del pecado. Creer en forma general que Cristo murió por el mundo no es suficiente; se demanda en las Escrituras una convicción personal de que el pecado de uno mismo fue el que Cristo, nuestro Sustituto, llevó completamente en la cruz. Esta es la fe que resulta en una sensación de descanso interior, en un gozo inexplicable y gratitud profunda hacia El (Ro. 15:13; He. 9:14; 10:2). La salvación es una obra poderosa de Dios, que se realiza instantáneamente en aquel que cree en Cristo Jesús.

B. FALACIAS CONCERNIENTES A LA MUERTE DEL HIJO

La muerte de Cristo es a menudo mal interpretada. Cada cristiano hará bien en entender completamente la falacia de las enseñanzas erróneas que sobre este particular se están propagando extensamente en el día de hoy:

  1. Se afirma que la doctrina de la sustitución es inmoral porque, según se dice, Dios no podía, actuando en estricta justicia, colocar sobre una víctima inocente los pecados del culpable. Esta enseñanza podría merecer más seria consideración si se pudiera probar que Cristo fue una víctima involuntaria; pero, por el contrario, la Biblia revela que El estaba en completa afinidad con la voluntad de su Padre y era impulsado por el mismo infinito amor (Jn. 13:1; He. 10:7). De la misma manera, en el inescrutable misterio de la Divinidad, era Dios quien “estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Co. 5:19). Lejos de ser la muerte de Cristo una imposición moral, era Dios mismo, el Juez justo, quien en un acto de amor y sacrificio de sí mismo sufrió todo el castigo que su propia santidad demandaba para el pecador.
  2. Se asegura que Cristo murió como un mártir y que el valor de su muerte consiste en su ejemplo de valor y lealtad a sus convicciones. Basta contestar a esta afirmación errónea que, siendo Cristo el Cordero ofrecido en sacrificio por Dios, su vida no fue arrebatada por hombre alguno, sino que Él la puso de sí mismo para volverla a tomar (Jn. 10:18; Hch. 2:23).
  3. Se dice que Cristo murió para ejercer cierta influencia de carácter moral. Es decir, que los hombres que contemplan el hecho extraordinario del Calvario serán constreñidos a dejar su vida pecaminosa, porque en la cruz se revela con singular intensidad lo que es el concepto divino acerca del pecado. Esta teoría, que no tiene ningún fundamento en las Escrituras, da por establecido que Dios está buscando actualmente la reformación de los hombres, cuando en realidad la cruz es la base para su regeneración.

PREGUNTAS

  1. ¿Qué se quiere decir con la afirmación de que Cristo es el sustituto de los pecadores?
  2. ¿Cuál es la doctrina del Antiguo Testamento sobre la expiación?
  3. ¿Cómo se relaciona la muerte de Cristo con el amor de Dios?
  4. ¿Cuáles son los tres conceptos básicos incluidos en la doctrina de la redención?
  5. Definir la doctrina de la propiciación y explicar qué es lo que está consumado por medio de ella.
  6. Definir la doctrina de la reconciliación y explicar qué es consumado por medio de ella.
  7. Si el mundo entero está reconciliado con Dios, ¿por qué hay algunos que se pierden?
  8. ¿Cómo la redención, la propiciación y la reconciliación liberan de toda restricción a Dios para salvar al pecador?
  9. ¿Por qué el Nuevo Testamento enfatiza que la salvación es solamente por medio de la fe?
  10. Nombrar algunas de las interpretaciones erróneas de la muerte de Cristo y explicar por qué ellas están erradas.

Escrito por: Lewis Sperry Chafer

Fuente: Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas clave de la Biblia sintetizadas y explicadas

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Ester en MP3 (La Biblia en audio)


Queremos pasar a compartir el audio de la Biblia, en esta oportunidad es el libro de Ester en la versión Reina Valera 1960 (RVR 60). Estos audios no están hospedados en este blog, sino que son un link de la web-site que los está compartiendo con todos nosotros.

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Libro de Ester

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Dios el Hijo: Su encarnación


Este es el capítulo # 8 del libro de Lewis Sperry Chafer, “Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y explicadas”. También es conocido como: Temas Doctrinales, o bien, Doctrinas Fundamentales.

Al considerar la encarnación deben de admitirse dos verdades importantes: 1) Cristo fue al mismo tiempo, y en un sentido absoluto, verdadero Dios y verdadero hombre; y 2) al hacerse Él carne, aun que dejó a un lado su Gloria, en ningún sentido dejó a un lado su deidad. En su encarnación Él retuvo cada atributo esencial de su deidad. Su total deidad y completa humanidad son esenciales para su obra en la cruz. Si Él no hubiera sido hombre, no podría haber muerto; si Él no hubiera sido Dios, su muerte no hubiera tenido tan infinito valor.

Juan declara (Jn. 1:1) que Cristo, quien era uno con Dios y era Dios desde toda la eternidad, se hizo carne y habitó entre nosotros (1:14). Pablo, asimismo, declara que Cristo, quien era en forma de Dios, tomó sobre sí mismo la semejanza de hombres (Fil. 2:6-7); “Dios fue manifestado en carne” (1 Ti. 3:16); y Él, quien fue la total revelación de la gloria de Dios, fue la exacta imagen de su persona (He. 1:3). Lucas, en más amplios detalles, presenta el hecho histórico de su encarnación, así como ambos su concepción y su nacimiento (Lc. 1:26-38; 2:5-7).

La Biblia presenta muchos contrastes, pero ninguno más sorprendente que aquel que Cristo en su persona debería ser al mismo tiempo verdadero Dios y verdadero hombre. Las ilustraciones de estos contrastes en las Escrituras son muchas: Él estuvo cansado (Jn. 4:6), y Él ofreció descanso a los que estaban trabajados y cargados (Mt. 11:28); Él tuvo hambre (Mt. 4:2), y Él era “el pan de vida” (Jn. 6:35); Él tuvo sed (Jn. 19:28), y Él era el agua de vida (Jn. 7:37). Él estuvo en agonía (Lc. 22:44), y curó toda clase de enfermedades y alivió todo dolor. Aunque había existido desde la eternidad (Jn. 8:58), Él creció “en edad” como crecen todos los hombres (Lc. 2:40). Sufrió la tentación (Mt. 4:1) y, como Dios, no podía ser tentado. Se limitó a sí mismo en su conocimiento (Lc. 2:52), aun cuando Él era la sabiduría de Dios.

Refiriéndose a su humillación, por la cual fue hecho un poco menor que los ángeles (He. 2:6-7), Él dice: “Mi Padre es mayor que yo” (Jn. 14:28); y “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30), y “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:9). Él oraba (Lc. 6:12), y Él contestaba las oraciones (Hch. 10:31). Lloró ante la tumba de Lázaro (Jn. 11:35), y resucitó a los muertos (Jn. 11:43). Él preguntó: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” (Mt. 16:13), y “no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Jn. 2:25). Cuando estaba en la cruz exclamó: “Dios mío, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?” (Mr. 15:34). Pero el mismo Dios quien así clamó estaba en aquel momento “en Cristo reconciliando al mundo a sí” (2 Co. 5:19). Él es la vida eterna; sin embargo, murió por nosotros. Él es el hombre ideal para Dios y el Dios ideal para el hombre. De todo esto se desprende que el Señor Jesucristo vivió a veces su vida terrenal en la esfera de lo que es perfectamente humano, y en otras ocasiones en la esfera de lo que es perfectamente divino. Y es necesario tener presente que el hecho de su humanidad nunca puso límite, de ningún modo, a su Ser divino, ni le impulsó a echar mano de sus recursos divinos para suplir sus necesidades humanas. Él tenía el poder de convertir las piedras en pan a fin de saciar su hambre; pero jamás lo hizo.

EL HECHO DE LA HUMANIDAD DE CRISTO

  1. La humanidad de Cristo fue determinada antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4-7; 3:11; Ap. 13:8). El principal significado del tipo del Cordero está en el cuerpo físico que se ofrece en sacrificio cruento a Dios.
  2. Cada tipo y profecía del Antiguo Testamento concerniente a Cristo, anticipa el advenimiento del Hijo de Dios en su encarnación.
  3. El hecho de la humanidad de Cristo se ve en la anunciación del ángel a María y en el nacimiento del Niño Jesús(Lc. 1:31-35).
  4. La vida terrenal de Cristo revela su humanidad: 1) Por sus nombres: “el Hijo del hombre”, “el Hijo de David”, u otros semejantes; 2) por su ascendencia terrenal: Se le menciona como “el primogénito de María” (Lc. 2:7), “la descendencia de David” (Hch. 2:30; 13:23), “la descendencia de Abraham” (He. 2:16), “nacido de mujer” (Gá. 4:4), “vástago de Judá” (Is. 11:1); 3) por el hecho de que Él poseía cuerpo, y alma, y espíritu humanos (Mt. 26:38; Jn. 13:21; 1 Jn. 4:2, 9); y 4) por las limitaciones humanas que Él mismo se impuso.
  5. La humanidad de Cristo se manifiesta en su muerte y resurreción. Fue un cuerpo humano el que sufrió la muerte en la cruz, y fue ese mismo cuerpo el que surgió de la tumba en gloriosa resurrección.
  6. La realidad de la humanidad de Cristo se ve también en su ascensión a los cielos y en el hecho de que Él está allí, en su cuerpo humano glorificado intercediendo por los suyos.
  7. Y en su segunda venida será “el mismo cuerpo” -aunque ya glorificado que adoptó en el milagro de la encarnación.

LAS RAZONES BIBLICAS DE LA ENCARNACION

  1. Cristo vino al mundo para revelar a Dios ante los hombres (Mt. 11:27; Jn. 1:18; 14:9; Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16). Por medio de la encarnación, el Dios, a quien los hombres no podían comprender, se revela en términos que son accesibles al entendimiento humano.
  2. Cristo vino a revelar al hombre. Él es el Hombre ideal para Dios, y como tal, se presenta como un ejemplo para los que creen en Él (1 P. 2:21), aunque no para los inconversos, pues el objetivo de Dios en cuanto a ellos no es meramente reformarlos, sino salvarlos.
  3. Cristo vino a ofrecer un sacrificio por el pecado. Por esta causa, Él da alabanza por su cuerpo a Dios, y esto lo hace en relación con el verdadero sacrificio que por nuestro pecado Él ofreció en la cruz (He. 10:1-10).
  4. Cristo se hizo carne a fin de destruir las obras del diablo (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:13-15; He. 2:14; 1 Jn. 3:8).
  5. Cristo vino al mundo para ser “misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere” (He. 2:16-17; 8:1; 9:11-12, 24).
  6. Cristo se hizo carne para poder cumplir el pacto davídico (2 S.7:16; Lc. 1:31-33; Hch. 2:30-31, 36; Ro. 15:8). Él aparecerá en su cuerpo humano glorificado y reinará como “Rey de reyes y Señor de señores”, y se sentará en el trono de David su padre (Lc. 1:32; Ap. 19:16).
  7. Por medio de su encarnación, Cristo llegó a ser “Cabeza sobre todas las cosas y de la iglesia”, la cual es la Nueva Creación, o sea, la nueva raza humana (Ef. 1:22). En la encarnación, el Hijo de Dios tomó para sí, no solamente un cuerpo humano, sino también un alma y un espíritu humanos. Y poseyendo de este modo tanto la parte material como la inmaterial de la existencia humana, llegó a ser un hombre en todo el sentido que esta palabra encierra, y a identificarse tan estrecha y permanentemente con los hijos de los hombres, que Él es correctamente llamado “el postrer Adán”; y “el cuerpo de la gloria suya” (Fil. 3:21) es ahora una realidad que permanece para siempre.

El Cristo que es el Hijo Eterno, Jehová Dios, fue también el Hijo de María, el Niño de Nazaret, el Maestro de Judea, el Huésped de Betania, el Cordero del Calvario. Y un día se manifestará como el Rey de gloria, así como ahora es el Salvador. de los hombres, el Sumo Sacerdote que está en los cielos, el Esposo que viene por su Iglesia, y el Señor.

PREGUNTAS

  1. ¿Qué dos verdades importantes deben destacarse en el estudio de la encarnación del Hijo de Dios?
  2. Por qué es importante sostener ambas cosas: la completa deidad y la completa humanidad de Cristo?
  3. ¿Qué evidencia hay de que Cristo tenía una total humanidad?
  4. ¿Qué evidencia hay de que Cristo tuvo experiencias humanas normales?
  5. ¿Cómo se sostiene el hecho de su deidad aun cuando Cristo estuvo en la tierra?
  6. ¿Cómo está relacionada la encarnación con la revelación de Dios al hombre?
  7. ¿Cómo está relacionada la encarnación con el sacrificio de Cristo por el pecado?
  8. ¿Cuál es la relación de la encarnación con respecto a destruir las obras del diablo?
  9. ¿Cómo se relaciona la encarnación de Cristo con su oficio de Sumo Sacerdote?
  10. ¿Cuál es la relación del pacto davídico con la encarnación?
  11. ¿Cómo se relaciona la posición de Cristo como Cabeza sobre la iglesia con respecto a la encarnación?

Escrito por: Lewis Sperry Chafer

Fuente: Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas clave de la Biblia sintetizadas y explicadas

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Dios el Hijo, su preexistencia


Este es el capítulo # 7 del libro de Lewis Sperry Chafer, “Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y explicadas”. También es conocido como: Temas Doctrinales, o bien, Doctrinas Fundamentales.

Siendo al mismo tiempo perfectamente humano y perfectamente divino, el Señor Jesucristo es semejante y a la vez distinto a los hijos de los hombres. Las Escrituras son muy claras respecto a la semejanza de Él con los humanos (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16; He. 2:14-17), y lo presentan como a un hombre que nació, vivió, sufrió y murió entre los hombres. Pero de igual manera la Biblia enseña que Él es diferente a nosotros, no solamente en el carácter impecable de su vida terrenal, en su muerte vicaria y en su gloriosa resurrección y ascensión, sino también en el hecho maravilloso de su preexistencia eterna.

En cuanto a su humanidad, Él tuvo principio, pues fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nació de una virgen. En cuanto a su divinidad, Él no tuvo principio, pues ha existido desde la eternidad. En Isaías 9:6 leemos: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.» La distinción es obvia entre el niño que nació y el Hijo que nos es dado.

Así también en Gálatas 4:4 se declara: «Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.» El que existía desde la eternidad, llegó a ser, en la plenitud del tiempo, «nacido (la descendencia) de mujer». Declarando que Cristo fue preexistente, meramente se afirma que Él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que Él existía desde toda la eternidad pasada. La idea de que Él era preexistente sólo en el sentido de ser el primero de todos los seres creados (la así llamada herejía arriana del siglo IV) no es una enseñanza moderna. Así las pruebas de su preexistencia y las pruebas para su eternidad pueden ser agrupadas juntas. Es también evidente que si Cristo es Dios, Él es eterno, y si Él es eterno, Él es Dios, y las pruebas para la deidad de Cristo y su eternidad se sostienen unas a otras.

La eternidad y deidad de Jesús es establecida por dos líneas de revelación: 1ª.) Declaraciones directas, y 2ª.) Implicaciones de la Escritura.

A. DECLARACIONES DIRECTAS DE LA ETERNIDAD Y DEIDAD DEL HIJO DE DIOS

La eternidad y deidad de Jesucristo están sostenidas en una vasta área de la Escritura, la cual afirma su infinita Persona y su existencia eterna igual con las otras Personas de la Trinidad. Este hecho no es afectado por su encarnación.

La Escritura declara en Juan 1:1-2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.» De acuerdo a Miqueas 5:2: «pero tú, Belén Efrata, pequeño para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.»

Isaías 7:14 afirma su nacimiento virginal y le da el nombre de Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros». De acuerdo a Isaías 9:6-7, aunque Jesús fue un niño nacido, Él fue también dado como un Hijo y es llamado específicamente «el Dios fuerte». Cuando Cristo declaró en Juan 8:58:

«De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy», los judíos entendieron que esto era una afirmación de la deidad y la eternidad (cf. Ex. 3:14; Is. 43:13). En Juan 17:5, Cristo, en su oración, declaró: «Ahora, pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (cf. Jn. 13:3). Filipenses 2:6-7 dice que Cristo fue «en forma de Dios» antes de su encarnación. Una declaración más explícita se hace en Colosenses 1:15-19, donde se declara que Jesucristo es, antes de toda la creación, el Creador mismo, y la imagen exacta del Dios invisible. En 1 Timoteo 3:16 se declara a Jesucristo como «Dios… manifestado en carne». En Hebreos 1:2-3 el hecho de que el, Hijo es el Creador y la exacta imagen de Dios se declara nuevamente, y su eternidad se afirma en 13:8 (cf. Ef. 1:4; Ap. 1:11). La Escritura declara muy a menudo que Cristo es eterno y que Él es Dios. La educación contemporánea, la cual acepta la Biblia como la autoridad irresistible con excepción de algunas sectas-, afirma la eternidad y deidad de Cristo.

B. IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO

La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:

1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:10). Por lo tanto, Él antecede a toda la creación.

2. El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor Jesucristo. Aunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció a Agar (Gn. 16:7), a Abraham (Gn. 18:1; 22:11-12; véase Jn. 8:58), a Jacob (Gn. 48:15-16; véase también Gn. 31:11-13; 32:2432), a Moisés (Ex. 3:2, 14), a Josué (Jos. 5:13-14) y a Manoa (Jue. 13:19-22). Él es quien lucha por los suyos y los defiende (2 R. 19:35; 1 Cr. 21:15-16; Sal. 34:7; Zac. 14:1-4).

3. Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su Ser. Él es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es «el Alfa y Omega», «el Cristo», «Admirable», «Consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Dios», «Dios con nosotros», el «gran Dios y Salvador» y «Dios bendito para siempre». Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios (compárese Mt. 1:23 con Is. 7:14; Mt. 4:7 con Dt. 6:16; Mr. 5:19 con Sal. 66:16, y Sal. 110:1 con Mt. 22:42-45).

Además, los nombres que el Nuevo Testamento le da al Hijo de Dios se hallan íntimamente relacionados con los títulos del Padre y del Espíritu, lo que indica que Cristo está en un plano de igualdad con la Primera y la Tercera Personas de la Trinidad (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 1 Co. 1:3; 2 Co. 13:14; Jn. 14:1; 17:3; Ef. 6:23; Ap. 20:6; 22:3), y explícitamente Él es llamado Dios (Ro. 9:5; Jn. 1:1; Tít. 2:13; He. 1:8).

4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad: Vida (Jn. 1:4), Existencia en sí mismo (Jn. 5:26), Inmutabilidad (He. 13:8), Verdad (Jn. 14:6), Amor (1 Jn. 3:16), Santidad (He. 7:26), Eternidad (Col. 1:17; He. 1:11), Omnipresencia (Mt. 28:20), Omnisciencia (1 Co. 4:5; Col. 2:3) y Omnipotencia (Mt. 28:18; Ap. 1:8).

5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios (Jn. 20:28; Hch. 7:59-60; He. 1:6). Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.

PREGUNTAS

1. Contrastar la evidencia para las naturalezas humana y divina de Cristo.

2. ¿Cuáles son algunas de las evidencias para la eternidad del Hijo de Dios?

3. ¿Cómo la eternidad de Dios prueba su deidad?

4. ¿Qué implicaciones adicionales hay de sus obras que el Hijo de Dios es eterno?

5. ¿Cómo las obras del Hijo de Dios prueban su deidad?

6. ¿Cómo está sostenida la eternidad de Cristo por sus títulos?

7. ¿Cómo está la eternidad de Cristo sostenida por sus otros atributos?

8. ¿Cómo los atributos de Cristo prueban su deidad?

9. ¿Cuán importante es para nuestra fe cristiana la doctrina de la deidad y eternidad de Jesucristo?

Escrito por: Lewis Sperry Chafer

Fuente: Grandes Temas Bíblicos, 52 doctrinas clave de la Biblia sintetizadas y explicadas

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