El Valor Crítico de la Escritura (Parte 2-2)


Toda la Biblia es profecía, con Dios predicando y profetizando. Cuando Dios predica o profetiza a través de Sus profetas, Él incluye todo lo que Él quiere que la humanidad sepa y haga, incluyendo Sus atributos, Sus mandamientos, Sus instrucciones, Sus correcciones, Sus bendiciones y así sucesivamente. Más allá del conocimiento que Dios existe y que Su palabra es la comunicación directa con la humanidad, el predecir, el presagiar, es una manera que Dios informa y en algunos casos advierte a Su gente de eventos que van a ocurrir. Un ejemplo de cientos que se dan en el Antiguo Testamento se encuentra en Génesis 15, donde Dios le dice a un hombre de edad avanzada, Abraham, que él tendría un hijo y que sus descendientes (400 años después) tomarían la tierra que Dios le había prometido. Otro ejemplo se encuentra en Jeremías 25, que contiene la profecía de Dios acerca del cautiverio Babilónico de los Israelitas que iba a durar 70 años. El Nuevo Testamento contiene cientos de profecías, muchas de las cuales ya han ocurrido, otras que todavía no se han realizado. Todo eso hace hincapié acerca del valor crítico de la Biblia para la generación venidera. ¿En qué manera? Bueno, eso es algo bastante simple.

El Valor Crítico de la Escritura (Parte 1-2)


"Él (Jesús) respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). Algunos de nosotros quienes hemos sido Cristianos por un cierto número de años, podemos algunas veces perder el valor crítico de la Biblia en nuestras vidas. No me estoy refiriendo a aquellos quienes su camino con el Señor se puede caracterizar como tibio, es decir ni frío ni caliente. Me estoy refiriendo a aquellos quienes se consideran ser creyentes Cristianos Bíblicos quienes atienden y participan en una iglesia que está cementada en la Biblia, quienes disfrutan de comunión con verdaderos creyentes y quienes generalmente ven la manifestación de los frutos del Espíritu Santo en ellos mismos y en sus familias. Aunque estas manifestaciones parecen ser las características de un verdadero Cristiano, también ellas pueden opacar la conciencia y el conocimiento de una persona hasta cierto grado y lo pueden apartar a uno de el verdadero valor de las escrituras. Lo que yo tengo en mente al escribir este artículo es el hacer hincapié en algunas partes de la Biblia que tal vez hayamos escuchado anteriormente, pero puede que no estemos totalmente conscientes de lo importante que estas partes Bíblicas son. La meta es el refrescar nuestra forma de pensar y nuestro agradecimiento hacia Dios por la comunicación supernatural que le ha dado a la humanidad.

¿Está mostrando usted su escatología?


Cuando yo me convertí en creyente el libro más popular de esa época era un libro llamado "El Último Gran Planeta Tierra," escrito por Hal Lindsey. Este libro produjo un gran interés en la profecía bíblica y en particular en la doctrina del Rapto de la Iglesia. La profecía y el Rapto eran dos conceptos teológicos que eran extraños para personas como yo, que había sido educado en la Iglesia Católica Romana. No me podía explicar en que consistían esos dos términos o qué tenían que ver con el Cristianismo. A medida que mi entendimiento de las Escrituras fue más avanzado, mi interés en ambas enseñanzas creció. La idea de que Jesucristo podría regresar en cualquier momento para llevarme al cielo era en realidad y una bendición (Tito 2:12-13). Pero algunos años después me di cuenta que algunos de mis amigos evangélicos (y Cristianos en general) no compartían mi interés o eran, hasta cierto punto, indiferentes. El inminente retorno de Jesús por Su novia llegó a un nivel de desinterés entre los evangélicos. Esta gran expectación se redujo a cierta confusión, ya que estos supuestos creyentes decían cosas como: "Él (Cristo) podría regresar antes de la Gran Tribulación," o sino: "Él podría regresar en el medio de la Tribulación" o "tal vez al final de la Tribulación". Tratando de evitar un debate entre los evangélicos algunos empezaron a llamarse "Pretribulacionistas," que significaba antes de la tribulación o también "Postribulación" o cualquier otro término que les convenía.

La Gran Necesidad de Dios


¨Y se maravillo Dios¨. Estas palabras son realmente sorprendentes. Lo atrevido de la idea es suficiente para dejar pasmado al cristiano, y forzarle las atención sobre el asunto, si es sincero, sea hombre, mujer o niño. ¡Un Dios que esta maravillado! Que extraordinario es esto, ¡Cuan atónito vamos a quedar en el momento que descubramos el porqué Dios se está maravillando!, nos decimos, Sin embargo cuando lo sabemos, al parecer, no nos causa mucha impresión. De todas formas, si lo consideramos con cuidado, nos daremos cuenta de que es una cosa de la mayor importancia para todo creyente en el Señor Jesús. No hay nada más, en realidad, que sea tan vital, de tanta trascendencia, para nuestro bienestar espiritual. En aquella ocasión Dios ¨se maravillo de que no hubiera quien intercediese¨ (Isaías 59:16) o que ¨se interpusiese¨, que ¨se pusiera en la brecha¨ como dicen otras traducciones. Pero esto era en los días de antaño, antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo ¨lleno de gracia y de verdad¨; antes del derramamiento del Espíritu Santo, lleno de gracia y poder, para ¨ayudar a nuestras flaquezas¨, para ¨interceder el mismo por nosotros¨. (Romanos 8:26) Si, y este maravillarse de Dios ocurrió antes de las asombrosas promesas de nuestro Señor respecto a la oración; antes de que los hombres supieran mucho sobre la oración, en los días en que los sacrificios por los pecados eran mucho más importantes en sus ojos que la suplica por los pecadores. Por tanto, ¿Cuánto más maravillado debe sentirse Dios hoy? Porque, ¡cuán pocos son los que saben que es realmente la oración que prevalece! ¿Cuántos de los que decimos que creemos en la oración, creemos realmente en el poder de la oración? Antes de dar un paso más adelante, el autor quiere suplicar al que lee este libro que no lo haga apresuradamente, un capitulo tras otro. No es esta la manera de leer y sacar provecho de este libro. Mucho, muchísimo, depende del caso que haga el lector del contenido del libro. Porque todo depende de la oración.

El Cristiano y los tatuajes


Esta escrito “no se harán incisiones en la carne… tampoco tatuajes sobre la piel” (Levítico 19:28). En hebreo, el término se aplica expresamente la práctica del tatuaje. Según la comprensión bíblica, los tatuajes son inaceptables porque ellos son derivados de las costumbres paganas. No hay ninguna referencia al hecho de que esta prohibición no tenga que ser aplicado al Cristiano. Es de hecho una tragedia que las organizaciones religiosas como la E.C. y el Círculo de los Movimientos Misioneros Juveniles no se nieguen a la práctica del tatuaje por lo menos. Durante años se ve una sistemática remoción de la Palabra bíblica a mano de la cultura pop Cristiana. Por consiguiente, no es sorprendente que los evangélicos se inclinen a favor del tatuajes. ¿Cuándo llegaremos nosotros, como Cristianos, entender que Dios no aprueba nuestros “showses” en absoluto y que sólo la Palabra puede cambiar radicalmente al hombre? ¿Cuándo reconoceremos que así no hacemos otra cosa que traer el mundo a la iglesia, y que no hay ninguna simpatía en las comparaciones? El mejor comentario a la pauta publicitaria no ha venido del Cristianismo, pero si del periódico “Die Welt” (“El mundo”). Temo que en el futuro será el mundo en anunciar el evangelio, mientras que el Cristiano estará anunciando el mundo. (I.S. No. 12/1998)