El Poder del Evangelio


La santidad y la justicia de Dios requieren que pecadores sean eternamente separados de Él.  El ser aislado completamente y por toda la eternidad de ese amor por el cual hemos sido creados, sería como el arder con una sed constante que solamente puede convertirse más y más intolerable.  Sin embargo, Dios, misericordiosamente nos ofrece salvación de esa terrible condenación. “El evangelio de la gracia de Dios” declara que Dios se convirtió en un ser humano a través del nacimiento de una virgen, y que este Dios-hombre, sin pecado alguno, muriera por nuestros pecados, satisfaciendo así Su propia justicia y sufriendo el castigo eterno que nosotros merecemos; resucitó al tercer día  y todos aquellos que crean en Él serán perdonados y recibirán vida eterna como un don gratuito. La salvación es así de simple, y tan maravillosa y también debe ser predicada en esa simplicidad.

No son las credenciales académicas, ni la brillante oratoria o la persuasión del predicador, sino el evangelio puro es que convence a los oyentes. Nosotros no debemos, en nuestra sabiduría humana, fervor o celo,  tratar de adornar, mejorar o de alguna otra manera modificar el evangelio para hacerlo más atractivo a los que no son salvos. El evangelio presentado en su pureza intacta, es el mensaje que el Espíritu Santo honra para convencer y condenar aquellos que lo escuchan (Juan 16:8-11). ¡Esta verdad debe transformar y avivar a evangélicos nuevamente!

El que un individuo sea experto en la predicación del evangelio (la ciencia de homilética que es enseñada en los seminarios) y contrariamente a la creencia popular, en vez de ayudar, obstaculiza la comunicación del evangelio.  La habilidad de ser un buen orador o el conocimiento de las últimas técnicas del arte de vender pueden ser una ayuda en una profesión secular pero no en “la locura de la predicación.”  Para la efectiva predicación del evangelio en su forma intacta todas estas tácticas y supuestas capacitaciones del mundo secular deben ser puestas a un lado.

Aunque esta manera de pensar puede que aparentemente sea un poco extrema y en cierta manera en contra del punto de vista intelectual, podemos decir que esa fue la manera de enseñar del apóstol Pablo.  Pablo, quien era un Rabino capacitado e indudablemente era también un orador elocuente y con la habilidad y capacitación de influenciar una audiencia, sin embargo, cuando él predicaba el evangelio deliberadamente ponía a un lado su “excelencia de palabras o sabiduría” (1 Corintios 2:1) y muy cuidadosamente evitaba “las palabras enseñadas por sabiduría humana” (v 13).  Sabiendo muy bien que sus propias ideas, y habilidades persuasivas serían un obstáculo y no una ayuda,  el gran apóstol estuvo erguido en frente de la audiencia “con debilidad, y mucho temor y temblor” (v 3).  Así también debemos hacerlo nosotros.

Pablo declaró que  “no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo” (1 Corintios 1:17). Por lo tanto Pablo determinó que “ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5).  Muchos cristianos sinceros, sin embargo, hacen exactamente lo que Pablo evitaba hacer y están convencidos que el evangelio y el Espíritu Santo necesita la ayuda de eruditos académicos, de persuasión psicológica y de un moderno empaquetamiento promocional.  Por lo tanto, la fe de muchos creyentes de hoy en día se apoya en la sabiduría e intelecto del hombre en vez del poder de Dios y por lo tanto también puede ser debilitado por argumentos humanos.

El evangelio está siendo debilitado y hasta siendo negado por muchos individuos que supuestamente profesan ser Cristianos.  El Presidente Clinton, que afirma ser Cristiano, cuando se enteró que su ayudante legal, Vincent Foster, había cometido suicidio dijo lo siguiente: “Mi esperanza más profunda es que … su alma reciba la gracia y la salvación que su buena vida y sus buenas obras han hecho posible para que las pueda obtener”.  Durante un desayuno de oración en el cual Clinton estaba presente el Senador John Kerry leyó Juan 3:1-21 (omitiendo el verso 16), y dijo que Cristo estaba refiriéndose a una “renovación espiritual,” y que “en el espíritu de Cristo … Hindúes, Budistas, Musulmanes, Judíos, Cristianos” estaban reuniéndose y que “existe una renovación… con un nuevo Presidente y Vice Presidente…”  Billy Graham añadió, “Yo no recuerdo otra ocasión en la cual hayamos tenido unos momentos tan espirituales como los hemos tenido hoy”.

Los términos “espiritual” o “espiritualidad” pueden legitimar muchos errores.  “Espiritualidad” es ahora identificada con el ecumenismo y realzado por las técnicas de la Nueva Era.  La revista llamada “Christianity Today” (El Cristianismo actual) de Noviembre 1993, reporta favorablemente acerca de un aparente extenso movimiento hacia la madurez espiritual.  Desafortunadamente, en su promoción de la “espiritualidad” moderna, esta publicación está promocionando a Richard Foster y a sus técnicas de  “oración contemplativa”, que incluye pasividad y visualización por famosos ocultistas como Ignacio de Loyola (el fundador de los Jesuitas) y Agnes Sanford.  Muchos artículos describen el Catolicismo Romano como Cristianismo bíblico y legítimo. Refiriéndose a un extenso artículo en esta publicación el editor de la revista halaga al Católico Romano Místico llamado Thomas Merton como la persona que ha marcado el camino hacia una más profunda relación con Dios, pero Merton es un seguidor de la Nueva Era que ha rechazado el evangelio,  por consecuencia, si uno hace eso que él indica no puede conocer a Dios.

No son las metodologías ni técnicas sino es la verdad  y el amor que establecen la madurez espiritual en un creyente.  La única manera de profesar el amor de Dios y hacia otros es por la aceptación y la apreciación del evangelio ( 1 Juan 4:19).  Esa “antigua, antigua historia” revela el amor de Dios.  Aquellos que predican en verdad deben ser motivados y facultados por ese mismo amor.

Bueno, uno puede decir, “Yo no soy Pastor ni Predicador y por lo tanto el evangelio no aplica a mi persona”.   “La locura de la predicación” incluye compartir a Cristo hablando con un vecino sobre una cerca entre dos casas o con un amigo en el teléfono. El mandato de Cristo de “predicar el evangelio” y de “hacer discípulos” como lo dice la Gran Comisión en Mateo28:18-20 y en Marcos 16:15, es aplicada a cada Cristiano en el pasado, presente y futuro.  La realidad es bien clara si uno lee las palabras de Cristo: “id, y haced discípulos a todas las naciones … enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20).  Los primeros discípulos de Cristo estaban supuestos a enseñar a los conversos a obedecer cada mandato que Él les había dado. Y también es así con nosotros hoy en día. Debemos obedecer todo lo que Él mandó a los primeros 12 discípulos.

Estas palabras de Cristo corrigen una serie de errores populares que se han propagado, como la idea de que la enseñanza de los cuatro evangelios era solamente para Israel o que debe ser obedecido solamente durante el Milenio y por lo tanto no es aplicable a la iglesia presente.  También es eliminada la idea del “evangelio del reino”, lo cual significa que aquello Cristo y los discípulos predicaron antes de la cruz, es de alguna forma diferente al evangelio que se predica hoy en día. Y una importante fuente del error de la iglesia católica, es que el papa sea el sucesor de Pedro y que solamente la jerarquía de sacerdotes, obispos, cardenales, etc. son los sucesores de los otros apóstoles, es también comprobado como falso. Cada converso a Cristo es mandado y habilitado por el Espíritu Santo a obedecer todo lo que Cristo mandó a los 12 apóstoles y por lo tanto deben actuar en cada capacidad por la que han sido entrenados y comisionados.

El evangelio es la única solución al efecto destructivo que el pecado tiene en nuestra vida diaria.  Y aún así muchos evangélicos han perdido la fe en el poder del evangelio y se imaginan que algo más se necesita, ya sea programas atractivos y persuasivos,  consejería psicológica o nuevas revelaciones por profetas modernos. Pablo se refirió a “la locura de la predicación”, porque el simple evangelio que él predicaba era despreciado.  Así también lo es en nuestro tiempo actual.

En contraste a la simplicidad y la pureza del evangelio presentado en la Escritura, nuevos métodos e innovaciones son empleados hoy en día.  El evangelio ya no es más considerado como suficiente para enseñanza espiritual. Lo que ahora es enseñado es  la creencia que la fe en el evangelio puede dejar una serie de demonios en la persona, demonios de pecados pasados y hasta de generaciones anteriores.  La Biblia dice que el que cree el evangelio es “una nueva criatura” en Cristo para quien “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).  En el proceso de negar esta simple verdad, una “liberación” o un “rescate” es promocionado por ministros que se han empeñado en echar demonios que suponen se quedan dentro de los Cristianos.

El simple evangelio era todo aquello que los apóstoles necesitaban y usaban. Pero hoy en día muchas cosas son añadidas.  Tomemos por ejemplo la nueva creencia que muchos Cristianos (especialmente misioneros que han regresado de sus misiones) debido al “stress” o “agotamiento” han desarrollado múltiples personalidades, lo cual es otra herejía de la psicología.  Esta “liberación” supuestamente se hace guiando cada “personalidad” a la fe salvadora en Cristo.  Otra nueva novedad es aquella llamada “ mapeo espiritual” la cual es definida como “una técnica complicada y controversial que ha sido desarrollada por el misiólogo C. Peter Wagner, quien afirma identificar zonas satánicas en una ciudad…”

De acuerdo a una publicación por la organización llamada ” Informe Religioso Nacional e Internacional ” ya se ha desarrollado “una metodología para descubrir obstáculos específicos que impiden la ganancia de almas en varias zonas en Norte América” y esta técnica o metodología ha sido desarrollada por la organización llamada “El Mapeo Espiritual de Consulta de Norte América.”

Esta metodología fue presentada a una serie de líderes religiosos que incluyendo a 130 pastores, líderes laicos y misioneros de 30 estados y provincias.  Este evento fue patrocinado por el “Grupo Centinela” de Lynnwood, Washington.  El presidente de esta institución, George Otis, Jr. dijo: “la influencia creciente de poderosas fuerzas espirituales en el continente nos motiva a hacer tales investigaciones.”  Una guía o un “mapa espiritual” fue distribuida a los participantes de esta conferencia para que pudieran orar por la liberación de esclavitudes sociales, alianzas, lealtades y barreras espirituales en sus respectivas comunidades. Esta guía incluía 200 preguntas de descubrimiento, advertencias metodológicas y recomendaciones de cómo navegar en el Internet.  Lisa Otis, otra representante del “Grupo Centinela” dijo que los métodos de investigación incluyen entrevistas, observaciones y guías para oraciones.  Este grupo ha planeado siete conferencias regionales con las expectativas que estas reuniones resulten en desarrollar oraciones eficaces y una estrategia evangelística.

Las preguntas no se hacen esperar.  ¿Nuevas fuerzas espirituales?  ¿Hay acaso una nueva raza de demonios más ingeniosa, más hábil y más poderosa que aquellos que la iglesia ha tenido que enfrentar en el pasado?  Si el evangelio necesita tal ayuda, ¿por qué  no lo dice la Biblia?  ¿Por qué estos métodos no fueron enseñados y practicados por Cristo y por los apóstoles?  ¿Cómo es posible que Pablo haya “trastornado el mundo entero” (Hechos 17:6) a través del evangelismo durante la época del poderoso y  pagano Imperio Romano sin emplear estas técnicas?  ¿Hubiera acaso Pablo sido más eficaz  si hubiera usado “mapeo espiritual” y hubiera empleado la nueva “metodología para descubrir barreras específicas para ganar almas?

No cabe duda que Corinto, la ciudad Griega más espléndida y más próspera, la meca del comercio entre el Este y el Oeste, estaba esclavizada por Satanás como cualquier ciudad lo está siendo en nuestro tiempo presente.  El culto a Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, cuyo ejemplo mítico incentivó la promiscuidad sexual y la perversión, las cuales habían estado en existencia en ésa ciudad por mucho tiempo.  Cuando Pablo llegó a Corintio en el año 50 AD, el enorme e imponente Templo de Apolo había por 600 años dominado el centro comercial de la ciudad (donde la mayoría de la carne que se vendía era primero ofrecida a los ídolos). Y aún así no tenemos ningún indicio que Pablo empleó ninguna clase de “mapeo espiritual” para identificar los poderes demoníacos de la ciudad de Corinto.  Él  dependió sola y enteramente en el evangelio para rescatar a los paganos de las garras de Satanás: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

O tomemos por ejemplo la ciudad de Éfeso, cuya riqueza era en gran parte por la venta de imágenes de la diosa Diana.  Su templo era el centro de la vida en esa ciudad y, como siempre es el caso que respecta a la idolatría, también incluía prostitución, orgías sexuales y toda depravación.  Si existía una ciudad que realmente estaba esclavizada por Satanás y sus secuaces era Éfeso.  Y aún así, sin “mapeo espiritual” o cualquier otra técnica de “liberación” que son promulgadas hoy en día, multitudes vinieron a Cristo y la iglesia que se estableció en esa ciudad fue una de las más fuertes y una de las más fieles a la verdad de Cristo.  Sí, Pablo nos hace recordar que nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino en contra de principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales (Efesios 6:12).  Él no dio ninguna indicación que estos poderes demoníacos  debieran ser mapeados o seguidos o que se emplearan métodos psicológicos para confrontar las supuestas múltiples personalidades.  Los creyentes deben estar firmes en la fe, tomando la armadura de Dios, y la única arma es “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6:17).

Como el clásico himno nos dice “la antigua, antigua historia de  Jesús y Su amor es renovado siempre ” y Él es amado por “aquellos quienes lo conocen mejor”.  Nunca progresaremos, aún en la eternidad, a una experiencia más elevada espiritual o un entendimiento más elevado, de aquello que la fe nos da en el simple evangelio, el evangelio de la salvación.  Dios nos amó tanto que se convirtió en un ser humano y aunque fue odiado, rechazado, despreciado, y crucificado, murió en nuestro lugar para reconciliar pecadores a Él mismo, murió para rescatar a las almas, y es Él el manantial de amor, de gozo y de adoración en el cielo.  Durante toda la eternidad nunca tendremos una canción mejor que “la antigua, antigua historia”, la cual es siempre nueva.

“Digno eres… porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios” (Apocalipsis 5:9).  Este es el halago más alto para los redimidos en la presencia de Dios.  Aquí está el secreto del gozo para aquellos quienes habitarán en el cielo. ¿Por qué hay Cristianos deprimidos, inseguros, egoístas, con su mente en cosas de este mundo y no expresan el amor, el gozo, la paz y la victoria en Cristo?  “La antigua, antigua historia de Jesús y Su amor” se ha transformada en algo viejo para ellos, en algo descuidado y olvidado.  Ellos no necesitan un consejo basado en la psicolgía, sino un regreso a su “primer amor” (Apocalipsis 2:4).  Necesitamos meditar constantemente sobre esta maravillosa verdad, el simple evangelio, que por sí solo inflama el amor genuino y una sincera gratitud que debemos continuamente expresar a nuestro Señor.

Sería digno de elogio que si alguien que estuviera interesado en conocer a Dios mejor, estudiara el idioma Griego.  Sin embargo, si la competencia o habilidad en ese idioma fuera esencial para conocer la Palabra de Dios y para llevar una vida Cristiana más fructífera, entonces uno supondría que los Griegos fueran los que más cerca están de Cristo y que son los más fructíferos de todas las gentes y Dios nos hubiera indicado que todos deberíamos saber el idioma Griego.  Indudablemente los Griegos durante los tiempos de Cristo y de Pablo sabían su lengua nativa mucho mejor que los eruditos en el idioma Griego en nuestro tiempo presente, pero ellos tenían tanta dificultad en vivir por Cristo como  tiene cualquiera.  La relación amorosa que Dios desea requiere solamente un corazón sincero, un corazón creyente en el cual el amor de Cristo pueda crecer.

“O, la maravilla de todo” dice el escritor de tal himno, “¡es que Dios me ama!”  Es algo tan simple que hasta un niño puede creerlo y al mismo tiempo es algo tan profundo que tomaría toda la eternidad para empezar a penetrar las profundidades de tal amor.  El amor de Dios es revelado en el hecho que Cristo haya muerto por nosotros.  Seguramente que aquellos que hayan experimentado ese amor deben estar impulsados por ese amor para decir a otros de la asequible salvación por la gracia de Dios. Únicamente esa apreciación de la gracia y del amor de Dios que es despertado por el evangelio transforma pecadores en santos gozosos y victoriosos y continúa manteniendo a los santos en gozo y en victoria ahora y por toda la eternidad.

Escrito por: Dave Hunt

Primeramente publicada en 1993 bajo el título: “The Power of the Gospel”

Fuente: The Berean Call

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