¿Elegidos y predestinados?


El asunto de la elección es un tema muy discutido entre los cristianos fieles a la Biblia. Los campos se dividen, en general, en la “Elección en base a la presciencia” y la Elección en base a la predestinación”. En ambas partes hay personas temerosas de Dios. A continuación un argumento a favor de la elección en base a la presciencia.

Dios llama a cada ser humano por lo menos tres veces (Job 33:29). Él también tiene maneras de hablar a las personas que nunca antes han escuchado el evangelio.

ElecciónEs importante reconocer que Dios es omnisciente. “Porque el Dios de todo saber es Jehová (Jahwe)” (1 S. 2:3). Él es el “único y sabio Dios” (Ro. 16:27). En Salmos 139 y Jeremías 23:24 vemos la omnisciencia y la omnipresencia de Dios. Él es omnisciente y omnipresente aquí en la tierra (1 R. 8:27), y en el más allá (Dn. 2:28; 2 R. 12:1-4). Contrariamente a los seres creados, Dios no está sometido a espacio y tiempo. Por eso, Él indefectiblemente conoce todo lo que está en el futuro. Contrariamente a Él, todos los seres creados, aun los ángeles, y también Satanás y los demonios, están sujetos al tiempo y al espacio (Job 1:7; 2:2; Dn. 10:2,12-13). Dios conoce el futuro (Is. 45:11; 46:10) y Él convierte en realidad Sus planes para el futuro (Is. 14:24). Con todo, Dios no sólo sabe todo lo que ocurrirá en el futuro, sino también lo que habría ocurrido si las condiciones hubieran sido diferentes (vea las declaraciones sobre Tiro y Sidón en Mt. 11:21, Lc. 10:13, o sobre Sodoma en Mt. 11:23). Pedro, entonces, nos explica en 1 Pedro 1:2, que el omnisciente Dios nos ha elegido “según la presciencia de Dios Padre… para… ser rociados con la sangre de Jesucristo”. La palabra en griego antiguo para presciencia, es prognosis. Esta palabra la conocemos en el contexto del pronóstico de tiempo. Los meteorólogos conocen el tiempo de antemano. Su pronóstico, sin embargo, no influye en el tiempo. Así también sucede con Dios: ¡A pesar de Su prognosis, Él no pasa por alto la voluntad y la responsabilidad del individuo!

Después del tiempo de los apóstoles, entre el 100 y el 400 d.C., había un amplio acuerdo entre los maestros de Biblia (llamados también “Padres Apostólicos” y “Santos Padres”), en la doctrina de que Dios, en Su omnisciencia, sabía de antemano quien se convertiría algún día. Esas personas son las que ha escogido Dios. Él envió a Su Hijo para todas las personas del mundo. Pero, sólo aquellos que reciben la misericordia de Dios son salvos. Los demás se pierden eternamente.

Agustín (354-430), al principio, también enseñaba eso. Más adelante, en su deseo de exaltar aún más la grandeza de Dios frente al ser humano, dijo que Dios había escogido a una parte de la humanidad, y ésta sería salva. Los demás se perderían. Por eso, Agustín explica que la palabra prognosis significa más que “saber de antemano”, que su significado es “decidido de antemano”, o “fijado de antemano”.

Su doctrina de la predestinación se vio influenciada por su lucha contra la falsa doctrina de Pelagio. Éste enseñaba que el ser humano había nacido bueno y que era totalmente libre en su voluntad. Libremente podía decidirse por el bien y estaría en condiciones de hacer todo lo que fuera necesario para ser salvo. Agustín reemplaza la idea de la naturaleza pecaminosa del ser humano (“pecado hereditario”, Ro. 5:12ss), por términos como “hábito pecaminoso” e “imitación de Adán”.

Más adelante, Juan Calvino (1509-1564) retomó las doctrinas de Agustín. En su Instituto, Calvino expuso su doctrina de la predestinación: todos los seres humanos son malos y están perdidos. Ellos odian a Dios y no quieren acercarse a Él. Pero, un número determinado de entre ellos ha sido escogido por Dios para la salvación, en base a Su propia decisión. A éstos, Dios los saca del pantano del pecado por medio de Su gracia, a la que aquellos no podrán resistirse. A los demás, Dios los abandona a su suerte. Ellos se pierden. No quieren ser salvos, pero tampoco les sería posible. Calvino enseña que existe una gracia irresistible: el escogido es atraído por Dios y no puede resistir esa atracción. Su voluntad no juega ningún rol en el asunto. Esto, sin embargo, es contrario a la doctrina bíblica. Como lo dice bien claramente Lucas 7:30, el ser humano puede considerar como inefectiva la decisión de Dios con respecto a él mismo: “Los fariseos sin embargo, y los escribas dejaron sin efecto en cuanto a sí mismos la decisión de Dios, al no dejarse bautizar por él” (cp. Mt. 23:37: “No quisisteis”).

La Biblia enseña que la salvación de Dios está disponible para todo ser humano. Dios ama al mundo entero y por eso envió a Su Hijo como Redentor. Pero, sólo aquellos que creen en Su Hijo reciben la vida eterna. Los demás, la pierden (Jn. 3:16). El Señor Jesús murió por todas las personas (Jn. 1:29; 2 Co. 5:14; 1 Ti. 2:5; 2 P. 2:1; 1 Jn. 2:2), pero sólo los que se identifican con Él en la conversión son salvos (Jn. 3:16). Dios desea que todas las personas sean salvas (1 Ti. 2:3-4) y que nadie se pierda (2 P. 3:9; cp. Ez. 18:23; 33:11). Él ofrece Su gracia redentora a todas las personas: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11).

Todo ser humano tiene la posibilidad de ser salvo. Aun así, muchos se perderán eternamente por no querer aceptar la gracia de Dios, a pesar de que Dios les ha dado la oportunidad y la posibilidad de llegar a la conversión y a la fe (Mt. 25:46; Ap. 20:11-15; 21:18).

¿Significa esto que el ser humano puede convertirse cuando él quiera? No. Ninguna persona busca a Dios por sí solo (Ro. 3:9), de modo que le es imposible convertirse por sí sólo. Su voluntad ha sido atada por Satanás (2 Co. 4:4) y por el pecado (Gn. 6:5). De modo que, en todo el sentido de la palabra, no se puede hablar de una libre voluntad del ser humano. La voluntad humana está esclavizada. ¡La doctrina de los pelagianos es totalmente equivocada!

Dios llama a cada ser humano por lo menos tres veces (Job 33:29). Él también tiene maneras de hablar a las personas que nunca antes han escuchado el evangelio (Job 33: a través de sueños y enfermedades; Ro. 1:18ss; Sal. 19:1ss; Ap. 14:1: a través de la creación – el “evangelio eterno”; Ro. 2:14-15: a través de la conciencia).

Dios, el Trino Dios, lleva al arrepentimiento (Ro. 2:4-5). El padre atrae (Jn. 6:44). El Espíritu Santo convence (Jn. 16:8). El Hijo busca (Lc. 19:10). El ser humano, no puede dejar pasar esas oportunidades que Dios le da para convertirse: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” (He. 3:8,15; 4:7).

Es culpa del mismo ser humano si se pierde la salvación (Ro. 2:4-5; Lc. 7:30). En Hechos 7:51 dice: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.” En Mateo 23:37 el Señor exclama: “¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos,… y no quisiste!” Faraón, por ejemplo, endureció su corazón seis veces antes de que Dios, la séptima vez, lo endureciera (Éx. 9:12). En total su corazón fue endurecido doce veces (Éx. 7:13, 22; 8:15, 19, 32; 9:7, 12, 34; 10:20, 27; 11:10; 14:4). También el corazón de sus funcionarios fue endurecido (Éx. 9:34; 10:1). Dios sabía de antemano que el faraón se endurecería (Éx. 3:19-20; 9:16; Ro. 9:17), aun así le dio la oportunidad de cambiar.

La elección no ocurre en base a la predestinación, sino en base a la presciencia de Dios. Si presciencia (prognosis) significara lo mismo que predestinación (priorizo), la “cadena dorada” de Romanos 8 no tendría sentido alguno.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Ro. 8:29-30).

La cadena es: 1) antes conoció – 2) predestinó – 3) llamó – 4) justificó – 5) glorificó. Destruiríamos la cadena dorada si quisiéramos equiparar “antes conoció” con “predestinó”: “…a los que predestinó, también los predestinó…” Si estudiamos la palabra ‘prognosis’ y términos derivados de la misma en otros contextos, vemos que la idea difundida por Agustín y Calvino, de que “antes conoció” (proginosko) significaría “fijar de antemano”, está equivocada: 2 Pedro 3:17 habla de cristianos que, por medio de la Palabra Profética, saben de antemano (proginosko) de los errores que aparecerán en los postreros días. ¡Eso no significa que ellos mismos hayan fijado esos errores de antemano!

Quien cree en Jesucristo y Le es fiel puede saber que es un escogido (1 Ts. 1:4), y eso según la presciencia de Dios, no por predestinación. Primero viene la presciencia, y recién después la predestinación (Ro. 8:29-30; cp. Ef. 1:3-5; 1 P. 1:1-2).

Autor: Dr. Roger Liebi

Fuente: Llamada de Media Noche 13-10

Anuncios

2 comentarios en “¿Elegidos y predestinados?

  1. Omar mejia

    Si el hombre no tiene libre voluntad sería un robot.y porque Dios pide escoger al hombre si su voluntad no es libre? Gen:2:17 Deut:29:19 he innumerables veces que Dios llama al hombre arrepentirse sin que tenga libre voluntad para hacerlo” creo que si el hombre tiñe libre voluntad , es porque Dios mismo le dado ese derecho y eso no afecta su soverania .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s