Una breve introducción a los Salmos


Era una tarde de domíngo. En un aposento alto en la antigua ciudad de Jerusalén se encontraba un grupo de judíos, todos ellos muy atemorizados, y con sobrada razón, pues su Maestro habla sido públicamente ejecutado hacía sólo tres días y ellos pensaban que les tocaría la misma suerte. Todas las puertas estabas cerradas, con llave y ellos hablaban en voz baja.

Repentinamente su Maestro amado apareció entre ellos ¡Había resucitado de entre los muertos! Para demostrar que no era una ilusión, Jesús comió los alimentos que le ofrecieron, les enseñó sus heridas y habló con ellos. Entre sus primeras palabras encontramos que dijo: “Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en … los salmos” (Lucas 24:44).

Esta declaración nos muestra que los salmos contienen testimonio de Cristo. Luego, años más tarde, Pablo exhorta a los creyentes en Efeso: “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5:19).

Es evidente que la iglesia primitiva usaba los Salmos en su adoración.

¿QUIÉN ESCRIBIÓ LOS SALMOS?

Aunque muchas veces nos referimos a esta secciónn del Antiguo Testamento como “los Salmos de David,” únicamente setenta y tres salmos se identifican como suyos. De estos setenta y tres casi todos los del primer libro, (Salmos 1- 41) son de David. Otros autores son Asaf, Coré, Moisés, Satornán, Etán y Hemán, cincuenta salmos son anónimos, o “huérfanos”. Moisés, autor del Salmo 90 (y probablemente el 91), es indudablemente el primero que escribió y se piensa que Esdras, el reformador después de la cautividad, fue el último. El Salmo 119 generalmente se le atríbuye. Cada uno de estos autores podría suscribir el testimonio de David y decir: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mi, y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Sam. 23:2). “El Espíritu Santo habló antes por boca de David” (Hech.1:16).

¿PARA QUIÉN FUERON ESCRITOS?

Si se leyeran los salmos con cuidado se daría uno cuenta de que un gran numero de ellos no son apropiados para los creyentes ahora. Por instinto evadimos algunas expresiones y citamos otras con vacilación. Los Salmos 139:21,22 y 51:11 nos pueden ilustrar ésto: “¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo. Los tengo por enemigos”. “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.”

Muchos salmos expresan la fe y las emociones personales del autor en un período de prueba durante el cual experimentó liberación, y estos cantos fueron dirigidos al “músico principal” para que le pusiera música y se usaran en la adoración en el templo. Otro gran número de Salmos, expresa el lenguaje de una minoría de judíos que pasa por un período de persecución y anticipa los gemidos de aquel remanente piadoso de Israel en el período, aún futuro, de la gran tribulación.

También veremos lenguaje que sólo puede ser del Señor Jesús en algunos Salmos. De hecho, aquí se exponen sus sentimientos más íntimos, sentimientos que no se revelan ni siquiera en los cuatro evangelios. Pero no podemos excluir la voz del creyente, porque mucho de lo que está escrito en los Salmos nos proporciona un lenguaje abundante para expresar nuestras más profundas aspiraciones espirituales en el día de hoy.

¿QUÉ DISTINGUE A LOS SALMOS?

(1) Son Poesía.

Hasta el lector más descuidado notará que los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares son de una estructura diferente. Y es porque son poesía hebrea en vez de prosa. Además, son intensamente experimentales, reflejando las alegrías y los dolores de una experiencia espiritual profunda. El que quiera una explicación clara de la poesía hebrea debe consultar la nota que está en la página 527 de la Biblía de Scofield.

(2) Tienen Títulos.

Los títulos que tienen 116 de los Salmos son importantes, de mucha antigüedad e indudablemente genuinos. Frecuentemente revelan la identidad del autor inspirado y las circunstancias bajo las cuales escribió, proveyéndonos así una clave para la interpretación histórica. Estos nos enseñan que las oraciones y alabanzas se forjaron en el yunque de gran aflicción. Eruditos piadosos han señalado que el epígrafe: “Al músico principal”, seguido de una palabra hebrea que significa un instrumento musical, estaría mejor colocado si estuviera al final (compare Habacuc 3:19).

Las palabras, puestas así en vez de al principio (como en nuestra versión Reina-Valera), iban dirigidas al director del coro del templo o preceptor que les ponía música. Pero esto no se ha comprobado plenamente. El creyente se deleita en reconocer a Cristo glorificado como el músico principal que inspira sus alabanzas al Padre (véase Hebreos 2:12).

(3) Tienen Sus Divísiones Naturales.

Los Salmos se dividen en cinco libros, cada división claramente indícada por una doxología. Estas se encuentran al final de los Salmos 41,72,89,106 y 150. Tome nota de esto buscándolas en su Biblía. Al leer estos cinco libres, nuevas alabanzas brotarán de nuestras almas.

Aunque los Salmos, en conjunto, no están en un orden histórico o profético, su disposición moral y espiritual es perfecta. Cada Salmo cabe perfectamente en su lugar, y está arniónicamente relacionado al conjunto.

Creemos pues que están divinamente ordenados así como inspirados.

(4) Sus Horizontes Son Diferentes.

Para contemplar los misterios de Dios tal como los conoce la cristiandad es necesario recurrir al Nuevo Testamento. El horizonte de los Salmos es terrenal. El pueblo de Dios, en ellos, es un pueblo terrenal. La esposa de Jehová es Israel no la iglesia. Ni siquiera el Espíritu en el creyente clama “Abba Padre”; la relación paternal de Dios con Israel es muy diferente… ya que no se basa en el nuevo nacimiento ni contempla la eternidad, sino que se limita al tiempo y a lo terrenal. La unidad Cristiana no es la de una nación, sino que es la de una comunión de santos.

No obstante, los autores de los Salmos son santos, y en todo lo que a esto se refiere, cualquiera que sea la dispensación, estamos en las mismas condiciones. Además, el carácter típico de Israel permite una interpretación espiritual que da a los Salmos un significado más amplio para los Cristianos que el que pudieran tener para Israel.

(5) A Veces usan un Lenguaje Fuerte

Este “lenguaje fuerte” se conoce como imprecación que significa “proferir palabras que desean vivamente el mal para alguien”. Los siguientes pasajes son ejemplos de imprecaciones: Salmo 58:6,109:8-20,137:8,9.

Aunque este lenguaje no es apropiado para el uso del cristiano, va de acuerdo, en cuanto a su moral, con la vocación de Israel, ya que al establecer esta nación, Jehová había declarado que maldeciría a los que maldijeran a Israel (vea Génesis 12:3). El Salmista estaba, pues, pidiéndole a Jehová que cumpliera su promesa para que pudiera demostrar su autoridad como gobernador moral del universo, y para que ellos, su pueblo terrenal, pudieran glorificar su nombre sin impedimento. Fue sobre este principio que Israel fue el bisturí que Dios usó para separar al canceroso pueblo de Canaán del cuerpo de la sociedad humana. No fue una crueldad vengativa, sino más bien una disposición de gracia divina que había ordenado este exterminio.

En su gobierno, Dios ha decretado que la siembra y la siega, el pecado y su paga, estén siempre relacionados. Esto se ilustra con el destazamíento ante el Señor del malvado rey Agag, por medio del profeta de Dios. Este tirano brutal había sido un asesino de niños y Samuel fue el verdugo divino (véase 1 Samuel 15:33). Es evidente que el profeta no era vengativo por naturaleza; así que su acción no fue venganza personal.

Estos Salmos son oraciones divinamente inspiradas y están en completa armonía con la época a la que pertenecen. Pero la Iglesia de esta dispensación está formada por participantes del llamamiento celestial (véase Hebreos 3:l), identificada con un Cristo rechazado cuyo regreso espera, ya en poder. Y como este es el tiempo de la paciencia de Cristo y del sufrimiento de la Iglesia, ésta no invoca juicio sino más bien bendición. (Lea con cuidado 1 Reyes 1:9-14 comparándolo con Lucas 9:54, Hechos 7:60; Romanos 12:9, 21).

(6) Contienen Profecías del Mesías.

El Nuevo Testamento manifiesta categóricamente que “David… siendo profeta. . . viéndolo antes, hablé de la resurrección de Cristo”. (Hech.2:29-31; lea también Lc.24:44).

Hay por lo menos catorce Salmos que se citan claramente en el Nuevo Testamento y que se aplican al Señor Jesús. A éstos los llamamos “Mesiánicos” porque están relacionados con el Mesías y mientras que sólo éstos formarán parte de nuestro estudio en este curso, no dudamos que Cristo sea el tema y que podamos escuchar su voz en otros. Pero nos vamos a limitar a los Salmos Mesiánicos citados en el Nuevo Testamento.

Es necesario hacer una advenencia: No se debe suponer porque parte del salmo esté citado y aplicado a nuestro Señor, que necesariamente todo sea su lenguaje personal. Tal vez sea la voz del remanente futuro de judíos oprimidos. Algunas veces la voz del Mesías se une con la de su pueblo perseguido y doliente. Aquí debemos usar discernimiento espiritual.

Tomado del material: “Los Salmos Mesiánicos, Doce lecciones de ínspiración, devoción y consuelo”

Escrito por: C.E.Tatham

 

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