¿Qué es una dispensación? (Parte 2-2)


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LA RELACIÓN ENTRE LAS DISPENSACIONES Y LA REVELACIÓN PROGRESIVA

La revelación progresiva es el reconocimiento de que el mensaje de Dios al hombre no fue dado de un todo, sino que fue manifestado en una larga serie de actos sucesivos y a través de las mentes y manos de muchos hombres de diferentes procedencias. Es, por así decirlo, un punto de vista teísta de la revelación en vez de un punto de vista deísta. Las páginas de la Biblia van presentando, «no la exposición de una revelación ya completa, sino el registro de una revelación en progreso. Sus diferentes partes y características se ven, no como si hubiesen sido ordenadas después de su desarrollo, sino como ordenándose a sí mismas en el curso de su desarrollo y creciendo a través de etapas que pueden distinguirse, y por agregados que pueden medirse, hasta llegar a la forma perfecta a la que finalmente ha llegado».18

El concepto de revelación progresiva es evidente en las mismas Escrituras. Pablo dijo a su audiencia en el Areópago que en días de antaño Dios había pasado por alto la ignorancia de ellos, pero ahora les manda que se arrepientan (Hch. 17:30). La epístola a los Hebreos, en su majestuoso comienzo, enfáticamente bosqueja los varios métodos de la revelación progresiva (Heb. 1:1, 2). Uno de los versículos más sobresalientes que habla de diferentes maneras en que Dios ha tratado con los hombres es Juan 1:17: «Pues la ley por Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.» La verdad de Dios obviamente no fue dada de una vez y a un mismo tiempo, y las diferentes etapas de la revelación muestran que Él ha obrado de diferentes maneras en diferentes tiempos. El intérprete de la Biblia debe observar cuidadosamente este progreso de la revelación, y el dispensacionalismo contribuye a promover la exactitud en este respecto.

En cuanto a la observación correcta y a la interpretación del progreso de la revelación vemos cuan estrechamente relacionados están el dispensacionalismo y la hermenéutica. Un texto normal sobre la hermenéutica, que apareció por primera vez en 1883 y que no tenía ninguna polémica con el dispensacionalismo, dice: «Con cada nueva serie de generaciones se da alguna nueva promesa, o se pone de manifiesto algún gran propósito de Dios.» 19 Es la formación de esas etapas en la revelación del propósito de Dios que constituye la base del sistema dispensacional de interpretación de las Escrituras. Aun Ramm, quien no es ahora un dispensacionalista, admite que una comprensión más clara de la revelación progresiva se ha debido en gran manera a la «influencia beneficiosa del dispensacionalismo».20

Los intérpretes que no comparten el dispensacionalismo (y que siguen la teología del pacto) son culpables de haber leído en retrospecto (y algunas veces de manera forzosa) las enseñanzas del Nuevo Testamento en el Antiguo, especialmente en el intento de fundamentar su doctrina de la salvación en el Antiguo Testamento. Los dispensacionalistas, por otro lado, son culpables de haber hecho distinciones muy rígidas entre las edades relacionadas a las diferentes dispensaciones y han dicho muy poco, por ejemplo, acerca de la gracia en el Antiguo Testamento. Sin embargo, aunque ambos grupos son culpables, la interpretación inadecuada de la teología del pacto es el resultado de un defecto básicamente innato en su sistema, mientras que la falta del dispensacionalista no radica en el sistema, sino en su exposición. La teología del pacto tolera y a veces demanda esta lectura retrospectiva del Nuevo Testamento en el Antiguo. La teología dispensacional, mientras reconoce distinciones definidas y perceptibles, afirma la unidad básica de la revelación del plan de Dios en las Escrituras.

Sin embargo, los dispensacionalistas no siempre han expuesto esta unidad como hubiesen podido hacerlo, y, por lo tanto, ha sido un hecho común el acusar al dispensacionalismo sobre este asunto. «El dispensacionalismo destruye la unidad de la Biblia» se oye decir. Debido a la estructura del dispensacionalismo, un escritor ha declarado: «La Biblia deja de ser una unidad en sí misma.»21 «Esta teoría —declara Berkhof— tiene también tendencia divisiva, despedaza al cuerpo de la Escritura con resultados desastrosos.»22

Más popular aún es la objeción expresada por medio de la acusación de que los dispensacionalistas no ven ningún valor en el Sermón del Monte, o que tampoco usan la oración llamada el Padrenuestro.23

Aunque los dispensacionalistas pueden no haber expuesto claramente la enseñanza de su sistema sobre estos temas, debe recordarse que esto no es una falta del sistema. Solamente el dispensacionalismo tiene un principio unificador lo suficientemente amplio para hacer justicia a la unidad del progreso de la revelación, por un lado, y a las diferentes etapas en ese progreso, por el otro. La teología del pacto solamente puede enfatizar la unidad, y al hacer tal cosa exagera dicha unidad hasta convertirla en el único principio normativo de interpretación. En la teología del pacto éste es el principio fundamental de interpretación.

Cualquier aparente falta de unidad en la estructura dispensacional es superficial, y en realidad se percibe que los muy pregonados y supuestos conflictos del dispensacionalismo existen tan sólo en las mentes de los teólogos del pacto, quienes con su injustificado enfoque de la unidad de las Escrituras agravan dichos conflictos.

La variedad puede ser una parte esencial de la unidad. Esto es cierto en lo relacionado a la creación de Dios; y es también verdad concerniente a la revelación de Dios; y solamente el dispensacionalismo ofrece una explicación adecuada tocante a la variedad de las economías perceptibles o dispensaciones en (no fuera de) la realización del propósito de Dios.

Resumen: La revelación progresiva contempla la Biblia, no como un libro de texto de teología, sino como la manifestación continua de la revelación de Dios dada de varias maneras a través de edades sucesivas. En esta manifestación hay etapas perceptibles de la revelación, cuando Dios introduce nuevas cosas de las cuales se hace responsable al hombre. Estas etapas son las economías, mayordomías o dispensaciones en la manifestación del propósito divino. El dispensacionalismo, por lo tanto, reconoce tanto la unidad de dicho propósito como la diversidad en su manifestación. La teología del pacto solamente enfatiza la unidad, al extremo de forzar una interpretación de las Escrituras que es injustificada, inconsistente y contradictoria. Solamente el dispensacionalismo puede mantener la unidad y la diversidad, al mismo tiempo que ofrece un sistema de interpretación consistente, cohesivo y complementario.

CARACTERÍSTICAS DE UNA DISPENSACIÓN

A. Características primarías

¿Qué determina las diferentes economías en la manifestación del propósito de Dios y las distingue unas de otras? La respuesta es doble:

  1. Las diferentes relaciones gubernamentales de Dios con el mundo en cada economía, y
  2. la responsabilidad resultante impuesta sobre la Humanidad en cada una de esas diferentes relaciones.

Estas características están unidas vitalmente a las diferentes revelaciones que Dios ha dado a través de la historia y muestran nuevamente la unión entre cada dispensación y las varias etapas en el progreso de la revelación. Sin desear de ninguna manera prejuzgar la cuestión de cuántas dispensaciones hay, veamos si esta respuesta es válida usando como ilustración algunas dispensaciones indiscutibles.

Antes de que el pecado entrase en el hombre, la relación gubernamental de Dios hacia Adán y Eva era de forma directa. La responsabilidad de la pareja era mantener ese compañerismo directo con Jehová, y esto comprendía específicamente el deber de cuidar el huerto y abstenerse de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. Después de la entrada del pecado en el hombre, la relación de Dios ya no era siempre de manera directa, pues había surgido una barrera entre Él y el hombre.

Cuando la ley fue dada a los israelitas por medio de Moisés, el gobierno de Dios era mediado a través de las diferentes categorías de la ley. Esto no significa que Dios nunca habló directamente, pero sí da a entender que su modo principal de gobierno era a través del código mosaico, que era un elemento nuevo introducido en aquel tiempo. Esto también significa que la responsabilidad impuesta sobre el hombre consistía en el hecho de conformarse a ese código, lo cual era también una nueva responsabilidad, ya que anteriormente a la ley el hombre obviamente no era responsable de algo que no existía.

Después de la venida de Cristo, la relación de Dios en cuanto a su gobierno de la Humanidad cesó de ser a través de la ley mosaica. Esto se demuestra por el rompimiento del velo y por la terminación del acercamiento a Dios a través del sistema de sacrificios. Un testimonio adicional es la diferencia en cuanto a la justificación, tal como lo resume Pablo en su sermón en Antioquía de Pisidia: «Y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree» (Hech. 13:39). Aquí tenemos, sin duda alguna, una diferencia visible en el gobierno de los asuntos del mundo en relación a la responsabilidad del hombre tocante a esa importante doctrina de la justificación. Cualquiera que hubiese sido su responsabilidad bajo la ley mosaica puede dejarse sin especificar por el momento (ver el capítulo 6), pero la venida de Cristo hizo que el requisito para la justificación fuese la fe en El. Esto también es, obviamente, una etapa diferente en el progreso de la revelación. Por lo tanto, concluimos que una nueva dispensación ha sido inaugurada, ya que la economía y la responsabilidad cambiaron y una nueva revelación fue dada.

De modo que las características perceptibles de una diferente dispensación son las siguientes:

  1. un cambio en la relación gubernamental de Dios para con el hombre (aunque una dispensación no tiene que estar compuesta totalmente de aspectos completamente nuevos),
  2. un cambio resultante en la responsabilidad del hombre, y
  3. una revelación necesaria correspondiente para efectuar el cambio (la cual es una etapa en el progreso de la revelación a través de la Biblia).

B. Características secundarías

Hasta ahora nada se ha dicho acerca de las características normales que aparecen en una nueva dispensación, a saber: una prueba, un fracaso, y un juicio. La prueba es prácticamente la misma que la responsabilidad humana. Claramente, cuando da una revelación acerca de su método de conducir los asuntos del mundo también señala la correspondiente responsabilidad o prueba al hombre, en cuanto a si el hombre se ajustará o no a la responsabilidad indicada y a la revelación de la misma. Los que se oponen al dispensacionalismo e insisten que tal prueba por parte de Dios lo hace un poco más que un investigador que aparentemente no sabe cómo resultarán las cosas, en realidad fallan al no comprender el propósito general de la prueba.24 Después de todo, una prueba dispensacional no es esencialmente diferente de las pruebas referidas por Santiago en el capítulo primero de su epístola. Tales pruebas no tienen como propósito el iluminar a Dios, sino el de revelar lo que hay en el hombre, ya sea fe o fracaso.

En un sentido, toda dispensación consta de la misma prueba: ¿Responderá el hombre favorablemente a la responsabilidad específica de la dispensación bajo la cual está viviendo? Específicamente esta prueba general se particulariza en cada dispensación por la naturaleza de la revelación que Dios da en cada caso referente a la responsabilidad del hombre. En realidad, cada aspecto de la revelación perteneciente a una dispensación determinada es parte de la prueba, y la totalidad de la revelación es la prueba misma. Los dispensacionalistas frecuentemente han tratado en sus escritos de aislar la prueba particular de cada dispensación, y aunque esto puede servir de ayuda al estudiante, a lo sumo solamente puede valer como una declaración parcial de la responsabilidad total.25

¿Es el fracaso una parte necesaria de cada dispensación? Es un hecho de la historia bíblica que el hombre ha fracasado a través de todas las edades. Cada dispensación está repleta de fracasos sencillamente porque la historia lo está. Los fracasos pertenecen, por lo menos, a dos esferas: la esfera de la economía gubernamental, y la de la salvación. En ambos aspectos no todos los hombres han fracasado, pero sí la mayoría de ellos. El pecado frecuentemente parece alcanzar su cénit en ciertos momentos de la historia humana, y tales climax señalan el final de las diferentes dispensaciones. La crucifixión de Cristo fue el climax de la rebelión de la nación a la cual le había sido dado el privilegio de la ley y del servicio a Dios. También indicaba el fin de una dispensación. La edad presente culminará en la rebelión y el alejamiento de Dios por parte del hombre de manera masiva. El reino milenial culminará con una rebelión general contra el reinado personal de Cristo el Rey (Apoc. 20:7-9).

¿Existe un juicio en toda dispensación? En realidad, cada dispensación puede tener muchos juicios, así como puede tener muchas pruebas y fracasos. Pero si hay un fracaso culminante, entonces también hay un juicio similar. Mientras que los elementos de prueba, fracaso y juicio no son los que básicamente distinguen las dispensaciones, éstos parecen ser parte integral de ellas. Pero si no hubiese una prueba decisiva, aun así podría haber un orden dispensacional. Si no hubiese ningún fracaso o juicio culminante, aun así podría haber un cambio en el orden dispensacional. La presencia de una prueba, un fracaso y un juicio no es el sine qua non de un gobierno dispensacional en el mundo.

C. Objeciones

¿No aparece como si estas características estuviesen dividiendo la historia y aislando unas de otras sus edades? Contemplándolo desde un cierto punto de vista el dispensacionalismo parece hacer tal cosa. Este punto de vista de la estructura dispensacional es el aspecto que normalmente aparece en esquemas o diagramas de las dispensaciones.  Aunque no hay nada erróneo en ello, éste no es el cuadro completo. Hay también lo que puede llamarse la perspectiva longitudinal en el dispensacionalismo.26 Esta incluye los principios continuos a través de todas las dispensaciones que dan unidad al curso total de la historia. El orden gubernamental singular que diferencia las dispensaciones en ninguna manera está en pugna con las unidades de la Escritura.

La perspectiva longitudinal, por ejemplo, enfatiza el hecho de que Dios ha sido, es y será un Dios de gracia. La perspectiva panorámica enfatiza el gobierno de la gracia que está vigente hoy. La perspectiva longitudinal representa el progreso de la revelación; la vista panorámica es aquella que aparece en cualquier tiempo dado. Ambas perspectivas no solamente son válidas, sino necesarias para el entendimiento de la revelación de Dios.

Por consiguiente, es una objeción ridícula decir: «si… Dios es siempre misericordioso, entonces es confuso el distinguir una edad en particular por medio de un elemento que caracteriza a todas las edades».27 Uno podría preguntar si Dios no ha sido siempre un Dios de ley. Y si es así, ¿es acaso erróneo trazar un período llamado la Ley?, ¿no hace Dios a través de Juan esas mismas distinciones? (Jn. 1:17). La objeción está basada en una falsa premisa que Fuller revela en esta declaración: «Por lo tanto, es imposible pensar en diferentes grados de la gracia, porque Dios o es o no es misericordioso.»28 La verdad del hecho es simplemente que hay varios grados de la revelación de la gracia de Dios; aun cuando hay menos revelación, Dios no es menos misericordioso que cuando hay más revelación de su gracia. Si la teología de la declaración de Fuller fuese correcta, entonces Dios podría ser imaginado como un ser que no es muy santo, y justo, y recto cada vez que detiene o pospone un juicio justificado e inmediato. El solamente revela su ira más específicamente en cierto tiempo en la historia del hombre que en otros. Pero los períodos de silencio no lo hacen menos justo, como tampoco la revelación encubierta de la gracia hace que Dios sea menos misericordioso. Solamente el dispensacionalismo con su vista panorámica y su perspectiva longitudinal puede reconocer la riqueza, movilidad y complejidad de la historia del mundo y la manera en que Dios conduce los asuntos de éste. Antes del desarrollo de los sistemas del pacto y dispensacional, Calvino escribió estas palabras adecuadas:

Dicen que no es razonable que Dios, el cual jamás cambia de parecer, permita un cambio tan grande, que lo que una vez había dispuesto lo rechace después.

A esto respondo que no hay que tener a Dios por voluble porque conforme a la diversidad de los tiempos haya ordenado diversas maneras de gobernar, según Él sabía que era lo más conveniente. Si el labrador ordena a sus gañanes una clase distinta de trabajos en invierno que en verano, no por eso le acusaremos de inconstancia, ni pensaremos por ello que se aparta de las rectas normas de la agricultura, que depende por completo del orden perpetuo de la naturaleza. Y si un padre de familia instruye, riñe y trata a sus hijos de manera distinta en la juventud que en la niñez, no por ello vamos a decir que es inconstante y que cambia de parecer. ¿Por qué, pues, vamos a tachar a Dios de inconstancia si ha querido señalar la diversidad de los tiempos con unas ciertas marcas que El conocía como convenientes y propias?29

La teología reformada con su pacto global de la gracia pasa por alto grandes épocas y puntos cumbres de la historia para no perturbar la «unidad de la Escritura» e introduce algo tan nuevo que una dispensación tendría que ser reconocida. Esto es verdad especialmente en relación a la iglesia como algo nuevo. La vista panorámica enfatiza la importancia singular de cada evento en su perspectiva histórica y para su propósito especial; la vista longitudinal coloca todos los eventos en su propia relación en el progreso total de la revelación. El dispensacionalismo evita la confusión y la contradicción y al mismo tiempo une todas las partes en un todo.

El carácter global y al mismo tiempo progresivo de las distinciones dispensacionales prohíbe que éstas se entremezclen o confundan, ya que son cronológicamente sucesivas. Pero se ha impugnado que estas características de prueba, fracaso y juicio forman un ciclo de repetición de la historia similar al de los griegos paganos. Así dice Kraus: «La filosofía de la historia es esencialmente el concepto griego de los ciclos, y cada ciclo termina en apostasía y juicio. Dios no es representado desarrollando su plan en el proceso histórico, sino apareciendo intermitentemente, por así decir, para comenzar un nuevo ciclo por medio de una intervención sobrenatural.»30 El capítulo uno señala que solamente el dispensacionalismo presenta una filosofía de la historia propiamente optimista. Además, a pesar de los diagramas, el patrón dispensacional no forma un cuadro cíclico de repetición, sino una espiral ascendente. Sauer, cuyos libros combinan tan eficazmente la perspectiva panorámica y la longitudinal del dispensacionalismo, resume el asunto de esta manera:

Pero un nuevo comienzo divino nunca es solamente un regreso a lo antiguo. En cada reforma que nace del fracaso se planta al mismo tiempo la semilla de un programa para la vida del futuro. Revelación y desarrollo en ningún caso constituyen acciones opuestas, sino que ambos se pertenecen. En la esfera de la Biblia, como en otros casos, hay un ascenso de lo más bajo a lo más alto, de la penumbra a la claridad…31

El concepto de espiral se ve prestamente al imaginarnos la confusión que se produce al invertir el orden dispensacional y colocar el milenio primero. De igual manera ilógica sería invertir el orden de la ley y la gracia (o cualquier nombre que se desee dar a aquello que vino a través de Moisés y a aquello que fue revelado a través de Cristo). El dispensacionalismo revela el desarrollo del plan de Dios en el proceso histórico en una revelación progresiva para su gloria. Este sistema engrandece la gracia de Dios, ya que reconoce que el verdadero progreso solamente puede venir de la intervención misericordiosa de Dios en la sociedad humana. Si no hubiera ninguna intervención «cíclica», entonces el curso de la historia siempre sería hacia abajo y completamente pesimista.

Resumen: La característica principal de una dispensación es el orden gubernamental o administrativo, y la responsabilidad que Dios revela en cada dispensación. Tal responsabilidad es una prueba en sí misma. La mayoría de los hombres fracasan en la prueba, y entonces sigue el juicio. La estructura dispensacional tiene dos perspectivas: un aspecto panorámico (que algunas veces se malinterpreta como ciclos, pero que en realidad es una espiral) y un aspecto longitudinal (que enfatiza la manifestación del progreso de la revelación y los principios continuos a través de las edades de las dispensaciones).

EL «SINE QUA NON» DEL DISPENSACIONALISMO

¿Qué distingue a un hombre como un dispensacionalista? ¿Cuál es el sine qua non del sistema? Aun cuando tengamos que anticipar discusiones posteriores para contestar estas preguntas, nos parece propio dar una respuesta en esta ocasión.

Teóricamente el sine qua non debe de hallarse en el reconocimiento del hecho de que

Dios ha establecido diferentes economías o administraciones en el gobierno de los asuntos del mundo. La teología reformada mantiene que hay varias dispensaciones (¡y aun usa la palabra!) dentro de la manifestación del pacto de la gracia. Hodge, por ejemplo, creía que hay cuatro dispensaciones después de la caída: desde Adán hasta Abraham, de Abraham a

Moisés, de Moisés a Cristo, y de Cristo hasta el final.32  Luis Berkhof escribe, como hemos visto, solamente de dos dispensaciones básicas: la Antigua y la Nueva; pero dentro de la

Antigua él ve cuatro períodos, y todos ellos son revelaciones del pacto de la gracia. 33 En otras palabras, un hombre puede creer en dispensaciones, y aun verlas en relación a la revelación progresiva, sin ser un dispensacionalista.

¿Está la esencia del dispensacionalismo en el número de las dispensaciones? No, ya que esto no es en ninguna manera una cuestión sobresaliente en el sistema, como se discutirá en el próximo capítulo. No es el hecho de que Scofield enseñó siete dispensaciones y Hodge solamente cuatro lo que hace al primero un dispensacionalista y al otro no.

Tal vez la cuestión del premilenarismo es determinante. Otra vez la respuesta es negativa, ya que hay aquellos que son premilenaristas pero que definitivamente no son dispensacionalistas. El premilenarista que sigue la teología del pacto mantiene el concepto del pacto de la gracia y la centralidad del propósito soteriológico de Dios. Él retiene la idea del reino milenial, aunque encuentra poco apoyo para éste en las profecías del Antiguo

Testamento, ya que por lo general las atribuye a la iglesia. El reino, en su concepto, es marcadamente diferente de lo que es enseñado por los dispensacionalistas, puesto que pierde mucho de su carácter judaico debido a la desestimación de las promesas del Antiguo

Testamento acerca del reino. Muchos premilenaristas del pacto también son postribulacionistas, y esto es, sin duda, una consecuencia lógica de la interpretación dispensacional.34 De todas maneras, el hecho de ser un premilenarista necesariamente no le hace a uno dispensacionalista. (Sin embargo, lo opuesto es verdad: ser un dispensacionalista hace que uno sea un premilenarista.)

¿Cuál es, entonces, el sine qua non del dispensacionalismo? La respuesta es triple.

1) Un dispensacionalista mantiene la distinción entre Israel y la Iglesia. Esto lo afirman en diferentes maneras tanto los adherentes como los adversarios del dispensacionalismo. Fuller dice que «la premisa básica del dispensacionalismo es que hay dos propósitos de Dios expresados en la formación de dos pueblos que mantienen sus distintivos a través de la eternidad».35 Gaebelein declara esto en términos de la diferencia entre los judíos, los gentiles y la Iglesia de Dios.36 Chafer lo resume en la forma siguiente:

El dispensacionalista cree que a través de las edades Dios está persiguiendo dos propósitos distintos: Uno relacionado a la tierra con un pueblo terreno y objetivos terrenos relacionados con el judaísmo; mientras el otro está relacionado con el cielo, con un pueblo celestial y con objetivos celestiales relacionados, lo cual es el cristianismo. …frente a esto, el dispensacionalista parcial, aunque contempla débilmente algunas diferencias obvias, basa su interpretación en la suposición de que Dios está haciendo una sola cosa, a saber, la separación general de lo bueno y lo malo, y a pesar de toda la confusión que esta teoría limitada crea, se argumenta que el pueblo terreno se une al pueblo celestial; que el programa terrenal debe de recibir una interpretación espiritual o ser descartado por completo.37

Esto es probablemente la prueba teológica más básica de si una persona es dispensacionalista o no, y es, sin duda, la más práctica y determinante. Un hombre que deja de distinguir a Israel de la Iglesia inevitablemente no podrá mantener las distinciones dispensacionales; pero el que hace tal distinción, sí lo hará.

2) Esta distinción entre Israel y la Iglesia nace de un sistema de hermenéutica que comúnmente se le llama interpretación literal. Por lo tanto, el segundo aspecto del sine qua non del dispensacionalismo es la cuestión de una hermenéutica normal. La palabra literal es tal vez menos adecuada que la palabra normal o común o llana, pero en cada caso se refiere a la interpretación que no es espiritualizada ni alegorizada como ocurre con la interpretación no dispensacional. La espiritualización puede ser practicada en mayor o menor grado, pero su presencia en un sistema de interpretación manifiesta el uso de un método no dispensacional.38 La interpretación que es consistentemente literal o llana pone de manifiesto el método dispensacional de interpretar las Escrituras. Pero es esta misma constancia —la fortaleza de la interpretación dispensacional— lo que irrita al no dispensacionalista y se convierte en el motivo de su ridiculización del sistema dispensacional.39

3) Un tercer aspecto del sine qua non del dispensacionalismo es un asunto más bien técnico, que será discutido ampliamente más adelante (capítulo 5). Este se relaciona al propósito fundamental de Dios en el mundo. El teólogo del pacto, en la práctica, hace de este propósito la salvación, y el dispensacionalista dice que el propósito es mucho más amplio aún, a saber, la gloria de Dios. Para el dispensacionalista el programa soteriológico o salvífico de Dios no es el único programa, sino uno de los medios que Dios usa en su plan total para glorificarse a Sí mismo. La Escritura no está centrada en el hombre como si la salvación fuese su tema principal, sino que está centrada en Dios, porque Su gloria es el tema central. La Biblia misma enseña claramente que la salvación, importante y maravillosa como ésta es, no es un fin en sí misma, sino que más bien es un medio para el fin de glorificar a Dios (Ef. 1:6, 12, 14). John F. Walvoord, el sucesor de Chafer en el Seminario Teológico de Dallas, lo expresa de esa manera:

…el propósito amplio de Dios es la manifestación de Su propia gloria. Para este fin cada dispensación, cada revelación sucesiva del plan de Dios para las edades, Su trato con los no elegidos como con los elegidos… se combinan para manifestar la gloria divina.40

Y en otro lugar dice:

Todos los eventos de la creación están diseñados para manifestar la gloria de Dios. El error de los teólogos del pacto es que ellos combinan todas las diferentes facetas del propósito divino en el solo objetivo del cumplimiento del pacto de la gracia. Desde un punto de vista lógico éste es un error de reducción: el uso de un aspecto del todo como el elemento determinante.41

La esencia del dispensacionalismo, entonces, es la distinción entre Israel y la Iglesia. Esto proviene del uso que el dispensacionalista hace de un sistema de interpretación normal y llano, y esto deja de manifiesto el entendimiento del propósito básico de Dios en todos Sus tratos con la Humanidad como el de glorificarse a Sí mismo a través de la salvación,  pero sin soslayar otros propósitos.

Artículo anterior acá.

Tomado de: “Dispensacionalismo Hoy” capítulo # 2, segunda entrega.

Escrito por el Dr. Charles Ryrie

Notas bibliograficas

18. T. D. Bernard, El desarrollo doctrinal en el Nuevo Testamento (México: Publicaciones de la Fuente, 1961), p. 40.

19. Milton S. Terry, Biblicál Hermeneutics (Grand Rapids: Zondervan, s.f.), p. 568.

20. Bernard Ramm, Protestant Biblicál Interpretation (ed. rev.;W. A. Wilde, 1956), p. 158.

21.O. T. Allis, «Modern Dispensationalism and the Law of God»,The Evangelical Quarterly, 8 (15 julio 1936), p. 272.

22.L. Berkhof, Teología Sistemática (Grand Rapids: TELL, 1969), p, 347.

23. Por ejemplo, T. A. Hegre, The Cross and Sanctification (Mineápolis: Bethany Fellowship, 1960), p. 6. Ver también el capítulo «Have you lost your Bible?», que dedica dos páginas a los resultados desastrosos del liberalismo sobre la Biblia y cinco páginas a los resultados «dañinos» del dispensacionalismo.

24. Bowman, op. cit.t p. 176.

25. C. I. Scofield, Traza bien la Palabra de Verdad (Chicago: Editorial Moody, 1911).

26. H. Chester Woodring, «Grace Under the Mosaic Covenant»(Tesis doctoral, Dallas Theological Seminary, 1956), pp. 33-38.

27. Fuller, op. cit., p. 164.

28. Ibid.

29. Juan Calvino, Institución de la Religión cristiana (Rijswijk: Holanda, Fundación Editorial de Literatura Reformada), Vol. I, Libro H, XI, p. 1S.

30. C. Norman Kraus, Dispensationálism in America (Richmond: John Knox Press, 1958), p. 126.

31. Sauer, op. cit, p. 71.

32. Charles Hodge, Systematic Theology (Grand Rapids: Eerdmans, 1946), H, pp. 373-77.

33. Berkhof, op. cit, pp. 349-357.

34. H. Phillip Hook, «The Doctrine of the Kingdom in Covenant Premillennialism» (Tesis doctoral no publicada, Dallas Theological Seminary, 1959). Ver Fuller, op. cit, pp. 363-64.

35. Fuller, op. cit, p. 25.

36.Arno C. Gaebelein, The Gospel of Matthew (Nueva York: Our Hope, 1910), I, p. 4.

37. Chafer, op. cit., p. 107.

38. Ver George E. Ladd, The Blessed Hope (Grand Rapids: Eerdmans, 1956), pp. 126-34. Aunque Ladd cree en un futuro para la nación Israel (ver «Is There a Future for Israel?», Eternity, mayo 1964, pp. 25-28, 36), no significa que es dispensacionalista, porque no Úega a usar el principio en cuanto al uso consistente del principio literal de interpretación. En este artículo (p. 27) declara que «aunque la Iglesia es el Israel espiritual, el Nuevo Testamento enseña que el Israel literal todavía ha de salvarse». En otras palabras, distingue la Iglesia e Israel en una edad milenial futura, pero no los diferencia en la edad presente. Debido a que la diferencia entre la Iglesia e Israel no es consistentemente mantenida en el programa de Dios, tampoco Ladd satisface el criterio del dispensacionalismo.

39.Arnold B. Rhodes (ed.), The Church Faces the Isms (Nueva York: Abingdon Press, 1958), p. 95.

40. John F. Walvoord, Crítica biográfica de Crucial Questions About the Kingdom of God, por George E. Ladd, Bibliotheca Sacra, 110 (enero 1953), pp. 3-4.

41. John F. Walvoord, The Millenniál Kingdom (Findlay, Ohio: Dunham, 1959), p. 92.

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