¿Quién debe leer la Teología?


LA TEOLOGIA ES PARA TODOS. Ciertamente, toda persona necesita ser un teólogo. En realidad, toda persona es un teólogo—de una u otra clase.

Y aquí está el problema. No hay nada malo con ser un teólogo aficionado o un teólogo profesional, pero sí es malo ser un teólogo ignorante o descuidado. Por lo tanto, todos deben estudiar teología.

La teología significa simplemente pensar acerca de Dios y expresar esos pensamientos en alguna manera. Tendremos una definición más precisa en el primer capítulo, pero en este sentido básico toda persona es un teólogo. Aun el ateo tiene una teología. El piensa acerca de Dios, rechaza Su existencia, y algunas veces lo expresa como credo y siempre con su estilo de vida. El seguidor de una religión no cristiana ha substituido al Dios verdadero por su deidad falsa y exhibe esa teología en varias maneras.

Pero casi todos los lectores de este libro serán creyentes en Dios si no son también creyentes en Jesucristo, en el sentido bíblico del término. De modo que sus pensamientos, ya sean esparcidos o sistematizados, son acerca del Dios viviente, el único Dios verdadero que existe. Siendo esto así, hay más razón aun para que usted estudie la teología, porque todo el tiempo y la energía que dedique a pensar en el Dios verdadero no sólo ensanchará su mente sino que afectará también su vida.

Como ejemplo de cómo la teología puede afectar su vida, piense en el tema de la responsabilidad. Todos tenemos varios niveles de responsabilidad. Somos responsables ante nosotros mismos; la conciencia se ocupa de esto. Pero la conciencia puede estar torcida, cauterizada, o desestimada, de modo que la responsabilidad queda reducida en ese nivel. Somos responsables ante la sociedad, pero las diferentes sociedades tienen diferentes normas de legalidad, y un individuo puede algunas veces violar esas normas y escapar de la responsabilidad. Otras unidades de responsabilidad incluyen la familia, la iglesia local, el empleo y otras. Pero los creyentes en el Dios verdadero reconocen que también tienen que ser responsables ante El. Algunas veces parece que escapamos de la responsabilidad presente para con Dios, pero nadie escapará la responsabilidad futura, porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. La teología del juicio nos fuerza a pensar en una faceta de Dios que debe de expresarse en una perspectiva sobria en la vida ahora.

Los buenos teólogos lo son en diferentes maneras. Algunos son, según la evaluación del mundo, ignorantes; pero, sin embargo, entienden muchas verdades tocante a Dios. Otros son estudiosos pero en una manera no técnica. Aun otros son sumamente expertos y muy instruidos. Algunos son teólogos profesionales; la mayoría no lo son.

Este libro se ha escrito para la mayoría, que no lo son. Si yo le hubiera estado escribiendo a profesionales hubiera hecho varias cosas diferentes. No hubiera hecho un esfuerzo consciente por mantener el lenguaje sencillo y las explicaciones no complicadas; puesto que el profesional puede comprender el lenguaje complejo y las explicaciones técnicas. No hubiera usado ilustraciones (aunque algunos libros técnicos bien pudieran usarlas). No habría mantenido las notas de referencia a un mínimo. Los profesionales quieren asegurarse de que un autor ha leído todo sobre un tema (pero, ¿quién lo ha hecho?). Por lo menos, quieren ver evidencias de una lectura extensiva, por la cantidad y variedad de notas de referencia; algunas de las cuales tienen que ser muy contemporáneas. Creo que he demostrado en otros libros que puedo hacer esto, pero en éste he escogido mantener las notas de referencia a un mínimo. Las usé cuando creí necesario documentar alguna declaración que el lector pudiera pensar que no fuera verídica o para clarificar que no estaba edificando una figura de paja.

Pero en la mayoría de los casos las he usado para señalar libros y artículos que yo pienso han hecho una contribución beneficiosa al tema particular que se trataba. De esa manera, es posible que el lector investigue más el tema si lo desea.

Pero si la teología es el pensar acerca de Dios y expresar esos pensamientos, entonces juzgue este libro sobre la base de si refleja o no pensamientos correctos tocante a Dios y si se los expresa a usted de forma clara y precisa de modo que traiga cambios en su pensar y vivir.

La frase “sana doctrina” que Pablo usa significa doctrina saludable (e.g., 2 Timoteo 4:3; Tito 1:9). La doctrina saludable, o la teología saludable, siempre se espera que resulte en una forma santa de vivir. Cuando Pablo oraba por las iglesias, oraba porque crecieran en conocimiento, porque él sabía que esto produciría santidad en el vivir (e.g., Filipenses 1:9–11; Colosenses 1:9–10). La teología saludable se expresa no sólo en un credo sino en un vivir fructífero, y una vida santa tiene que basarse en una teología saludable.

Cómo la teología haya de afectar mi vida o la suya es nuestra responsabilidad personal e individual. Pero el conformar nuestras vidas a la imagen de Cristo es la meta definitiva al estudiar la teología. Sin embargo, a fin de cuentas, ningún libro puede hacer esto. Solamente lo pueden hacer usted y Dios.

Autor: Dr. Charles Ryrie

Extracto de su libro: “Teología Básica”

Un comentario en “¿Quién debe leer la Teología?

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    Sociología Cristiana – Conclusión La sociología cristiana valora tanto a los individuos como a las instituciones sociales. Como individuos, somos libres de elegir, pero nuestra elección de alejarnos de Dios nos aliena de Él y de otros. La sociedad como un todo también es pecadora, es imperfecta y responsable de sus elecciones y actitudes. Las cosmovisiones deterministas que niegan el libre albedrío de individuos e instituciones, niegan la importancia de ambos. No puede haber un juicio valedero si fuerzas fuera de nuestro control determinan todas las acciones corporativas y del individuo. Isaías 46:8–11 nos muestra el plan de Dios para juzgar nuestras acciones, así como nuestra capacidad para hacer lo que escogemos. Como humanos, enfrentaremos las consecuencias por las elecciones que hacemos en la creación de nuestra sociedad. Dios nos da la responsabilidad de proteger y dirigir las instituciones sociales que Él ordena, incluyendo la familia, el estado, y la iglesia. A las familias se les han encargado responsabilidades reproductivas así como de entrenamiento y crianza. Al Estado se le encarga implementar justicia, principalmente en lo concerniente al orden público. A la iglesia se le encarga demostrar el amor cristiano dentro del ella y en la sociedad en general. Somos responsables ante Dios por la dirección en que estas instituciones conducen a la sociedad. Sin embargo, la misma carga de responsabilidad señala la bendición de tener libre albedrío y al mismo tiempo pertenecer a un Dios amoroso y justo. Nuestra libertad trae consigo responsabilidades, deberes, y trabajo. No estamos en libertad de causar estragos en el orden social; pero estamos en libertad de servir a otros con amor, y de servir y amar a Dios. Tal es el llamado de Dios a la raza humana.

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