Cómo motivar a los adultos a aprender


PRINCIPIO BÁSICO:
El aprendizaje tiende a ser efectivo sólo mientras el estudiante se siente motivado.
DEFINICIÓN BÁSICA:
El deseo (la motivación) de aprender es algo que por naturaleza se halla dentro de toda persona y le motiva a estudiar.
CÓMO APAGAR LA MOTIVACIÓN:
Se ha comprobado que hay diferentes formas que usted puede utilizar para eliminar cualquier deseo de superación en sus estudiantes adultos (¡las cuales no se recomienden!).

  1. Tenga poco contacto personal con sus alumnos. Es suficiente su impacto personal durante la hora clase.
  2. Haga que sus educandos permanezcan pasivos. No les moleste obligándolos a trabajar o aprender cualquier cosa por sí mismo. Después de todo, ¡usted es el maestro!
  3. Convénzase que los aprendices serán automáticamente motivados a poner en práctica lo que usted enseña. No moleste a sus alumnos con ejemplos específicos de cómo ellos pueden aplicar los principios bíblicos en su vida real durante la semana.
  4. Aproveche toda oportunidad de criticar sin compasión. Por ejemplo, no aliente al estudiante antes de criticarlo. Ni hable en clase de sus errores, sin antes darle los principios y el poder para corregirlos.
  5. Cuando exteriorizan sus dudas en clase, hágalos sentirse estúpidos. ¿No es cierto que después de tantos años en la escuela dominical deben saber todas las respuestas?
  6. Haga énfasis en los tiempos malos que vivimos. Asegure decirles que es difícil que la gente responda al evangelio; que en estos tiempos de apostasía cualquier trabajo para Dios es imposible; y que nos encontramos entre los pocos que se mantienen fieles a Dios.

DÓNDE COMENZAR A MEJORAR:
¡Usted no puede motivar a otros si primeramente no ha sido motivado! Pregúntese: Como maestro, ¿cuán animoso soy? ¿Tengo cualidades que tienden a motivar a otros? ¿Estoy creciendo espiritualmente? ¿Estoy entusiasmado con el Señor y con lo que hace en mi vida? ¿Prefiero enseñar a mis adultos antes que hacer cualquier otra cosa durante el tiempo de la hora clase?
1. Despierte en sus alumnos el sentimiento de necesidad.
Debemos asegurar que los adultos aprecien el valor de lo enseñado y que a corto y largo plazo lo apliquen a sus vidas diarias. Démosles muchas maneras específicas en que pueden aplicar la verdad. No deje toda la aplicación para el final de la hora clase. Deles un aperitivo para que al salir de la clase lleven consigo el deseo de saborear más de la lección aprendida.
2. Desarrolle un sentido de responsabilidad personal.
Lo más grande que sea la inversión, lo más grande serán las ganancias (¡como en el banco!). Haga que los educandos activamente se involucren en el proceso de aprendizaje. Que les infunda entusiasmo respecto a sus tareas y a sus contribuciones animadas a la discusión durante la clase.
3. Despierte y mantenga interés.
Considere sus actitudes y sus técnicas de enseñanza. Si ocupa una variedad de métodos, despertará más interés en sus alumnos. ¡Y tal vez logre crear algo de curiosidad saludable sobre clases futuras! Nunca deje que las sesiones de clase sean como “negocios rutinarios” o aburridas.
4. Seleccione las actividades de aprendizaje que más se prestan a la aplicación de la verdad a la vida real.
Esas técnicas deben utilizarse tanto dentro como fuera del salón de clase. Trate de lograr un ambiente realista en su clase para que los adultos puedan sentir que manejan la verdad… Haga que cada persona se involucre en algún ministerio para el Señor, y como resultado de su enseñanza verá cuán hambriento de la Palabra llega a ser el estudiante. Anímelos a hacer preguntas durante la clase.
5. Sea entusiasta en dar reconocimiento, ánimo y aprobación.
Como dice Dale Carnegie, “sé entusiasta en tu alabanza y generoso en tu aprobación”. A cada adulto le gusta ser tomado en cuenta, sentir que es importante y que tienen algo que contribuir. Hágalos creer que, aunque sean adultos, aún son capaces de aprender.
6. Fomente una rivalidad saludable.
La mayor meta es que el adulto compita consigo mismo. En conclusión, en áreas de medición de desarrollo espiritual, ¿ha avanzado él mismo comparado con seis meses atrás? O ¿tal vez un año? El éxito en la vida cristiana es medido por lo que somos, ¡comparado con lo que pudiéramos ser!
7. Motívese usted mismo.
Si usted no está “motivado a estudiar la Palabra”, ¿cómo espera que otra persona sea contagiada por usted? Es un pecado aburrir a los adultos con la Palabra viva de Dios. Entusiasmo literalmente significa estar poseido por Dios. Es contagioso (así como lo es el concepto opuesto).
8. Establezca objetivos de largo alcance.
El firme deseo de alcanzar una meta estimulará a la persona a ganar la victoria sobre muchos obstáculos. Comience con cada adulto donde en realidad se encuentre. Pero anímelo a ir hacia adelante con usted. Muestre simpatía por sus limitaciones, pero no deje de alabarlo y animarlo a ir siempre adelante. Ayúdeles a ver que el cambio no se hace de la noche a la mañana. Hágales ver que deben esforarse a progresar en un área antes de intentar cosas mayores. Si logramos una serie de metas de corto alcance, con el tiempo conquistaremos las metas mayores.
9. Aprecie el valor de los propósitos internos.
Como una fuente de motivación, los propósitos internos son opuestos a los valores externos. ¿Desea el alumno crecer como cristiano? ¿Anhela conocer mejor a Dios? ¿Quiere ser herramienta más útil en las manos de Dios? ¿Hay deseos fuertes de estudiar la Palabra? Los adultos pueden cambiarse y ser cambiados por la Palabra.
10. Intensifique las relaciones interpersonales.
Este principio se aplica tanto a la relación maestro/alumno, como también a la que se desarrolla entre los mismos estudiantes. Jesucristo pasó tres años, día y noche, con sus discípulos. Lo hizo con el fin de dejar una impresión imborrable en sus vidas. ¿Podemos justificar el no seguir su inspirado ejemplo? Lo más apegados que sus alumnos sean a usted, lo más apegados serán al material de la lección.
11. Permítales participar en la planeación.
Use a sus estudiantes para planear las lecciones futuras y utilice sus ideas en lo más que sea posible. Involúcrelos en el proceso de enseñanza/aprendizaje. En el estudio unido durante la clase, déjelos sentir que pueden expersar sus opiniones muy personales. Para lograr ese sentimiento, son magníficas las clases electivas.
12. Confíe en el ministerio del Espíritu Santo.
Él es el gran motivador entre usted y los alumnos adultos a quienes pretende enseñar.

CONCLUSIÓN:
Si son personalmente motivados en la enseñanza/aprendizaje, no hay límites a lo que los adultos pueden hacer y harán. Esta es nuestra tarea. Enseñar a adultos incluye motivarlos.

Redacción de Roberto Lloyd G.
Usado con permiso
www.ObreroFiel.com

2 comentarios en “Cómo motivar a los adultos a aprender

  1. Pingback: Cómo motivar a los adultos a aprender – Digital Learning Blog

  2. martin pacheco bermudez

    deseo volver a tener contacto con el hermano Roberto Lloyd G. para saber donde mandar un material que yo tengo de el

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