¿Está dañada su fe por el Movimiento de la Palabra de fe?


El seguidor del Movimiento Palabra de fe vive en un limbo psicológico entre el mundo real y uno de fantasía que trata de crear con su confesión positiva. Es sincero, pero su entendimiento es defectuoso.

Cuando la realidad penetra mediante un problema financiero o de salud, se golpea contra la dura pared de la realidad. Eso le lastima, de manera que comienza a experimentar frustración y desesperación cuando sus fórmulas de fe fracasan.

Estas víctimas expresan su dolor en diferentes formas. Algunos se sienten desesperados. Otros llegan a enojarse con Dios. Sienten que Él les ha fallado al no honrar sus sinceras declaraciones de fe.

Una de esas víctimas quería que Dios se disculpara con ella por no haber cumplido su palabra. Si esa gente no estuviera tan herida, esto sería algo gracioso.

Cuando una persona llega a ese punto, está más dispuesto a comprender cómo el enemigo lo engañó. Sin embargo, raras veces rechazan las enseñanzas erróneas de la noche a la mañana. La naturaleza humana tiene una tendencia increíble a adherirse tenazmente a las mismas ilusiones que le hacen daño.

Mi propósito es ayudar a aquellos que han sido atrapados y heridos por este movimiento. Con ese objetivo escribí a varios pastores que antes estaban en ese movimiento. Me dieron algunas ideas acerca de cómo ayudar a esas personas heridas. Mi oración y la de ellos es que las víctimas puedan restaurar su confianza en Dios, mientras que al mismo tiempo ayuden a liberar a otras personas de los errores que causaron su caída.

El pastor exparticipante del Movimiento Palabra de fe, Eric Hill, de Georgia, me escribió:

Si quieres alcanzar a esta gente, debes dejar bien claro que oras por el enfermo y que crees que Dios bendice. Al hacer eso, les quitas sus muletas. La gente de la prosperidad observa cada cosa positiva o negativa, fracaso o victoria, pobreza o riqueza, enfermedad o salud. La mayoría siente que no tiene alternativa entre el Movimiento Palabra de fe y el cautiverio tradicional de la incredulidad. Debes mostrar que tu desacuerdo con el evangelio de Copeland, no significa un regreso a una mentalidad de pobreza y fracaso. Como exesclavo de este engaño, sé que muchos la abandonarían si solo fueran llevados cara a cara con la verdad por una persona que viva en victoria.

Recordemos que los líderes de Palabra de fe pretenden tener poder divino y fe especial para hacer milagros debido a sus doctrinas. Pero muchos misioneros y ministros han vivido por fe y han experimentado grandes milagros de sanidad sin las enseñanzas de ese movimiento. Así que la cuestión con la que estamos tratando no tiene nada que ver con la experiencia sino con la doctrina correcta o incorrecta.

Así que la pauta número es:

La víctima del movimiento debe entender los errores sin negar la sanidad y la provisión divina.

La primera área de enseñanza que tenemos que exponerle a la víctima es su concepto errado de Dios. En la misma medida en que esto queda distorsionado, también se distorsiona el resto de la doctrina.

Un arquitecto me explicó que si el fundamento de un edificio se inclina solamente a un centímetro de la plomada, la inclinación no se nota en el primer piso. Sin embargo, después de muchos pisos, la inclinación se convierte en un edificio que ve ladeado, con el consiguiente peligro de derrumbarse.

Igualmente un concepto correcto de Dios es fundamental para la vida cristiana. Tanto la relación del corazón como una sana doctrina son elementos esenciales. Una sin la otra, siempre significa desastre. Mas
alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme… Jeremías 9:24.

El exadherente debe aprender que Dios no puede ser manipulado por supuestas leyes espirituales. El maestro de la Palabra de fe carece de sentido cuando dice: “Yo he aprendido cómo lograr que Dios trabaje para mí.” Uno se pregunta de qué dios está hablando. Esto nos conduce a la pauta número dos:

El adherente al movimiento debe darse cuenta que ha estado sirviendo a un dios falso y que debe arrepentirse.

Ahora que hemos considerado la naturaleza del dios de este movimiento, es apropiado que también discutamos la calidad de la fe enseñada. Existen diferentes clases de fe. No todas son buenas. En la Segunda Guerra Mundial los nazis tenían una gran fe en Hitler. Los comunistas tenían fe en su causa y en su victoria final. Los mormones creen en un dios humanoide que emigró de un sistema estelar distante y que llegó a ser Adán.

Vimos anteriormente cómo la fe, en sí misma, es moralmente neutral, tomando su valor del objeto al que se asocia. El asunto entonces no es tanto la fortaleza de la fe de uno, sino el contenido moral de ella. Es mucho mejor tener un poco de fe en el verdadero Dios, que una gran fe en uno falso.

El Dios verdadero no está obligado a honrar la fe en una parodia perversa de sí mismo. Tampoco tiene que cumplir con promesas que nunca ha hecho.

Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantos recursos disponibles para estudiar la Biblia. Los padres de la iglesia primitiva quedarían con la boca abierta de envidia si vieran los comentarios, las referencias bíblicas en cadena, las guías de estudio, los materiales de consulta del griego y las múltiples traducciones que tenemos hoy. La mayoría de todo esto es hecho por respetables y calificados eruditos, entrenados para no perder nada que sea importante en el análisis textual.

Pero los maestros de la Palabra de fe nos dicen que hoy tenemos acceso a algo mucho más superior, las revelaciones de ellos mismos. Esta generación tiene menos excusa que cualquier otra en la historia en cuanto a tal tontería.

¿Quién le permitiría a un cirujano no calificado operar su cuerpo mortal? Pero muchos se congregan por miles para permitirle a una persona ignorante operar con sus espíritus eternos. Y cuando ellos terminan heridos, ¡es Dios quien recibe la culpa!

Jesús enseñó que si construimos una casa sobre la arena, es muy probable que se caiga cuando la tormenta venga. Es lo mismo que ocurre con las interpretaciones falsas de su Palabra. Es imperativo para las víctimas del movimiento tomar plenamente la pauta número tres.

Dios no es responsable de la fe mal aplicada ni de las interpretaciones erróneas de su Palabra.

Durante su participación en el movimiento, el adherente típico imagina que su fe es admirablemente fuerte. Se siente superior a los que no tienen las mismas ‘revelaciones’ que él.

Los pecados del orgullo espiritual son frutos comunes de la clase de enseñanza de este movimiento. Raras veces se dan cuenta del pecado en que están viviendo. Es difícil creer que es posible sostener las premisas del Movimiento Palabra de fe sin vivir en esos pecados.

Tan sutiles y peligrosos son tales pecados que el creyente debe ser severo consigo mismo cuando los detecte en su vida.

La víctima del movimiento necesita examinar su conciencia. Esto es necesario para recibir liberación completa de las heridas causada al impactarse contra la pared de la realidad. ¿Ha criticado a alguien por su incredulidad o pecado simplemente porque estuvo en apuros económicos o enfermedad?

Podría ser valioso que conforme Dios le guíe, les ofrezca disculpas a aquellos que ha ofendido. Dios puede usar eso para traer sanidad emocional a ambas partes, interna y relacional también. Esto nos lleva a nuestra última pauta, una muy importante que requiere valor y convicción. Practicarla le abrirá puertas para la sanidad emocional y una nueva dirección en la vida a la víctima del Movimiento Palabra de fe.

La víctima de la Palabra de fe debe arrepentirse de cualquier orgullo y arrogancia espiritual experimentada mientras estuvo en el movimiento.

Un último comentario: En la misma medida que el creyente perciba su participación en el movimiento como meramente un “desequilibrio” doctrinal, será su liberación, un tanto incompleta. ¿Cómo podemos “equilibrar” a un dios falso? ¿Cómo podemos “equilibrar” una interpretación torcida de un texto de la Biblia? La única solución es rechazar la falsa y reemplazarla por la verdadera.

Mi consejo para esas personas es que busquen una iglesia que predique una teología sana, enfatizando la soberanía de Dios sin negar los dones espirituales. Estos dos elementos son difíciles de encontrar en una misma iglesia, pero existen.

Artículo escrito por: Rev. Roger L. Smalling, D. Min. Reproducido con autorización.

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2 comentarios en “¿Está dañada su fe por el Movimiento de la Palabra de fe?

    1. Pastor Manuel

      Estimado hermano Roger, muchísimas gracias por compartir con nosotros su material, siempre oportuno. Espero que otros puedan ver estos link para que visiten su material. Dios le guarde.

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