El valor doctrinal de los primeros capítulos del Génesis. (Parte 1)


En muchas maneras el Libro de Génesis es el libro más importante de la Biblia. Tiene una importancia primordial pues responde, aunque no con exhaustividad pero suficientemente, las preguntas fundamentales de la mente humana. Contiene la información autoritativa dada a la raza en cuanto a estas preguntas de interés universal: el Ser y Existencia de Dios; el origen del universo; la creación del hombre; el origen de la salvación; la división primitiva de la raza humana; el propósito del pueblo elegido; el tiempo preliminar del programa del cristianismo. En una palabra, en este libro inspirado de comienzos, tenemos una explicación satisfactoria para todo el pecado, la miseria y contradicción en la creación, y en medio de ella la razón del plan de la redención.

O, para plantearlo de otra forma: El Libro de Génesis es la semilla en la cual la planta de la Palabra de Dios se desarrolla. Es el punto de partida del plan Divino para la Edades que se va desenvolviendo poco a poco. Génesis es el soporte central de la columna de la Revelación Divina. Es la raíz del .árbol de las Escrituras inspiradas.

Es el manantial del río de los escritos sagrados de la Biblia. Si la base de la columna es quitada, la columna se quiebra y se cae. Si la raíz del árbol es extirpada de la tierra, el árbol se mustiará y se morirá. Si el manantial del río se estanca, el río se seca. La Biblia en su conjunto es como una cadena que cuelga de dos ganchos. El Libro de Génesis es uno de los ganchos; el libro de Apocalipsis es como el otro. Quita cualquier de los dos ganchos y la cadena cae confundida. Si los primeros capítulos de Génesis no son fiables, entonces se perdió también la revelación del comienzo del universo, el origen de la raza, y la razón de su redención. Si se desplazan los últimos capítulos de Apocalipsis, entonces se desconoce la consumación de todas las cosas. Si quitas Génesis, has perdido la explicación del cielo, la primera tierra, el primer Adam y la caída. Si quitas Apocalipsis has perdido la verdad completada sobre el nuevo cielo y la nueva tierra, el hombre redimido y a Adam en el Paraíso recobrado.

Además: en los primeros capítulos del Libro de Génesis, se tiene un fundamento fuerte y suficiente para los desarrollos siguientes del reino de Dios; el germen y raíz de toda Antropología, Soteriología, Cristología, Satanología, por no mencionar los problemas antiguos y modernos del misterio y culpabilidad del pecado, el mandamiento Divino para el Día del Señor, la unidad de la raza, y la institución Divina del matrimonio y de la vida familiar. Nosotros partimos con Moisés como autor humano del Libro de Génesis y su autenticidad histórica por hechos ciertos.

Evidentemente fue aceptado por Cristo el Infalible, nuestro Señor y Dios, como histórico, como hecho por un solo autor, y como la obra de Moisés. Fue aceptado por Pablo el inspirado. Fue aceptado universalmente por los líderes del pueblo elegido divinamente inspirados (ver La Alta Critica del Pentateuco, por Green). Dio muestras de su validez ante la Iglesia universal a través de las edades por su realismo y consecuencia, y por lo que se ha denominado su veracidad subjetiva.

Nosotros postulamos especialmente la historicidad de los primeros capítulos. No es que solamente sean valiosos, sino que son vitales. Son la esencia de Génesis. El Libro de Génesis no es ni la obra de un teórico ni de un cronista tribal. Menos aún es el producto de algún recopilador o recopiladores anónimos en alguna época desconocida; de una serie de mitos, histórico en la forma pero ahistóricos en realidad. Su apertura es un apocalipsis, una revelación directa del Dios de toda verdad. Salvo que fuera dada en una visión o de otra manera, nos serla imposible de saber. Pero no es sólo posible sino quizás probable que el mismo Señor, Dios, que reveló a Su siervo -mientras estaba en el Espíritu en el día del Señor- el Apocalipsis de los eventos humanamente imposibles de conocer y desconocidos acerca de la historia del hombre y de lo que suceder cuando este cielo y este mundo hayan pasado, hubiera también revelado a Su siervo, estando en el Espíritu, el apocalipsis de los eventos humanamente desconocidos e imposibles de conocer que transcurrieron antes de que comenzara la historia de este mundo.

Se ha postulado que el principio y el final de todas las cosas están escondidos de la ciencia. La ciencia tiene que ver con fenómenos. Y allí donde la ciencia tiene que confesar su impotencia, allí es donde la revelación da un paso hacia delante, y, con la autoridad de Dios, revela aquellas cosas que están por encima de la ciencia. El comienzo del Génesis es, por lo tanto, una narrativa divinamente inspirada de los hechos que a Dios le pareció. Necesarios para establecer los fundamentos para la ley Divina en la esfera de la vida humana, y para exponer la relación entre el Creador omnipotente y el hombre que cayó, y la raza que había de ser redimida por la encarnación de Su Hijo.

El concepto racionalista alemán, que se ha adentrado en miles de mentes más o menos cristianas en su ortodoxia, es que estos primeros capítulos son un cuerpo de tradiciones antiguas de la mente oriental semítica. Otros van más lejos todavía, y no sólo les niegan el ser el producto de la mente reverente y religiosa hebrea sino que aseveran que solamente eran leyendas orientales, no nacidas de lo alto y de Dios, sino nacidas en el Este, y probablemente en la Babilonia pagana.

  1. Nosotros, por lo tanto, quisiéramos postular las siguientes proposiciones:
  2. El Libro de Génesis no tiene valor doctrinal si no es autoritativo.
  3. El Libro de Génesis no es autoritativo si no es cierto lo que dice. Pues si no es historia, no es fiable; y si no es revelación, no es autoritativo.
  4. El Libro de Génesis no es cierto si no es de Dios. Pues si no es de Dios, no es inspirado; y si no es inspirado, no posee ningún valor doctrinal para nosotros.
  5. El Libro de Génesis no es directamente de Dios si es una recopilación heterog.nea de folklore mitológico de escritores desconocidos.Si el Libro de Génesis es una narrativa legendaria, anónima, errónea sin definir, y las personas que describe son meras personificaciones míticas de la creatividad tribal, entonces queda claro que ni es genuino ni cierto, pues es imposible de comprobar su fiabilidad, y en definitiva es base insuficiente para formar doctrina. El residuo de verdad dudosa, que podría extraerse en varios grados, nunca podría ser aceptado como fundamento para la estructura de la doctrina eternamente fiable, pues asumimos que lo .único que tiene valor doctrinal es aquello que es Palabra de Dios. La ficción mítica y legendaria, más aún, la tradición err.nea y enga.osa, son incompatibles no sólo con el carácter del Dios de toda la verdad, sino con la veracidad, fiabilidad y absoluta autoridad de la Palabra de Dios. No hemos tomado como credenciales unos mitos astutamente concebidos. Los documentos primarios, si tales existieron, fueron recopilados y revisados y reescritos por Moisés por y bajo la inspiración de Dios.

Una frase de Líneas de Defensa, de Margoliouth, merece un nuevo escrutinio. No haría falta una oportunidad, dijo el profesor de Oxford, de poder medir la habilidad y destreza de aquellos que han abandonado su confianza en aquel antiguo bastión de generaciones, la autenticidad de las Escrituras (p. 293).

Quizás preferiríamos plantearlo de la siguiente manera. Los cristianos de esta generación deber.an tener más oportunidades de no sólo evaluar la capacidad, sino también de medir las cualificaciones espirituales de una escuela critica que se ha caracterizado a gritos por su entusiasmo antimilagroso, y acogida y asimilación de cualquier conclusión que pudiera proceder de alguna fuente racionalista que milita contra la autenticidad histórica de Génesis.

Los cristianos están cediendo demasiado terreno actualmente ante el científico agnóstico y el racionalismo del hebraísta, y cuando dichos filósofos se salen de su campo sin encontrarse con la protesta del cristiano, ¿Quién si no el cristiano es culpable? Las ideas que asumen estos filósofos deben ser observados con la mayor vigilancia y celo (ver Gladstone, La Roca inexpugnable de las Sagradas Escrituras, pp. 62-83).

Artículo de: Dyson Hague, M. A. Publicado con el permiso de sus autores. Edicions Cristianes Bibliques.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s