La Herejía de la Prosperidad


La Teología de la Prosperidad, verdaderamente es la Herejía de la Prosperidad.

Una teología singular es este evangelio promovido por varias iglesias y ministerios que han combinado las características de un buen pasar con un grupo selecto de versículos  bíblicos, sacados fuera de contexto, e interpretados de tal forma que digan que cualquier cristiano pobre o enfermo está viviendo fuera de la voluntad de Dios.

Como resultado, los cristianos son abrumados por la culpa porque no tienen suficiente fe para que Dios cumpla su propósito y les haga bien dándoles en efectivo la olla de oro que está al final del arco iris.

En realidad, el “evangelio de la prosperidad” es la historia del perro  con un hueso que se vio reflejado en el agua de un río. Al observar un perro más grande, con un hueso más grande y tras considerar lo que éste tenía, el perrito se tiró para alcanzar el hueso reflejado y soltó el suyo quedándose sin nada. Así es con el creyente pobre que acepta la promesa vacía de un líder religioso rico, quien le dice que ayune, ore, crea y sustente financieramente su ministerio para que reciba riquezas y buena salud como la que él tiene.

Diferentes Formas

Trágicamente, son los ciudadanos más pobres los más vulnerables a los engaños de la prosperidad por algunos ministros mediocres quienes utilizan mal las Escrituras, atribuyendo el éxito financiero a Dios quien así endosa su ministerio.

Algunos evangelizadores de la prosperidad se acercan atrevidamente para quitar el dinero duramente ganado por el pueblo de Dios mediante amenaza del juicio divino.

Estos líderes religiosos “profetizan” que si los creyentes fallan en dar al ministerio, tendrán la responsabilidad final de que los líderes desaparezcan. Otros aprovechados de la prosperidad encuentran éxito en la administración fraudulenta de la “sanidad divina” a los enfermos desesperados.

Aunque todas estas tácticas están basadas teóricamente en la Biblia, esta teología de “pago a Dios por piedad” está muy equivocada en su interpretación escritural.

Un versículo rigurosamente mal interpretado es 3 Juan 2 donde dice: “amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

Escrito como un saludo común en la cultura griega, este pasaje ha llegado a ser la mayor base para todo el sistema teológico del “evangelio de la prosperidad”.

Los que postulan este sistema han tomado la palabra prosperar que en el griego original significa “ayudar en el camino de uno” y le han dado el sentido contemporáneo de “ser rico”.

Así, este versículo indica que la voluntad de Dios para todos sus hijos es que tengan riquezas financieras y abundancia material.

Ejemplos Bíblicos

El hecho es entonces, como siempre, que muchos cristianos “buenos” no están “haciendo lo bueno”. Una mirada a las escrituras, desde el punto de vista de la prosperidad, revelará que algunos de los siervos de Dios, escogidos y más espirituales fueron realmente algo “carnales”.

De acuerdo a la multitud saludable y próspera, la necesidad de Pablo de un capote para calentarse (2 Ti. 4:13)  mostraría su falta de fe. El hecho que Pablo supiese lo que la pobreza significaba (1 Co. 4:11)  y mandara a los cristianos a ser como él (vs.16) sería un disfraz espiritual para los niveles de prosperidad.

Pero la verdad bíblica es que Pablo, en vez de decir a su hijo en el ministerio, Timoteo, que tenga más fe y que ore por sanidad, le dijo que tomara un poco de vino por causa de su estómago y de sus frecuentes  enfermedades, (1Tim. 5:23) .

Los santos pobres en Macedonia estaban llenos de gozo mientras estaban en profunda pobreza, (2 Co. 8:2).

¿Y que hay acerca de Jesús?  Los promotores de la prosperidad deben marcarle una falla abismal, hizo lo inverso de la tendencia de la prosperidad. Jesús, bajó la escalera del éxito durante la encarnación, identificándose con los pobres, envuelto en pañales y acostado en un pesebre para animales como cuna (Lc 2:12,16). Pero de mayor importancia aún es que el bajo status de Jesús no cambió en toda su vida terrenal.

En Mt. 8:20 Jesús dijo a los escribas que ‘‘las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza”.

También contrariamente a la “teología de la prosperidad”, Jesús declaró que las enfermedades no siempre están relacionadas a pecados personales en la vida de un individuo o de sus padres. A veces están asignadas para llevar gloria a Dios, (Jn 9;1-3).

Detente a Pensar en Esto

Otra interpretación del problema que es común entre los creyentes de la prosperidad es la mala aplicación de la Escritura. Tomemos por ejemplo Josué 1:8 “..entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien’“. Cuando es usado adecuadamente, considerando su contexto, se reconoce que es una instrucción específica [de Dios]  a un hombre específico [Josué] respecto de una promesa específica [a los israelitas a través de Moisés]. En lugar de hallar un mensaje de prosperidad en estos versículos el lector deberá hacer una aplicación como cualquier creyente que obedece la Palabra de Dios para recibir lo que Dios ha prometido a su iglesia.

Otro texto mal utilizado es Mr. 10:29 y 30. Para el creyente de la prosperidad la fe tiene un valor intrínseco, un poder propio aparte de su propósito. Marcos 11:23-24, por ejemplo, es torcido para que signifique “ten fe en fe”, (vs.21). Pero la verdadera fe bíblica es tan potente como Dios que es su objeto y es solo válida cuando opera dentro de su voluntad (Jn. 5:14-15).

Con toda honradez delante de Dios, el creyente debe aceptar que la Palabra de Dios nunca establece que su voluntad incluye la promesa de riqueza material y salud para toda la gente.

Resumiendo, el evangelio de la prosperidad es una peligrosa aberración de la fe, es el “lobo” vestido de “oveja” que debe ser expuesto por lo que es; la teología del sueño del bienestar.

No exalta a Jesús, sino que coloca a la opulencia en el trono. Mientras Dios bendice a sus hijos supliendo sus necesidades físicas y financieras, (Fil.4:19, Stg.5:13-15) para algunos en abundancia (Fil4:12), no hace esto para todos los creyentes en todo el tiempo.

Enseñar tal “evangelio” no hace otra cosa sino crear un sentido de culpa, de frustración, de competencia y de creyentes manipulados. Al mismo tiempo, cristianos que han recibido una abundancia de bienes materiales se sienten culpables por estos. En cambio, debemos canalizar esa energía para satisfacer las necesidades de los pobres, especialmente dentro de la iglesia y demostrar que la forma que Dios  tiene para cubrir necesidades es a través de su iglesia.

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