La Biblia es la Palabra de Dios, el canon bíblico


En anteriores “posts” (entradas) con el tema: “La Biblia es  la Palabra de Dios…” hemos estado desarrollando la doctrina de la Biblia, o lo que es lo mismo demostrando como la Biblia es la Palabra de Dios, en esta oportunidad compartiremos del canon bíblico, cómo se definen, escogen los libros de la Biblia, qué criterios se emplearon para tener hoy la Biblia que tenemos. En este estudio es necesario dividirlo en el Canon del Antiguo Testamento y el Canon del Nuevo Testamento.

Definición

La palabra canon que proviene del griego “kanón”, significaba primitivamente una caña recta que servía para medir, una regla, un modelo. El término griego “kanón” es afín a los vocablos “káne”, “kánne”, “kánna” = caña, que probablemente proceden de las lenguas semíticas, en las que hallamos la misma raíz.

Entendemos por canon al conjunto de Escrituras oficialmente aceptada por su inspiración, y autoridad reconocida.

Trasfondo histórico del Canon

El Canon del Antiguo Testamento

El canon hebreo tenía tres divisiones: (1) la Ley; (2) los Profetas; (3) los Escritos. La Ley consistía en los cinco libros de Moisés. Los Profetas se dividían en los Profetas Anteriores y los Profetas Posteriores, con cuatro libros en cada división. Los Profetas Anteriores incluían Josué, Jueces, Samuel y Reyes (éstos dos últimos eran considerados como uno). Los Profetas Posteriores incluían Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Doce. En el Canon hebreo los 12 profetas menores estaban unidos en lo que llamaban “el Libro de los Doce.”

Nosotros generalmente colocamos a Josué, Jueces, Samuel y Reyes entre los libros históricos del Antiguo Testamento. Pero los judíos consideraron (correctamente, por cierto) que la historia de Israel era una historia profética, y por lo tanto clarificaron estos libros entre los Profetas.

La tercera división de los Escritos incluía los demás libros de nuestro Antiguo Testamento.

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” Lucas 24:44

Canon La LeyCanon Los Profetas

Canon Los Escritos

En las Escrituras hebreas de hoy día hay 39 libros, pero se conserva el orden del canon hebreo antiguo, manteniéndose todavía la división triple, como se observa en los recuadros. ¿Cuándo y por qué establecieron oficialmente los judíos su canon de las Escrituras? Desde tiempos antiguos habían empleado los libros de la Ley como dotados de autoridad divina.

Tenemos dos ejemplos:

  • En los tiempos de Josías, 2 Re. 23:1-3
  • Al retorno de Babilonia, Esd. 7:10; Neh. 8:1-9
  • Tenemos los casos de los libros apócrifos, ellos también mencionan la ley y los profetas.

Muchas e importantes lecciones se nos han transmitido por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguid. Prólogo de Sirá (Jesús Ben Sira) (1)

Así también Judas reunió todos los libros dispersos por la guerra que hubimos de sufrir, que ahora se hallan en nuestro poder. 2 Macabeos 2:1424 (2)

  • El Nuevo Testamento nos incluye las 3 divisiones hebreas. Lc. 24:44. Otros pasajes: Jn. 10:31-36; Lc. 11:51

Los libros de los diferentes profetas probablemente fueron aceptados como sagrados desde que aparecieron. Sabemos que pasó bastante tiempo antes que todos los Escritos se aceptaran como Escrituras.

Esto nos ayuda a ver que los judíos desde tiempos muy antiguos habían reconocido la autoridad de los libros e inspiración de los libros canónicos.

Por una serie de circunstancias que se conjugan alrededor del 90-100 d.C. es que los judíos ven la necesidad de oficializar ese canon ya reconocido tácitamente. Esas circunstancias las podemos enumerar básicamente como:

  • Las secuelas que trajo consigo el no tener templo en Jerusalén después del año 70 D.C.
  • Otro factor importante fue la difusión escritos cristianos. Los líderes judíos no querían bajo ningún concepto que estos escritos comenzaran a ser aceptados por el pueblo hebreo.

El resultado fue que en el Sínodo de Yabnet (Jamnia), alrededor de 90 D.C., los rabinos fijaron oficialmente los límites del canon judío. Se hacía necesario que quedara formalmente constituido el canon hebreo como tal, este dictamen lo dan las autoridades judías en este concilio. Allí se incluyeron los 39 libros de la Biblia hebrea actual, divididos entre la Ley, los Profetas y los Escritos.

“Yabnet, como hemos visto, no hizo más que poner su sello de autorización oficial al canon, que, sin llevar este nombre, se había venido formando en el curso de varios siglos por el consenso general de quienes, generación tras generación, habían experimentado en su propia vida el efecto saludable que el estudio y acatamiento de los preceptos de unos libros producían, a diferencia de los otros muchos que circulaban y se leían.” (3)

El Canon del Nuevo Testamento

“En la terminología del Nuevo Testamento, la iglesia estaba ‘edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas’ (Efesios 2:20) a los cuales Cristo había prometido guiar a ‘toda verdad’ (Juan 16:13) mediante el Espíritu Santo. Se dice que la iglesia en Jerusalén continuó ‘en la doctrina de los apóstoles y en la comunión’ (Hechos 2:42). El término “apostólico”, tal como se usa para la prueba de canonicidad, no significa necesariamente ‘que tiene a un apóstol como su autor’, o ‘que fue preparado bajo la dirección de los apóstoles…’ ”[4]

Se hacía necesario con el pasar de los años una definición oficial del canon del Nuevo Testamento, varios incidentes estaban llevando a esta necesidad.

  • Aproximadamente por el año 140 D.C., un hereje de Roma llamado Marción adoptó como su Nuevo Testamento diez de las Epístolas de Pablo (excluyendo las epístolas pastorales), y un evangelio de Lucas truncado (faltándole los primeros dos capítulos). Además rechazó totalmente el Antiguo Testamento.
  • Muchas iglesias orientales por ejemplo, la de Alejandría en Egipto, se fueron al extremo opuesto de Marción, y leían en sus cultos ciertos libros apócrifos neotestamentarios. Claramente hacía falta una decisión respecto a cuáles libros debieran incluirse en el canon.
  • Un tercer factor fue el edicto de Diocleciano en 303 D.C., demandando la destrucción de todos los libros sagrados del cristianismo. ¿Querría un cristiano exponer su vida por la posesión de un libro religioso que no era verdaderamente inspirado por Dios?

Estos sucesos llevaron a los líderes de la época a emplearse a fondo para inquirir responsablemente sobre cuáles eran los libros que debían admitir y cuales no, la primera lista exacta de nuestros 27 libros se encuentra en una carta de la Pascua de Resurrección escrito por Atanasio en 367 D.C.

Por fin casi al fin del siglo cuarto, en 393 D.C. en el Sínodo de Hipona se confecciona el canon del N.T., incluía los 27 libros que tenemos. Luego, en el 397 D.C. el Concilio de Cartago decretó que solamente deberían leerse en las iglesias los libros reconocidos como canónicos; enumerando los 27 libros de nuestro Nuevo Testamento. Desde aquel día el canon del Nuevo Testamento ha permanecido igual para la Iglesia Católica Romana, y ha sido el canon protestante desde la Reforma.

Creemos que el Espíritu Santo guió en la selección de los libros, hecha por ese concilio.

Criterios empleados para la canonicidad

Criterio de canonicidad del Antiguo Testamento

Este es el posible criterio empleado por los rabinos para declarar un libro canónico:

  • Estar escrito en hebreo o arameo.
  • Haber sido escrito en el período comprendido entre Moisés y Esdras, período exclusivo de la inspiración profética, según el concepto rabínico.
  • Estar asociado con algún personaje notable de la historia judía.
  • El requisito principal era haber sido aceptado como de autoridad divina.

Criterio de canonicidad del Nuevo Testamento

Estos son los puntos que se consideraron:

  • El primer criterio a tener en cuenta fue el de carácter apostólico. Debía determinar si el autor era o no un apóstol auténtico. En caso contrario debía establecerse alguna asociación estrecha con algún apóstol. […]
  • El segundo criterio atendía al contenido. Debía determinarse si el contenido y el tratamiento del mismo respondían a los elevados principios y al nivel espiritual que se exigían como evidencias de que se trataba de la Sagrada Escritura. […]
  • El tercer criterio tenía en cuenta la universalidad. Debía establecerse si el libro tenía aceptación en toda la iglesia y si respondía a un interés universal.
  • El cuarto criterio era la inspiración divina. Se procuraba determinar si el libro ofrecía pruebas evidentes de haber sido dado por inspiración de Dios (2 Ti. 3:16), y si el Espíritu Santo concedía a hombres piadosos la convicción de que así era. […] (5)

_____________________________________________________

(1) Versión católica: Biblia de Jerusalén (1976) [edición electrónica]

(2) Versión católica: Nácar-Colunga [edición electrónica]

(3) Baez-Camargo Gonzalo Dr.; Breve historia del canon bíblico; pág. 13

(4) McDowell Josh; Evidencia que exige un veredicto; pág. 40. El Dr. Josh McDowell para sintetizar cita de un libro de Norman Geisler y William Nix.

(5) Merril F. Unger; Manual Bíblico de Unger; pág. 909-910

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Un comentario en “La Biblia es la Palabra de Dios, el canon bíblico

  1. Tengo una niña con vision subnormal no tiene problemas cognitivos solo se demora para leer me gustaria mecden informacion con respecto a una biblia donfe Ella la escuche seria bueno con estudio biblico ella escucha unstututo biblico todo el tiempo predicas especialmente para jóvenes les agradezco mucho cualquier información

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