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Teología de la Gracia y Teología de la Prosperidad


(El desafío permanente de las teologías populares)

Introducción:

A primera vista parece absurdo abordar una temática sobre dos teologías tan distantes en el tiempo y tan diferentes en sus presupuestos teológicos. Quizás, se ha de reconocer primero que la importancia del tema está precisamente en las grandes diferencias que ambas teologías muestran. Es comprensible también la objeción de alguien que discrepe con un estudio de la teología de la prosperidad de cara a la teología de la gracia, y no de las teologías contextuales y de liberación, que tanto cuestionaron la inoperancia histórica de la teología cristiana clásica, con todo su eje central de la gracia.

El contexto en el que se elige este tema, -teología de la gracia-teología de la prosperidad-, demanda acentuar no tanto corrientes teológicas, por nuevas o antiguas que sean, sino la ausencia de la gracia en tiempos cuando todo adquiere un significado material.

La teología de la gracia, y la teología clásica en general, se ha devaluado tanto que han perdido su significancia original y en consecuencia, su relevancia actual. Claro está que hablar de crisis en la teología, cualquiera que sea, no equivale a afirmar la “crisis de Dios” o de la gracia de Dios. La crisis y muerte de las teologías presupone más bien una gran oportunidad para redescubrir a Dios.

La teología de la prosperidad, con su gran atractivo para los pobres, exalta la crisis de la teología tradicional y de conceptos bíblicos tan ricos como la gracia. Esta crisis, sin embargo, no sale a flote con la aparición de una nueva teología, más popular que académica, sino que ha estado presente a través de la historia de la iglesia, principalmente, después del reconocimiento oficial que le dio Constantino.

Este trabajo destaca el desafío que para las teologías oficiales y académicas representan las creencias populares de la fe cristiana, como es el caso de las ideas religiosas provenientes de la teología de la prosperidad.

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¿La Iglesia Católica es realmente cristiana?


Originalmente publicado en Fe y Liderazgo:

En el año 323, Constantino llegó a dominar todo el Imperio Romano, una vez que el Imperio de Occidente había caído. El emperador revolucionó la posición del cristianismo en todos los aspectos. Primero declaró la igualdad de derechos de todas las religiones, y después pasó a hacerle ofertas valiosas al cristianismo, construyéndoles iglesias, eximiéndoles de impuestos y hasta sustentando a sus clérigos.

Aquí es dónde podemos colocar el inicio del Catolicismo Romano. El cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio, y mucha gente entró en la iglesia, tan sólo por que era la religión del gobierno, pero los verdaderos cristianos fueron marginados por no estar de acuerdo con tal situación. Formaron grupos separados que siempre marcharon paralelos con la iglesia favorecida y repleta de personas que buscaban intereses políticos y sociales. Con el transcurso del tiempo, los verdaderos cristianos eran perseguidos por los católicos por no estar de…

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¿Cómo se Originaron las Diferencias Entre Católicos y Evangélicos?


Muchas personas me dicen: “¡Ustedes los evangélicos interpretan la Biblia de una forma, y la Iglesia Católica de otra!” Sin embargo, las diferencias generalmente no son de interpretación, sino de autoridad. Para los protestantes bíblicos la autoridad es la Palabra de Dios. Un sacerdote lo resumió muy bien cuando con disgusto me dijo: “¡Ustedes los protestantes creen todo lo que dice ese libro!”

El énfasis bíblico, que es la herencia de las iglesias evangélicas, puede verse inclusive en la arquitectura de sus edificios. En la Iglesia Católica el centro es el altar. Se cree que allí se renueva el sacrificio de Cristo en la misa. En las iglesias evangélicas el centro de atención es el púlpito. Esencialmente es un lugar para colocar la Biblia en una posición que facilite al predicador leerla, porque la lectura y explicación de la Palabra de Dios es central.

La Iglesia Católica acepta oficialmente la Biblia como la Palabra inspirada de Dios, pero no como la autoridad final. La tradición, juntamente con las declaraciones de los papas y de los concilios, es considerada igualmente autoritaria. Sin embargo, hay muchos puntos en los que la tradición de la Iglesia Católica no está de acuerdo con la Biblia. Es en relación a ellos que cada uno de nosotros debe decidir a cuál seguirá.

Una Iglesia Cambiante

Para decidir si debemos someternos a la autoridad de la Biblia o de la iglesia, debemos tomar en cuenta que lo que la Iglesia Católica cree que es correcto o incorrecto, cambia con el paso del tiempo. Oficiar la comunión en el idioma del pueblo era, en un tiempo, una herejía protestante. La misa debía decirse en latín. Luego el Papa Juan XXIII inició un período de reforma en el que la misa debía decirse en los idiomas del pueblo. Sin embargo, la Biblia no cambia; por tanto, no siempre está de acuerdo con una iglesia cambiante.

Una anciana católica me dijo una vez: “Si el Papa desea comer carne los viernes e ir al infierno, él puede hacerlo, ¡pero yo no lo haré!” Puesto que la Biblia concuerda con la actual doctrina católica de que no es pecado comer carne los viernes, antes no podía estar de acuerdo con la enseñanza de que comer carne los viernes era pecado.

A través de los siglos se han introducido muchos cambios en la enseñanza de la iglesia que están en serio desacuerdo con la Biblia. Podemos mencionar, por ejemplo, la aceptación de la veneración de imágenes en la iglesia (vea capítulo cuatro). Las diferencias entre la doctrina católica y la de aquellos para quienes la Biblia es la autoridad final no se deben a que los evangélicos deseen ofender, sino a que donde hay conflicto entre las enseñanzas de la Biblia y las de la Iglesia Católica, es imposible aceptar ambas. En estos puntos cada persona debe elegir a cuál autoridad obedecerá.

La mayoría de las tradiciones que están en contradicción con la Biblia comenzaron a formarse después del año 300 d.C., en la época del emperador Constantino, y gradualmente se desarrollaron hasta llegar a ser dogmas de la iglesia. Sin embargo, algunas doctrinas antibíblicas son recientes.

La Influencia Protestante en la Iglesia Católica

Un desarrollo más reciente, y más difícil de evaluar, es el movimiento ecuménico, el cual en sus inicios no fue parte de la Iglesia Católica. Comenzó en el ala liberal (llamada también modernista) de las iglesias evangélicas; es decir, en las iglesias protestantes que ya no creían en la Biblia. Como resultado, dejaron de sostener algunas de las enseñanzas bíblicas más fundamentales; por ejemplo, que la salvación es un regalo de Dios que se recibe por medio de la fe en Jesucristo. Debido a este alejamiento de la fe, ya no tenían un mensaje claro que ofrecer. El resultado fue que comenzó a disminuir la asistencia a las iglesias liberales.

Donde antes una congregación grande había podido mantener fácilmente su templo, ahora un grupo pequeño tenía problemas para hacerlo. A menudo esta también era la situación de otra denominación liberal a la vuelta de la esquina. Entonces, ¿por qué no unirse, poner ambas congregaciones en uno de los templos, vender el otro, y de esa forma resolver los problemas económicos de las iglesias menguantes? Por tanto, la práctica motivación financiera y la conveniencia de la unión se combinaron para comenzar el movimiento ecuménico entre las iglesias protestantes.

El catolicismo romano se sintió atraído por la idea ecuménica de unidad, pero también tuvo una motivación práctica -ofrecer la Iglesia Católica Romana como el redil al cual debían ir todas las denominaciones. Para preparar un catolicismo en el cual los protestantes pudieran sentirse más libres para entrar, se comenzó a fomentar la lectura de la Biblia entre los católicos, y se efectuaron cambios en la liturgia católica romana para hacerla más similar a la liturgia a la cual estaban acostumbrados los protestantes.

Pero, desafortunadamente, por su deseo de ser como los evangélicos, muchos seminarios católicos comenzaron a enseñar las filosofías de los teólogos liberales que habían alejado a muchas iglesias evangélicas de la Biblia. Los resultados fueron los mismos. La asistencia a la Iglesia Católica Romana también comenzó a disminuir, lo que le dio la misma motivación financiera poderosa y práctica que tuvieron los grupos evangélicos liberales para combinar iglesias.

Aunque la influencia de la Biblia ha ido en aumento entre algunos católicos, porque ahora la leen más de lo que la iglesia les permite, otros católicos están siendo zarandeados por los ataques liberales respecto a la veracidad de la Biblia.

Otro desarrollo nuevo en la Iglesia Católica, que también provino de los evangélicos, es el movimiento carismático que comenzó en una iglesia evangélica de California en 1901.

Este dio inicio primero a las iglesias pentecostales, y luego, cruzando fronteras denominacionales, al movimiento carismático católico.

¿Por qué debemos seguir la Biblia?

A través de los siglos la Biblia ha sido odiada y destruida como ningún otro libro.

Probablemente se han quemado más copias de la Biblia que de todos los demás libros juntos. Sin embargo, más gente la lee, más gente la posee, es traducida a más idiomas y se imprimen más copias que de cualquier otro libro.

No sólo hay millones de personas que leen este libro hoy, sino que millones de personas en el pasado dieron sus vidas para que su mensaje fuera conocido. ¿Por qué?

• Porque la Biblia ha transformado vidas pecaminosas en buenas y dignas. Por medio de su influencia conocieron a Dios y fueron una ayuda para aquellos a su alrededor.

• Porque la Biblia es inspirada por Dios. Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios (2 Timoteo 3:16). Además de declararlo, da evidencia convincente de que realmente la Escritura es inspirada por Dios; por ejemplo, muchas de sus profecías ya se cumplieron. La doctrina católica también afirma que este libro es inspirado por Dios.

• Porque la Biblia contiene todo lo que es necesario para llevar al cristiano a la perfección. El versículo antes citado continúa diciendo: Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para cualquier buen trabajo (2 Timoteo 3:16-17). No necesitamos añadir nada de la tradición para que el creyente alcance este estado perfecto y enteramente preparado.

• Porque como el apóstol Pedro nos dice en su segunda carta, la Biblia es más confiable que lo que él había visto con sus ojos y escuchado con sus oídos, porque fue escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:16-21). Parece obvio que si la Biblia es más confiable que lo que Pedro mismo había visto y oído, es también más confiable que cualquier tradición que la contradice.

Algunos interpretan mal una parte de este pasaje y dicen que sólo la Iglesia Católica Romana puede interpretar la Biblia. Sin embargo, el pasaje habla de la dirección de Dios para quienes escribieron la Biblia, y no dice que sólo algunos pueden interpretarla. El apóstol Pablo elogió a los creyentes de Berea, porque escudriñaron las Escrituras para ver si lo que él les estaba enseñando era realmente bíblico: Estos eran mejores que los de Tesalónica y recibieron la Palabra de Dios con mucho interés. Diariamente examinaban las Escrituras para comprobar lo dicho por Pablo (Hechos 17:11). Si ellos hicieron bien en examinar las enseñanzas del apóstol Pablo comparándolas con las Escrituras que tenían, ¿cuánto más debemos aplicar el mismo examen a las tradiciones de la iglesia hoy?

El Nuevo Testamento habla mucho de la tradición, y la condena cuando es contraria a la Palabra de Dios. Jesús dijo: Ustedes incluso dispensan del mandamiento de Dios para mantener la tradición de los hombres… anulan la Palabra de Dios con la tradición que se han ido transmitiendo (Marcos 7:8, 13; vea también Mateo 15:2-6; Colosenses 2:8; 1 Tesalonicenses 2:13; Gálatas 1:14).

Algunos, tratando de justificar la autoridad de la Iglesia Católica sobre la de las Escrituras, nos hacen recordar que la Biblia no contiene todo lo que enseñaron Jesús y los apóstoles. Esto es verdad y la Biblia misma lo dice. Sin embargo, este hecho no nos autoriza a aceptar las muchas doctrinas católicas que están en explícita contradicción con las enseñanzas de las Escrituras (Apocalipsis 22:18-19; Marcos 7:3-13). La Biblia contiene todo lo necesario para llevarnos a la fe en Cristo y para ayudarnos a crecer en esa fe (Juan 20:30-31; 2 Timoteo 3:16-17).

La mayoría de las diferencias entre los protestantes que creen en la Biblia y la Iglesia Católica Romana no provienen de diferentes interpretaciones de la Biblia o de Biblias diferentes, sino de una diferencia respecto a cuál es la “autoridad final”. La Biblia debe interpretarse a la luz de la Biblia misma, y no ser tergiversada o puesta a un lado para honrar la declaración de los papas, de los concilios o de la tradición (2 Tesalonicenses 2:15; 3:6).

Tomado del libro: Respuestas a mis Amigos Católicos

Por: Thomas F. Heinze

Celebran los evangélicos la misa como la Iglesia Católica


Esta pregunta es muy importante, puesto que la misa es el corazón de la mayoría de las reuniones católico-romanas. Los evangélicos celebran la Santa Cena, llamada también comunión, que aunque se asemeja a la misa, no es lo mismo. La forma externa de la misa ha sido modificada de modo que sea más similar a nuestro servicio de Santa Cena que cuando la decían en latín, pero aún permanecen las diferencias en su significado básico. La doctrina católica romana de la misa fue establecida en el Concilio de Trento, que afirmó, entre otras cosas, que es “un sacrificio de expiación… de los pecados y el castigo por los pecados… no sólo por los que viven, sino también por las pobres almas que están en el Purgatorio” (Ludwig Ott, Fundamentals of Catholic Dogma [Fundamentos del Dogma Católico], pp. 412-413). De este modo la iglesia romana enseña que el sacrificio de Cristo se renueva en la misa, y que cada vez que se dice la misa, esta renovación de Su sacrificio añade algo de mérito que puede valer para la salvación de las personas. Cuando se celebra misa por los muertos, supuestamente se reduce el tiempo que deberán sufrir en el purgatorio por sus pecados, pero se desconoce cuánto se reduce.

En la práctica, a muchas personas -probablemente a la mayoría en gran parte de los países católicos romanos- se les ha enseñado que después que muere un miembro de la familia, deben dar a los sacerdotes, poco más o menos, ofrendas sin fin por misas para acortar el tiempo que pasará el ser querido en el purgatorio. Esto es particularmente trágico para las viudas, porque con frecuencia son pobres y muy religiosas. Aunque muchos sacerdotes no están de acuerdo con esta doctrina, e inclusive no aceptan ofrendas para celebrar la misa en estas condiciones, otros nos hacen pensar en la advertencia de Cristo en las Escrituras: Cuídense de los maestros de la ley que gustan pasear con amplias vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes. Incluso se tragan los bienes de las viudas mientras se amparan con largas oraciones. ¡Con qué severidad serán juzgados! (Marcos 12:38-40). En Italia, el corazón del catolicismo romano, hay un dicho que se usa frecuentemente cuando alguien quiere decir: “Sólo recibes aquello por lo que has pagado”. Traducido palabra por palabra es: “Sin dinero, no cantan la misa”.

¿Se transforman el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo?

Como fundamento para la enseñanza de que el sacrificio de Cristo puede y debe renovarse en la misa, la doctrina católica romana sostiene que el pan y el vino usados en la comunión se transforman por un milagro. Este milagro no es evidente, es decir, las sustancias todavía tienen la apariencia de pan y vino. Sin embargo, la doctrina católica insiste en que realmente se convierten en la carne y la sangre de Jesús, y que ya no son pan y vino. Este supuesto milagro es llamado transubstanciación. Se basa en una tradición que comenzó a introducirse en la iglesia más o menos en el año 300 d.C., pero no llegó a ser dogma sino hasta el año 1215 d.C. Fue después de esto, alrededor de 1226 d.C., cuando los católicos comenzaron a reverenciar el pan. Una vez que la iglesia aceptó esta tradición, intentó dar a la práctica la apariencia de base bíblica con una extraña interpretación de las palabras de Jesucristo: Y después de dar gracias lo partió, diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.” De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado, dijo: “Esta es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía” (1 Corintios 11:24-25). La interpretación católica es que el pan y el vino que Cristo sostuvo en Su mano, por un milagro se transformaron en Su cuerpo.

Algunos tratan de reducir esta enseñanza sencillamente a un asunto de interpretación literal o figurativa del pasaje. Sin embargo, es más. Por favor, note que cuando Jesucristo dijo estas palabras, Él estaba frente a sus discípulos, con su cuerpo, sosteniendo el pan y el vino. Por tanto, está claro que las palabras esto es mi cuerpo debía entenderse simbólicamente. No puede haber duda al respecto, porque después de decir, esto es mi cuerpo, lo llamó pan tres veces, lo cual no habría hecho si en ese momento ya no hubiera sido pan, sino que se hubiera convertido literalmente en Su cuerpo (cada vez que comen de este pan, 1 Corintios 11:26-28). Puesto que Cristo llamó a la sustancia pan y cuerpo, debió estar hablando simbólicamente ya sea cuando lo llamó pan o cuando lo llamó cuerpo. La pregunta no es, “¿debemos interpretar el pasaje literal o simbólicamente?” La pregunta es, “¿cuál porción del pasaje debemos interpretar literalmente, y cuál debemos interpretar simbólicamente?” ¿Habló literalmente Cristo cuando llamó cuerpo a la sustancia que tenía en Su mano, o cuando lo llamó pan? Uno u otro tuvo que haber sido simbólico. La única otra posibilidad es que el pan se haya transformado en cuerpo, y luego nuevamente en pan.

Encontramos una afirmación similar en Marcos 14:25, cuando Jesús llamó al vino, jugo de la uva, después de que, de acuerdo a la doctrina católica, ya no debería haber sido jugo de la uva, sino que debería haberse transformado por completo en la sangre de Cristo. Si se hubiera transformado literalmente en sangre, ¿no lo habría llamado Jesús sangre en lugar de jugo de la uva? El también dijo: Yo soy la puerta. ¿No quiso decir que por medio de El tenemos entrada en el cielo, en lugar de que la sustancia de su cuerpo se había transformado en madera?

Más importante aún es el hecho de que en la misa, en el momento en que debería ocurrir el milagro, ¡nada sucede! En comparación, Cristo cambió el agua en vino. En este caso fue evidente para todos que ya no era agua, sino que realmente se había transformado en vino: El mayordomo probó el agua cambiada en vino, sin saber de dónde lo habían sacado; los sirvientes sí que lo sabían, pues habían sacado el agua. Llamó al esposo y le dijo: “Todo el mundo pone al principio el vino mejor, y cuando todos han bebido bastante, se sirve un vino inferior; pero tú has dejado el mejor vino para el final” (Juan 2:9-10). Piense en los otros milagros de Cristo. Cuando sanó al paralítico y al cojo, ¿continuaron mintiendo ellos como si nada hubiese sucedido?

No perdamos de vista el verdadero propósito del servicio de comunión. Cristo ni una sola vez dijo a sus discípulos que nuevamente ofrecieran en sacrificio el cuerpo de Él; más bien les dijo dos veces que participaran de esa cena en memoria de El (1 Corintios 11:24-25). Honramos a Cristo haciendo lo que El nos ha ordenado.

¿Puede Renovarse el Sacrificio de Cristo?

Con estos pasajes bíblicos como trasfondo, estamos listos para examinar la poderosa evidencia de Hebreos 10:10-18. Le animo a estudiar también los capítulos anteriores, no sólo para que compruebe que no estoy tomando versículos fuera de su contexto para cambiar el significado, sino porque los capítulos siete y nueve también tratan este tema. Hebreos 10:10 nos dice de modo terminante que no puede renovarse el sacrificio de Cristo. Los sacerdotes permanecen a diario de pie, para cumplir su oficio, y ofrecen repetidas veces los mismos sacrificios que nunca tienen el poder de quitar los pecados. Cristo, por el contrario, ofreció por los pecados un único sacrificio y se sentó para siempre a la derecha de Dios (vea también Romanos 6:9-10). En base a este versículo, está claro que no hay necesidad ni posibilidad de otro sacrificio, porque dice que el cuerpo de Cristo fue sacrificado una vez. Sin embargo, el pasaje no se detiene aquí, sino que declara aun con más detalle y claridad: Los sacerdotes permanecen a diario de pie, para cumplir su oficio, y ofrecen repetidas veces los mismos sacrificios que nunca tienen el poder de quitar los pecados. Cristo, por el contrario, ofreció por los pecados un único sacrificio y se sentó para siempre a la derecha de Dios (Hebreos 10:11-12). Aquí se presenta a Jesús en contraste con los sacerdotes hebreos que ofrecían sacrificios repetidos. ¿Cuál es la diferencia entre ellos y Jesús? Jesús no está ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, sino que ofreció un sacrificio que fue suficiente. Al morir en la cruz, Él dijo: “Todo está cumplido”. Según estos versículos, ¿qué lugar tiene la diaria renovación del sacrificio de Jesús en la misa? ¡Ninguno! Los contradice. Es exactamente lo opuesto.

La última parte de este pasaje da una razón por la que el sacrificio de Cristo no puede repetirse. Se sentó para siempre a la derecha de Dios. Esta afirmación concuerda completamente con la explicación de la Biblia, de que mientras sus discípulos veían, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó a sus miradas (Hechos 1:9). ¿Dónde está Cristo ahora? Fue al cielo, y allí, como dice el pasaje, se sentó para siempre a la derecha de Dios. Para siempre significa que El aún está allí (vea Hechos 3:21). Muchos creen que el cuerpo de Cristo está en la hostia consagrada que está en el tabernáculo o altar de toda iglesia católica, y se arrodillan ante ella cada vez que pasan por ese lugar. Si esto fuera verdad, tal vez su sacrificio podría renovarse, pero la Biblia dice claramente que El ofreció un solo sacrificio, el cual fue suficiente para nuestra completa salvación, y que ahora su cuerpo está en los cielos. Nosotros debemos comer el pan y beber el vino en memoria de El (1 Corintios 11:24-25). Una de las cosas que recordamos es Su sacrificio único y suficiente. Arrodillarse delante del pan es idolatría, porque es pan, no Jesucristo. Además, si nos confundimos y pensamos que la hostia es Cristo, podemos perder el significado de la comunión y no lo haremos en memoria de Él.

La doctrina católica de la repetida renovación del sacrificio de Cristo impide que muchos vayan al cielo, porque infiere que el sacrificio de Cristo en la cruz por nuestros pecados fue insuficiente. De lo contrario, ¿por qué necesitaría repetirse muchas veces? La idea de que el sacrificio de Cristo no fue suficiente se usa entonces para llevarnos a creer que la persona que muere debe sufrir en el purgatorio. Allí deberá pagar por sus pecados hasta que Cristo haya sido ofrecido las veces suficientes para alcanzar los méritos necesarios para pagar por completo. Sin embargo, nuestro pasaje de Hebreos 10 no deja duda alguna al respecto. En el versículo 14 dice: Con su única ofrenda llevó a la perfección para siempre a los que hizo santos. Pongamos nuestra confianza en Cristo y en su capacidad para hacernos perfectos con su única ofrenda, en lugar de negar Su salvación al considerar que Su sacrificio fue insuficiente.

Unas líneas más abajo, en Hebreos 10:17-18, se añade otra promesa importante: No me acordaré más de sus errores ni de sus pecados. Pues bien, cuando los pecados son perdonados, ya no se presentan ofrendas por el pecado. El sacrificio de Cristo se hizo cargo de nuestros pecados en forma tan completa que Dios puede perdonarlos y olvidarlos. Entonces, ¿dónde está el purgatorio? ¡Por cierto la Biblia no lo enseña! Enseña más bien que cuando confiamos nuestra salvación a Jesucristo, quien pagó por nuestros pecados con un solo sacrificio, Dios los perdona y los olvida. Quienes tratan de llegar al cielo por algún otro medio van al infierno. La Biblia no da lugar a ningún punto intermedio.

¡Esta verdad maravillosa nos llama a tomar acción! ¿Por qué no se detiene un momento? Dé gracias a Dios porque el sacrificio único de Cristo fue suficiente. Confíe en El para alcanzar salvación, y crea en Su promesa de que Dios realmente perdonará y olvidará todos sus pecados. Cuando los pecados son perdonados, ya no se presentan ofrendas por el pecado.

Tomado del libro: Respuestas a mis Amigos Católicos

Por: Thomas F. Heinze

Al trabajar como misionero evangélico en Italia por más de treinta años, me di cuenta de ciertas cosas que los católicos romanos desean saber acerca de la fe de los evangélicos y la Biblia. Además, quieren respuestas claras, no evasivas. Debido al movimiento ecuménico en su propia iglesia, obtener esta información es para ellos más importante que nunca. Si usted es católico romano, continúe leyendo. Encontrará sorprendentes algunas de las respuestas. Usted querrá abrir su Biblia y verificarlas personalmente en la Palabra de Dios. Cuando lo haga, lea varios versículos antes del texto al cual hago referencia, y lea también varios versículos después del texto. Esto le ayudará a comprender el contexto, y comprobará que estoy usando los textos honestamente. También aprenderá más de la Biblia misma, y el estudio le será de provecho en su vida espiritual, además de proveerle la información que deseaba conocer. 
Los pasajes de la Biblia que citamos en este libro no fueron tomados de una edición evangélica de la Biblia, sino de dos versiones católicas romanas: La Biblia – Latinoamérica, publicada con la aprobación de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y bajo los auspicios de la Sociedad Bíblica Católica Internacional de Roma, y La Sagrada Biblia, traducida por Félix Torres Amat, obispo de Astorga. En la mayoría de las citas usamos la Biblia Latinoamérica. De lo contrario, lo indicamos con las iniciales “TA” después de la referencia bíblica.

El vergonzoso evangelio social y ecumenismo


Deseo compartirles un artículo, que aunque veas la fecha y digas ¡pero está pasado de fecha!, te aseguro que es muy actual. Te invito a leer un artículo para que estemos atentos a un evangelio social, una fuerza ecuménica que diluye la verdad de la Palabra de Dios, lo peor es que estas enseñanzas surgen de en medio de líderes que consideramos de confianza dentro de la comunidad evangélica.

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).

Por varias razones, cristianos de toda clase han tratado de hacer ciertos ajustes al “evangelio de Cristo” como si realmente necesitara algún arreglo.  No queremos una alteración mayor, esta gente dice, solamente unos pequeños ajustes aquí y allá.  Pero aún así, no importa como lo racionalicen, el resultado final es el “estar avergonzado del evangelio de Cristo.”

El “estar avergonzado del evangelio” cubre un número de actitudes o posturas, desde estar totalmente avergonzado hasta el punto de querer mejorarlo para hacerlo un poco más aceptable.  Un ejemplo es la reciente afirmación de un autor de  una iglesia “emergente” que ha dicho que el sacrificio de Jesús por los pecados de la humanidad es irrelevante y debe ser visto como una forma “cósmica de abuso infantil.”  Otros ejemplos más sutiles incluyen el hacer el evangelio menos exclusivo y de “suavizar” las consecuencias de no seguir el evangelio como la ira de Dios y el Lago de Fuego.

Es común y corriente entre muchos líderes religiosos que profesan ser evangélicos Cristianos (Cristianos que creen en la Biblia) de apoyar o promulgar, fomentar un evangelio que sea aceptable, y hasta que pueda sea admirado, por la mayoría de personas en todo el mundo.  Hoy en día la forma más popular de ésta clase de evangelio es el evangelio social.

Aunque el evangelio social es común para muchos evangélicos de hoy en día, no es nada nuevo en la historia del Cristianismo.  Tuvo su comienzo moderno en las últimas décadas de los años 1800’s, cuando se desarrolló como una forma de confrontar las varias condiciones en la sociedad que causaban sufrimiento dentro de la población.  La creencia era, y es, que el Cristianismo atraerá a gente cuando demuestre su amor por la humanidad.  Esto se puede realizar tratando de aliviar el sufrimiento de la humanidad, sufrimientos causados por la pobreza, por la enfermedad, por las condiciones de trabajo oprimentes, por las injusticias de la sociedad, por los abusos de derechos civiles, etc.  aquellos que fomentan esta clase de acercamiento o esta manera de pensar, también creen que el alivio y el desahogo de estas condiciones de miseria van a mejorar la naturaleza moral de aquellos que están ahora sufriendo tales penurias.

Otro elemento detrás de este evangelio social ha sido la manera de pensar de las personas involucradas en ése movimiento.  Casi todos eran amilenialistas o post-mileanistas.   Los amilenialistas creían que ellos vivían en un período (milenio simbólico) en que Cristo estaba reinando desde el cielo, Satanás estaba atado y ellos eran los trabajadores encargados de edificar un reino en la tierra merecedor de Cristo.  Los post-mileanistas también creían que ellos estaban en el Milenio y su meta era el restaurar la tierra a un estado similar al jardín del Edén para que Cristo pudiera regresar del cielo y así poder reinar sobre Su reino aquí en la tierra.

El evangelio social, en todas las formas en que se ha aplicado, ha ayudado a producir cierto éxito en los dos últimos siglos (las leyes en contra de la labor de niños, las leyes de sufragio para las mujeres) y ha contribuido al beneficio de la sociedad.  Vino a ser el evangelio primario de teólogos liberales y denominaciones mayores a través del siglo 20.  Aunque su popularidad subió y bajó a medida que se hacía conocido, fue muy a menudo energizado por la combinación de religión y políticas liberales, como por ejemplo, Martín Luther King Jr. y el movimiento de los derechos civiles.  A mediados del siglo pasado y posteriormente, el evangelio social influenció el desarrollo de la teología de liberación del Catolicismo Romano y el socialismo del lado izquierdo de Cristianos Evangélicos.  Pero ha sido en éste siglo presente que el evangelio social ha obtenido su más extensa promoción.  Dos hombres, ambos profesando ser Cristianos evangélicos, han abierto el camino.

George W. Bush empezó su presidencia instituyendo la Oficina de Iniciativas Comunales basadas en la Fe.  Su objetivo fue el proporcionar ayuda financiera a las iglesias, sinagogas, mezquitas y otros ministerios religiosos que proporcionaban servicios sociales a sus comunidades.  Bush estaba convencido que “la gente de fe” podría ser por lo menos tan eficientes como la gente en organizaciones seculares en ayudar al necesitado, y tal vez serían más eficientes que éstas organizaciones ya que la gente de fe tenía la obligación moral de amar y servir al prójimo.  En el tiempo presente, mientras el presidente de los Estados Unidos, se prepara a dejar su gobierno, él ha declarado que considera éste programa uno de los más exitosos de su presidencia.  El candidato a la presidencia Barack Obama ha dicho que si él, es elegido presidente, él va a continuar con éste programa.

Rick Warren, el famoso autor de la Vida con un Propósito y de la Iglesia con un Popósito, ha tomado el evangelio social a niveles que nunca había estado:  no solamente en todo el mundo sino ha podido hasta influenciar la manera de pensar de líderes mundiales.  Warren le da crédito al genio financiero Peter Drucker por haberlo influenciado en la manera en que ahora él, Warren,  está operando.  Drucker estaba convencido que la solución de los problemas sociales de pobreza, de enfermedades, del hambre e ignorancia están más allá de la capacidad de los gobiernos o de las corporaciones multinacionales.

Warren, admite que Drucker fue su mentor por 20 años y ciertamente ha aprendido sus lecciones.  En sus dos libros, que han sido traducidos en 57 idiomas y que se han vendido 30 millones de copias, Warren revela el plan que Drucker había imaginado.  Warren ha influenciado a iglesias locales para que implementen su plan de 40 días con un Propósito y 40 días de programas para la comunidad.  Hasta la fecha 500,000 iglesias en 162 naciones se han enrolado en su cadena mundial y forman la base de su plan mundial llamado P.E.A.C.E. (P.A.Z.).

¿Qué significa ésta plan llamado P.E.A.C.E.?  La presentación de tal plan se puede encontrar en el Internet si un va a http://www.thepeaceplan.com.  En una presentación visual Warren identifica como “gigantes” a las desgracias de la humanidad y las llama un vacío espiritual, y él promete curar todos los males como la pobreza, las enfermedades y el analfabetismo a través de su plan.  Las iniciales P.E.A.C.E. de su plan significan lo siguiente: Planting (edificando) iglesias, Equipping (equipando) líderes de iglesia, Assisting (asistiendo) al pobre, Caring (cuidando) de los enfermos y Educating (educando) a la próxima generación.

Warren usa la analogía de un taburete de tres soportes o patas para ilustrar la mejor manera de combatir y derrotar a los gigantes.  Dos de los soportes son el gobierno y el mundo de los negocios, que hasta ahora han sido inefectivos, así como un taburete de dos soportes, no puede mantenerse erecto.  El tercer soporte es la iglesia.  “Existen miles de pueblos alrededor del mundo que no tienen escuelas, no tienen clínicas, no hay negocios ni tampoco un gobierno, pero tienen una iglesia.  ¿Qué pasaría si pudiéramos movilizar las iglesias para confrontar estos cinco gigantes globales?”  El razonamiento de Warren es el que existe unos 2.3 billones de Cristianos en el mundo y ellos podrían potencialmente formar lo que el Presidente Bush ha llamado un “gran ejército de compasión” de “gente de fe” en tal manera que el mundo no ha experimentado hasta ahora.

En adición a la “Versión Cristiana,’ Warren tiene otra versión más amplia que es la ‘Versión Inclusive’ del plan P.E.A.C.E. y que ha obtenido apoyo y halagos de líderes políticos y religiosos y también  de celebridades en todo el mundo.  En el Forum Económico Mundial del año 2008 Warren declaró, “El futuro del mundo no es secularismo sino pluralismo religioso….”  refiriéndose a las calamidades que azotan a la humanidad, él declaró, “Nosotros no podemos resolver estos problemas sin involucrar a gente de fe y sus instituciones religiosas.  No puede ocurrir de ninguna otra manera.  En éste planeta existe aproximadamente 20 millones de judíos, 600 millones de budistas, 800 millones de hindúes, un billón de musulmanes y 2.3 billones de cristianos.  Si uno excluye a la gente de fe, uno ha eliminado a 5 personas de cada 6.  Y si dejamos que la gente secular resuelva los problemas del mundo, éstos problemas nunca van a ser solucionados.”

Para poder facilitar el acomodamiento que se requiere para poder trabajar con gente de diferentes clases de fe, Warren ha modificado la letra “P” de su plan.  En vez de leerse como era antes “Planting (edificando) iglesias”, ahora es “Promoting (promocionando) reconciliación” y la letra “E” que antes se leía “Equipping (equipando) líderes de iglesia” ahora se lee “Equipping (equipando) líderes éticos.”    Warren ha expresado en otras ocasiones su cambio práctico al pluralismo cuando ha declarado lo siguiente: “¿Quién es el hombre de paz en un pueblo, o puede que sea una mujer de paz, quien tiene el mayor respeto?… No necesariamente tiene que ser un Cristiano.  En realidad, puede ser un musulmán y con tal que tenga una mente dispuesta a absorber nuevas ideas y que tenga influencia en su comunidad, uno estaría dispuesto a trabajar con ésta persona para atacar los cinco gigantes (ha añadido el calentamiento mundial).”  En una de sus declaraciones Warren mencionó el nombre de un líder secular que está de acuerdo con él y que dijo: “Entiendo lo que está diciendo Rick.  Las Iglesias van a constituir los centros de distribución para lo que necesitamos hacer.”

Warren  se ha unido a la Junta de Personas que forman la Fundación de Fe, que ha sido establecida por el anterior Primer Ministro Británico y reciente católico convertido Tony Blair.  La meta de ésta organización es el continuo entendimiento y cooperación entre las seis mayores religiones del mundo: Cristianismo, Islam, Hinduismo, Budismo, Sikh y Judaísmo.  ¿Y en que lugar han puesto la cruz en ésta reunión ecuménica?  En ningún lugar.  El paso crítico y vital para poder obtener las metas ecuménicas es la eliminación del problema de la “religión exclusiva” un problema que fue articulado por uno de los panelistas del Forum Económico Mundial:  “Existen algunos líderes en ciertas religiones quienes mientras tienden a afirmar su propia fe y su autenticidad y legitimidad… despojan a otra gente de su fe y de su legitimidad y autenticidad.  Yo no creo que podemos continuar permitiendo ésta clase de actitud… ya que promociona una cierta clase de hostilidad y de odio que aquí nosotros estamos tratando de eliminar.  Yo creo que depende de nosotros el imponer una cierta disciplina a éstos clérigos de cualquier fe a que ellos pertenezcan.  Nosotros insistimos en afirmar todo lo que es maravilloso en nuestras propias tradiciones mientras que al mismo tiempo rehusamos el denigrar las tradiciones de otras religiones declarando que no son legítimas o identificándolas como si fueran algo maligno.”

La Biblia declara que todas las religiones del mundo son “ilegítimas” y todas ellas tienen algo o es todo maligno.  Solamente la creencia en el evangelio bíblico puede salvar a la humanidad: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12);  “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

La historia del evangelio social es, casi en cada caso, un intento sincero por Cristianos que quieren hacer lo que ellos creen que va a servir a Dios y va a beneficiar a la humanidad.  Pero, en cada caso, el lado práctico de “beneficiar a la humanidad” siempre ha terminado en diluir la fe bíblica y deshonrar a Dios.  ¿Por qué es eso?  La Palabra de Dios nunca ha comisionado a la iglesia para que resuelva los problemas de éste mundo.  Aquellos que atentan a hacerlo empiezan ya con un mal primer paso, “Hay camino que al hombre le parece derecho”; . es por lo general el camino que Dios no quiere.  Entonces ¿a dónde vamos si empezamos por un mal camino? “Pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).  Además, los problemas del mundo son solamente síntomas de la verdadera causa, la cual es el pecado.  ¿Qué porcentaje de la “gente de fe” que compone todas las religiones y la mayoría de la población del mundo, entiende y acepta el evangelio bíblico como la única cura para el pecado?  ¿O cuántas personas de los 2.3 billones de Cristianos creen en el evangelio bíblico?  La respuesta a éstas dos preguntas sería tan deprimente que decepcionaría a mucha gente.  “¡Sí, pero dicen los proponentes del evangelio social, éstas gentes son una masiva fuerza de voluntarios que podrían distribuir recursos para derrotar a los gigantes del sufrimiento mundial!”  ¿Qué beneficio puede tener el que billones de “gente de fe” pueda aliviar algunos de los síntomas que existen en el mundo si van a perder sus almas?

El evangelio social es una enfermedad catastrófica para las “personas de fe.”  Les hace creer que la salvación se puede obtener haciendo buenas obras, poniendo a un lado las diferencias por el bien común, tratando a otros de la misma manera que uno quisiera que lo traten a uno, actuando moralmente, éticamente y sacrificialmente.  Y haciendo todo esto supuestamente va a inducir a los humanos a acercarse más a Dios.  ¡No! Eso no es verdad.  Estas acciones son engañosas, desdeñan la salvación de Dios, niegan Su perfecto ejemplo y rechazan Su perfecta justicia.  La salvación se obtiene “no por obras, para que nadie se jacte.”  En realidad es “por gracia (que) ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios.” (Efesios 2:8, 9).  Jesús mismo declaró: “Yo soy el camino, la verdad y la vida… nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6).  No hay otro camino, porque la justicia perfecta de Dios demandó que la pena máxima por el pecado para cada humano (“pues todos han pecado” – Romanos 3:23) sea pagada.  Solamente el perfecto, Dios-hombre sin pecado alguno pudo pagar y pagó la pena máxima completamente a través de Su muerte en la cruz.  Solamente la fe en Él puede traer la  reconciliación de una persona con Dios.

El vergonzoso evangelio social que se está propagando hoy en día, no solamente promociona “otro evangelio” sino también prepara un reino contrario a las enseñanzas de la Escritura.  “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20).  El va a regresar del cielo (Juan 14:3) para arrebatar a aquellos que creen en Él (Su novia) en las nubes y serán llevados al cielo (1 tesalonicenses 4:17).  El reino que se quedará en la tierra será el reino del Anticristo.

Consistente con sus comienzos de “amilenialismo / postmilenialismo”, los esfuerzos del evangelio social son típicamente terrenales en su afán de restaurar el reino de Dios.  Eugene Peterson ha infiltrado ésta herejía es su supuesta “traducción” bíblica llamada “El Mensaje” cuando dice: “Dios no pudo haberse tomado tanto problema de enviar a Su Hijo solamente para poner un dedo acusador, diciéndole al mundo lo malo que es.  Él vino a ayudar, Él vino a arreglar al mundo” (esto es una perversión del párrafo Juan 3:17).

Rob Bell, en su libro titulado “Velvet Elvis”, refleja la manera de pensar del evangelio social de querer “arreglar el mundo” y que es muy popular con los líderes de las iglesias emergentes: “Salvación es todo el universo traído en armonía con Su Creador.  Esto trae enormes implicaciones en la manera en que la gente debe presentar el mensaje de Jesús.  Sí, Jesús puede venir a nuestros corazones.  Pero nosotros podemos asociarnos a un movimiento, a una organización, tan amplia y tan grande como el universo mismo.  Las rocas y los árboles y los pájaros y los pantanos y los ecosistemas.  El deseo de Dios es en restaurarlo todo… La meta no es el escapar de éste mundo sino el hacer éste mundo la clase de lugar al que Dios pueda venir.  Y Dios nos está modificando, edificando,  en la clase de gente que puede hacer ésta clase de trabajo.”

Brian McLaren, otro líder de la iglesia emergente, considera éste, como el futuro sendero de vida para el Cristiano.  En una entrevista en Julio 28, 2008, en ChristianPost.com, él declaró: “Yo creo que nuestro futuro va a requerir que nos unamos humildemente y con una actitud de caridad con gentes de otras clases de fe, como Musulmanes, Hindúes, Budistas, Judíos, seculares y otros con el fin de obtener la paz, el cuidado y control del medio ambiente y justicia para toda la gente, que son cosas de suma importancia para el corazón de Dios.”  ¡No! ¡Esto indudablemente no es verdad!  Lo que realmente es importante para  “el corazón de Dios” es que todos lleguen a arrepentirse y crean en el evangelio.

Cualquiera que pone su esperanza en este evangelio social, que emplea a “gente de fe” para hacer “este mundo la clase de lugar al que Dios pueda venir,” necesita prestar atención a las palabras de Jesús en Lucas 18:8: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?”  Encontrará gente de toda clase de fe, pero ciertamente no “encontrará fe en la tierra,” esa fe que el apóstol Judas exhortaba a los verdaderos creyentes para que sigan luchando vigorosamente.  ¡Señor, ayúdanos a todos para que no nos avergoncemos de tu evangelio!

McMahon, T.A.
August 31, 2008

Fuente: The Berean Call

Su don de lenguas ¿tiene verbos y predicados?


Aun las cosas inanimadas como la flauta o el arpa, cuando producen sonido, si no hacen clara distinción de tonos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o se tañe con el arpa? También, si la trompeta produce un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si mediante la lengua no producís palabras comprensibles, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Hay, por ejemplo, tanta diversidad de idiomas en el mundo; y ninguno carece de significado. Por eso, si yo desconozco el significado del idioma, seré como extranjero al que habla, y el que habla será como extranjero para mí. (1Corintios 14.6-25).

Si usted lee la Biblia comparando lo espiritual a lo espiritual, notará que en su argumentación el apóstol compara el don de lenguas a la música, a ordenados sonidos musicales dados por la flauta, el arpa y la trompeta. Y por supuesto si es música eso implica una organización de sonidos agradables opuesto a lo que llamaríamos ruido. La Real academia de la Lengua Española define la música como “melodía, ritmo y armonía combinados” “sucesión de sonidos modulados para recrear el oído”. Si el flautista toca su canción, o el de la cítara la suya, los oyentes reconocen la música y pueden cantarla, silbarla o bailarla, no así si fuera bulla. Esos hermosos sonidos implican una inteligente y elaborada estructura musical contrario a lo que se oiría si no ocupan su propio lugar en lo que hoy llamamos pentagrama, siendo“sonidos inciertos” (14:8). Se llama melodía a una organización musical en diferentes líneas no a sonidos disparejos, disonantes y neurasténicos. Note que en la mente de Pablo hay íntima similitud entre lo que dice de la música y lo que escribe sobre el don de lenguas en Corinto. Si compara el don de lenguas con la música, hay que esperar que esté pensando que ese don debe tener como ella una estructura. Veamos eso.  En estos tiempos para mí la evidencia mayor del bautismo del Espíritu Santo no es que una persona hable en lenguas sino la santidad de su vida. El secularismo pentecostal mundial y estadounidense se ha interesado por este fenómeno espiritual. Leí en alguna parte hace años que un departamento de estudios lingüísticos del gobierno de Estados Unidos ordenó investigar el fenómeno carismático de las lenguas y grabó miles de ellas encontrando que no se correspondían con ninguno de los más de seis mil idiomas y dialectos que hay en el mundo y ni siquiera con lenguas muertas, y sobre todo que no contenían la estructura de idiomas.

Mi renuencia a recibir las que he oído no es lo que dijeron los norteamericanos, ni tampoco que no sean bautistas, reformadas o calvinistas sino que los trocitos que articulan (nunca es un sermón completo ni un diálogo) me suenan menos auténticas que las originales y temo que se traten de supercherías. Entonces lo que está en orden no es saber si Dios retiró ese don o lo concede sino si las que hablan son reales o un colosal y monumental fraude. Usted puede estar seguro, que uno sabe que una persona es o no cristiana, no por el divino don de las lenguas sino por la santidad de su vida y eso sí impacta a los incrédulos. ¿Cómo puedo creer en la autenticidad de una lengua extraña si el comportamiento del bilingüe es más extraño todavía?  Fíjese en qué pensaba Pablo cuando escribe sobre el don de lenguas. El apóstol dice que hay muchas clases de idiomas en el mundo (14:10). La palabra que usa significa sonido o voz, y la versión siria dice idiomas, por implicación. Por favor lea 14:21, junto con la referencia a Isaías 28:11-12, y observe que está citando los sonidos de labios de los caldeos, los medos y los persas, el idioma persa, el medo y el caldeo. La referencia bíblica que busca Pablo es de idiomas. Eso obliga a pensar que Pablo halló equivalencia entre estos idiomas y las lenguas de los corintios. A mi entender lo que hablaban los corintios, sin sospechar de algún escandaloso mimetismo, lo mismo que hablaron otros hermanos en el libro de Hechos, eran idiomas, tenían la estructura de un idioma desconocido para el que hablaba. No podían ser “sonidos inciertos”. Con respecto a lo que dice en el v.18 que habla más lenguas que todos ellos, le invitaré a que comparta su disgusto conmigo también con otro autor, “el apóstol le dice eso para que no piensen que menosprecia el don de lenguas: ni quiere humillarlos o persuadirlos a que no lo tengan, o mostrarle envidia como si no lo poseyera también, porque tiene este don en una forma muy eminente, y algunas veces lo usaba cuando las circunstancias lo demandaban, podía hablar más lenguas que cualquiera de ellos y con más frecuencia. Y esto por la ocasión que tenía para viajar mucho en otros países donde desconocía la lengua y tenía que predicarles el evangelio; de esto hace mención no para enorgullecerse sino para darle gracias a Dios y reconocer que él es el autor de este don” (John Gill. Comentario a 1Corintios; fue predecesor de Spurgeon). Si no son idiomas ¿qué son? ¿Qué música es esa?  Ahora bien, si usted habla en lenguas verdaderas le suplico que ponga su don al servicio de La Gran Comisión.  Las lenguas en el NT tuvieron varios usos pero el mejor de todos fue testificar en su propio idioma a los incrédulos. Yo sé que hay quienes afirman que han oído hablar en múltiples idiomas en el templo. Pudiera ser. Aun así, si fueron idiomas fue un desperdicio si no lo hablaron enfrente a nacionalidades que los entendieran. Y si todos hablan una misma lengua ¿qué sentido tiene que Dios traiga un mensaje en otra diferente si cuando él se comunicó con los hombres siempre lo hizo en el idioma de ellos? A veces la interpretación de esas lenguas se convierte en un sustituto de la exégesis bíblica.

Por otra parte, en cuanto a los corintios ¿lo usaron como Pablo porque estuvieron predicando desde el Ponto hasta Ilírico, les hablaron a los cretenses y romanos? Lo que hicieron fue traer confusión en los cultos. Las lenguas serían muy útiles para evangelizar a los moscovitas, los mandarines, o para meter en cinturas y pacificar a los vascos en su milenaria lengua. Los corintios hablaban en lenguas en sus cultos, ¡Pablo nunca!, y generalmente conocía los idiomas más hablados en el imperio, hebreo, griego y latín. Pero para los bárbaros y los escitas, el Dios bendito le daba los idiomas. El mejor uso que encontró a las lenguas fue el que le dieron los apóstoles en Pentecostés, para predicar. Hay otros casos donde se manifestó el don de lenguas y sin embargo se omite la predicación en otros idiomas pero no el hecho que fueran lenguajes con estructura lingüística. Los efesios conjuntamente con las lenguas “profetizaban” o sea predicaban, sea en el griego común o en algún dialecto del Asia Menor. Ambos exigen que las lenguas sean idiomas (Hch.19:6). Y en cuanto a las amistades de Cornelio (10:46), la construcción de la frase “hablaban en lenguas y magnificaban a Dios” es tan suave y corrida que la mejor suposición es que las alabanzas a Dios se hicieron en lenguas y por supuesto con palabras extrañas que tenían sentidos. O sea, idiomas.  En aquella  rara vez entraba un incrédulo a una reunión cristiana. El don de lenguas en una reunión de la iglesia está tolerado (es una concesión paulina) pero fuera de su sitio. Su uso para edificación comunitaria para el creyente es secundario, si es que alguien se edifica con lo que no entiende.  Sería muy lindo ver a los hermanos carismáticos bajando al barrio chino y predicándoles el evangelio en chino, o yendo a Hong Kong a los japoneses, o en Corea del Norte a los coreanos. Abriendo misiones allí y plantando milagrosas iglesias en las calles y plazas en ultramar. Oh señores, allí, no dentro de un templo. ¡Qué belleza, el don de lenguas usado para ir por el mundo y predicar el evangelio a toda criatura!

Conclusión

Si los corintios hablaban en lenguas, entonces hablaban en diferentes idiomas. Podían tener conversaciones y mantener instructivos diálogos. Si las suyas, hermano, son como aquellas entonces son verdaderas, y no balbuceos ni sonidos guturales sin significado alguno. Las lenguas genuinas tienen palabras desconocidas. Tienen oraciones desconocidas y por lo tanto tienen verbos, predicados, adjetivos, adverbios, vocales (exceptuando algunos), consonantes o sea, tienen la composición y estructura de un idioma que se puede escribir y por supuesto hablar y traducir aunque sean tres palabras “ mene, mene, tekel, uparsin”, vocablos no celestiales sino humanos, sacados de un viejo idioma semítico caldeo

Fuente: La Casa del Padre (Parte #1 y Parte # 2)

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Existe el purgatorio?


Los católicos enseñan que las personas al morir van al infierno, al cielo o al purgatorio. Según el catolicismo, el purgatorio es un lugar en donde van aquellas  almas que no son lo suficientemente buenas para entrar al cielo. Estas tienen que pasar por un proceso de purificación antes de heredar la gloria.

Para apoyar esta doctrina citan 1 Corintios 3:15:  “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”. Ellos dicen que este pasaje habla de un lugar de castigo temporal.

Cuando leemos todo el contexto de este pasaje notamos que habla de los cristianos que comparecerán ante el Tribunal de Cristo (2 Cor 5:10), donde recibirán sus recompensas de acuerdo a sus obras.

Otro versículo que usan es 2 Macabeos 12:46. Este pasaje pertenece a los libros apócrifos, los cuales fueron agregados a la Biblia católica en el siglo XVI para contrarrestar a los reformistas protestantes que argumentaban que ésta y otras doctrinas no eran bíblicas. Estos libros apócrifos nunca fueron reconocidos como “inspirados” por los judíos, ni tampoco fueron citados por Jesús ni los apóstoles en el Nuevo Testamento.

Finalmente digamos que si el purgatorio existiera, esto significaría que la muerte de Cristo en la cruz no fue suficiente para darnos salvación. Cuando Jesús murió por los pecados del mundo dijo: “Consumado es” (Jn. 19:30). El idioma griego expresa aquí el pago final de una transacción. Hebreos 12:14 nos dice que Jesucristo con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. El único “purgatorio” que  existió, si es que alguna vez existió alguno, fue el que experimentó el Señor Jesucristo en la cruz, mediante el cual “efectuó la purificación de nuestros pecados” (Heb.1:3).

Fuente: CIR (Usado con permiso)

Enseña la Biblia el rosario?


“Cuando yo rezo mi Rosario diariamente, los recuerdo a cada uno de ustedes. . . Oro para que todos juntos continuemos creciendo en Cristo Jesús, a través de la intercesión de la Virgen María, Madre de Dios y Reina del Santísimo Rosario”.
Roger M. Mahony
Cardenal de Los Angeles, California.

Cuando los católicos experimentan problemas familiares, alguna situación seria, o desean protección, la Iglesia les motiva a rezar el Rosario para que por medio de la intercesión de la Virgen María, puedan solucionar sus dificultades.

El Rosario es un collar compuesto de 59 piedrecitas unidas a un crucifijo. Rezar el Rosario involucra rezar un “credo”, 153 “Aves Marías”, meditar en los 15 misterios (5 gozosos, 5 dolorosos y 5 gloriosos) de Jesús y la Virgen María, recitar cinco “Gloria al Padre”, y seis “Padre Nuestros”. Cuando uno recita todos estos rezos termina dándole tres vueltas al Rosario.

Su Origen:

El Rosario usualmente es atribuído a Santo Domingo de Guzmán, quien supuestamente lo recibió en los años 1200, al sur de Francia, directamente de la Virgen María, para combatir la herejía de los albigenses, secta que surgió en el siglo 12, también en el sur de Francia.

Unos siglos más tarde, la Virgen María supuestamente se le apareció a Bernardita en Lourdes, Francia, y le invitó a rezar el Rosario.

En 1917 en Fátima, Portugal, la Virgen María supuestamente se le apareció a unos pastores de ovejas ordenándoles:  “Recen el Rosario todos los días para obtener la paz del mundo, recen el Rosario y hagan sacrificios por la conversión de los pecadores”.

Uno de los Papas más entusiastas del Rosario fue el Papa Juan XXIII, quien convocó el Concilio Vaticano II.

En su tiempo, el Papa Juan Pablo II aseguró a sus feligreses que cuando rezen el Rosario con fervor, la Virgen María será la que los “enseñará, alentará y consolará”.

¿Qué dice la Biblia acerca del Rosario?

El padre Juan Rivas, apologista católico y director del programa radial “Hombre Nuevo”, dice que la Biblia da tres razones para rezar el Rosario.

Analicemos la primera razón que ofrece:

“Porque Dios Padre manda al ángel Gabriel saludar así a la Madre de su Hijo: ‘Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo’. Lee: Lucas 1,28. Si los siervos de Dios en el cielo deben saludar así a María, ¿los siervos de Dios en la tierra no debemos hacer lo mismo?” (El Rosario y la Biblia).

La respuesta es un enfático ¡NO! La Biblia en ninguna parte manda a los siervos de Dios en el cielo (los ángeles), ni tampoco a los siervos de Dios en la tierra, saludar a María de la misma manera que el ángel Gabriel lo hizo.

La salutación del ángel no fue una fórmula que debería ser recitada por todos a través de los siglos.

Además, en sus esfuerzos para presentar el Rosario como una práctica bíblica, sólo cita la primera parte del Ave María, el cual es recitado en el Rosario:  Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. La segunda parte, que omitió, dice: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Esta segunda parte es completamente antibíblica porque María es exaltada a un nivel de intercesora o mediadora entre los hombres y Dios. Sin embargo, la Biblia claramente enseña que hay sólo un mediador entre los hombres y Dios, Jesucristo hombre (1 Tim. 2:5).

La segunda razón que el Padre Juan Rivas da para apoyar que el Rosario es bíblico, en el folleto El Rosario y la Biblia,publicado por Hombre Nuevo:

“Porque el Espíritu Santo así inspiró alabar a María y a Jesús: ‘Isabel se llenó del Espíritu Santo y clamó con fuerte voz: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Lee Lucas 1,42. Si a ti el Espíritu no te inspira alabar así a María, ¿qué espíritu será ese? Lee 1 Juan 4,1″.

Si el Espíritu Santo es el que supuestamente tiene que “inspirar” a todos alabar a María, de la misma manera que lo hizo Elisabet, ¿por qué no encontramos en la Biblia a los apóstoles o cualquier otra persona siendo “inspirados” por el Espíritu Santo a alabar a María de la misma manera que Elisabet lo hizo? ¿Por qué no hay evidencias de que los padres de la Iglesia fueron “inspirados” por el Espíritu para alabar a María de la misma manera que Elisabet? No fue hasta el siglo XIII que tal “inspiración” se dio a conocer en los devotas al Rosario.

El hecho de que los católicos han utilizado las palabras de los versículos 28 y 42 del capítulo uno de Lucas, como una oración devocional, no comprueba que estas fueron dichas en el mismo espíritu. Estas palabras solamente deben ser tomadas como declaraciones de un hecho en donde se expresó honor especial a María, pero no como una “veneración especial” (Elliot Miller y Ken Samples, The Cult of the Virgin, p. 69). No existe en la Biblia la llamada “hiperdulía”, que es una veneración especial a María.

La tercera y última razón que ofrece el Padre Rivas para demostrar que la Biblia enseña el Rosario, se encuentra en Lucas 18:1; él argumenta:

“Porque Jesús nos recomienda orar sin intermisión. Lee: Lucas 18,1. Es verdad que este mandato se cumple con cualquier oración, pero el Rosario facilita su cumplimiento” (El Rosario y la Biblia).

El Rosario no facilita de ninguna manera el cumplimiento de “orar siempre y no desmayar” (RV), como lo instruyó Jesús, porque:

Recitar el Rosario, es hacer oraciones repetitivas, como si Dios fuera movido a escuchar y a responder las oraciones por el mucho palabrerío (Mat. 6:7). Estas oraciones repetitivas se parecen más a las mantras de los hindúes que a las oraciones de la Biblia.

Los cristianos honramos a María como la bendita (dichosa) “madre de… [nuestro] Señor” (Lc. 1:43). No la alabamos ni la adoramos, porque esto sería idolatría. María fue un ser humano, no Dios. El Espíritu Santo nos inspira a guardar el mandato:  “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mat. 4:10).

Escrito por: Ricardo Becerra

Fuente: CIR (Usado con permiso)

Un llamado al discernimiento


La Biblia frecuentemente hace referencia a falsas enseñanzas, en un contexto contrarrestador de herejías.

El Antiguo Testamento contiene advertencias solemnes contra cualquiera que profetiza o proclama enseñanzas en el nombre de cualquier dios que no sea el SEÑOR, Jehová (Dt. 13:1-5;18:20-22). Este es el contexto actual en el cual las enseñanzas del Antiguo Testamento, sobre herejías, están encuadradas.

En el Nuevo Testamento encontramos advertencias sobre falsos profetas (Mt. 24:11,24; 2 P. 2:1) — esto es, aquellos que hacen predicciones en el nombre de Dios y cuyos anuncios resultan ser falsos (cf. Dt. 18:22). También existe un aviso sobre los falsos apóstoles (2 Co. 11:13). Vemos también advertencias sobre aquellos que proclaman ser el Cristo o que Cristo ha venido o que el día del Señor ya ha llegado, o que la resurrección ya ha ocurrido — cuando en realidad todos estos eventos serán tan obvios y notables que nadie los podrá pasar por alto (Mt. 24:5, 23-27; 2 Ts. 2:1-2; 2 Ti. 2:16-18).

Existe también en la Biblia un aviso contra aquellos que predican a otro Jesús y otro evangelio o quienes promueven otro espíritu y no el Espíritu de Dios (1 Co. 15:3-5; 2 Co. 11:4; Gá. 1:6-9). La enseñanza de que la circuncisión y el guardar la ley son necesarias para la salvación es condenada (Gá. 5:2-4; Fil. 3:2). Por otro lado, la doctrina de que la libertad en Cristo nos da una excusa para el libertinaje también es condenada (Judas 4).

El rechazo de la venida de Jesucristo en la carne es considerada como proveniente del espíritu del antricristo (1 Jn. 4:1-6). Hay prevenciones sobre gente que causa disensiones al enseñar doctrina opuesta a lo que los cristianos ya sabemos que es verdad (Ro. 16:17; Tit. 3:10-11). Somos además advertidos sobre los que dicen amar a Dios pero no aman al pueblo de Dios (1 Jn. 4:20; 5:1) y quienes deliberadamente se separan de la iglesia por causa de doctrina pervertida (1 Jn. 2:19). Finalmente tenemos las advertencias contra el agregar o quitar palabras de la Escritura profética (Ap. 22:18-19) y el tergiversar las Escrituras (2 P. 3:16).

Habiendo observado estas advertencias de la Escritura podemos clasificar las herejías en seis categorías mayores:

  1. Herejías sobre revelación — doctrinas que distorsionan, niegan o agregan a la Escritura en una forma que llevan a las personas a la destrucción; incluye falsos reclamos sobre autoridad apostólica o profética.
  2. Herejías acerca de Dios — enseñanzas que promueven falsos dioses o distorsiones idólatras del verdadero Dios.
  3. Herejías acerca de Cristo — rechazo de su absoluto Señorío, su genuina humanidad y divinidad y su verdadera identidad.
  4. Herejías sobre la salvación — enseñar legalismo, méritos para ganarse la gracia y libertinaje; negar la verdad de la muerte y resurrección de Cristo y asuntos similares.
  5. Herejías acerca de la iglesia — intentos deliberados de alejar a la gente del compañerismo con cristianos verdaderos; rechazo radical de la iglesia.
  6. Herejías sobre el futuro — falsas predicciones supuestamente basadas en autoridad divina; reclamos que el retorno de Cristo ya ha ocurrido y cosas por el estilo.

Nótese que errores en una de estas seis categorías tienden a introducir errores en las otras cinco. Tomemos por ejemplo, la perspectiva hereje en muchos grupos de que la iglesia apostató en los primeros siglos y por lo tanto debe ser “restaurada” en los últimos días. La doctrina implica (1) que la Escritura no es una revelación suficiente sino que necesita la enseñanza suplementaria o “explicatoria” de algún maestro o publicación con autoridad. Esto casi siempre sirve como base para rechazar el concepto que tenía la Iglesia primitiva sobre (2) Dios y (3) Cristo. Además, como la Reforma es considerada insuficiente y no constituye la tan necesitada restauración (4), la doctrina de la salvación por gracia por medio de la fe es también rechazada. La doctrina de la restauración toma entonces predominancia sobre la apreciación del grupo sobre el futuro (6), el cual requiere que se entienda la mayoría de las profecías bíblicas sobre el futuro como que se cumplen en su propio grupo.

Por lo ya visto, encontramos que un error en cualquier área de doctrina puede afectar todas las otras áreas. Por lo tanto, no obstante, las herejías tienden a caer directamente dentro de una o más de las seis categorías mayores ya citadas; las herejías pueden en verdad ocurrir en cualquier tema doctrinal. Por ejemplo, si alguien enseña que los ángeles deben ser adorados, enseña una perspectiva herética (Col. 2:18) aunque esté enseñando el tema de los ángeles. Esto es porque la adoración de cualquier criatura definitivamente resta credibilidad a cualquier confesión que dice que Dios es el único Dios.

Tampoco debe pensarse que el Nuevo Testamento nos da un catálogo completo de todas las posibles herejías. En nuestros días hay literalmente miles de distorsiones sutiles de la teología cristiana que merecen la etiqueta de herejías y pueden ser identificadas como tales sin necesidad de que la Biblia las haya anticipado e identificado como herejías. La Biblia nos enseña lo que es absolutamente esencial, pronuncia principios de lo que es básico para la fe cristiana sana y lo que no es esencial. Nos da una amplia variedad de ejemplos de herejías, y espera que nosotros ejercitemos discernimiento al evaluar enseñanzas nuevas y contro– versiales cuando ellas surgen.

Aun más allá, debemos reconocer que a medida que la iglesia progresa a través de la historia y profundiza su entendimiento de la Escritura, las herejías en general se hacen más sutiles, más disimuladas, más fácilmente confundidas con la verdad del cristianismo auténtico.

Por ejemplo, herejes modernos que rechazan el Antiguo Testamento son raramente tan francos como el hereje del siglo segundo, Marción, quien simplemente negaba que el Antiguo Testa­mento fuera Escritura en ningún sentido (también descartó buena parte del Nuevo Testamento).

En vez de esto, ellos adoptan un método de interpretación que, aunque formalmente admiten que la Biblia es la Palabra de Dios, en efecto hace que el Antiguo Testamento sea invalidado para el cristiano, lo que es contrario a la clara enseñanza del Nuevo Testamento (Ro. 15:4; 2 Ti. 3:16).

En breve, herejía es cualquier doctrina que la Biblia explícitamente cataloga de destructiva por su error condenatorio o cualquier doctrina que la Biblia indica que no debe ser tolerada en la iglesia o cualquier doctrina que aun sin ser mencionada por la Biblia, contradice enteramente aquellas verdades que la Biblia declara ser esenciales para la fe cristiana.

Perspectivas aberrantes pueden ser también clasificadas de acuerdo a las seis categorías previamente citadas. En cada caso, la doctrina aberrante transige seriamente las enseñanzas esenciales de la Biblia en una o más de esas seis áreas, sin negarlas radicalmente. Por ejemplo, la práctica de especular con la fecha precisa de la venida de Cristo puede a menudo ser una aberración muy cerca de ser herejía. La práctica es por cierto antibíblica, y en el contexto del sistema herético doctrinal, tal establecimiento de fechas puede en sí mismo ser considerado como herético. En algunos casos, ciertos maestros han argumentado más modestamente diciendo que Cristo podría retornar en cierta fecha, admitiendo que habría una posibilidad de error, y urgiendo a la gente a intensificar la obediencia a la Palabra de Dios. Si bien esta clase de enseñanza debe ser considerada un tanto aberrante, ya que viola las advertencias bíblicas contra el hacer predicciones de este tipo, no es en sí misma una enseñanza herética.

Los Nueve Enemigos de la Verdad

1. Falso evangelio
2 Co. 11:4; Gá. 1:6-9
2. Falsas doctrinas Ro. 16:17; 1 Ti. 1:3
3. Falsos milagros Mt. 24:24; 2 Ts. 2:9
4. Falsos dioses Dt. 13:2; 2 Ts. 2:4
5. Falsos cristos Mt. 24:24; 2 Co. 11:4
6. Falsos espíritus 2 Co. 11:4; 1 Jn. 4:1-2
7. Falsos profetas Mt. 24:24; 2 P. 2:1
8. Falsos apóstoles 2 Co. 11:13; Ap. 2:2
9. Falsos maestros 1 Ti. 1:7; 2 P. 2:1

Este artículo fue originalmente publicado en el libro Orthodoxy & Heresy (Baker Book House), y traducido con permiso del autor.

Escrito por: Robert M. Bowman, Jr.
Publicado por CIR. Usado con permiso

¿Enseña la Biblia el bautismo por muertos?


Los mormones se bautizan por todos aquellos que han muerto sin ser salvos. Ellos afirman que esta doctrina está tomada de la Biblia y citan 1 Corintios 15:29. ¿Estaba Pablo enseñando el bautismo por los muertos?

Pablo retóricamente pregunta: “¿Qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?”. Aunque los eruditos bíblicos dan diferentes interpretaciones en cuanto a este versículo, todos están de acuerdo que los mormones están equivocados en su interpretación. La Biblia claramente dice “que está reservado a los hombres el morir una sola vez, y después el juicio” (Heb. 9:27).

Pablo no mandó a sus oyentes a bautizarse por los muertos. Sencillamente usó la práctica de algunos grupos que se rebautizaban por otros que habían muerto sin bautizarse como una ilustración para aclarar su punto sobre la resurrección de los muertos (de la carne). Esta práctica no se menciona antes ni después de este versículo.

Pregúntele al mormón si esta práctica es necesaria para la salvación y por qué se menciona solamente una vez en la Biblia ¿Por qué Jesús y los apóstoles no dan instrucciones en cuanto a como llevar a cabo esta práctica? ¿Por qué el Libro de Mormón no hace mención de esta doctrina? Al igual que la Biblia, el Libro de Mormón enseña que la salvación es obtenida mientras estamos vivos (Alma 34:31; 2 Nefi 9:38; Mosíah 26:25-27). Al citar estos pasajes del Libro de Mormón, nuestra intención no es aprobar el Libro, sino sólo demostrar las inconsistencias de la doctrina mormona.

Autor: Robert M. Bowman, Jr.

Fuente: CIR. Usado con permiso

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