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La Naturaleza de la Adoración


Imagen“La perfección se logra con práctica”. En la actualidad hay que decir que es la práctica perfecta lo que hace lo perfecto. ¿Quiere Usted reflexionar en este antiguo refrán mientras lo invito a juntarse conmigo para explorar la naturaleza de la adoración?

El Salmo 95 exalta a Dios como la razón suprema para la adoración. Es una invitación al pueblo de Dios a cantar gozosamente alabanzas en su honor. La congregación es invitada a venir a su presencia con acción de gracias y confesión. El salmista sabe de la naturaleza de la adoración cuando pronuncia estas conocidas palabras: Venid, adoremos y postrémonos, arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios, nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano (Salmo 95:6, 7).
¿Cómo podría uno describir la adoración? A pesar de ser altamente subjetiva, se la define de varias maneras. Pero se necesita un entendimiento fundamental de la naturaleza de la experiencia de adorar como base para desarrollar un conocimiento de la terminología relacionada con la adoración.

LA EXPERIENCIA DE ADORACIÓN

Adorar es, en primer lugar, una experiencia interior. Es la respuesta del ser humano a la revelación de Dios por Jesucristo. Por eso, la adoración privada o personal es natural y normal. Hay en la especie humana una sed y hambre espirituales que nos empujan hacia Dios. El salmista expresó poéticamente este pensamiento, “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios el alma mía” (Salmo 42:1).
La adoración cristiana glorifica a Dios en una relación directa entre los adoradores y Dios, como es conocido por nosotros en y a través de Jesucristo.

Como una oración es una relación viva de hombre a Dios, la adoración es una experiencia directa e interna con Dios. Se la puede considerar como una conversación entre el adorador y el Señor. Como Martín Buber ha expresado, es una relación de “Tú y Yo” entre Dios y nosotros mismos como sus humildes adoradores. El que adora debe reconocer la magnificencia de Dios tanto como su presencia permanente, debe reconocer la grandeza de Dios tanto como que él está a nuestro lado. La experiencia de adoración es aquella en que el que adora siente la santidad y majestad del Señor y responde a sus requerimientos en obediencia y amor.

Si la afirmación de San Agustín es cierta, que el hombre es incurablemente religioso, es porque el hombre fue creado a imagen y semejanza del Todopoderoso Dios. Por eso, el fin principal del ser humano es glorificar a Dios en adoración, servicio y en cada área de su existencia (Efesios 1:6,12,14). En la experiencia de adorar, uno recibe visión, inspiración, guía y fortaleza para vivir una vida centrada en Cristo.

La adoración es tanto individual como colectiva. El creyente que hace su  contribución personal al culto público recibe, en cambio, edificación y fuerza de quienes adoran con él. Es mi convicción personal que el ministerio primario de la iglesia es el culto público.

La congregación de creyentes debe experimentar la adoración antes de la predicación, para que ésta sea significativa y eficaz. Se necesita una atmósfera de reverencia cúltica para que la Palabra de Dios pueda hacerse carne en nuestros corazones. Como Gaines S. Dobbins lo expresa: “Enseñar y predicar puede ayudar a un conocimiento acerca de Dios, pero solo la adoración hace posible conocer a Dios.” No es exagerado decir que la adoración es el corazón de la fe cristiana. Dobbins describe algunos valores que logran aquellos que participan en la adoración. Basado en esa afirmación encontramos:

1. La adoración crea una atmósfera de redención.

A pesar del pecado del ser humano, sobreabunda la santidad de Dios. El pecado es una realidad; no es una invención de la mente humana. La iglesia no salva, pero es a través de ella que la salvación por Cristo es conocida y recibida. La adoración revela lo feo del pecado y la necesidad de un Salvador. La experiencia de Isaías en el templo es un ejemplo del perdón de Dios durante la experiencia de adorar.

2. La adoración destaca el valor del individuo y su responsabilidad.

En el mundo de hoy es fácil para el individuo perderse entre la muchedumbre. La gran congestión de las ciudades modernas puede hacer que la persona sienta que no vale en la sociedad y que todo lo que haga con su vida no tiene mayor trascendencia. No obstante la fructífera experiencia de adoración destaca el sentido del valor y de la dignidad personal. Como alma preciosa a los ojos del Señor, el que adora se siente que está con él en los momentos de soledad de la vida.

3. La adoración da perspectiva a la vida.

El nuestro es un mundo de incertidumbre y parece que no tiene propósito. La gente parece andar a tientas, buscando un sentido para sus vidas. La vida se sale de foco como una cámara fotográfica defectuosa. Aun los creyentes sienten confusión algunas veces. La adoración permite al cristiano encontrar su destino y poder confiar su camino al cuidado de las manos del Señor. Jesús responde a la ansiedad humana diciendo: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal (Mateo 6:33, 34).

4. La adoración da ocasión al compañerismo.

Debido al instinto gregario por el cual tiende a juntarse con otros de su especie, el ser humano siente gran necesidad de compañía. Así, el culto de adoración le da la oportunidad de juntarse con otros, y cubre así esta necesidad. Pablo estimula a la iglesia en Filipos a unirse en Cristo diciendo: “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa” (Filipenses 2:2).

5. La adoración educa.

Los discípulos reconocieron su necesidad de instrucción cuando fueron a Jesús y le pidieron: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1). Adorar es una expresión de aprendizaje y aprender es necesario para adorar adecuadamente. La adoración, por lo tanto, resulta en aprendizaje y el aprendizaje es necesario para adorar. También el salmista reconoce la necesidad de ser enseñado por Dios que es el mejor maestro: Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos (Salmo 27:4, 11).

6. La adoración enriquece la personalidad y fortalece el carácter.

El espíritu que Dios puso en el ser humano es lo que le distingue y le hace único. Cuando Jesús habla de “vida”, la palabra que usa puede traducirse como personalidad”. “…¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Mateo 16:26). Personalidad es la integración de las cualidades físicas, mentales, sociales, morales y espirituales del ser humano. Adorar estimula el desarrollo de nuestra personalidad y fortalece nuestro carácter cristiano.

7. La adoración da energía para el servicio.

La iglesia se reúne para alabar en la casa de Dios; después se esparce por el mundo para servir al Señor. Sin adoración habría poca inspiración para el servicio; sin servicio la adoración tendría poco mérito. También uno debe reconocer que la adoración es una forma de servicio y el servicio rendido con la actitud apropiada es una forma de adoración.

8. La adoración sostiene la esperanza de paz en el mundo.

El nuestro es un mundo de incertidumbre política, de ideologías opuestas entre las súper potencias y el tercer mundo. El relativismo religioso, la decadencia moral, la explosión demográfica, los problemas económicos mundiales por la inflación, hambre, pobreza; la lucha por los derechos humanos y la lucha por la conquista de los recursos naturales, tienen a la humanidad al borde de un conflicto mundial. Podemos estar agradecidos de que la adoración tiene un efecto que calma los instintos y deseos del alma humana. Ciertamente, la mayor empresa que tenemos en el mundo es la de traer a todos a la verdadera adoración a Jesucristo, quien vino a traer paz con Dios, paz con nosotros mismos y paz con todos los demás.

Tomado de: “Que mi pueblo Adore” por Eduardo Nelson

La Gran Necesidad de Dios


¨Y se maravillo Dios¨. Estas palabras son realmente sorprendentes. Lo atrevido de la idea es suficiente para dejar pasmado al cristiano, y forzarle las atención sobre el asunto, si es sincero, sea hombre, mujer o niño. ¡Un Dios que esta maravillado! Que extraordinario es esto, ¡Cuan atónito vamos a quedar en el momento que descubramos el porqué Dios se está maravillando!, nos decimos, Sin embargo cuando lo sabemos, al parecer, no nos causa mucha impresión. De todas formas, si lo consideramos con cuidado, nos daremos cuenta de que es una cosa de la mayor importancia para todo creyente en el Señor Jesús. No hay nada más, en realidad, que sea tan vital, de tanta trascendencia, para nuestro bienestar espiritual.

En aquella ocasión Dios ¨se maravillo de que no hubiera quien intercediese¨ (Isaías 59:16) o que ¨se interpusiese¨, que ¨se pusiera en la brecha¨ como dicen otras traducciones. Pero esto era en los días de antaño, antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo ¨lleno de gracia y de verdad¨; antes del derramamiento del Espíritu Santo, lleno de gracia y poder, para ¨ayudar a nuestras flaquezas¨, para ¨interceder el mismo por nosotros¨. (Romanos 8:26) Si, y este maravillarse de Dios ocurrió antes de las asombrosas promesas de nuestro Señor respecto a la oración; antes de que los hombres supieran mucho sobre la oración, en los días en que los sacrificios por los pecados eran mucho más importantes en sus ojos que la suplica por los pecadores.

Por tanto, ¿Cuánto más maravillado debe sentirse Dios hoy? Porque, ¡cuán pocos son los que saben que es realmente la oración que prevalece! ¿Cuántos de los que decimos que creemos en la oración, creemos realmente en el poder de la oración?

Antes de dar un paso más adelante, el autor quiere suplicar al que lee este libro que no lo haga apresuradamente, un capitulo tras otro. No es esta la manera de leer y sacar provecho de este libro. Mucho, muchísimo, depende del caso que haga el lector del contenido del libro. Porque todo depende de la oración.

¿Por qué los cristianos nos consideramos derrotados con tanta frecuencia? La respuesta es: Porque oramos tan poco. ¿Por qué los miembros de las iglesias que somos activos nos hallamos desalentados alicaídos? Porque oramos tan poco.

¿Por qué vemos a tan pocos que son atraídos ¨de las tinieblas a la luz¨ por nuestro ministerio? Porque oramos tan poco.

¿Por qué nuestras iglesias no ¨están ardiendo¨ por el Señor? Porque oramos de veras con tan poca frecuencia.

El Señor Jesús tiene el mismo poder hoy que antes, que siempre. El Señor Jesús está deseoso de que los hombres sean salvos, hoy y siempre. Su brazo no se ha acortado para salvar; pero El no puede alargar este brazo a menos que nosotros oremos, oremos mas de verdad.

Podemos estar seguros de esto: ¨el secreto de todos nuestros fracasos es el fallo de la oración privada¨.

Si Dios ¨se maravillaba¨ en los días de Isaías, no tenemos de que sorprendernos de que en los días en que estaba sobre la tierra, nuestro Señor se ¨maravillara¨ también de la incredulidad de algunos, la cual le impedía hacer prodigios y milagros en sus ciudades (Marcos 6:6).

Pero hemos de recordar que aquellos que eran culpables de esta incredulidad no veían belleza en El para que le desearan y creyeran en El, como dice Isaías. ¡Cuánto más, puede , debe ¨maravillarse¨ hoy, cuando ve entre nosotros, que de veras le amamos y le adoramos, tan pocos que ¨invoquen su nombre, que se despierten para apoyarse en Dios¨ (Isaías 64:7). Sin duda, la existencia de un cristiano que prácticamente no ore es algo asombroso. Estos son días de extraños sucesos y presagios funestos. De hecho hay muchas evidencias de que se trata de ¨los últimos tiempos¨, en que Dios prometió derramar su Espíritu —el Espíritu suplica sobre toda carne (Joel 2:28). Con todo, la inmensa mayoría de cristianos apenas tiene idea de lo que ¨suplicación¨ significa: y muchas de nuestras iglesias no solo no celebran reuniones de oración, sino que sin sonrojarse consideran que no hay necesidad de tales reuniones y aun parecen tener lastima del que desea celebrarlas.

La iglesia Anglicana reconoce la importancia del culto de oración, y espera que sus ministros lean las plegarias de la iglesia cada mañana y cada noche.

Pero, cuando esto se hace, ¿no está con frecuencia vacía la iglesia? Y ¿no son leídas las oraciones a una velocidad que impide la verdadera adoración? Por la expresión ¨oración común¨ se entiende no oración que afecta a todos, sino otro significado: oración vaga e indefinida.

Y ¿Qué diremos de aquellas iglesias en que se celebran aun más las reuniones de oración semanales que se consideran ya pasadas de moda? ¿No podríamos decir también que son ¨débiles¨ estas reuniones? Recordemos que C. H. Spurgeon tenía el gozo de poder decir que cada lunes por la noche dirigía una reunión de oración ¨a la que asistían entre mil y mil doscientas personas de un modo regular¨.

Hermanos ¿hemos dejado de creer en la oración? Si en su iglesia aun se reúnen semanalmente para la oración, ¿no es un hecho que la gran mayoría de los miembros de la iglesia nunca asoman a la reunión? Si ni aun piensan en ir. ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa?

¡Solo es una reunión de oración¡ hemos oído decir muchas veces. ¿Cuántos de los que leen ahora estas líneas han asistido y disfrutado en una reunión de oración? ¿Se trataba de gozo o simplemente de un deber? Por favor, que se me perdone por hacer tantas preguntas y por señalar lo que me parece a mí son debilidades peligrosas y una deficiencia lamentables en nuestras iglesias. No estoy tratando de criticar, ni mucho menos condenar. Esto lo puede hacer todo el mundo. Mi anhelo es despertar en los cristianos el ¨deseo de apoyarse en Dios¨ como nunca antes. Lo que deseo es animar, estimular, elevar.

Nunca somos tan altos como cuando estábamos de rodillas. ¿Criticar? Quien puede atreverse a criticar a otro. Cuando miramos en nuestro propio pasado y vemos cuantos periodos de la propia vida se han deslizado sin oración, las palabras de crítica se desvanecen antes de llegar a los labios.

Pero creemos que  ha llegado la hora de dar un toque de corneta a los individuos y a la iglesia,  llamándolos… a la oración.

Ahora bien. ¿Vamos a atrevernos a afrontar este asunto de la oración? Parece una cuestión insensata, porque, ¿no es la oración una parte integrante de todas las religiones? Creo que debo pedir a los lectores que consideren este asunto con imparcialidad y franqueza. ¿Creemos realmente en el poder de la oración? ¿Es la oración, realmente ¨hacer mover la  mano que hace mover el mundo¨?

¿Me afectan de veras las órdenes respecto a  la oración que dio Dios? ¿Son validas todavía las promesas de Dios respecto ala  oración? Todos hemos musitando: ¡Si, si, si, mientras leíamos estas preguntas. ¿Nos  atreveríamos a decir no a algunas de ellas lo dudo, ¡pero sin embargo…!

¿Se le ha ocurrido alguna vez que Dios no dio  nunca ninguna orden innecesaria o una orden cuyo cumplimiento fuese dejado a  nuestra opción? ¿Creemos realmente que Dios no hizo nunca una promesa que no  pudiera o estuviera dispuesto a cumplir? Nuestro Señor dio tres grandes órdenes  de acción específicas: Orad… Id… Haced…

¿Las obedecemos? ¡Cuantas veces su orden  <<Haced>> es repetida por los predicadores de hoy! Parece como si  hubiera sido la única orden de dio. ¡Cuan pocas veces se nos recuerdan en  cambio <<Orad>> e <<Id>>. Y a pesar de todo, sin  obediencia al <<Orad>> no sirve de mucho ni <<Haced>>  ni <<Id>>.

De hecho se puede mostrar fácilmente que toda  falta de éxito, o sea, todo fracaso en la vida espiritual y en la obra  cristiana es debido a la falta de oración se trate de la calidad o la cantidad.  A menos que oremos rectamente no podemos vivir o servir bien. Esto puede  parecer una exageración a primera vista, pero, cuando más pensamos en ello, a  la luz de las escrituras, más nos convencemos de que se trata de una afirmación  correcta.

Ahora bien cuando comencemos a ver lo que la Biblia  tiene que decir sobre este tema tan maravilloso y lleno de misterio, nos  esforzaremos por leer alguna de las promesas del Señor, como si nunca las hubiéramos  leído antes. ¿Cuál será el resultado?

Hace unos veinte años el autor estaba  estudiando en un Seminario Teológico. Una mañana, temprano, un compañero de  estudios—que hoy es uno de los misioneros mas destacados de Inglaterra—,  Irrumpió en mi habitación llevando en alto una Biblia en la mano. Y aunque se  preparaba para el ministerio, era en aquel entonces un convertido a Cristo  reciente.

Este joven había ido a la universidad  diciendo que <<no le importaban nada estas cosas>>. Era muy  popular, listo, le gustaban los deportes, se había destacado entre sus  compañeros de curso en su <<collage>>, cuando Cristo le llamo.  Acepto a Cristo Jesús como su Salvador personal, y se hizo un fiel seguidor del  Maestro. La Biblia era un libro comparativamente nuevo para él, y al leerla  hacia constantemente <<descubrimientos>> en ella. En aquel día  memorable, en que invadió la calma de mi habitación, estaba gritando excitado,  con la cara radiante de gozo y asombro; << ¿Crees esto? ¿Es realmente  verdad?>> << ¿Qué es lo que debo creer?>> le pregunte, dando una mirada a la Biblia que tenia abierta, con poca sorpresa. <<Pues,  esto…>> me dijo, y leyó con emoción en San Mateo 21: 21-22 Si tenéis fe y no dudáis, no solo haréis esto…  sino que todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis. ¿Crees esto? ¿Es verdad? <<Si>>, le conteste con mucha sorpresa por su entusiasmo, <<naturalmente es verdad; por lo menos yo lo creo.

¡Pero, por mi mente cruzaron toda clase de ideas! <<Bueno>>, dijo él. <<esto es una promesa magnifica. Me parece a mí que no tiene límites. ¿Por qué no oramos mas?>> y se marcho, dejándome sumido en pensamientos profundos. Nunca había considerado estos versículos de esta manera. Cerrada la puerta, cuando el ávido seguidor del maestro ya se había ido, tuve una visión de mi salvador, de su amor y poder como no la había tenido antes. Tuve una visión de una vida de oración —si—, poder ilimitado, que vi que dependían solo de dos cosas, de la fe y la oración. En aquel momento estaba emocionado. Caí de rodillas e incline la cabeza ante mi Señor. ¡Que de pensamientos surgieron en mi mente, que de esperazas y aspiraciones inundaron mi alma Dios me estaba hablando de una manera extraordinaria. Era un gran llamamiento a la oración. Pero –me avergüenzo de decirlo—no hice caso a la llamada.

¿En que falle? es verdad que ore un poco más que antes, pero no pareció ocurrir nada nuevo. ¿Porque? ¿Fue porque no me di cuenta de las elevadas exigencias que el Salvador hace en su vida interior a aquellos que oran de modo triunfante?

¿Fue porque fracase en estar ala altura en mi vida del criterio del <<amor perfecto>> que se describe de un modo tan hermoso en el capitulo trece de la primera Epístola a los Corintios?

Porque después de todo, la oración no es simplemente poner en acción una gran resolución <<a orar>>. Como David, tenemos que clamar: <<Crea en mi, OH Dios un corazón limpio>> (Salmo 51), antes de que podamos empezar a orar bien. Y las inspiradas palabras del Apóstol del amor deben ser tenidas en cuenta hoy como antes: <<Amados, si nuestro corazón no nos reprocha algo, tenemos confianza ante Dios; y lo que pedimos lo recibimos de Él>>.  (1 de Juan, 3:21,22).

<<Esto es verdadero, lo creo. >> Si, ciertamente, es una promesa ilimitada, y, sin embargo, ¡Cuan poco la ponemos en acción, cuan poco reclamamos de Cristo. Y nuestro Señor se <<maravilla>> de nuestra incredulidad. Pero, si por arte de magia pudiéramos leer los evangelios por primera vez, ¡que asombrosos los encontraríamos! ¿No nos <<maravillaríamos>>? Así que hoy, paso este gran llamamiento al lector. ¿Quiere usted hacer caso de él? O ¿caerá en oídos sordos y quedara sin oración?

¡Hermanos, despertémonos! El diablo nos ha puesto una venda sobre los ojos. Se esta esforzando ahora mismo para que no nos encaremos en serio con esta cuestión de la oración. Estas páginas presentes han sido escritas porque se me hizo una petición especial. Pero, hace ya muchos meses de esta petición. Todos los esfuerzos que he hecho para empezar a escribir han sido frustrados hasta ahora, e incluso ahora el autor es conciente de una extraña reticiencia y dificultad para hacerlo. Parece sentir un poder misterioso que le retiene la mano. ¿Se da cuenta el lector de que no hay nada que tema tanto el diablo como la oración? Lo que quiere es impedirnos que oremos. No tiene ningún temor incluso cuando nos ve estudiando la Biblia con diligencia (siempre y cuando dejemos de orar al hacerlo). Alguien ha dicho con sabiduría <<Satán se ríe de nuestros esfuerzos, se burla de nuestra prudencia, pero tiembla cuando oramos>>. Esto es sin duda familiar para usted… pero, ¿ora usted de verdad? Si no, el fracaso le esta rodando, por mas obvio que sea el éxito suyo de momento.

No olvidemos que la mayor cosa que podemos hacer por Dios es orar. Porque podemos realizar mucho mas con nuestras oraciones que con nuestras manos. La oración es omnipotente; ¡puede hacer nada menos que todo lo que puede hacer Dios¡ Cuando nosotros oramos, El Obra. Todo rendimiento en el servicio es el resultado en la oración, de las oraciones del que obra o de aquellos que oran en favor suyo. Todos creemos que sabemos orar, pero, quizá la mayoría deberíamos clamar, como los discípulos hicieron un día: <<Señor, enséñanos a orar>>.

¡Señor, por quien a Dios nos allegamos

Eres la Vida, la Verdad y el Camino!

Enséñanos la vía que has andado

Incluso Tú. ¡Enséñanos a orar!

Tomado de: El Cristiano de Rodillas

Auotr: Anónimo

Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 4 de 4)


Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

  1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
  2. EXTENDER su reino por anunciar sus obras entre las naciones (vs. 2b-6)
  3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
  4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

Salmos 96:10-13 (Reina-Valera 1960) dice:
10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido;
Juzgará a los pueblos en justicia.
11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;
Brame el mar y su plenitud.
12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,
13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,

Y a los pueblos con su verdad.

El cuarto imperativo en cuanto a la adoración es la esperanza del regreso de Jesucristo. Que tan importante es recordar y cantar de estas verdades en nuestros tiempos de adoración a Dios. Muchas de las promesas bíblicas que esperamos no se van a cumplir hasta que él venga por segunda vez. En nuestras vidas diarias enfrentemos problemas, luchas, y dolores. Pero podemos tener gozo a pesar de esto cuando recordamos que Cristo viene otra vez. El va a arreglar todas las injusticias, resolver los problemas y quitar el dolor. Si tenemos un motivo de alabar a Dios, es por esta razón.

Entonces es importante meter este tema como parte importante en nuestros tiempos de alabanza como iglesia. Los creyentes necesitamos recordar vez tras vez que no vivimos para lo inmediato de este mundo. Tenemos la esperanza de algo mucho mejor. Algún día el Señor va a regresar por nosotros y vamos a ser totalmente transformados para disfrutar su presencia en el cielo para toda la eternidad.

¿Cómo puede una persona sin esperanza enfrentar esta vida llena de problemas y sufrimiento? ¿Qué le motiva a seguir si la vida no tiene significado? Esta es la triste realidad de una persona sin la esperanza del segundo regreso de Jesucristo. Cuando hablamos de evangelismo y misiones, este tema es muy importante. La esperanza que tenemos en la segunda venida de Jesucristo, es un motivo para evangelizar y un mensaje que le interesa mucho a la gente alrededor del mundo.

Además el tema del juicio de Dios debe traer una actitud de regocijo para el creyente fiel. Todos experimentamos injusticias en este mundo. Pero Dios promete arreglar todo esto al regresar por segunda vez. La esperanza que tenemos en el regreso de Cristo es uno de los motivos más grandes que tenemos para adorar y alabar a nuestro Señor.

¿Cómo podemos incluir este importante tema en nuestros tiempos de adoración como congregación? ¿Cuáles son algunos métodos creativos de recordar a nuestras congregaciones estas verdades para motivarles a adorar a nuestro Señor?

Que el Señor nos ayude a:

  1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
  2. EXTENDER su reino por anunciar sus obras entre las naciones (vs. 2b-6)
  3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
  4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo (vs. 10-13)

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

Otros artículos afines:

  1. Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (parte 1)
  2. Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (parte 2)
  3. Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (parte 3)
  4. Diez formas para mejorar el servicio de la Iglesia.
  5. ¿Existe la música cristiana?
  6. Sugerencias para la dirección de culto en el Servicio de Adoración

Los cuatro imperativos en cuanto a la adoración de Dios (Parte 3 de 4)


Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)

2. EXTENDER su reino anunciando las obras de Dios entre las naciones (vs. 2b-6)

3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)

4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

En esta sección veremos la importancia de expresar la grandeza de Dios sobre los demás dioses. Vivimos en un mundo lleno de dioses que están halándonos y tentándonos a dejar nuestro compromiso exclusivo que debemos de tener para el Dios Verdadero. ¿Cuáles son las tentaciones más fuertes para nosotros en esta área? Vienen de muchas formas, pero siempre tienen las mismas características que vemos en la historia de Adán y Eva en Génesis. De alguna forma u otra, Satanás nos convence que nosotros mismos podemos llegar a ser dioses y decidir nuestro propio destino.

Los cultos de alabanza los domingos son buenos momentos para ayudar a la congregación a evaluar y purificar sus vidas. Todos necesitamos tener la oportunidad de reconocer los ídolos que influyen en nuestras vidas, pedir perdón a Dios y comprometernos en servirle en forma exclusiva de nuevo. Pueden ser cosas materiales, el dinero, el poder, deseos no sanos, pasatiempos, amigos, etc. Al estar adorando a Dios con otros nos prepara a ver con claridad cualquier otra cosa que hemos permitido ejercer control sobre nuestras vidas que solamente Dios debe de tener. Guiar a la congregación a tiempos de reflexión personal es muy importante.

Y por supuesto el mandato en el versículo 8 de “dar al Señor la gloria debida a su nombre” es el enfoque de estos tiempos juntos. El dirigente de los cultos de alabanza tiene una responsabilidad grande de facilitar la adoración de toda la congregación. El enfoque no es la música, el programa, los instrumentos, o uno mismo como dirigente. El enfoque principal es Dios. Solamente nuestro Dios merece esta alabanza. En la mayoría de las iglesias tenemos muy poco tiempo para adorar a Dios juntos. Por eso, el dirigente debe de aprovechar estos minutos preciosos al máximo con un enfoque apropiado.

Abajo apunto algunas preguntas para reflexión:

1.¿Cuál es el enfoque principal en su tiempo de adoración como congregación?

2. ¿Cómo puede ayudar a la congregación a expresar su adoración a Dios en formas adecuadas y frescas?

3. ¿Hay tiempos para reflexión y evaluación personal durante el culto?

4. Hay tantas distracciones en nuestras vidas. ¿Cómo puede ayudar a la congregación a enfocarse en Dios durante los pocos minutos juntos que tienen para la adoración?

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

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Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 2 de 4)


Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:
1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
2. EXTENDER su reino por anunciar las obras de Dios entre las naciones (vs. 2b-6)
3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

El primero mandato que vimos fue EXALTAR. Ahora vamos a ver la importancia y la forma de EXTENDER su reino.

Los versículos correspondientes aclaran que esto se hace por proclamar el mensaje de la salvación. No es algo que solamente hacemos en la Navidad y Semana Santa. No es algo que solamente hacemos los domingos cuando nos reunimos juntos. Es una responsabilidad diaria para cada creyente. El dirigente de alabanza puede animar y equipar a los miembros de la iglesia para cumplir con este mandato. El hecho de expresar nuestro amor para Dios y recordar el gozo que hay en servir a nuestro Señor durante los tiempos de alabanza en la congregación, nos motiva a compartir el mensaje de salvación con otras personas durante la semana. Hay cantos que nos ayudan mucho a recordar y cumplir con esta tarea.

El siguiente punto es que la proclamación debe tener un enfoque mundial. El dirigente de alabanza puede ayudar mucho en pensar y actuar como creyentes que comparten el corazón de amor que Cristo tiene para cada persona en cada rincón de nuestro mundo. Al programar los tiempos de alabanza se puede incluir historias e información de “Sus maravillas entre todos los pueblos” (vs. 3) y animar a la iglesia a participar en la obra misionera. La oración durante los cultos puede incluir peticiones para las necesidades de diferentes países y para misioneros e iglesias en lugares lejanos.

Otro parte importante de la alabanza es reconocer los atributos de Dios. Sus atributos son únicos y no se comparten con los otros dioses de este mundo. Al pasar tiempo enfocados en estos atributos nos ayuda a confirmar la verdad que nuestro Dios es el único Dios verdadero. El resultado es confirmar la realidad del reino de Dios en nuestros propios corazones.

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

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Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 1 de 4)


Los Salmos son una de las secciones de la Escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a como alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varios tips en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor a meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

1. EXALTAR su nombre con el canto (vv. 1-2)
2. EXTENDER su reino por anunciar las obras de Dios entre las naciones (vv. 2b-6)
3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vv. 7-9)
4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vv. 10-13)

El primer mandato que encontramos en el Salmo 96 es el verbo “cantar”. Tres veces en los primeros dos versículos el Salmista nos anima a cantar a Dios. Parece que el cantar es un método importante para expresar nuestra adoración a él.

Es importante notar hacia a quién estamos cantando… a Dios. No es cantar para mi propio gusto. No es cantar para que el resto de la congregación, escuchen mi bonita voz. Cantamos a Dios. Él quiere escuchar nuestras alabanzas. En nuestro mundo tan enfocado hacia el entretenimiento podemos olvidar este propósito principal de nuestros cultos de alabanza. Esta bien disfrutar conciertos y entretenimiento cristiano, pero son muy distintos a nuestros tiempos de alabanza.

Un concierto es principalmente para las personas escuchando. En un culto de alabanza Dios es el oyente principal. Nos comunicamos al Dios del universo, afirmando con nuestra voz que él es el único Dios verdadero y honrándole por sus atributos únicos y grandes.

Es importante ver que el canto debe ser un canto “nuevo”. Ojala estemos creciendo en nuestras vidas espirituales y seamos sensibles a lo que Dios permite pasar en nuestras vidas. El quiere mostrarnos en forma personal nuevas características para conocerle mejor. Con cantos “nuevos” debemos agradecer a Dios por estas nuevas características que experimentamos en nuestras jornadas espirituales. Es un deleite para Dios cuando expresamos las nuevas realidades que estamos viendo en nuestra relación personal con él.

Noten también que nuestro cantar a Dios tiene como meta bendecirle. Los tiempos de alabanza no deben tener su enfoque en nosotros y nuestros problemas, sino que se deben enfocar en él como la solución perfecta a cualquier problema. La letra de los cantos que escogemos para nuestros tiempos de alabanza debe llevarnos a pensar y expresar nuestra exaltación de su nombre por todo lo que es y lo que ha hecho.

Que Dios nos ayude a EXALTAR su nombre a través del canto. En medio de la congregación y en nuestros propios tiempos de adoración personal, él quiere escuchar nuestro canto nuevo bendecir su nombre.

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

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La ofrenda del creyente es para edificación


Dios es soberano y como tal determina los métodos para llevar adelante su plan. Así como Él puede hacer que todos los que están para salvación lo sean sin la necesidad de un medio, o tal vez utilizar otras criaturas suyas, como podrían ser los ángeles; Él ha determinado que sea a través de sus propios hijos que han gustado de la salvación y que la comuniquen al mundo. De la misma manera Él podría hacer sostener Su Obra de manera tal que la intervensión del hombre no estuviera presente, sin embargo ha determinado que Su Obra se sostiene a través del mismo pueblo escogido de Dios. En el Antiguo Testamento fue Israel, hoy es su Iglesia.

Haciendo un análisis sobre Deuteronomio 14:22-29 vamos a poder ver 4 principios escriturales sobre el diezmo y que son tan actuales para el creyente de hoy día.

1. El Diezmo es un mandamiento. Dt. 14:22

El Señor dice muy claramente aquí: “Indefectiblemente diezmarás…”. La palabra indefectible significa algo que no puede faltar. Otras versiones dicen: la Reina Valera actualizada traducen: “… sin falta, deberán ustedes apartar la décima parte…”. Por su parte, La Biblia de las Américas dice: “Diezmarás fielmente…”. La Versión Reina Valera Revisada 1909 dice: “Indispensablemente diezmarás…” Nosotros no terminamos de comprender que el ofrendar dentro de la Iglesia del Señor es un mandamiento impuesto por Él. Cuando comprendamos que es parte de Su voluntad y nos sometamos a ella podremos ejercitarnos en la práctica del mismo sin ningún pesar o carga. “para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Ro. 12:2.

Si deseo establecer mi posición con respecto a la responsabildiad del creyente en el Nuevo Testamento y el dar. Creo que la Escritura nos enseña en I y II Corintios que el dar está basado en la gracia de Dios bajo dos parámetros, “en la medidad que haya sido prosperado”, y “cómo dispuso mi corazón”. No veo que se deba de exigir el diezmo de manera literal.

El tema a tratar acá se fundamenta en los principios que podemos aplicar de la práctica del diezmar del pueblo de Dios, Israel, en la Iglesia del Señor; queremos sacar principios que nos instruyan de una mejor manera en el momento que cumplimos con nuestra responsabilidad de dar.

¡Cuánto nos hace faltar terminar de comprender lo que es la gracia de Dios!, el ofrendar es parte de la gracia de Dios para sus hijos, por es parte de la demostración del carácter de Dios. ÉL es Dios de amor, de compasión, de misericordia y bondad, y es por eso que nos ordena cumplir con nuestras ofrendas, porque ÉL sabe lo que es mejor para sus hijos.

Cuando nuestro presupuesto mensual se ve un poco ajustado es cuando más fallamos para ofrendarle, porque lo único que demostramos es nuestra falta de fe en Él. No debemos olvidar que es el mismo Señor quien nos hace esta promesa: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10).

2. El Diezmo es una herramienta de instrucción. Dt. 14:23

En este texto podemos leer que el ofrendar traía como resultado final la enseñanza del temor de Dios en aquellos que practicaban el dar. En Proverbios 8:13 leemos que la definición del temor de Dios es apartarse del mal camino y de la soberbia. ¿Cómo ofrendando aprendo a tener temor de Dios? Porque una vez que doy, en primer lugar, lo que a Dios le corresponde estoy demostrando que estoy confiando en Él, no en mi propio camino, que Él hará de acuerdo a Su voluntad, esto es Prv. 3:5-7. Me aparto del camino de soberbia porque dejo de pensar que el método mío, gastar todo en mí, es el mejor antes que el de Dios. ¡Claro que al ofrendar hay demostración del temor de Dios en mí!

Podríamos resumir que el ofrendar es una herramienta de instrucción en las siguientes áreas:

  • Temor de Dios.
  • Crecer en Su conocimiento. Voy a saber más de Él cuando provea de manera milagrosa y fiel a mis necesidades.
  • Creceré en la obediencia a sus mandatos. Ser fiel en el dar es un ejercicio constante de obediencia a Su Palabra.
  • Confiar en Sus promesas. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, Fil. 4:19.
  • Ser buenos mayordomos en la administración de las bendiciones que nos otorga.

3. El Diezmo es una razón de gozo en medio del pueblo de Dios. Dt. 14:24-26

El pueblo de Israel llegaba en familia al Tarbénaculo, en unprimer momento; luego fue el Templo, y allí presentaban su ofrenda a Dios, esto era motivo de gozo para toda la familia.

El Nuevo Testamento nos enseña que nuestra mano derecha no debe saber lo que hace nuestra mano izquierda

o que es

􀂾 ¿Lo haremos nosotros? ¿Seremos hallados fieles en esta mayordomía?

Diez formas para mejorar el Servicio de Adoración en la Iglesia


1. Enfocar en Dios cada elemento del servicio.

El culto es por definición la adoración de Dios. Así que, ¿por qué incluir en el servicio algún elemento cuyo enfoque no esté dirigido hacia Dios? Revise el orden del culto que usted practica y pregunte en cada parte: ¿Esto está enfocado en Dios? Si no es así, quite esa parte o déjela para el inicio o el final del servicio. Específicamente, cuestiones como los anuncios, la bienvenida que se da a los visitantes, el saludo fraternal deben tener su ocasión, pero no realizarse de manera que se pierda el enfoque de que se está participando de un culto al Señor, entonces es mejor programarlos en un momento que no desenfoque a las personas del centro de la adoración.

2. Tener un claro soporte bíblico para cada elemento del servicio.

Revise una vez más cada parte del culto y pregunte en cada elemento: “¿hay base bíblica para hacer esto en el culto?” (Todo lo que se hace en el culto es un elemento del culto, al igual que cantar, predicar y orar, etc.). Hay una diferencia entre los elementos del culto y las circunstancias del culto, las circunstancias son como la hora a la que se realiza, la duración, el color de la alfombra, el uso de amplificadores, etc. La Biblia no nos habla con respecto a las circunstancias, pero sí nos habla con respecto a las actividades del servicio.

No razone de la siguiente forma: “La Biblia nos manda a alcanzar a la gente, y pienso que este aspecto del culto nos ayuda a alcanzarlos”. Se necesita una base bíblica más fuerte para defender un elemento del culto. Dios sabe mejor que nosotros cómo le gusta ser adorado, y no nos ha dejado a nosotros para adivinar lo que a Él le agrada. Hay que presentarse delante del Señor con la confianza de que todo lo que se va a hacer el servicio está ordenado en la Biblia, o se halla un ejemplo, o una clara inferencia de que se permite esa actividad. Usted no debe temer en eliminar cualquier parte del servicio para la cual usted no pueda encontrar una sólida base bíblica. Si las iglesias practicaran solo estos dos principios, habría un gran cambio en la actual forma de adorar.

3. Ofrecer a Dios un servicio aceptable (adoración), con temor y reverencia. (Hebreos 12:28)

La Biblia no solamente nos dice algo con respecto a lo que comprende un servicio de adoración, sino que también nos dice algo con respecto al “cómo hacerlo”. La adoración a Dios que es aceptable no se resume en solamente realizar las prácticas correctas. Todo debe realizarse en fe (Hebreos 11:4), “en espíritu” (Juan 4:24), y con temor y reverencia.

Para cultivar una búsqueda sincera de Dios en las personas; hay que excluir del culto toda superficialidad en la adoración. Está bien sonreír, y hasta reír con alegría en ocasiones que podemos afirmar que Jesús mismo lo hubiera hecho. El gozo espiritual de experimentar al Señor es bueno y testifica de nuestra relación con Dios, pero no se debe confundir el verdadero gozo con la jocosa frivolidad de un chiste, de la rivalidad deportiva dentro de la iglesia, o de los dibujos graciosos de la corbata de algún individuo. Una de las mejores maneras de alimentar el temor y la reverencia en los que adoran a Dios es simplemente asegurarse de que cada elemento del culto enfoque su atención en Dios mismo. (Ver recomendación uno)

4. Predicar expositivamente.

Muchos hombres creyentes en la Biblia piensan que están predicando la Biblia cuando no lo están haciendo. Hay una diferencia entre predicar de forma consistente con la Biblia y el predicar algo que evidentemente se extrae del texto. Por ejemplo, un hombre que anuncia el Salmo 23 como su texto, y luego predica de la importancia del bautismo y del pecado del aborto, puede estar proclamando verdades que son consistentes con la Biblia, pero no está predicando el mensaje del Salmo 23.

Mark Dever define la predicación expositiva así: “La predicación expositiva es la que toma como punto para el sermón el punto de un pasaje particular de la Escritura” [Mark Dever, Nine Marks of a Healthy Church (Nueve Marcas de una Iglesia Sana) (Wheaton, Ill: Crossway Books, 2000), page 26] Predicadores, ya sea que utilicen un solo versículo, un párrafo, o un capítulo entero de la Escritura, prediquen de forma que sus palabras expongan de forma obvia, ilustrando y aplicando el verdadero punto de ese pasaje.

5. Dar la atención debida a la lectura pública de las Escrituras.

Me asombra cómo tantos hombres que luchan (y lo hacen bien) por defender la inerrancia de las Escrituras, no leen la Biblia en público, excepto talvez por el breve texto del sermón. Irónicamente he visto muchas iglesias conservadoras que dan poca atención a la lectura pública de las Escrituras o del todo la ignoran, a pesar que afirman su fe en la Palabra de Dios y su deseo de obedecerla. En cambio he visto que ciertas iglesias liberales, pero que tienen una línea tradicional, incluyen en su liturgia cuatro lecturas bíblicas (una de cada grupo: Antiguo Testamento, Salmos, Evangelios y Epístolas) en los servicios dominicales. Y aunque con frecuencia el pastor viene después y predica exactamente lo opuesto a lo que dice la Biblia, sea como sea, se ha leído más de la Biblia que en ciertas iglesias que tienen el orgullo de ser bíblicas.

Una de las formas más fáciles para dar atención a la lectura de las Escrituras es leer continuadamente a través de los libros de la Biblia. Un capítulo cada semana. Si no obedecemos este mandamiento bíblico de leer las Escrituras en el servicio de adoración, ¿cuántas personas en su iglesia jamás encontrarán el mensaje de la Palabra de Dios, digamos en Malaquías, si no se los leemos?

Por cierto, aprendamos a leer las Escrituras – seamos expresivos. Practiquemos. Hagamos las pausas. Leamos la Biblia de tal forma que reflejemos “temor y reverencia” por el Señor y Su Palabra. Las palabras que se leen bien cumplen su función, las que se leen mal, no la cumplen.

6. ¡Orar!

Hace poco estuve en un servicio de una hora y quince minutos, en el cual toda la oración que se hizo duró dos minutos. Un amigo me contó de cierta iglesia muy conocida y muy concurrida donde solamente se hacen dos oraciones que duran menos de 30 segundos. Aunque parezca exagerado, esto se está volviendo común en ciertas iglesias modernas. Es cierto que los visitantes incrédulos pueden sentirse un poco aburridos en la oración, pero, ¿por qué vamos a dejar que los que están muertos espiritualmente dirijan la forma en la que debe orar el cuerpo de Cristo? ¿Podemos imaginarnos a los apóstoles y a la iglesia del primer siglo en un culto donde no había oración? La oración ferviente es un elemento básico y esencial.

7. Pasar de un elemento a otro del servicio con suavidad.

Esta es una aplicación de las palabras inspiradas, escritas por el apóstol Pablo, “Pero hágase todo decentemente y con orden” (I Corintios 14:40), lo cual es una mandamiento en un pasaje relativo al servicio de adoración. La práctica de anunciar el número del himno sin una sola palabra de motivación debe evitarse: “Ahora pasemos a la página 325, ahora pasemos a la página 227″. Una corta explicación de por qué vamos a cantar el himno de la página 227 podría ayudarnos a adorar mejor a Dios cuando lo cantemos.

Las transiciones breves siempre son mejores. A la hora de planearlas, piense en una sola frase o un breve pensamiento a lo sumo. De lo que se trata es de ser lo más conciso posible, pero de ayudar a que la adoración fluya de un elemento del culto hacia el otro, y hacerlo dándole sentido al siguiente elemento. Por ejemplo, si acabamos de cantar “Oh, Gracia Admirable”, puede hacerse el cambio con la frase: “continuemos adorando a nuestro Dios de toda Gracia cantando el himno número 329: Gracia mayor que nuestro Pecado”. En esa oración, la congregación ha sido instruida con respecto a lo que sigue por hacer y se ha escogido ese himno porque queremos enfatizar en la gracia divina este día. No perdemos el hilo de nuestra adoración enfocada en nuestro Dios de Gracia.

No todos los elementos necesitan una transición (por ejemplo el sermón). Algunas transiciones no necesitan que se mencione la actividad anterior.

Cuando se va a realizar la lectura es apropiado dar atención a lo que hacemos y por qué, por ejemplo: “Abramos nuestras Biblias en el Evangelio según San Mateo, capítulo 10. La Biblia nos llama la atención con respecto a la lectura pública de las Escrituras, por eso cada día de culto, leemos un fragmento.”

¿De verdad queremos mejorar los servicios de adoración en la iglesia? Entonces consideremos las siguientes recomendaciones.

8. Procurar dar importancia a la actividad de la congregación.

Nuestra cultura saturada de entretenimiento se ha metido en la iglesia. En muchas iglesias, la adoración conjunta de la congregación ha sido sustituida por una serie de participaciones artísticas que pretenden merecer aplausos. He estado en servicios donde la iglesia ha cantado solo dos himnos y ha escuchado media docena de participaciones musicales en el estrado. No permitamos que algún solista, un pequeño grupo, o un coro sea lo que caracteriza la adoración de la iglesia, en vez de la voz conjunta de todo el pueblo que levanta su voz en adoración a Dios.

La adoración bíblica involucra a toda la congregación, promovida por líderes que presiden enfocando todo siempre hacia Dios. Todo creyente que asiste a la Iglesia debe adorar, no debería haber simples observadores. Elevar alabanzas juntos, leer las Escrituras juntos y orar juntos. Recitar la oración del Señor juntos, etc. No debemos permitir que la adoración se convierta en una experiencia en la cual solamente “los encargados” participan o el pequeño grupo que sube a la plataforma, que en el mejor de los casos puede ser que en verdad estén adorando, pero que en muchos casos están simplemente dando un concierto.

9. Tener cantos por toda la congregación con acompañamiento musical y no música con acompañamiento de la congregación.

La música es tan alta en ciertas iglesias que uno no se puede escuchar ni a uno mismo cantar, mucho menos al resto de la congregación. Algunos pocos Salmos parece que proveen evidencia bíblica de que a veces la alabanza musical sea en alto volumen. Pero recordemos nuestras prioridades: los músicos están ahí para acompañar a la congregación, y no a la inversa. De forma especial las baterías o tambores son problemáticas en cuanto a esto. Si en su iglesia las usan, no permita que dominen la música.

10. Evaluar el servicio de adoración con otros líderes cada semana.

Por lo menos en dos ocasiones he participado en la reunión de evaluación semanal del servicio de adoración en la Iglesia Bautista Capitol Hill en Washington, D.C. En el refrigerio del domingo por la noche, se le pide a cada persona que haga un pequeño comentario con respecto a los servicios de ese día. El resultado es una constante vigilancia y cuidado con respecto a la calidad de la experiencia de adoración. Esto además hace que los miembros comiencen a poner más atención a cada elemento del culto para poder dar su opinión después. También, como ventaja adicional, van surgiendo líderes que podrán presidir el servicio entre los que muestran más interés, esto mismo será su propio entrenamiento.

Si algo merece la pena de hacerse bien, eso es la adoración de nuestro glorioso Dios. Si hay algo en la vida de la iglesia que merece el costo de hacer cambios, es la adoración de nuestro Dios Santo. No debemos hacer ningún cambio sin oración y la dirección del Espíritu Santo, pero tampoco podemos esperar mejora si no mostramos iniciativa.

Por Don Whitney- Traducido por Alexander León

Fuente: http://biblicalspirituality.org/10wsp.html

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Sugerencias para la dirección de cultos en el servicio de adoración.


En este espacio queremos pasar a compartirle unas sugerencias para la dirección de cultos para los servicios de adoración dentro de la iglesia local.

1. Observaciones generales:

  • El culto debe empezar a la hora señalada. Los creyentes deben aprender a ser puntuales en los cultos para Dios. Dios es muy puntual como lo vemos en los días, años, estaciones, etc.
  • Hacer todo lo posible por tener buena luz.
  • Demostrar cortesía con todos, especialmente con las personas nuevas o los visitantes.
  • Enseñar a los creyentes a dar la bienvenida a todos, ayudándoles a conseguir un asiento, o a encontrar la lectura bíblica.
  • Todos debemos aprender a decir mucho en pocas palabras.

2. El que dirige:

  • Debe estar limpio, bien arreglado, peinado, afeitado y con las uñas limpias.
  • Su manera debe ser humilde, confiado sin temor, sonriente, o según el caso. Su manera animada atraerá la atención de los oyentes.
  • Al despedir la gente, se debe salir para saludar a todos. No hace ninguna excepción de personas.

3. La expresión y la acción:

  • La acción debe ser natural, con vida, libertad y poder.
  • Hable con los ojos, la cara, las manos, y el cuerpo.
  • La expresión del rostro es casi involuntaria, y poco puede hacerse para mejorarla si no es en la corrección de defectos. Con ella suplicamos, amenazamos, conciliamos, manifestamos tristeza o gozo, entusiasmo o desaliento.
  • Cuando uno está posesionado de su asunto, y se olvida de sí mismo, su rostro tomará la expresión de acuerdo a sus sentimientos.
  • Mire a los oyentes. Evite el mirar a través de las ventanas y las puertas, al cielo raso o al suelo.

4. La postura:

  • No se recline sobre el púlpito, o sobre cualquier otro mueble.
  • Guarde el cuerpo derecho y firme sobre sus dos pies.
  • Tenga la cabeza derecha, no inclinada al frente, ni a un lado ni al otro, ni alzada.
  • Los pies deben estar firmes en el suelo, no muy apartados, ni en inmediato contacto.

5. El Ademán:

  • La acción no es para hacer al dirigente parecer ridículo o gracioso.
  • La acción debe expresar verdades
  • El cuerpo puede moverse fácilmente de un lado a otro, quedando siempre firme en ambos pies. Evite demasiado movimiento.
  • La cabeza debe seguir el movimiento del cuerpo, de los brazos, y de los dichos tales como, “ en el cielo” “lejos de nosotros” “a la izquierda”

6. Los brazos y las manos:

  • Evite el mismo movimiento para cualquier acción.
  • Hay acción para lugares, cerca, lejos, arriba, abajo, la derecha, etc.
  • Hay acción para cosas, grandes y pequeñas.
  • La acción no deber ser excesiva.

7. Corrección de Maneras en el púlpito:

  • No se arregle el pelo o la corbata, etc.
  • No juegue con sus botones, anillos, libros, papeles o el bosquejo.
  • No mastique chicle u otra cosa.
  • No busque himnos mientras oran.
  • No mire alrededor.

LA VOZ

1. Observaciones generales de la dicción en cuanto a la voz.

  • Se puede conservar su propia personalidad.
  • Debe adquirir la costumbre de corregir sus mismas faltas.
  • La voz es un gran instrumento.
  • Se mejora la voz repasando la lectura en voz alta.
  • Debe tener un habitual cuidado de la pronunciación.

2. El uso de la voz al hablar en público.

  • No principie demasiado alto, ni tampoco demasiado bajo.
  • No permita que la voz decaiga en las últimas palabras.
  • Fija la vista con frecuencia en los oyentes más lejanos para saber si todos pueden oír.
  • Que Haya variedad, la monotonía destruye la elocuencia, como también el mucho gritar.

LA PALABRA DE DIOS EN EL CULTO

1. Reglas generales:

  • La porción bíblica debe ser elegida antes del culto.
  • Anuncie el pasaje claramente dos o tres veces. Antes de empezar la lectura esté seguro que todos hayan encontrado el lugar.
  • El pasaje escogido debe tener íntima relación con el mensaje o la lección. Tenga cuidado de escoger algo tan interesante, que no sea demasiado largo o corto.
  • Puede ser introducido con un himno, coro o alguna palabra.
  • Unas cortas palabras explicativas sobre algún versículo de la porción leída muchas veces hace grabar la verdad en los corazones. Debe cuidar de no prolongar mucho la lectura, y así cansar a la gente antes de llegar al sermón.

2. Maneras de usar la Palabra de Dios:

  • Puede ser leída por el que dirige u otra persona designada.
  • Cuando el culto está compuesto de incrédulos, o la mayoría no tienen Biblia, el dirigente debe leerlo solo.
  • El que lee debe haber repasado la lectura en privado para poder leerla con claridad y poder.
  • Debe leer bien, con claridad, despacio dando énfasis a las palabras y frases importantes, poniendo atención a la puntuación. Una porción mal leída pierde su significado.
  • La congregación puede leer unánimemente. El predicador debe ayudar a los creyentes leer unísono, despacio y con claridad.
  • La lectura puede ser antifonal. De esta manera despierta interés en los congregados y los hace traer su propia Biblia.
  • La congregación puede repetir porciones bíblicas de memoria.
  • Se puede usar porciones bíblicas para:
  • Principiar el culto.
  • Introducir algún himno
  • Introducir la oración
  • Tomar la ofrenda

En estos casos es mejor no leer el pasaje, sino tenerlo aprendido de memoria.

LOS HIMNOS EN EL CULTO

1. Reglas generales:

  • Anuncie el número del himno dos o tres veces.
  • No cante todas las estrofas de cada himno en cada culto.
  • No ocupe malicia o venganza por medio de los cultos.
  • La congregación debe cantar de tal manera que se entienda las palabras.

2. Escogiendo los himnos:

  • Escoja los himnos antes del culto.
  • Cada himno o coro usado debe tener un mensaje que trae bendición:
  • A la persona que lo canta
  • A otras personas que lo escuchan después.
  • El tema del himno debe concordar con el tema del mensaje que sigue.
  • A los niños pequeños les gustan los coros con ademanes o frases que se repiten.

3. Enseñando los himnos:

  • Siempre explique el mensaje del himno o coro que va a enseñar.
  • Repítalo varias veces o de varias maneras, para que los alumnos vayan acostumbrándose a la melodía.
  • Enseñe bien las palabras.
  • Explique las palabras difíciles.

4. Dirigiendo los himnos:

  • Si al que le toca dirigir, no puede llevar la melodía, debe buscar un ayudante.
  • Cuando sea posible, es bueno usar un instrumento como piano, guitarra, etc.
  • El que dirige los himnos debe poner todo su corazón en la dirección.

5. Variaciones:

  • Ocupe, solos dúos, cuartetos, etc.
  • Puede contar cómo fue escrito el himno, o tal vez como el Señor le usó en alguna vida.
  • La congregación puede buscar citas en la Biblia para ver qué diferencia habrá en las palabras de algún himno y en la Escritura.
  • Hay himnos y coros que son oraciones.

6. Otras observaciones:

  • Se puede preparar los corazones para la lectura bíblica, o para la oración por medio de un himno.
  • Esté cierto que la congregación está preparada de tal modo que cuando canten, las palabras salen de sus corazones.
  • Ocupe himnos conocidos, y no procure enseñar más de uno nuevo en el mismo culto.

LA ORACIÓN

La oración es hablar con Dios y tener comunión con Él. Enseñe a la congregación a mostrar reverencia en la oración.

1. Elementos de la oración:

  • Adoración
  • Acción de Gracias
  • Comunión con Dios
  • Confesión de pecado
  • Petición

2. Recuerde de usar oraciones de la Biblia.

3. Se puede usar himnos o coros que son oraciones.

4. La oración en Público:

  • Un propósito de la oración en público es para la edificación de los demás. Por eso:
  • Debe orar con voz fuerte
  • Si pone a otro a orar, esté seguro que tenga voz fuerte.
  • Hay que orar cuando la congregación siente el deseo. Por ejemplo:
  • Después de algún himno.
  • Después de haber recibido una noticia que ha conmovido los corazones.
  • La congregación puede orar en silencio de vez en cuando. En tal caso, el que dirige el culto, puede dirigir las peticiones.

LA ORACIÓN

Se puede adorar a Dios con nuestras ofrendas. Es espíritu del creyente debe ser de rendimiento a Dios mientras que él pone en la ofrenda lo que pueda. La ofrenda no es una colecta. Es dar al Señor lo mejor posible.

  • El que dirige el culto debe dirigir los pensamientos de los creyentes para que den alegremente.
  • La dedicación de las ofrenda se puede hacer antes o después de recibirla.
  • El que recibe la ofrenda debe ser de buen testimonio.
  • Además de recibir ofrendas para el sostén del pastor y los gastos de la obra, hay que cultivar un interés en el bien de otros, por ejemplo:
  • Ofrenda pro-evangelismo
  • Ofrenda para la sociedad bíblica
  • Ofrenda para programas por la radio.

ANUNCIOS

  1. Ocupe voz fuerte.
  2. Ocupe poco tiempo.
  3. No ocupe la plataforma para hacer excusas.
  4. No ocupe la plataforma como tribuno de regaño.

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¿Cuál es el efecto de la música en nosotros?


En estos días he estado posteando algunas ideas sobre la música, porque sé que es un área de mucha preocupación y discusión en las iglesias hoy. En esta ocasión quiero hablar de la forma cómo opera la música en nosotros. ¿Qué produce la música en aquellos que se exponen a ella?

Puesto en una manera sencilla, podemos decir que la música expresa emoción y genera una respuesta emocional, sin necesidad de palabras. La música mueve nuestras emociones y toca directamente nuestros afectos, sin la necesidad de ser procesada conscientemente por nuestro intelecto; por eso es tan eficaz, porque no necesita de un código previamente aprendido para apreciarla.

Con esto no negamos el papel que juega la cultura o la educación para una mejor apreciación musical. Sin embargo, como bien señala John Makujina, la música posee “un aspecto universal ya que… expresa a menudo emociones y sentimientos que son comunes a toda la humanidad” (Measuring the Music; pg. 102).

John Hospers lo explica de la siguiente manera: “Cuando las personas se sienten tristes exhiben cierta clase de comportamiento: se mueven lentamente, tienden a hablar en tonos bajos, sus movimientos no son bruscos y abruptos… De igual modo se puede decir de una música que es triste cuando ésta exhibe esas mismas propiedades: la música triste es normalmente lenta, los intervalos entre los tonos son pequeños, los tonos no son estridentes sino quedos y suaves. Resumiendo, de la obra de arte se puede decir que posee una propiedad emocional específica cuando ésta posee rasgos que los seres humanos tienen cuando sienten la misma emoción o una similar…” (cit. por Makujina; pg. 102).

Un ejemplo de eso lo podemos ver al comparar el Adagio del compositor italiano, Tomasso Albinoni, con el primer movimiento de la “Pequeña Serenata Nocturna” de Mozart; ambas piezas evocan dos respuestas emocionales muy distintas, independientemente de que sea escuchada en China o en RD. ¿Saben por qué? Porque las personas de todas las razas y culturas, generalmente hablando, poseen emociones similares. Como bien ha dicho alguien: “La apariencia de un chino triste es muy parecida a la apariencia de un francés triste”.

Y lo mismo podemos decir de muchos otros estados de ánimo: gozo, ira, ansiedad. ¿A qué se debe esto? Al hecho de que todos los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Y esas emociones pueden expresarse claramente a través de la música.

Por ejemplo, en Job 30:31 el patriarca dice en su lamento: “Se ha convertido en duelo mi arpa, y mi flauta en voz de los que lloran” (LBLA – también puede ser traducido: “mi arpa reproduce el sonido del duelo”). Una idea similar la encontramos en Jer. 48:36: “Por tanto, mi corazón gime por Moab como una flauta; mi corazón gime también como una flauta por los hombres de Kirhares, ya que perdieron la abundancia que se había producido” (LBLA).

Y hablando del juicio de Dios sobre las naciones, dice Isaías: “Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa” (Is. 24:8). Aunque este último texto se encuentra en un contexto de juicio, reconoce implícitamente que estos instrumentos producían un sonido alegre, que repentinamente cesó al llegar el juicio de Dios. La música transmite emociones y estados de ánimo, sin necesidad de letras.

Y noten que el profeta Isaías no sólo menciona el pandero, que muchos asocian rápidamente con una música alegre, sino también el arpa, el mismo instrumento que en Job 30:31 producía un sonido de lamento (comp. Sal. 81:1-2; Job 21:12). Lo que quiero decir es que con el mismo instrumento podemos expresar dos estados de ánimo completamente distintos, dependiendo de como se ejecute, entre otras cosas.

Precisamente por esa capacidad que posee la música de comunicar emociones e influir en nuestro estado de ánimo, la música viene a ser un elemento importante en el desarrollo de nuestro carácter. La razón para esto viene a ser evidente cuando entendemos cómo interactúan nuestras emociones con nuestro entendimiento y nuestra voluntad.

Jonathan Edwards, en su obra que es ya un clásico del cristianismo experimental, “Los Afectos Religiosos”, dice al respecto: “Dios ha dado al alma humana dos capacidades centrales. La primera es el entendimiento a través del cual examinamos y juzgamos las cosas. La segunda capacidad nos permite observar las cosas, no como espectadores indiferentes, sino como quienes, agradados o no agradados, gustando o no gustando, las aprobamos o rechazamos”.

Por eso otra persona ha dicho, que nuestras emociones parecen ser una especie de termómetro que revela la manera y el grado en que un concepto nos importa. Cuando el asunto nos es indiferente, nuestras emociones son débiles y muy poco efectivas para mover nuestra voluntad.

Pero cuando somos atrapados por el asunto, nuestras emociones suelen poner en movimiento nuestra capacidad de acción. Las emociones intensifican nuestras elecciones y decisiones, jugando un papel muy importante en el movimiento de nuestra voluntad; y precisamente por eso debemos estar atentos a todo aquello que nos impacta emocionalmente, incluyendo la música, porque de un modo u otro incidirá en nuestro carácter.

A través de la historia los musicólogos, pensadores y filósofos han reconocido esta relación entre la música y el carácter. El filósofo griego, Platón, dice en su obra La República, que la música puede mejorar o empeorar a los ciudadanos; por lo que recomienda desterrar a algunos artistas que con sus obras estimulan la inmoralidad.

Y Confucio dice lo siguiente, refiriéndose al mismo asunto: “La música debe ser considerada como uno de los elementos básicos de la educación, y su pérdida o su corrupción es el signo más evidente de la decadencia de los imperios. ¿Queremos saber si un reino está bien gobernado, o si las costumbres de sus habitantes son buenas o malas? Examinemos la música vigente.”

Ahora, la razón por la que estoy haciendo hincapié en este asunto es el hecho de que muchos de los que abogan a favor del uso de cualquier estilo musical en la adoración, niegan este hecho. Nos dicen que la influencia que la música ejerce sobre nosotros viene condicionada por la cultura o por nuestras experiencias en la vida, tanto las buenas como las malas.

Pero si bien es cierto que una experiencia personal puede influir en la reacción de un individuo a cierta clase de música o a alguna pieza en particular, eso no niega la realidad de que esa música posea características inherentes que evocan emociones y sentimientos específicos más universales.

Philip Tagg nos da el siguiente ejemplo: “Ninguna canción de cuna sería efectiva si diera alaridos bruscos a un ritmo rápido y ninguna marcha de guerra surtiría el efecto deseado si fuera una cadencia meliflua a paso de caracol” (cit. por Makujina; pg. 32).

Cada tipo de música posee un carácter particular y pretende evocar una respuesta emocional particular. Eso no depende primariamente del contexto cultural en que una persona haya crecido, sino más bien del carácter mismo de la música.

John Hospers dice al respecto: “Si alguien nos dijera que el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, el cual tomamos como una expresión de gozo o alegría, es quejumbrosa, severa y depresiva, probablemente desestimaríamos su afirmación como absurda y aseguraríamos con completa confianza que esa persona ni siquiera ha comenzado a escuchar esa música” (Ibíd.).

Pongo como ejemplo lo que dije en artículo anterior sobre la sensualidad en la música. La conocida tonada “Happy Birthday to You”, dejó de ser una canción infantil o familiar, para convertirse en algo puramente sensual cuando fue cantada por Marilyn Monroe en ocasión del cumpleaños del presidente J. F. Kennedy. Su estilo de cantar, o si quieren ponerlo de otro modo, el estilo musical que ella usó como vehículo de transmisión de esas palabras, transformaron el mensaje.

Y lo mismo está ocurriendo hoy en el pueblo cristiano, por haber abierto la puerta a cuanto estilo musical esté siendo producido por el mundo, asumiendo que todos tienen el mismo valor o que todos pueden ser igualmente útiles dependiendo del contexto.

Pero no todos los estilos musicales son apropiados para proclamar la gloria de un Dios tres veces santo o el gozo de nuestra salvación en Cristo. La música posee un carácter intrínseco que debe ser coherente con la letra que cantamos.

El punto no es si esa música fue compuesta hace más de 200 años, porque la edad de una composición no la “santifica”. De lo que debemos asegurarnos es que nuestra música sea un vehículo apropiado para el mensaje que estamos proclamando, o de lo contrario estaremos presentando la verdad con serias distorsiones.

(Este artículo ha sido reproducido con la autorización del autor)

Escrito por: Sugel Michelén

Fuente: Todo Pensamiento Cautivo

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