Enfoques del Estudio Bíblico (Parte # 1-2)


Como una extensión del proceso de observación este capítulo “Enfoque del Estudio Bíblico” ayuda al estudiante de la Biblia a contestar la pregunta: “¿Qué es lo que se encuentra en el pasaje?”

Los enfoques a considerar son:

  1. El estudio de los libros individuales de la Biblia.
  2. El estudio de temas principales.
  3. El estudio de biografías.
  4. El estudio de tipos.

Es importante recordar que las bases para un procedimiento específico como los presentados en estos cuatro enfoques, escritos originalmente por el Dr. Torrey, deben constituir el método básico que encontramos en los dos capítulos anteriores de este libro. En otras palabras, el procedimiento presentado particularmente en el capítulo 2 debe dominarse completamente antes de que el estudiante intente emplear la metodología detallada que se encuentra en este capítulo.

EL ESTUDIO DE LOS LIBROS INDIVIDUALES

No cabe duda de que este enfoque es el más profundo y hasta cierto punto el más difícil, pero el que dará resultados mejores Y más permanentes.

EL PRIMER TRABAJO QUE HAY QUE HACER ES CONOCER A FONDO EL CONTENIDO GENERAL DEL LIBRO

El método para hacer esto consiste sencillamente en leer el libro de principio a fin, sin detenerse, una y otra vez; por ejemplo, una docena de veces en una sola ocasión. A una persona que nunca ha tratado de hacerlo, le parecerá que esto no vale mucho, pero cualquier persona inteligente que lo haya hecho, pensará de distinta manera. Es maravilloso cómo un libro adquiere nuevo significado y nueva belleza con esta clase de familiarización.

De este modo se empieza a ver nuevas relaciones entre las diferentes partes del libro y aparecen a la vista líneas encantadoras de pensamiento esparcidas a través del libro. El libro se conoce en su totalidad, se aprenden las relaciones de las varias partes entre sí, y se pone el fundamento para el estudio inteligente de esas partes por separado.

EL SEGUNDO TRABAJO ES HACER UNA INTRODUCCIÓN AL LIBRO.

Escribe por separado en el margen de varias hojas de papel, o de tarjetas, las siguientes preguntas:

  1. ¿Quién escribió este libro?
  2. ¿A quién lo dirigió?
  3. ¿Dónde lo escribió?
  4. ¿Cuándo lo escribió?
  5. ¿Por qué motivo lo escribió?
  6. ¿Cuál era su propósito al escribirlo?
  7. ¿En qué circunstancias estaba el autor cuando lo escribió?
  8. ¿Qué aspectos de la vida del autor nos revela el libro?
  9. ¿Cuáles son las principales ideas del libro? – ¿Cuál es la verdad central del libro?
  10. ¿Cuáles son las características del libro?

Habiendo preparado las hojas de papel o tarjetas con estas preguntas, ponlas una al lado de la otra en tu mesa de estudio y lee en calma otra vez el libro que estudias, y al llegar a la contestación de una de estas preguntas, escríbela en el papel o tarjeta correspondiente. Tal vez sea necesario que leas el libro varias veces para poder hacer este trabajo, completa y satisfactoriamente.

Cuando hayas terminado de hacerlo, y sólo entonces, sería conveniente, si es posible, comparar los resultados con los que otros han obtenido. La introducción que una persona prepara por sí misma vale más para ella, que cualquiera preparada por otra persona. Este trabajo es en sí mismo, una buena educación de las facultades de percepción, comparación y razonamiento.

Las contestaciones a las preguntas que hemos formulado, se hallarán algunas veces en algún libro conexo. Por ejemplo, si estamos estudiando una de las epístolas paulinas, la contestación a nuestras preguntas puede hallarse en los Hechos de los Apóstoles, o en la epístola escrita a los cristianos del lugar en donde fue escrita la que estamos estudiando.

Por supuesto, no todas las preguntas que aquí se han sugerido tendrán aplicación a todos los libros de la Biblia.

Al retener en la mente las circunstancias en que se hallaba el autor al escribir, captaremos con mayor fuerza sus palabras. La jubilosa Epístolas a los Filipenses, con sus repetidos “regocijaos en el Señor”, y en su “por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”, aparecerá mucho más significativa cuando recordamos que fue escrita por un prisionero que esperaba una probable sentencia de muerte. El tener presente el propósito principal por el cual fue escrito un libro, nos ayudará más a interpretar en sus propias relaciones las exhortaciones incidentales. En verdad, la contestación a todas las preguntas será de tanto valor para el trabajo subsiguiente, como para la tarea presente.

EL TERCER TRABAJO ES DETERMINAR LA ESTRUCTURA O DIVISIONES NATURALES DEL LIBRO QUE SE ESTUDIA

A través del buen uso de la observación, se puede repasar el libro, marcando las divisiones en que aparecen los pensamientos. Después, recórranse estas divisiones, buscando y marcando las subdivisiones naturales que pueda haber en ellas. En este trabajo de determinar las divisiones del libro, vale la pena aprovechar los párrafos. Igualmente, la utilización del cuadro puede servir mayormente para presentar en forma vívida el resumen de su estudio.

Habiéndose hallado estas divisiones del libro debe procederse a darle a cada sección su título. Trate de hacer que este título o encabezamiento sea una expresión concisa del contenido general de la sección. Debe procurarse también que sea tan terso y llamativo que se pueda retener fácilmente en la mente. Si es posible, hay que relacionar los encabezamientos de las subdivisiones con el encabezamiento general de la división a que pertenecen. No debe tratarse al principio de hacer una división muy detallada.

La siguiente división de I Pedro, que carece de muchas subdivisiones, servirá como una ilustración sencilla de lo que se quiere decir:

Cap. 1: 1-2 Introducción y salutación a los extranjeros en Ponto, etc.
Cap. 1: 3-12 La herencia reservada en los cielos y la salvación preparada para aquellos peregrinos que, en medio de multiformes tentaciones, son guardados por el poder de Dios por medio de la fe.
Cap. 1:13-25 La conducta de los peregrinos durante los días de su peregrinación.
Cap. 2: 1-10 El santo llamamiento; posición y destino de los peregrinos.
Cap. 2:11-12 La conducta del peregrino durante los días de su peregrinación.
Cap. 2:13-17 Deberes del peregrino para con los gobiernos humanos bajo los cuales vive.
Cap. 2: 18-3: 7 Los deberes de varias clases de peregrinos.

  • Cap. 2: 18-25. El deber de los siervos para con sus amos, robustecido por el ejemplo de Cristo bajo la injusticia y el oprobio.
  • Cap. 3: 1-6. Deberes de las esposas para con sus esposos.
  • Cap. 3:7. Deberes de los esposos para con sus esposas.
Cap. 3: 8-12 La conducta de los peregrinos entre sí.
Cap. 3: 13-32 Sufrimientos del peregrino por causa de la justicia.
Cap. 4: 1-6 Separación del peregrino de las prácticas de aquellos entre los cuales pasa los días de su peregrinación.
Cap. 4: 7-11 El viaje del peregrino se acerca a su fin, y su conducta en los últimos días.
Cap. 4: 12-19 El peregrino sufriendo con Cristo y por Cristo.
Cap. 5: 1-4 El deber y el premio de los ancianos.
Cap. 5: 5-11 La manera de vivir de los peregrinos -con humildad, confianza y firmeza.
Cap. 5: 12-14 Conclusión y bendición.

Un buen ejemplo del uso del diagrama para anotar la estructura básica y el bosquejo general de un libro se encuentra en el diagrama de la página siguiente.

EL CUARTO TRABAJO QUE HAY QUE HACER ES: TOMAR CADA VERSÍCULO EN SU CORRESPONDIENTE PÁRRAFO Y ORDEN

Hay que reconocer que al entrar en este trabajo, entramos en el proceso de la interpretación. (Aunque esto no se considerará formal-mente hasta el próximo capítulo, para mantener la continuidad, lo trataremos en este enfoque.)

1. Lo primero que hay que hacer en este estudio del libro versículo por versículo, es buscar el significado exacto de cada versículo.

¿Cómo ha de hacerse esto? Hay tres maneras de hacerla:

a. Primero, hay que buscar el significado exacto de las palabras usadas.

Se hallarán dos clases de palabras: aquellas cuyo significado es perfectamente claro y aquellas cuyo significado es dudoso. Está dentro de lo posible hallar el significado preciso de estas palabras dudosas. Esto no se obtiene consultando un diccionario. Este es un método fácil pero muy peligroso para hallar el -significado escritural de una palabra. El único medio seguro es estudiar el uso de la palabra en la Biblia misma, y particularmente en los escritos bíblicos de aquella persona cuyo libro estemos estudiando.

Para el estudio del uso de las palabras de la Biblia, debe tenerse una concordancia. Todos los pasajes en los cuales aparece la palabra cuyo significado se busca, deben ser leídos y estudiados, y de esta manera se determinará el significado preciso de ella. La comprensión de muchas doctrinas importantes de la Biblia, depende del significado que se le dé a una palabra.

Así, por ejemplo, hay dos escuelas de teología sobre el significado de la palabra “justificar”. Aquí la cuestión crítica es: si la palabra “justificar” significa “hacer justo,” o si su significado es “declarar o tener por justo.” La interpretación correcta de muchos pasajes de la Biblia depende del significado que se le dé a una palabra. Se debe buscar en todos los pasajes de la Biblia, en que la palabra ocurra, y así no quedará duda con respecto al uso bíblico y significado de la palabra que se estudia.

Los pasajes Ex 23:7; Is. 5:23; Lc. 16: 15; Ro. 2: 13; 3:23-24; Lc. 18: 14; Ro. 4:2-8 servirán para ilustrar el uso bíblico de esta palabra “justificar.” Es sorprendente cómo muchos problemas intrincados de interpretación de las Escrituras se resuelven por el simple examen del uso bíblico de las palabras. Por ejemplo, un asunto muy discutido al presente, es el significado de I J n. 1: 7.

¿Enseña este pasaje que “la sangre de Jesucristo nos limpia” de toda la culpa del pecado: o enseña que “la sangre de Jesucristo” nos libra de la presencia misma del pecado, de tal manera que por la sangre de Jesucristo el pecado que mora en nosotros es completamente desarraigado?: Muchas de las personas que lean esta pregunta la contestarán ex abrupto en favor de una u otra opinión; pero contestar de esa manera preguntas como ésta, es una mala manera de contestadas.

Toma tu concordancia y busca todos los pasajes de la Biblia en que aparezca la palabra “limpiar” en conexión con “sangre”, y la pregunta te será contestada claramente. No pienses que conoces el verdadero significado de un versículo, hasta que hayas determinado por medio del examen del uso bíblico, el significado de las palabras dudosas que aparecen en él.

Aun cuando se tenga la casi certeza de conocer el significado verdadero de las palabras, no es bueno sentirse seguro hasta tanto no se hayan estudiado en esta forma.

b. El segundo paso que hay que dar para conocer el significado de un versículo es notar cuidadosamente el contexto (lo que viene antes y después del texto).

Muchos versículos, si se estudian de manera aislada, pueden tener diversas interpretaciones, pero si se estudia lo que viene antes y después, no habrá más que una interpretación posible. Toma, por ejemplo, Jn. 14: 18: “No os dejaré huérfanos. Vendré a vosotros.” ¿A qué se refiere Cristo cuando dice “Vendré a vosotros”? Un comentador dice que Él se refiere a Su aparición a los discípulos, después de Su resurrección, para confortarlos.

Otros dicen que se refiere a Su segunda venida. Y otros, que se refiere a Su venida por la obra del Espíritu Santo, para manifestarse a Sus discípulos y hacer morada con ellos. ¿A cuál se refiere El? ¿Cuándo los “doctores disienten”, puede un simple lego decidir? Sí, muy a menudo, y seguramente en este caso. Si alguno se fija cuidadosamente en lo que Jesús dice en los versículos que preceden inmediatamente (vers. 15-17), y los que van a continuación (19-26), no tendrá duda alguna con respecto a la venida a que Cristo se refiere.

El lector puede ver esto por sí mismo al estudiarlo. Una gran proporción de los problemas molestos de interpretación bíblica, pueden solucionarse con este método sencillo de observar el contexto. Muchos de los sermones que se oyen llegan a ser absurdos cuando uno se toma el trabajo de notar la forma en que el predicador interpreta el texto y cuán completamente diferentes son los pensamientos del sermón y las ideas del texto, cuando se miran a través del contexto.

c. El tercer paso para conocer el significado correcto y preciso del versículo, es el examen de los pasajes paralelos; esto es, los pasajes que tratan del mismo asunto -pasajes, por ejemplo, que hacen otro relato del mismo discurso o suceso, o que son evidentemente un comentario del versículo que se estudia.

Muy a menudo, después de haber estudiado muy cuidadosamente las palabras del contexto, quedamos aún indecisos sobre cuál de las dos o tres interpretaciones posibles de un versículo es la que el autor se propuso enseñar. En este caso, siempre hay en la Biblia pasajes que resolverán este asunto. Toma, por ejemplo, Jn. 14:3: “Vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy vosotros también estéis.”

Una consideración cuidadosa de las palabras usadas, en su relación mutua, nos ayudará mucho en la determinación del significado de este pasaje; pero aun entre los comentadores cuyo testimonio debiera de ser de algún valor, hallamos estas cuatro interpretaciones:

  • Primero, la venida a que aquí se hace referencia es la venida de Cristo a la hora de la muerte para tomar consigo al creyente, como en el caso de Esteban.
  • Segundo, la venida en su resurrección.
  • Tercero, la venida por medio del Espíritu Santo.
  • Cuarto, la otra venida de Cristo cuando El regrese personal y gloriosamente al fin de las edades.

¿Cuál de estas cuatro interpretaciones es la correcta? Lo que se ha dicho ya del versículo 18 parece solucionar el asunto, pero no es así; porque no está del todo claro que la venida de que se habla en el versículo 3 es la misma a que se hace referencia en el versículo 18, toda vez que lo que se dice de las dos venidas es completamente diferente. En un caso es la venida de Cristo para “tomaros a mí mismo, para que donde yo estoy vosotros también estéis”, en el otro caso es la venida de Cristo para manifestarse a nosotros y hacer morada en nuestros corazones. Afortunadamente, hay un versículo que viene a solucionar el asunto, un comentario inspirado sobre las palabras de Cristo. Este versículo es 1 Ts. 4:16,17.

Esto se verá más claramente si ponemos los dos pasajes en líneas paralelas:

Juan 14:13

I Tesalonicenses 4:16 – 17

Vendré otra vez Porque el mismo Señor descenderá
Y os tomare a mí mismo Nosotros seremos arrebatados a recibir al Señor
Para que donde yo estoy vosotros también Y así estaremos siempre con el Señor estéis

Los dos pasajes son manifiestamente semejantes: en los tres hechos asentados, y sin duda se refieren al mismo acontecimiento. Pero si se estudia cuidadosamente a 1 Ts. 4: 16,17, se verá con toda claridad a cuál venida del Señor se hace ahí referencia. Estos son los tres pasos que hay que dar para llegar a conocer el significado de un versículo. Requieren trabajo, pero es un trabajo que cualquier persona puede hacer, y cuando así venimos a conocer el significado de un versículo, llegamos a la conclusión de que tal significado es correcto.

Después de dar estos tres pasos, será bueno consultar los comentarios para ver si nuestras conclusiones están de acuerdo con las de estos comentadores. Antes de explicar lo que tenemos que hacer después de conocer el significado de un versículo, debemos decir que en cada versículo de las Escrituras, Dios se ha propuesto enseñar una ver-dad, y ninguna otra interpretación adicional, sean dos o sean doce, es tan buena como aquella.

Al estudiar cada versículo de la Biblia no debiéramos preguntamos ¿qué puede enseñarse con esto? sino, ¿qué es lo que esto enseña? y no debemos damos por satisfechos hasta que hayamos resuelto este asunto. Por supuesto, un versículo puede tener una interpretación primordial y otras menos importantes y más remotas. Por ejemplo, una profecía puede tener su significado primario en alguna persona o cosa, v. g., en Salomón, y luego un cumplimiento más remoto y completo en Cristo.

2. Aún no hemos terminado con un versículo cuando hemos hallado su significado

Lo que debemos hacer en seguida es analizarlo. Este es uno de los trabajos de más interés y utilidad. Es también un medio de educar las diferentes facultades del intelecto. La manera Juan 14:3 de hacer esto es: examinar cuidadosamente el versículo y luego preguntarse a sí mismo, ¿qué enseña este versículo? y seguidamente comenzar a escribir: este versículo enseña 1…; 2…; 3…; etc.

A primera vista es muy probable que no hallemos en el versículo más que dos o tres enseñanzas, pero a medida que se examina, una y otra vez, las enseñanzas irán multiplicándose, y entonces nos admiraremos de cómo un versículo puede enseñar tantas cosas, y tendremos una idea siempre creciente de la divinidad del libro. Se cuenta que un joven fue a ver al profesor Agasiz deseando estudiar ictiología con él.

El profesor le dio un pez para que lo estudiara, diciéndole que volviera cuando lo hubiera estudiado a fondo, para darle otra lección. Después de algún tiempo el joven volvió a donde estaba el profesor Agasiz y le dijo cuanto había observado en aquel pez. Cuando hubo terminado de hablar, con gran extrañeza por su parte, el profesor le volvió a dar el mismo pez, diciéndole que lo estudiara aún más.

El joven volvió al profesor, habiendo estudiado profundamente y descubierto nuevos hechos acerca del pez, y pensando que ya nada más tenía que estudiar en él; pero nuevamente se le dio el pez para estudiarlo, y así fueron pasando lección tras lección, hasta que aquél estudiando aprendió para lo que servían sus facultades, y cómo hacer el trabajo.

De la misma manera debiéramos nosotros estudiar la Biblia. Debemos estudiar una y otra vez el mismo versículo de la Biblia, hasta que hayamos obtenido, hasta donde nos sea posible, todo el significado que pueda tener. Entonces resultará que cuando volvamos a estudiar el versículo, quizás algunos meses después, hallaremos en él lo que antes no encontrábamos.

Tal vez no esté demás una ilustración de este método de análisis. Tomemos 1 Pedro 1: 1,2. (Aquí tenemos un caso en que la división de versículos en las versiones comunes es tan manifiestamente ilógica y absurda que en nuestro análisis no podemos estudiar uno sólo, sino que hemos de tomar dos versículos juntos. Y esto sucederá muy a menudo.) Estos versículos enseñan que:

a. Esta epístola es de Pedro.

b. Pedro, el que escribió esta epístola, era un apóstol de Jesucristo.

c. Pedro le agradaba pensar y hablar de sí mismo como enviado por Jesucristo. (Compárese 2 P. 1:1)1

d. El nombre de Jesucristo (usado dos veces en estos dos versículos), significa:

a. Salvador

b. Ungido

c. Cumplidor de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. “Cristo” tiene referencia especialmente al reino terrenal de Cristo.

e. Esta epístola fue escrita a los elegidos, especialmente a los elegidos que eran extranjeros de la dispersión en Ponto, esto es, en el antiguo campo de labores de Pablo2.

f. Los creyentes son:

a. Elegidos o escogidos de Dios.

b. Predestinados por Dios.

c. Santificados por el Espíritu.

d. Rociados por la sangre de Jesucristo.

e. Extranjeros o peregrinos en la tierra. Objeto de gracia multiplicada.

f. Poseedores de paz multiplicada.

g. Elección

a. ¿Quiénes son los elegidos? Los creyentes. Comp. el ver. 5.

b. ¿A qué son elegidos? A la obediencia, A ser rociados con la sangre de Jesús.

c. ¿Conforme a qué son ellos elegidos? A la presciencia de Dios. Comp. R. 8:29, 30.

d. ¿En qué son elegidos? En la santificación del Espíritu.

e. La prueba de la elección. Obediencia. Comp. 2 P. 1: 10. La obra de las Tres Personas de la Trinidad en la elección. El Padre pre-conoce. El Hijo limpia de culpa por Su sangre. El Espíritu santifica.

h. Dios es el Padre de los elegidos.

i. La humanidad de Cristo: se ve en la mención de Su sangre.

j. La realidad del cuerpo de Cristo: se ve en la mención de Su sangre.

k. Es por Su sangre y no por Su ejemplo, que Cristo libra del pecado.

l. El primero y más grande deseo de Pedro, y su oración por aquellos a quienes escribía, era que la gracia y paz les fuera multiplicada.

m. El que el hombre tenga ya gracia y paz, no es una razón para que cese de orar pidiéndolas, sino que debe ser un incentivo para seguir orando porque más gracia y paz le sean dadas.

n. La gracia precede a la paz. Compárense los pasajes en que aparezcan juntas estas palabras.

Esto que hemos hecho aquí es solamente una ilustración de lo que queremos dar a entender cuando decimos que debe analizarse en esta forma. Hay tres reglas que estudiar al hacer este trabajo analítico:

  1. No se debe incluir nada en el análisis que no esté claramente enseñado en el versículo. Una de las mayores faltas cometidas al estudiar la Biblia, es dar a los versículos una interpretación que Dios no tuvo intención de darles. Algunos hombres tienen sus doctrinas favoritas, y las ven dondequiera, aun donde Dios no las ve. No importa que una doctrina sea verdadera, preciosa y bíblica; no debe ser incluida en el análisis si no se encuentra claramente en el versículo. La considerable experiencia obtenida en las clases en que se hacía este trabajo, me obliga a hacer énfasis en esta regla.
  2. Trátese de averiguar todo lo que enseña un versículo. Esta regla puede ser observada sólo relativamente. Los versículos de la Biblia son tan profundos que una gran parte de su significado pasará desapercibido, pero debe profundizarse hasta que parezca que el versículo no da más de sí.
  3. Anótese lo que se ha averiguado, con tanto cuidado como sea posible. No basta poner en el análisis algo que se parezca al significado del versículo, sino que debe ponerse precisamente lo que se encuentra en el versículo.

(Haz click para la segunda parte)

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Fuente: El Placer de Estudiar la Biblia, escrito por Miguel Berg.

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