Interpretando la Biblia


Entre las pastas de la Biblia, encontramos un mensaje de Dios tan simple que el menos educado puede entender sus verdades básicas, pero tan complejo que ni aún los mejores eruditos pueden aspirar a penetrar sus profundidades ni alcanzar las altas cumbres de sus pronunciamientos. Hermenéutica, la ciencia de la interpretación bíblica, es el instrumento por medio del cual intentamos entender lo que Dios ha revelado en la Escritura.

La palabra hermenéutica se refiere al arte o ciencia de explicar documentos escritos, o descifrar el mensaje de un autor. En hermenéutica, presuponemos que existen diferentes formas de pensamiento y ambigüedades entre los hombres y sus lenguajes. Debido a ello, el mensaje no siempre se entiende con claridad. La hermenéutica busca entender lo que el escritor intenta comunicar a sus lectores. Por lo re-gular, hacemos la distinción entre hermenéutica general y especial.

La hermenéutica general se centra en los principios que son comúnmente aplicables a la interpretación de cualquier escrito y en cualquier lenguaje. La hermenéutica especial tiene que ver con ciertos libros en particular o estilos de escritura. Por ejemplo, la literatura histórica es interpretada de acuerdo a cierto número de principios, mientras que los escritos de ficción son analizados siguiendo otro grupo de normas de interpretación. Si bien los principios se entrelazan en muchas instancias, podemos, de todas formas, reconocer las diferencias en la hermenéutica de diferentes estilos de li-teratura.

Seguidamente, resaltaremos brevemente algunas de las normas especiales de interpretación más importantes que se deben conocer a los efectos de estudiar la Biblia seriamente:

1. Nuestro principio básico es que siempre se debe procurar explicar los pasajes bíblicos de la misma forma que el autor originalmente lo hizo. En otras palabras, debemos llegar al mismo significado que el autor le dió al pasaje en su origen. Si el autor intentó transmitir historia, nosotros debemos interpretarlo como historia; si fue escrito como parábola o poesía, como parábola y poesía. Aquellos que niegan la inerrancia de la Escritura (o sea, que la Escritura es toda inspirada por Dios y sin errores), a menudo erran al no aplicar esta norma de interpretación. Comúnmente, acusan a la Biblia de contener un error cuando lo escrito intentó ser una exageración, o descartan una narración histórica calificándola como poesía o mito, sin ninguna razón hermenéutica para hacerlo más que la idea preconcebida de que la Biblia contiene errores.

2. Nuestra segunda norma o principio, tiene que ver con el uso de las palabras. Debemos tener un método racional y objetivo para determinar el uso de las palabras en un pasaje bíblico particular. Esto involucra identificar las raíces etimológicas de las palabras, así como su significado durante el tiempo en que el autor bíblico las escribió. Debemos, también, determinar el valor de la filología comparativa (la historia y el uso de las palabras), el uso y definición de pa-labras poco comunes, el sentido de palabras compuestas o forjadas partiendo de un vocabulario general para el uso bíblico, la forma en que los significados de los términos han cambiado con el paso del tiempo, y el significado particular que debe ser empleado para una palabra en determinado pasaje de la Escritura, ya que muchos vocablos tienen diferentes definiciones.

3. Nuestro tercer principio se relaciona con lo que a menudo es llamado el “sentido histórico-gramático” de un pasaje. Esencialmente, estamos determinando lo que un pasaje significa cuando fue escrito por un autor particular, en un tiempo, en un contexto y con una razón particular. Con este principio podemos aseverar objetivamente que la expresión de un escritor tiene un solo significado primario en todo el contexto gramático e histórico en el cual lo encontramos. Esto nos da objetividad en nuestro estudio de la Palabra de Dios. No somos subjetivistas ni relativistas, en el sentido de que no creemos el dicho popular “La Biblia puede decir lo que uno quiere que diga”. Esto no es cierto. Existen formas objetivas y racionales de determinar, en escencia, lo que un autor tuvo en mente. Es esto lo que buscamos cuando decimos que deseamos saber lo que la Biblia dice. Nuestra propia opinión subjetiva acerca de la Biblia no es importante. Si Dios realmente inspiró a los autores bíblicos, lo que Dios quiso decir es más importante que cualquier cosa que nosotros queramos ha-cerle decir a la Biblia.

4. Nuestra siguiente norma de interpretación tiene que ver con el contexto del pasaje. ¿Cuál es el contexto del pasaje? ¿Qué alcanze o plan nos revela el autor en sus escritos? El alcance de algunos libros en la Biblia es identificado claramente por el autor en el comienzo de su obra. Por ejemplo, Lucas expresa explícitamente, en el comienzo de su evangelio, que él se ha propuesto escribir acerca de nuestro Señor a los efectos de proveernos con una narración exacta y cuidadosa de Su vida en la tierra. Nosotros podemos, por lo tanto, suponer con seguridad que el Evangelio de Lucas debe ser tratado como una pieza esencialmente histórica.

5. En nuestro intento por entender un pasaje de la Palabra de Dios, no debemos olvidarnos de comparar el pasaje en cuestión con otros pasajes de la Biblia que son similares, ya sea que traten con el mismo tema o suceso, o fueron escritos en la misma época o por el mismo autor. En este sentido, la Biblia puede ser considerada como un libro que se interpreta a sí mismo. Siempre y cuando podamos establecer una correspondencia legítima entre dos pasajes, estaremos en condiciones de explicar uno con el otro o viceversa.

6. Finalmente, una de las grandes áreas de la hermenéutica tiene que ver con el lenguaje figurado. Los buenos escritores expresan sus ideas en forma variada, siempre buscando alcanzar el mayor número de gente reiterando sus ideas centrales en formas literarias diferentes. Si bien el espacio nos impide mencionar las muchas formas en las cuales un lenguaje puede ser catalogado como figurative. Enseguida proporcionaremos una lista de los estilos de lenguaje figurado que debemos reconocer cuando interpretamos la Biblia: imágenes, metonimia, sinécdoque, personificación, apóstrofe, interrogación, exageración, ironía, símil y metáfora, fábulas, acertijos, enigmas, parábolas, alegorías, proverbios, tipos y símbolos, y sueños.

La ciencia de la hermenéutica es compleja y cuando se aplica a la Biblia nunca culminará en una compresión completa de cada palabra. Sin embargo, los principios básicos de la hermenéutica no son complicados y pueden y deben ser usados por todo estudiante serio de la Biblia en la lectura de la Palabra de Dios. Con esta breve introducción a la interpretación bíblica, el lector tiene suficientes elementos de juicio para conocer las normas utilizadas para entender lo que Dios quiere que conozcamos, y debería sentirse estimulado para obtener un mejor entendimiento de la hermenéutica.

Escrito por: Walter Martín
Publicado por CIR. Usado con permiso

About these ads
Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.756 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: