Posteado por: Manuel Carvajal | 8 Febrero 2010

Las dos venidas de nuestro Señor Jesucristo

Para comprender y gozar de las Escrituras, es necesario diferenciar entre la Primera y la Segunda Venida de Cristo. Su Primera Venida se refiere, naturalmente, a Su nacimiento como bebé en el pesebre de Belén. La Segunda Venida señala hacia adelante, hacia el tiempo en que volverá a venir. La Primera trata de los sufrimientos de Cristo, la Segunda, de las glorias que han de seguir tras de ellos (1 P. 1: 11).

En este capítulo presentaremos la Segunda Venida de Cristo de una manera general, presentando tan sólo el simple hecho de que el Salvador va a volver de nuevo. En el siguiente capítulo veremos que hay varias fases de Su venida.

Los profetas del Antiguo Testamento previeron la venida del Mesías, pero se hallaban confundidos por lo que veían. El Espíritu de Dios les revelaba que Cristo vendría tanto en humillación como en gloria. El sufriría, derramaría Su sangre, y moriría, pero también triunfaría por encima de todos Sus enemigos. Ellos no podían conciliar estos hechos. De lo que ellos no se daban cuenta era de qué estaban tratando con dos venidas distintas del Mesías, con más de 1900 años entre ambas.

A menudo las dos venidas quedan entremezcladas en la Biblia, sin que haya indicación alguna de un período de tiempo intercalado entre ambas. Si aprendemos a detectar estas rápidas transiciones, ello añadirá mucho a nuestro placer y provecho. He aquí algunos ejemplos.

Los primeros veintiún versículos del Salmo 22 se refieren claramente a la Primera Venida; describen los sufrimientos del Salvador sobre la Cruz. Pero existe una discontinuidad evidente entre los versículos 21 y 22. Los últimos diez versículos del Salmo señalan hacia adelante a la victoria y gloria de la Segunda Venida.

Hallamos también las dos venidas en Isaías 9:6, 7:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su nombre; y se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

La venida a Belén queda descrita con las palabras: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… “Todo el resto del versículo señala hacia adelante, hacia el tiempo en el que Él volverá a reinar en poder y en gran gloria

Ahora examinemos Isaías 52:14, 15:

Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Es evidente que el versículo 14 se refiere al Salvador en la Cruz; aquellos que contemplaron la crucifixión quedaron abrumados ante la profundidad de Sus sufrimientos. Quedó tan desfigurado que ya no era más reconocible como hombre. Pero existe un tremendo contraste con el versículo 15. Cuando el Salvador venga, los hombres se asombrarán ante el resplandor de Su gloria. Las naciones se sorprenderán al ver al humilde forastero de Galilea volviendo como Rey de reyes y Señor de señores.

Uno de los ejemplos más bien conocidos de un pasaje en el que se unen las dos venidas es el de Isaías 61:1, 2:

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.

Cuando Jesús estuvo en la sinagoga de Nazaret, Él citó estos versículos (Le. 4:18, 19). Pero es de señalar que Él se detuvo al finalizar las palabras “a predicar el año agradable del Señor”. Él no siguió leyendo la expresión que seguía: “y el día de la venganza de nuestro Dios”. ¿Por qué? Porque Su Primera Venida introdujo el año de la buena voluntad de Jehová. Su Segunda Venida empezará “el día del la venganza de nuestro Dios”.

Tenemos una ilustración similar de las dos venidas en el Salmo 34:15,16:

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Cuando Pedro cita estos versículos en 1 Pedro 3:12 se detiene justo ante las palabras “para cortar de la tierra la memoria de ellos”. Todo el resto de la cita se aplica a la edad en que nosotros vivimos ahora, pero esta expresión final mira hacia la Segunda Venida de Cristo.

El profeta Miqueas predijo que Belén sería el lugar de nacimiento del Mesías (Mi. 5:2):

Pero tú, Belén Éfrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Pero, entonces, Miqueas pasa de repente a la Segunda Venida de Cristo, cuando El será grande hasta los fines de la tierra (Mi. 5:4):

y él estará firme, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.

En Zacarías 9:9 tenemos una evidente predicción de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén:

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hijo de Jerusalén; he aquí que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Pero el siguiente versículo nos lleva hacia adelante, hacia la Segunda Venida, cuando Cristo reinará de mar a mar:

y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará la paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

Pero hallamos también en el Nuevo Testamento que, como en el Antiguo, se entremezclan las dos venidas. Veamos Lucas 1:31-33, por ejemplo:

y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; Y él Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin.

El primero de los versículos se cumplió evidentemente cuando Jesús nació (ver Mt. 1:25). Pero los versículos 32 y 33 pasan por alto esta actual Edad de la Iglesia y llegan al tiempo en que Cristo volverá a sentarse sobre el trono de David para reinar sobre la tierra.

En Lucas 20: 18 existe una velada referencia a las dos venidas:

Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

En la primera parte del versículo, la piedra (Cristo) está en la tierra. Durante Su encamación los hombres caían sobre Él, y eran quebrantados. En la segunda mitad del versículo, la piedra desciende desde arriba. Cuando Cristo vuelva, Él va a esparcir a los desobedientes como polvo.

Un último y más evidente ejemplo de la combinación de ambas venidas es el que se halla en Hebreos 9:26, 28:

De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde la principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado… así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Cristo apareció en una ocasión para quitar el pecado por el sacrificio de Sí mismo; ésta fue Su Primera Venida. Y aparecerá la segunda vez, S10relación con el pecado, para salvación. Esto será cuando Él vuelva de nuevo.

Tomado del libro: ¿Cuál es la diferencia? de William MacDonald

Posteado por: Manuel Carvajal | 4 Febrero 2010

La Biblia como literatura (parte 1)

Queremos compartir una manera dinámica de cómo disponernos para estudiar la Escritura, en otras entradas compartiremos métodos de estudio bíblico. Cada uno de estos puntos están basados en el libro de Miguel Berg, “El Placer de estudiar la Biblia”.

Los frutos del estudio bíblico quedan determinados en gran parte por la manera en que se estudia la Biblia.

Es de primera importancia que el estudio sea de carácter original y directo. Desde luego, esto debe estar combinado con consultas a ayudas suplementarias como concordancias, diccionarios, comentarios. Etc. Sin embargo, a fin de cuentas el estudio del texto bíblico es tarea de cada creyente. Es responsabilidad personal de cada cristiano. A cada hijo de Dios le corresponde crecer personalmente en el conocimiento de la Palabra de Dios; y uno de los primeros pasos en este crecimiento progresivo es el de convertirse en estudiante independiente de la Biblia. Para tener un entendimiento más profundo de las Escrituras y un armazón dentro del que se puedan estudiar en forma más fructuosa, debemos considerar y aceptar el concepto de la Biblia como literatura. Las Sagradas Escrituras fueron inspiradas por Dios y el Espíritu Santo supervisó su composición. Dios ordenó que su revelación fuera comunicada al hombre principalmente en forma escrita. Esto trajo como resultado una literatura transformadora en la que Dios revela su plan de salvación al hombre perdido. Sin embargo, lo importante aquí es que está escrita en forma de libro o libros y, por lo tanto, contiene las características generales de la literatura. Esto sin negar en lo más mínimo sus cualidades sobrenaturales y únicas como revelación especial de Dios. Sin embargo, esto significa que deben tenerse en cuenta sus cualidades literarias para comprender en forma profunda y adecuada su mensaje. En el proceso, el Espíritu Santo utiliza este conocimiento para persuadimos y transformamos por medio de su obra de iluminación, enseñanza y convicción. En la consideración de la Biblia como literatura se presentarán los siguientes temas: (1) La unidad del mensaje bíblico. (2) El contenido y la forma de la Biblia. (3) La base estructural de la Biblia. (4) Las leyes de composición de la Biblia.

LA UNIDAD DEL MENSAJE BÍBLICO
Una de las características singulares de las Escrituras, en vista de la diversidad de autores humanos, es la unidad de su mensaje. Está claro que esta unidad no se logró por medio de la selección de un compilador de libros de la misma naturaleza. Más bien, la Biblia creció en el decurso de los siglos hasta alcanzar finalmente la calidad de completa en que hoy la conocemos. A través de todo su texto corre el “hilo carmesí de la expiación” que determina la pauta de la historia, la biografía, el testimonio y la doctrina. Cristo es el fin y la suprema revelación de la Biblia. Aunque la Biblia es en muchos aspectos una unidad literaria, pudiera decirse más propiamente que está compuesta de obras literarias individuales. Cada uno de estos libros constituye normalmente una unidad de estudio. Repetimos que ha agradado a Dios entregar a la humanidad una revelación de sí mismo en forma de literatura. Por lo tanto, el estudiante de la Biblia debe tener una clara comprensión de la forma literaria externa como guía esencial para la comprensión del espíritu y contenido del libro. El escritor bíblico, aunque inspirado por el Espíritu de Dios, no podía incluir todo lo que pudiera decirse sobre un tema en particular. En cambio es guiado a seleccionar sólo aquello que sirva al propósito inmediato y a componer el material seleccionado en el orden que mejor se ajuste a tal propósito. Este principio es cierto ya sea que Moisés estuviera componiendo un esbozo biográfico, el autor de las Crónicas escribiendo una histórica épica, o Pablo dictando un discurso lógico. Los resultados de este principio de selección son variados. Por ejemplo, en algunas partes de Jeremías no se sigue intencionalmente el orden cronológico. Marcos en ocasiones prefiere juntar dos incidentes en su Evangelio, aunque una comparación con Mateo y Lucas nos revela que hay un espacio de varios días de actividad entre los dos sucesos. En cada caso la estructura literaria depende de la selección hecha por el autor según le inspirara el Espíritu Santo y no del tratamiento completo del tema o el orden cronológico. Por lo tanto, es evidente que el estudio bíblico completo comienza con este estudio de la estructura del libro, puesto que dicha estructura es el producto de los propósitos y la selección del material hechos por el autor inspirado. ¿Cómo estudia uno la substancia o estructura de un libro de la Biblia?

Posteado por: Manuel Carvajal | 1 Febrero 2010

Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 4 de 4)

Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

  1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
  2. EXTENDER su reino por anunciar sus obras entre las naciones (vs. 2b-6)
  3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
  4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

Salmos 96:10-13 (Reina-Valera 1960) dice:
10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido;
Juzgará a los pueblos en justicia.
11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;
Brame el mar y su plenitud.
12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,
13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,

Y a los pueblos con su verdad.

El cuarto imperativo en cuanto a la adoración es la esperanza del regreso de Jesucristo. Que tan importante es recordar y cantar de estas verdades en nuestros tiempos de adoración a Dios. Muchas de las promesas bíblicas que esperamos no se van a cumplir hasta que él venga por segunda vez. En nuestras vidas diarias enfrentemos problemas, luchas, y dolores. Pero podemos tener gozo a pesar de esto cuando recordamos que Cristo viene otra vez. El va a arreglar todas las injusticias, resolver los problemas y quitar el dolor. Si tenemos un motivo de alabar a Dios, es por esta razón.

Entonces es importante meter este tema como parte importante en nuestros tiempos de alabanza como iglesia. Los creyentes necesitamos recordar vez tras vez que no vivimos para lo inmediato de este mundo. Tenemos la esperanza de algo mucho mejor. Algún día el Señor va a regresar por nosotros y vamos a ser totalmente transformados para disfrutar su presencia en el cielo para toda la eternidad.

¿Cómo puede una persona sin esperanza enfrentar esta vida llena de problemas y sufrimiento? ¿Qué le motiva a seguir si la vida no tiene significado? Esta es la triste realidad de una persona sin la esperanza del segundo regreso de Jesucristo. Cuando hablamos de evangelismo y misiones, este tema es muy importante. La esperanza que tenemos en la segunda venida de Jesucristo, es un motivo para evangelizar y un mensaje que le interesa mucho a la gente alrededor del mundo.

Además el tema del juicio de Dios debe traer una actitud de regocijo para el creyente fiel. Todos experimentamos injusticias en este mundo. Pero Dios promete arreglar todo esto al regresar por segunda vez. La esperanza que tenemos en el regreso de Cristo es uno de los motivos más grandes que tenemos para adorar y alabar a nuestro Señor.

¿Cómo podemos incluir este importante tema en nuestros tiempos de adoración como congregación? ¿Cuáles son algunos métodos creativos de recordar a nuestras congregaciones estas verdades para motivarles a adorar a nuestro Señor?

Que el Señor nos ayude a:

  1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
  2. EXTENDER su reino por anunciar sus obras entre las naciones (vs. 2b-6)
  3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
  4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo (vs. 10-13)

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

Posteado por: Manuel Carvajal | 28 Enero 2010

Refutando la Evolución

Queremos comparti con ustedes el prólogo de un libro “Refutando la Evolución” y motivarte para que lo puedas leer “online”, mejor aún buscarlo en tu librería cristiana y comprarlo.

Un manual para estudiantes, padres y profesores que responde a los últimos argumentos en favor de la evolución

La Evolución

Por Jonathan Sarfati, Ph.D., F.M.

Prólogo

Cuando el libro Refutando la Evolución apareció por primera vez, un conocido conferenciante creacionista escribió en su prólogo: “En mi opinión, esta nueva publicación es una de las críticas más actualizadas de la moderna teoría de la evolución, este trabajo es resultado de una investigación concienzuda y está tan bien documentado que representa un serio reto para el más ardiente evolucionista”

Refutando la Evolución ha sobrepasado nuestras previsiones más optimistas, llegando a convertirse en cierto sentido en el libro creacionista mas leído (después de la Biblia, naturalmente). Miles de personas han comprado varios ejemplares del libro para regalar a sus familiares y amigos, compañeros de estudio y de trabajo, profesores y pastores.

El autor, el Dr. Jonathan D. Sarfati, es además de un científico brillante, un maestro del pensamiento lógico, y de la comunicación clara y concisa. Él escribió esta breve obra maestra en respuesta directa a un libro publicado por la prestigiosa Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU, un libro cuyo propósito era enseñar a los profesores de biología como presentar la evolución para que sus estudiantes la creyeran. La Academia Nacional de las Ciencias distribuyó gratuitamente una enorme cantidad de ejemplares de su libro a las escuelas públicas y otras instituciones. Es evidente que la Academia, al presentar este manual de forma atractiva y profesional esperaba aniquilar por completo la creencia en la creación bíblica, dando a los profesores de las escuelas públicas los argumentos necesarios para contrarrestar el creciente número de alumnos que creen en la creación.

El Dr. Sarfati, con su mente incisiva, nos presenta una refutación concisa de los mejores argumentos en los que se apoya la evolución y las concepciones basadas en largos periodos de tiempo y de esta forma desenmascara la debilidad de los defensores de uno de los mas persistentes mitos culturales de nuestros días, el de que todo se ha hecho a’sí mismo sin un necesidad de un creador.

Cuando aconsejo leer Refutando la Evolución, frecuentemente bromeo diciendo que este libro no es voluminoso porque no se necesitan muchas páginas para refutar incluso los mejores argumentos evolucionistas.

Este es un libro breve, en parte porque los argumentos evolucionistas son fáciles de refutar pero principalmente porque presenta una lógica clara. Al leerlo, muchos lectores se dirán a si mismos, “¿Por qué no se me había ocurrido esto antes?

Jonathan empieza demostrando que el problema no consiste en el enfrentamiento entre la ciencia y la religión, sino en el enfrentamiento entre la ciencia basada en un cierto punto de vista religioso (ateismo/materialismo) y la ciencia basada en otro punto de vista religioso (teísmo bíblico). Al fin y al cabo, son nuestras predisposiciones religiosas las que determinan nuestra interpretación de las evidencias. Los “datos” no hablan por’sí mismos cuando se trata de indagar sobre nuestros orígenes. Es muy importante tener esto presente.

Si queremos entender los tiempos en los que vivimos no podemos ignorar esta importante obra. Nuestras ideas acerca de los orígenes son las que dictan nuestros puntos de vista sobre el propósito de nuestra vida; el futuro del cristianismo y de la civilización están en juego. Difícilmente pudiera este libro ser mas relevante … o conveniente.

Don Batten Licenciado en Ciencias, Agricultura (con Honores). Doctor en Ciencias.

Director científico, escritor y conferenciante,

Creation Ministries International (Australia)

Puede continuar la lectura de este interesante libro en el siguiente link. Además puede leer, si conoce el inglés, un segundo libro de este mismo autor acá.

Posteado por: Manuel Carvajal | 25 Enero 2010

Los cuatro imperativos en cuanto a la adoración de Dios (Parte 3 de 4)

Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)

2. EXTENDER su reino anunciando las obras de Dios entre las naciones (vs. 2b-6)

3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)

4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

En esta sección veremos la importancia de expresar la grandeza de Dios sobre los demás dioses. Vivimos en un mundo lleno de dioses que están halándonos y tentándonos a dejar nuestro compromiso exclusivo que debemos de tener para el Dios Verdadero. ¿Cuáles son las tentaciones más fuertes para nosotros en esta área? Vienen de muchas formas, pero siempre tienen las mismas características que vemos en la historia de Adán y Eva en Génesis. De alguna forma u otra, Satanás nos convence que nosotros mismos podemos llegar a ser dioses y decidir nuestro propio destino.

Los cultos de alabanza los domingos son buenos momentos para ayudar a la congregación a evaluar y purificar sus vidas. Todos necesitamos tener la oportunidad de reconocer los ídolos que influyen en nuestras vidas, pedir perdón a Dios y comprometernos en servirle en forma exclusiva de nuevo. Pueden ser cosas materiales, el dinero, el poder, deseos no sanos, pasatiempos, amigos, etc. Al estar adorando a Dios con otros nos prepara a ver con claridad cualquier otra cosa que hemos permitido ejercer control sobre nuestras vidas que solamente Dios debe de tener. Guiar a la congregación a tiempos de reflexión personal es muy importante.

Y por supuesto el mandato en el versículo 8 de “dar al Señor la gloria debida a su nombre” es el enfoque de estos tiempos juntos. El dirigente de los cultos de alabanza tiene una responsabilidad grande de facilitar la adoración de toda la congregación. El enfoque no es la música, el programa, los instrumentos, o uno mismo como dirigente. El enfoque principal es Dios. Solamente nuestro Dios merece esta alabanza. En la mayoría de las iglesias tenemos muy poco tiempo para adorar a Dios juntos. Por eso, el dirigente debe de aprovechar estos minutos preciosos al máximo con un enfoque apropiado.

Abajo apunto algunas preguntas para reflexión:

1.¿Cuál es el enfoque principal en su tiempo de adoración como congregación?

2. ¿Cómo puede ayudar a la congregación a expresar su adoración a Dios en formas adecuadas y frescas?

3. ¿Hay tiempos para reflexión y evaluación personal durante el culto?

4. Hay tantas distracciones en nuestras vidas. ¿Cómo puede ayudar a la congregación a enfocarse en Dios durante los pocos minutos juntos que tienen para la adoración?

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

Posteado por: Manuel Carvajal | 21 Enero 2010

Las Parábolas según MacArthur

No todas las parábolas que Jesús contó tratan acerca de la salvación, pero, según MacArthur, varias de ellas lo hacen. Las parábolas que él escoge explicar son utilizadas para defender el señorío para salvación. Nuevamente, escuchemos la exposición de MacArthur sobre las parábolas, y luego observemos las parábolas en sí mismas.
Esta exposición se basa sobre su libro “El Evangelio según Jesucristo”, las páginas que se mencionan más abajo corresponden a ese libro.

Los Terrenos

MacArthur interpreta los primeros tres tipos de terreno en la parábola del sembrador de Mateo 13 como ilustraciones de las personas que no llegan a ser salvas. En su opinión, sólo la última clase que da fruto es una ilustración de aquellos que fueron salvos. La idea que establece a partir de este pasaje es que “el fruto es la prueba definitiva de la salvación verdadera” (p.127). Él dice que “si no hay fruto espiritual, o si el fruto es malo, el árbol debe estar podrido o, trasladando la imagen a la metáfora de un campo, si el terreno no produce granos, es una tierra sin valor símbolo de un corazón no redimido” (p.126). “…no todos los creyentes siempre darán tanto fruto como debería o podría, pero cada uno es fructífero hasta cierta medida. Los creyentes a veces son desobedientes y, por supuesto, todavía pecan, pero al fin y al cabo los creyentes se identifican por sus frutos.” (p.127).

¿Cómo sabe MacArthur que el Señor tenía la intención de enseñar que los tres primeros tipos de terreno representaban a personas que no eran salvas? Excepto en lo referente al simbolismo que tiene que ser interpretado, el relato de Mateo no nos dice nada acerca de la condición espiritual de los cuatro tipos de terreno. El relato de Lucas, no obstante, si lo hace. Según el relato de Lucas, el diablo quitó la palabra del corazón de los que estaban junto al camino “para que no crean y se salven” (Lucas 8:12). Por lo tanto, sabemos que el primer grupo no era salvo. El relato de Lucas revela que el segundo tipo eran aquellos que “creen por algún tiempo” (Lucas 8:13). Si el primer tipo hubiese sido salvo por creer, y solamente por creer, entonces tenemos todo el derecho de asumir que, si el segundo tipo creyó, fueron salvos aún si solamente continuaron haciéndolo por algún tiempo. Del tercer tipo se dice que el fruto no llegó a ser maduro (Lucas 8:14), implicando que eran salvos pero inmaduros. El cuarto y último grupo, por supuesto, eran creyentes fructíferos en alguno u otra medida. La única manera en que MacArthur puede llegar a la conclusión de que este pasaje está enseñando que dada creyente debe producir cierto grado de fruto es introducir este concepto dentro del pasaje. El pasaje en sí no dice eso; en realidad, dice exactamente lo opusto. Enseña que un creyente puede ser infructuoso (ver 2 Pedro 1:8,9). Por supuesto, la idea general de esta parábola es que no deberíamos ser infructuosos, sino fructíferos. Ser buen terreno. Ser oidores y hacedores de la Palabra para que puedan ser fructíferos.

El Trigo y la Cizaña

Según MacArthur “el mensaje del Trigo y la cizaña es simplemente que Dios no autoriza ninguna actividad que por la fuerza, sacaría del mundo a los incrédulos “ (p.131). “…aún así, esta parábola, no está diciendo que deberíamos despreocuparnos hasta el juicio final por las diferencias entre el trigo y la cizaña. No nos impulsa a que aceptemos la cizaña como trigo. No permite la indiferencia por los pecados de los perdidos, ni sugiere que nos olvidemos de que hay malezas en el campo, ni que desatendamos los peligros que representan. Simplemente nos dice que dejemos en manos del Señor y de sus ángeles el juicio y retribución finales. Al final, el trigo verdadero inevitablemente será identificado por el fruto que produce. …El fruto que (los creyentes) lleven será diferente al fruto dado por los hijos del maligno” (p.133)

MacArthur tiene razón al decir que esta parábola está enseñando que más tarde Dios separará el trigo de la cizaña, y que nosotros, mientras tanto, no deberíamos intentar por la fuerza sacar del mundo a los incrédulos. También tiene razón cuando dice que “hasta que la semilla madura, (la cizaña) es casi imposible distinguir del trigo verdadero, aun bajo el más cuidadoso escrutinio” (p.130), razón por la cual precisamente la inspección del fruto es una tarea difícil, si no a veces imposible.

Piénsalo. Una cizaña puede parecerse al trigo, un incrédulo puede ser moralista y religioso como un creyente. Esa es una de las razones principales por las cuales debemos enfocar a las personas hacia la obra de Cristo en la cruz, y no hacia las obras de ellos; y hacia la Palabra para tener seguridad, y no hacia la experiencia.

El Tesoro y la Perla

Admitiendo el hecho de que es difícil ser dogmático en cuanto al significa de las parábolas que no fueron específicamente explicadas por el Señor, la opinión de MacArthur es que el tesoro y la perla valiosa de Mateo 13 están enseñando el costo de la salvación. “Ambas parábolas establecen la idea de que un pecador que comprende las riquezas invalorables del reino, para obtenerlo gustosamente cederá cualquier otra cosa que aprecia” (p.135). La opinión de MacArthur es que la salvación es un intercambio: “la fe, tal como él (Cristo) la caracteriza, no es nada menos que un intercambio completo de todo lo que nosotros somos por todo lo que Él es” (p. 135) “Así, en un sentido nosotros pagamos el precio final para la salvación. Cuando nuestro yo pecaminoso es clavado a la cruz, es un abandono total de la voluntad propia así como el grano de trigo que cae en la tierra y muere, de manera que pueda llevar mucho fruto (comparar Juan 12:24). Es un intercambio de todo lo que nosotros somos por todo lo que Cristo es. Y ello denota una obediencia implícita, una entrega plena al señorío de Cristo. Ninguna otra cosa se puede calificar como fe salvadora” (p.149)

Si tú insistes en que la salvación es un don gratuito, MacArthur estará de acuerdo, y aún así al mismo tiempo defiende que es costosa. El dice que “la vida eterna es, en verdad, un don gratuito (Romanos 6:23). La salvación no puede ser ganada con buenas acciones ni comprada con dinero. Ya ha sido comprada por Cristo, quien pagó el rescate con su sangre, pero eso no quiere decir que no haya costo el lo que hace al impacto de la salvación en la vida espiritual. Esta paradoja puede ser difícil, pero no obstante, es cierta: la salvación es tanto gratuita como costosa” (p.140). ¿Es preciso el análisis de MacArthur?

MacArthur considera que el hombre que hall6 el tesoro en el campo, y el mer­cader que busca perlas, se refieren a un pecador en busca de la salvación, pero en las otras parábolas de Mateo 13, por ejemplo en las parábolas del sembrador y del trigo y la cizaña, el sembrador es el Hijo del Hombre (ver 13:37). Por la tanto, en este contexto es más natural interpretar que el buscador de perlas y el mercader son el Hijo del Hombre. Jesucristo, el Hijo del Hombre, dio todo, simbolizado aquí en el hecho de vender todo para comprar a su pueblo, representado aquí por media del tesoro escondido en el campo, y por la perla. En Éxodo, Dios denominó a Israel “mi especial tesoro” (ver Éxodo 19:5; también Salmo 135:4). Es perfectamente consis­tente con la Escritura el hecho de hablar de que Cristo nos compr6. Es incongruente hablar de que nosotros compramos a Cristo o la salvación. Si estas parábolas son acerca del Hijo del Hombre y no de los pecadores, entonces la interpretación de MacArthur simplemente es incorrecta. Además, la salvación no es un intercambio (p. 135); es un regalo (Romanos 6:23). La salvación no puede ser al mismo tiempo gratuita y costosa para la misma persona.

La Parábola del Primero y el Postrero

En Mateo 20:1-16, Jesús contó una parábola acerca de un terrateniente que empleó obreros para su villa. Aunque los empleó a diferentes horas del día, les pagó a todos el mismo salario, concluyendo que el postrero seria primero, y el primero postrero. Sega MacArthur, “las epístolas describen diferentes recompensas para el servicio, pero esta no es la idea que establece esta parábola. El tema aquí es la cualidad de la vida eterna” (p. 146). “Todo el que entra en el reino tiene vida eterna, tal como cualquier otra persona” (p. 145).

También dice que “la verdad importante que se debe captar es que la fe salvadora es un intercambio de todo lo que nosotros somos por todo Jo que Cristo es. Es necesario que entendamos que eso no significa que hacemos un trueque por la vida eterna. No compramos la salvación sometiendo nuestra vida, ni se da el don de la vida eterna en proporción a la calidad o extensión de la vida que sometamos. Todo el que le entrega su todo a Cristo, obtiene a cambio todo lo que Cristo tiene para dar” (p. 143).
La parábola del primero y el postrero es acerca de un trabajo por una paga. Por lo tanto, no es acerca del evangelio (Romanos 11:6). Interpretar esta parábola como una historia acerca de las recompensas estaría mucho más de acuerdo con la apariencia de esta parábola y la enseñanza del Nuevo Testamento. La interpretación de MacArthur y su aplicación para la salvación, pues, confunden la idea de esta parábola. La parábola no es, en absoluto, acerca de la salvación; es sobre las recompensas.

Lo Perdido y lo Hallado

Las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido, en Lucas 15, “marca la idea de que Dios no está sentado en actitud pasiva mientras la gente va camino al infierno” (p. 150). “Dios está buscando a los perdidos, los que recono­cen su pecado y se vuelven hacia Él, hallaran que Él está corriendo hacia ellos con los brazos abiertos” (p. 155).

Con respecto al hijo pródigo, MacArthur escribe: “Aquí aparece una ilustración perfecta de la naturaleza de la fe salvadora. Obsérvese la sumisión incondicional del joven, su absoluta humildad, y su disposición inequívoca para hacer todo lo que el padre requiriese de su parte. El pródigo, que comenzó demandando una herencia anticipada, ahora estaba dispuesto a servir a su padre coma un esclavo de amor. Dio un giro completo. Su conducta reflejaba una entrega incondicional. Un abandono completo del yo y una sumisión completa al padre. Esta es la esencia de la fe salvadora. …Su arrepentimiento fue un giro completo y total. Se hizo pobre en espíritu. Se lamente por su pecado. Su arrogancia dio paso a la mansedumbre y humildad. Fue un hombre diferente al que originariamente dejó el hogar” (p. 153).

MacArthur tiene razón, las tres parábolas de Lucas 15 ilustran que Dios está buscando a los perdidos. Jesús contó estas tres parábolas para responder a la pregunta de por qué estaba comiendo con publicanos y pecadores (ver Lucas 15:1). En esencia, estaba enseñando que comía con los pecadores porque estaban perdidos, y Él los estaba buscando. Pero la declaración de MacArthur de que el hijo pródigo “es una ilustración perfecta de la naturaleza de la fe salvadora” pasa por alto una observación fundamental. ¿No es significativo el hecho de que eI hijo pródigo pensó en hacer una promesa de servicio (Lucas 15:19), pero que el padre no se la requirió, y la habría rechazado porque lo aceptaba como hijo, no como esclavo (ver versículo 22)? En realidad, el hijo nunca le dijo al padre en cuanto a lo que tenía intención de hacer porque el padre estaba tan contento de verlo que lo interrumpió (ver versículo 21). El hijo regresó al padre, y el padre lo recibió como estaba y le dio el lugar de un hijo, no de un esclavo. Para ser especifico, sin importar cuales fueran las intenciones del hijo, las expectativas del padre eran diferentes. El hijo fue recibido incondicionalmente en base a la elección del padre, no las intenciones o el comportamiento del hijo.

Estas cinco parábolas que refirió Jesús no enseñan acerca del señorío para la salvación. Algunas de ellas contienen verdades magnificas y gloriosas referentes al evangelismo tal como el deseo del padre de salvar a los perdidos, pero no revelan que Jesús demandara que, con el objeto de ser salve, una persona se alejara del pecado y se sometiese a su señorío. ¡De hecho, algunas de ellas no tienen absolu­tamente nada que ver con la salvación!

Escrito por: Dr. Miguel Cocoris

Puedes conseguir el material completo en PDF acá.

Posteado por: Manuel Carvajal | 18 Enero 2010

Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 2 de 4)

Los Salmos son una de las secciones de la escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a cómo alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varias sugerencias en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor de meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:
1. EXALTAR su nombre con el canto (vs. 1-2a)
2. EXTENDER su reino por anunciar las obras de Dios entre las naciones (vs. 2b-6)
3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vs. 7-9)
4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vs. 10-13)

El primero mandato que vimos fue EXALTAR. Ahora vamos a ver la importancia y la forma de EXTENDER su reino.

Los versículos correspondientes aclaran que esto se hace por proclamar el mensaje de la salvación. No es algo que solamente hacemos en la Navidad y Semana Santa. No es algo que solamente hacemos los domingos cuando nos reunimos juntos. Es una responsabilidad diaria para cada creyente. El dirigente de alabanza puede animar y equipar a los miembros de la iglesia para cumplir con este mandato. El hecho de expresar nuestro amor para Dios y recordar el gozo que hay en servir a nuestro Señor durante los tiempos de alabanza en la congregación, nos motiva a compartir el mensaje de salvación con otras personas durante la semana. Hay cantos que nos ayudan mucho a recordar y cumplir con esta tarea.

El siguiente punto es que la proclamación debe tener un enfoque mundial. El dirigente de alabanza puede ayudar mucho en pensar y actuar como creyentes que comparten el corazón de amor que Cristo tiene para cada persona en cada rincón de nuestro mundo. Al programar los tiempos de alabanza se puede incluir historias e información de “Sus maravillas entre todos los pueblos” (vs. 3) y animar a la iglesia a participar en la obra misionera. La oración durante los cultos puede incluir peticiones para las necesidades de diferentes países y para misioneros e iglesias en lugares lejanos.

Otro parte importante de la alabanza es reconocer los atributos de Dios. Sus atributos son únicos y no se comparten con los otros dioses de este mundo. Al pasar tiempo enfocados en estos atributos nos ayuda a confirmar la verdad que nuestro Dios es el único Dios verdadero. El resultado es confirmar la realidad del reino de Dios en nuestros propios corazones.

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

Posteado por: Manuel Carvajal | 14 Enero 2010

La herejía de que Jesús murió espiritualmente (Parte 2)

Acá le presentamos varios textos bíblicos para desmentir la falsedad de que nuestro Señor Jesucristo murió espiritualmente. Puede leer más en una primera nota.

Esta doctrina sostenida por todos los líderes de la Palabra de fe afirma que la expiación corporal de la cruz fue insuficiente para todo el pecado. Jesús también murió en su Espíritu, dejó de ser Dios, se hizo pecador en la cruz y descendió al infierno donde sufrió por su pecado como un hombre condenado, por tres días, luego de los cuales nació de nuevo por el Espíritu.

Además, dicen, derrotó a Satán en una batalla y finalmente resucitó. Estas doctrinas se enseñan en la serie de audio Lo que sucedió entre la cruz y el trono, de K. Copeland.

Suficiencia de la sangre (i.e. Jesús no sufrió por los pecados en el infierno porque su sangre compró la completa redención. No se derramó sangre en el infierno).

porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mateo 26:28).

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre (Hechos 20:28).

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre… (Romanos 3:25).

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira (Romanos 5:9).

En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13).

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Colosenses 1:14).

y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas… haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte… (Colosenses 1:20-23).

y no por sangre de machos cabríos o becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención (Hebreos 9:12).

Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta (Hebreos 13:12).

Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad (Hebreos 13:20-21).

elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo (1Pedro 1:2).

… no con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo (1 Pedro 1:18-19).

… y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7).

Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Apocalipsis 1:5).

y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apocalipsis 5:9).

¿Se volvió Cristo pecador en la cruz, tomando una naturaleza pecaminosa y fue entregado a Satanás?

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34). [Nota: Para nada son palabras de un pecador.]

Padre, en tus manos, encomiendo mi espíritu (Lucas 23:46). Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre… (Juan 13:1).

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43).

¿Fue el sacrificio de Cristo corporal o espiritual?

Este es mi cuerpo que por vosotros es dado (Lucas 22:19). Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en SU cuerpo de carne, por medio de la muerte… (Colosenses 1:21-22).

aboliendo en su carne las enemistades (Efesios 2:15). Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo (Hebreos 10:5).

En esa voluntad somos santificados mediante la ofrende DEL CUERPO de Jesucristo hecha una vez para siempre (Hebreos 10:10).

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en lacarne, pero vivificado en espíritu, en el cual también fue y predicó (1Pedro 3:18-19).

Dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

[Nota: Esta frase "consumado es" corresponde a la palabra griega teletestai, una fórmula usada para la firma de recibos, y que significa "pagado en su totalidad" o "cancelado." Entonces, Jesús declara que se ha logrado la completa redención en la cruz (Juan 19:30).] Satán fue ganada en la cruz, no en el infierno.] infierno] (Colosenses 2:14-15).

No se libró ninguna batalla en el infierno porque…

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella (Job 1:7),

…conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que hoy opera en los hijos de desobediencia. (Efesios 2:2) [La victoria sobre

anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz [En la cruz, no en el

La herejía de la nueva creación

(Que los cristianos tengan espíritus humanos perfectos que no puedenpecar, en los cuales encontramos nuestra guía y por medio de los cualescontrolamos nuestro destino vía la confesión positiva.)

Pero la Biblia dice:

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).

… y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1Tesalonicenses 5:23).

Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos (Jeremías 10:23).

Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado (Salmos 130:5).

La fe es un don de Dios, no es generada por nuestro propio espíritu. Kenneth Hagin, en su folleto “Tenga fe en su fe,” afirma: “Nos ayudaría tener la fe muy adentro de nuestro espíritu y decir en voz alta: ‘Fe en mi fe.’”

Pero la Biblia dice:

… fue de gran provecho a los que por gracia habían creído (Hechos 18:27).

Conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno (Romanos 12:3).

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él (Filipenses 1:29).

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

Morir según la Biblia (no por enfermedad)

Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió (2 Reyes 13:14).

Artículo escrito por: Rev. Roger L. Smalling, D. Min. Reproducido con autorización.

Posteado por: Manuel Carvajal | 14 Enero 2010

Libro de Job, el Reino y la Teología de la Prosperidad

A través de este artículo queremos poner de manifiesto, una vez más, las mentiras de la teología de la prosperidad.

En un concurso televisado hace algunos años, un grupo de infantes debía — cada uno— colocar diversas piezas de madera en el sitio correcto de un tablero. Uno de los pequeños llegó al último espacio redondo que le sobraba, pero con una pieza cuadrada en su mano. El dilema y la confusión eran aparentes en su rostro al darse cuenta de que había hecho todo mal desde el inicio del problema. Pero en lugar de ceder a lo obvio, hizo lo típicamente humano: tratar de meter la pieza a la fuerza en el espacio y golpearla con su pequeño puño con todas sus fuerzas.

¡Cuán a menudo los cristianos somos tentados a hacer lo mismo con una doctrina! Apenas pensamos tener la respuesta a algo, ¡horror!, y aparece un versículo que contradice toda la fórmula. Entonces, en vez de volver a la premisa básica (la primera pieza), tomamos el versículo, lijamos sus costados y simplemente lo acomodamos a la fuerza. Así armamos nuestro pequeño paquete doctrinal y pensamos que es irrefutable.

El dilema del justo que sufre, retratado en el libro de Job, es la última pieza con la que el Movimiento de la fe tiene que enfrentarse, si desea mantener intacta la universalidad de sus premisas. Así declaran al respecto que las dificultades de Job le cayeron por falta de fe, la cual a su vez fue causada por un problema de temor. Para ello citan Job 3:25: Porque el temor que me espantaba me ha venido. Y me ha acontecido lo que yo temía.

Jerry Savelle explica que Dios le dio riquezas a Job, pero que él mismo las destruyó debido a su temor. Fue su propia lengua la que lo metió en problemas, según dice. Pero, avanzando más en el libro, su confesión positiva le saca adelante. (1)

Entonces, de acuerdo con este punto de vista, los amigos que le consolaban habrían estado en lo correcto. Job se lo merecía, por haberse él mismo traído desgracia por su pecado de incredulidad y temor.

Pero revisemos el libro de Job y veamos cuál fue la causa de sus problemas.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:8).

¿A qué temía Job? ¡Le temía a Dios y a su juicio! Y cuando dice en el capítulo 3: “y me ha acontecido lo que yo temía,” expresa —en el lenguaje poético del libro—, su pensamiento de que lo sucedido provino de Dios mismo.

Dios, en Job 2:3, indica que lo ocurrido no tenía causa en Job: ¿…para que lo arruinara sin causa?

La historia completa del desafío de Satanás y las simples respuestas de Dios acerca del carácter impecable de Job eliminan toda posibilidad de que sus problemas le vinieron por causa suya. La posición del Movimiento Palabra de fe acerca de este libro podría ser válida si se leyera que Dios hubiera dicho algo así: “Está bien, Satanás, tienes aquí un punto a favor. Job tiene un pequeño problema de temor, entonces tienes derecho de atacarlo.” Pero claro que algo así no se lee, más bien Dios dice: ¿…y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? (Job 2:3).

¿Por qué habría llamado perfecto Dios a Job, si tenía un problema de miedo e incredulidad? El temor a Jehová jamás constituye falta. Dios deja perfectamente en claro que los desastres sufridos por Job no provenían de sí mismo.

Otro uso muy peculiar del libro de Job se halla en el capítulo 36, versículo 11: Si oyeren, y le sirvieren, acabaran sus días en bienestar y sus años en dicha.

Nuevamente, Savelle exclama que si obedecemos y servimos a Dios, podremos pasar nuestra vida terrenal con prosperidad y placer. (2)

Savelle ignora que Dios no está diciendo nada de esto en el versículo 11. Es Eliú quien, en medio de su argumento erróneo, insiste en que los problemas de Job han sido causados por alguna perversidad secreta suya. En el versículo 17 del mismo capítulo, él dice: Mas tú has llenado el juicio del impío, en vez de sustentar el juicio y la justicia. O en otras palabras:”¡Mereces tu castigo, Job!”

¿Acaso el Señor confirma la premisa básica de Eliú? NO. Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job (42:7). Luego Dios añade que Job debería orar por ellos:“…a él atenderé para no trataros afrentosamente” (v. 8).

Dios mismo afirma que las declaraciones de los consoladores de Job son completos desatinos. Parece como que si Dios le hubiera hecho regresar a Eliú a la pizarra para reexaminar su premisa de que no es posible que un hombre justo sufra enfermedad y pobreza. Es así como se concluye que las argumentaciones de Eliú en Job 36 son realmente ejemplos inspirados por Dios acerca de la locura humana, y no una declaración de la voluntad de Dios para los creyentes.

Toda la Biblia es palabra inspirada por Dios, pero no todo es una cita de Dios mismo. En ocasiones la Escritura registra las tonterías que la gente dijo o hizo, para que nosotros no caigamos en igual falta.

En el pensamiento del Movimiento de la prosperidad, no hay lugar para el sufrimiento de los creyentes obedientes. Se señala que ciertos textos bíblicos indican que el reino de Dios ya ha venido a la tierra en forma del Primer Adviento de Cristo. Versículos tales como Lucas 17:21 (porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros) y Mateo 4:17 (el reino de Dios se ha acercado) son su base.

El razonamiento es el siguiente: Ya que Dios ha establecido su reino en la tierra con Jesús y sus seguidores, podemos acceder a todas las bendiciones del reino aquí y ahora, en la época actual. Al no existir enfermedad ni escasez en el cielo, tampoco debe haberlas entre nosotros. El reino es un asunto en tiempo presente.

Parece que existe un mal colocado énfasis en este punto. El reino no se ha establecido en su totalidad. Muchos versículos del Nuevo Testamento indican que el reino también es en el futuro.

El Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (2 Timoteo 4:1)… me preservará para su reino celestial (2 Timoteo 4:18)… es necesario que a través de muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios (Hechos 14:22).

Además, Pablo nos dice que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Corintios 15:50).

Por todo el Nuevo Testamento hay un tono futurista en cuanto al reino. Losmaestros de la Palabra se adelantan a los límites del desarrollo corriente delreino y quieren que se manifieste todo en el presente. Naturalmente queDios no desea la pobreza, la enfermedad, el dolor ni la tristeza en la tierra.

Pero la voluntad de Dios está en proceso de desarrollo y aún no ha llegado asu cumplimiento en la tierra.

Hasta los santos más piadosos experimentan dolor, tristeza u otros infortunios en su momento actual. Y los experimentan dentro de la voluntad presente de Dios, porque existen todavía dentro de una creación caída.

El hecho de que el reino aún no se cumpla en su totalidad, produce que ciertas áreas de nuestro entendimiento sean nebulosas. Así, cuando se enseña sobre este tema, se lo debe hacer con mucha cordura y moderación.

La Iglesia de Esmirna es otro obstáculo en las suposiciones de la Palabra de fe acerca de los ciudadanos del reino. Yo conozco tus obras, y tu tribulación y tu pobreza (pero tú eres rico), Apocalipsis 2:9. Aquí Jesús otorga su reconocimiento a la Iglesia de Esmirna por sus riquezas espirituales, a pesar de su pobreza. Si la palabra “rico” se estuviera refiriendo a riqueza material, entonces “pobreza,” por contraste, tendría que significar destitución espiritual. Pero Dios no alabaría su pobreza espiritual.

Tampoco no dice que su riqueza espiritual dependa de su pobreza material. Este texto no apoya ni una doctrina de prosperidad ni una de pobreza tampoco. Indica que la bendición espiritual estaba con ellos, a pesar de sus circunstancias económicas.

Los judíos dispersos de Palestina después del Pentecostés tampoco vivían en prosperidad, de acuerdo con Santiago 2:5-6:

¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?”

La actitud de Santiago se muestra incongruente con la doctrina de laprosperidad del siglo XX.

Por eso nos distanciamos justificadamente del absurdo ascetismo medieval,el cual surgió de una interpretación desequilibrada de dichos textos.Asimismo rechazamos el equivalente desequilibrio que resulta deldistorsionado punto de vista acerca del reino de Dios tal como lo presenta elMovimiento Palabra de fe.

Artículo escrito por: Rev. Roger L. Smalling, D. Min. Reproducido con autorización

_________________________
Notas:

1. Savelle, Jerry, Living In Divine Prosperity, Harrison House, p. 50.

2. Savelle, Jerry, Prosperity of the Soul, Harrison House, p. 22.

Posteado por: Manuel Carvajal | 12 Enero 2010

Cuatro imperativos en cuanto a la adoración a Dios (Parte 1 de 4)

Los Salmos son una de las secciones de la Escritura más importantes cuando hablamos de la adoración. A través de los 150 Salmos vemos bastantes principios, ejemplos, y sugerencias en cuanto a como alabar y adorar a Dios.

El Salmo 96 en particular nos da varios tips en cuanto a la adoración y sirve como una invitación del escritor a meternos de lleno en esta actividad tan importante para el creyente en Cristo. Vemos cuatro mandatos en cuanto a la adoración de Dios en este Salmo:

1. EXALTAR su nombre con el canto (vv. 1-2)
2. EXTENDER su reino por anunciar las obras de Dios entre las naciones (vv. 2b-6)
3. EXPRESAR su grandeza sobre todos los dioses (vv. 7-9)
4. ESPERAR su regreso con alegría y gozo. (vv. 10-13)

El primer mandato que encontramos en el Salmo 96 es el verbo “cantar”. Tres veces en los primeros dos versículos el Salmista nos anima a cantar a Dios. Parece que el cantar es un método importante para expresar nuestra adoración a él.

Es importante notar hacia a quién estamos cantando… a Dios. No es cantar para mi propio gusto. No es cantar para que el resto de la congregación, escuchen mi bonita voz. Cantamos a Dios. Él quiere escuchar nuestras alabanzas. En nuestro mundo tan enfocado hacia el entretenimiento podemos olvidar este propósito principal de nuestros cultos de alabanza. Esta bien disfrutar conciertos y entretenimiento cristiano, pero son muy distintos a nuestros tiempos de alabanza.

Un concierto es principalmente para las personas escuchando. En un culto de alabanza Dios es el oyente principal. Nos comunicamos al Dios del universo, afirmando con nuestra voz que él es el único Dios verdadero y honrándole por sus atributos únicos y grandes.

Es importante ver que el canto debe ser un canto “nuevo”. Ojala estemos creciendo en nuestras vidas espirituales y seamos sensibles a lo que Dios permite pasar en nuestras vidas. El quiere mostrarnos en forma personal nuevas características para conocerle mejor. Con cantos “nuevos” debemos agradecer a Dios por estas nuevas características que experimentamos en nuestras jornadas espirituales. Es un deleite para Dios cuando expresamos las nuevas realidades que estamos viendo en nuestra relación personal con él.

Noten también que nuestro cantar a Dios tiene como meta bendecirle. Los tiempos de alabanza no deben tener su enfoque en nosotros y nuestros problemas, sino que se deben enfocar en él como la solución perfecta a cualquier problema. La letra de los cantos que escogemos para nuestros tiempos de alabanza debe llevarnos a pensar y expresar nuestra exaltación de su nombre por todo lo que es y lo que ha hecho.

Que Dios nos ayude a EXALTAR su nombre a través del canto. En medio de la congregación y en nuestros propios tiempos de adoración personal, él quiere escuchar nuestro canto nuevo bendecir su nombre.

Fuente: Obrero Fiel (usado con permiso)

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